domingo, septiembre 21, 2008

Una de carburación y otra de tomar la medida a las motos (y a uno mismo)

Desde las primeras pruebas con la 247 MkI de John tenía claro que aunque el motor sonaba sano y bien, la moto no rendía como yo esperaba. A final de la semana pasada pusimos unos chiclés de prueba, pero no llegué a llevar la moto al campo de nuevo, con lo que no me sirvió de nada, puesto que sólo la arranqué.

Cuando llegamos el sábado me puse a ajustar los cojinetes de dirección, que es siempre una labor tediosa. Pero esta vez hubo suerte (¿o práctica?) y ninguna de las 44 bolas aprovechó para irse al suelo, y dejamos el tema cerrado para centrarnos en el carburador. Durante la semana comenté con Esteve, un amigo de la Maneta que sabe todo lo que vale la pena saber de los Amal, y me recomendó que aumentara el chiclé de baja (recordad que traía un 20), aumentara la escotadura de la campana (me recomendó pasar de 2,5 a 3) y no subiera mucho más allá de 140 en el chiclé de alta.

La recomendación no corresponde exactamente con las medidas que trae la moto de serie como se puede ver en el despiece de abajo, según el cual debería ser un 40 de baja, 160 en alta y 2,5 de escotadura.

Pero en su criterio, la moto iba a ganar algo de alegría y finura con el cambio. Así que pedí piezas a Amal UK, pero como no me llegaron, inicié pruebas con una mezcla: 35 y 140 junto con un emulsor y una aguja nuevos, y su campana 2,5 de serie. Y el resultado ha sido estupendo. Otra moto. Más alegría, mayor regularidad en baja, y un motor con mucho más tacto abajo del que tenía la moto tal como la recibí. Entre el cambio en carburación y lo que gané en confianza por el aseguramiento del tren delantero, acabé disfrutando como un enano. Y para muestra, una foto hecha por la amiga de José María.

Y yendo al segundo tema de hoy, esta mañana me acompañaron mis dos hijos mayores a montar un rato. Myriam hacía mucho que no probaba una moto, y Julián estaba como loco por darle algo más en serio a la 330 después de lo a gusto que se encontró la semana pasada. Así las cosas, cada uno a lo suyo. El enano a crecerse: 



Y su hermana a tomárselo con algo más de calma:

Pero un rato después, ambos se sentían mucho más sobrados que a principio de la mañana. Tanto como para que su padre dejara la cámara porque ya no sabía donde mirar, ni con que cara. Pero creo que valió la pena. Al cabo de un rato, primer revolcón porque la 330 tiene muy mal genio cuando le retuercen la oreja con fuerza. Y primer resoplido de la mañana.

Y un rato después, segunda toma de contacto con la realidad. Creo que mi hijo debe llevar pinchos hasta en la hipófisis después de los tres revolcones que se ha dado. 

La lástima es no haber podido coger con la cámara su primer giro con una rueda en el aire. Pura casualidad no buscada al apurar una salida en cuesta. Pero la controló bien y sin nervios. Con el peso en su sitio y sin histerias con el gas. La cara había que vérsela; una mezcla de pánico con "qué bueno soy" que no se puede explicar si no se está delante.

Pero creo que hoy el día ha merecido la pena. No hemos podido estar en Pobladura, pero no me importaría que los domingos fueran siempre como éste que hoy os cuento.



lunes, septiembre 15, 2008

Más pre-Cabrianes: video

A título de pura curiosidad, un "copia y pega" del rato que pasamos el sábado. No estaba hecho con propósito de analizar nada, pero al verlo varias veces resultó que en un mismo paso (y grabado desde el mismo lugar) aparecen varias trazadas buenas y malas.

Parece mentira lo que puede llegar a dar de sí un poco de tierra suelta en manos de un puñado de tipos con una clásica debajo. 


Al final debimos pasarlo todos y con casi todas las motos. Pero es curioso ver lo que cambia el cuento cuando en la primera pasada todo el mundo pincha ... porque a todos nos parecía sencillo. Un servidor llegó a darse dos revolcones tontos, aunque no estén tomados en vídeo.  

Y curioso también el modo tan distinto de abordarlo dependiendo de las combinaciones moto/piloto en cada caso.

sábado, septiembre 13, 2008

Sábado de pruebas pre-Cabrianes

Uno de los proyectos de este año es Cabrianes. Que parecía como que no fuera a llegar nunca, pero que está a la vuelta de la esquina. Y la idea es acudir con las abuelas, como llama José María a su BSA B-40 y a mi Cota 247 MkI.

No conozco la carrera, pero las referencias son inmejorables. Todo el mundo habla maravillas de la organización, del marcaje, del nivel de motos y pilotos, y del recorrido de interzona. Y lo que es más importante con motos muy viejas: casi todo el trial es en tierra, con lo que las posibilidades de dañar la mecánica son escasas, aun para patosos como el que suscribe.

Y como llevamos en dique seco desde Robregordo, hay que empezar a tomar el pulso a la moto y asegurarse de que es factible presentarse en Cabrianes con unas mínimas garantías de terminar sin problemas.

Visto el panorama, quedamos en montar un rato este fin de semana en La Mancha. Y visto que se apuntaban José María y Manolo Castrillo, llamamos a Corsino para que pudiera probar también la "Tambores Grandes".

Al final no sé si llamar entrenamiento a lo que hicimos, pero sí que fue un buen rato, y ahí dejo unas fotos que dan fe de una mañana de trial de lo más atípico. La primera, con Corsino comprobando que hay motos distintas a sus chicharrillas.

En la segunda, Manolo prueba la MkI. Debe estar hecha unos minutos antes de que se pusiera la moto de sombrero, inaugurando la lista de bofetadas que se dará en España la Cota de las Montañas Rocosas.

Más "Tambores Grandes": José María con camiseta a juego con la moto, y con las gafas en el casco, tal cual salieron de Robregordo.


Y como no podía ser de otro modo, mi hijo Julián consiguió que le lleváramos la Cota 330 para poder pasar la mañana con nosotros.

Finalmente, y por gentileza de Corsino, foto de las parejas que compartieron mañana trialera. De derecha a izquierda José María con su BSA B-40, Julián con la 330, Manolo con mi 349/4 y yo con la 247 MkI.


¿Conclusiones? Pues no sé cuales sacaron los demás, pero a la MkI hay cosas por hacerle. De momento me toca localizar un piñón de 10 dientes que le sirva (cosa no tan simple porque no es igual que los de otras series) y ajustarle la dirección, que tiene holgura. En cuanto a la carburación, ya le cambié al carburador los chiclés que usaba en Oregón (20 de baja y 140 de alta) por otros más propios para España (he empezado con 35 y 150 pero habrá que probar más), aprovechando para sustituir la aguja y el emulsor por otros nuevos.

Lo peor de todo va a ser encontrar el tiempo antes de Cabrianes. ¿Llegaremos esta vez?

martes, septiembre 09, 2008

La 247 de John Haberbosch

De John Haberbosch he hablado en varias ocasiones, con lo que creo que resultará un personaje conocido para algunos de vosotros. John es norteamamericano de Oregón, justo en mitad de las Montañas Rocosas que dan nombre a su empresa: Rocky Mountain Montesa. Pero más que americano, John es montesista hasta la médula. Tuve la suerte de que me lo presentara otro buen amigo, que es Ramón Valls, a quien la lista de cosas que le debo se hace más larga cada día.

El caso es que en la Montesada de 2007, durante la comida que organiza el bueno de Pere Molina, John me preguntó si quería quedarme con "su" 247, porque pensaba que él ya no podría hacer más trial. Y pese a que estaba por esos días terminando mi propia 247 MkI, de lo que John me hablaba era de una moto sin restaurar, y que había sido de su propiedad. Claramente no había que dudarlo mucho, y le dije que sí sobre la marcha. No sé si es muy sensato quedarse con dos motos del mismo modelo, pero una moto hecha por John era una buena opción para uso intensivo.



Y el caso es que ha pasado casi un año desde entonces, y entre unas cosas y otras no había modo de que todo cuadrara para que la moto volviera a España. El último amago se produjo en mis primeros días de vacaciones en que tuve que abortar un viaje a Barcelona porque un cliente me pidió que me quedara en Madrid para un tema complicado.

Como casi siempre, la vida se nos va de las manos, y más de un año después de haber probado la moto de Pim Terricabras en Robregordo, seguía sin tener una MkI en orden de marcha. 



Afortunadamente, Ramón es un hombre paciente y no tuvo problema en guardar "la moto de John" en Barcelona esperando a que encajaran las cosas para pasar a recogerla. Y así quedó la cosa hasta que el sábado 6 de Septiembre pusimos rumbo a Sant Cugat con un remolque que empieza a saberse el camino. Del tirón hasta Barcelona, paseo por el barrio gótico, cena con los Valls, y el domingo 7, por fín, tocó abrir la "big box" de John para poner las manos encima de la 247. 

La foto no hace justicia al excelente trabajo y el cuidado puesto por Mr. Haberbosch en todo lo que hace, pero vale al menos para ver cómo puso todo el cariño del mundo hasta con el envoltorio. En la foto podéis ver cómo el cable del freno delantero está desmontado porque la rueda iba aparte para hacer más pequeño el cajón, pero ya no son visibles los cables que puso para evitar que la moto se balanceara más de la cuenta. Incluso nos puso un correo explicando el mejor procedimiento para sacar el contenido de la caja. Increíble.  


El caso es que al cabo de un rato de trabajo con Ramón, la moto estaba en mi carrito acompañada por otra Tambores Grandes destinada a Manolo Castrillo. Para los que tenéis buena vista, la moto está "casi" perfecta. En palabras de mi amigo americano, tiene "minor faults" como son:

1.- El grifo de gasolina moderno.
2.- Los macarrones son transparentes en lugar de negros.
3.- La costura del asiento está atrás en lugar de delante.
4.- Falta el cable del cuentamillas.

Por lo demás, mantiene hasta los Firestone de origen en estado de uso, las herramientas originales, e incluso los escudos laterales ("stickers, not badges", como me aclaró John en uno de sus correos) con el "Fabricado en España" que corresponde a estas series. Una joya.

Y como no podía ser de otro modo, la arranqué nada más llegar a la Mancha el domingo por la tarde. Sé que suena a vacilada, pero palabra que es cierto: abrir gasolina, excitar, y dos patadas para comprobar que, como dice mi hija, la moto "ronronea" maravillosamente. 



De ahí a irnos al campo debía haber mediado un cambio de neumáticos previo. Pero la impaciencia me pudo y salí al día siguiente para ver si la moto va como debe o no. Y el resultado es casi perfecto. La suspensión delantera es buena, los frenos son maravillosamente potentes (no en vano proceden de la Impala y tienen 180 mm), el motor va de sobra y responde bien abajo a falta de afinarle la carburación, y las sensaciones que transmite son de las que dejan en tu cara una sonrisa que no sabes explicar. Tanto que no pude resistirme y llamé a José María "para ponérsela al teléfono" desde el campo.

¿Cosas por hacer? Pues varias. Para empezar, Dunlops modernos como recomienda mi amigo Togno. Para seguir, "fabricarse" una estriberas de competición como las oficiales de la época (soldando una pletina alrededor de los estribos originales). Y probarla a fondo tanto como pueda, que Cabrianes está a la vuelta de la esquina.

lunes, mayo 26, 2008

Robregordo 2008. Haciendo trial con mi padre.

No creo que Robregordo sea una carrera más.

Una prueba a la que acuden ex-campeones del Mundo, donde se citan pilotos británicos que rara vez salen de su país, y que atrae a los mejores pilotos españoles de clásicas no es una prueba cualquiera. Pero para los habituales del campeonato de clásicas de Madrid, Robregordo es, simplemente, "la carrera".

Basta con asomarse a los foros en los días previos para ver el nivel de nerviosismo que tenemos todos, y que cada uno exterioriza a su manera. Hay de todo; desde bravatas entre compañeros, hasta apuestas, pasando por preguntas de los menos expertos que intentan entender a qué van antes de tomar la salida. Pero si conoces a muchos de los que escriben, sabes que por detrás de tanta broma en los foros, muchos han planificado el año para llegar a la carrera en el mejor estado posible. Llevan meses de gimnasio, de entrenamientos, o incluso de dietas a fin de tomar la salida en condiciones óptimas para poder salir contentos de ella. Porque todos tenemos un objetivo con relación a la prueba, lo confesemos o no. Lo sé desde que en 2.007 me quedé sin salir el segundo día, y me he pasado un año diciéndome a mí mismo que este año sería diferente.

Yo también tenía idea de haber hecho bicicleta para coger fondo físico, de haber perdido algunos kilos para ir más cómodo sobre la moto, y de haber entrenado algo más. Pero muchas veces las cosas son completamente distintas a lo que uno espera, y mi arranque de 2.008 ha estado muy marcado por el final de la enfermedad de mi padre, que murió hace dos semanas, después de dos años de pelea con un cáncer devastador.

Suena muy duro, pero cuando lo has vivido sin verle una mala cara ni oírle una palabra de desánimo por su situación, lo ves de otra manera. Sigues igual de triste, porque la realidad de fondo consiste en algo tan simple -y tan brutal- como que se ha muerto tu padre. Pero das gracias a Dios porque lejos de dejarse vencer, que era lo fácil, mi padre ha utilizado estos dos años para mostrar a su gente que si esta vida tiene un sentido, no es mucho más que trasladar hacia delante aquellos valores en los que crees. Y que éso sólo hay un sólo modo eficaz de hacerlo, que es dando ejemplo.

Y en eso, aunque lo hizo siempre, fue aun más estricto en esta última temporada. Nunca nos habló de ello, porque él no era hombre de muchas palabras, pero si juzgo por lo que he visto, se ha pasado dos años dedicado a preparar su alma para el momento que esperaba, a hacernos ver a todos que cada uno de nosotros tenía un lugar especial en su corazón, y a pelear contra el cáncer con un valor tan sereno que, sólo ahora cuando lo pienso, me doy cuenta de lo valiente que ha sido mi padre.

Creo que los párrafos anteriores son una descripción más o menos exacta de cómo llegué a Robregordo este año. Resumiendo: fuera de forma, triste como no lo había estado en mi vida, y con una deuda conmigo mismo desde 2.007. Un cóctel peligroso para meterte en el cuerpo una competición de esta dureza.

Intentando describir con una imagen lo que sentimos este año, sólo tengo a mano esto:


La foto no es demasiado buena, pero creo que recoge cosas que sientes en esta carrera. Aunque tengas la suerte de ir bien acompañado, hay tramos en que estás a solas contigo mismo, sin más compañía que una Naturaleza maravillosa pero durísima y una moto que se ha convertido en una extensión de ti mismo. Trial en estado puro: con independencia de que haya un resultado por obtener, a lo que estás en realidad es a probarte.

Y aunque mi estado de partida no era tal vez el ideal para afrontar la prueba, pronto empezaron a pasar cosas que me hicieron sentir mejor. Alguna de ellas tan tontas, pero tan especiales, como cuando recogí mi dorsal y me encontré con que mi Cota 349 iba a lucir el 247 en la placa frontal. Justo el que corresponde a la Montesa de trial por antonomasia.

Podéis verlo en la foto junto con el 191 de la Honda de José María (¿casualidad que acabe la carrera el año que salimos juntos?) y la Italjet de Enrique Llorente, que es otro de los fijos en las carreras.

Y con la moto hay aún más, que para eso se lo ha ganado con su comportamiento, intachable como siempre. Como por ejemplo, lo curioso que resulta encontrarte a su diseñador saliendo de una zona, y que se pare a hacerse una foto contigo mientras te cuenta sus años con Montesa. Un tipo estupendo Manuel Soler, que iba charlando con todos los que andábamos por allí, prestándose a cualquier cosa que se le pidiera con una sonrisa y un amabilidad totales. Todo un caballero.


En mi caso, además, me despejó una duda sobre la Cota 330, de la cual me habían dicho que era "la más parecida en motor a las Bultaco de entre todas las Montesa". Pero Manuel me confirmó lo que yo pensaba: "su Montesa" fue la blanca, y en ella se probó el motor que lleva mi 349/4. La 330 pertenece a otra etapa en la que él ya no tuvo que ver. Básicamente la misma historia que me había contado Miquel Cirera por otro lado, con lo si alguien quiere seguir sosteniendo teorías contrarias, lo va a tener complicado.

Otro momento especial para mí fue conocer a Mercé y María Dolors, mujeres de Víctor Martín ("Bonaigua") y Toni Buxadé ("ToniBH"). Dos señoras como la copa de un pino que te hacen entender aquello de que "detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer". El rato de conversación con Mercé el sábado es de esas cosas que uno se lleva puestas de esta vida, como lo es recordar la delicadeza con que María Dolors "baja la cámara" para hacerme ver que no iba a tomar la foto de mi tonta caída en una entrada de zona. Siento no tener una foto con la familia Motocat al completo, pero me vale la de abajo para recordar que compartimos ratos estupendos con Toni durante buena parte del recorrido.


Sigo con las personas, que lo son todo en esta vida. Y turno para dos de los que me acompañan arriba. José María y David. Poco que decir que no haya dicho de mi compañero de fatigas, como poco más podía haber pedido a un David que estuvo con nosotros todo el Domingo con una simpatía que tampoco olvidaré. La siguiente foto es reflejo de más cosas de las que vives en Robregordo:


Una Honda metida en barro hasta las orejas, pero las caras de los que miran al fotógrafo son casi de placer. A esta foto le falta de banda sonora el "With a little help of my friends" de los Beatles. ¿Quien dijo que el trial no es un deporte de equipo?

Más equipo: Corsino y Lallorea ayudando a un José María enfiascado con la Honda. Él no se queja nunca de nada, pero debió echar de menos su Cota 330 pese a lo bien que iba la japonesa que Eduardo le cedió para la carrera.


Más momentos especiales: después de veinte minutos examinando todo tipo de alternativas, el triunfo de la mecánica manchega. Dos tirillas de plástico mantuvieron en su sitio la palanca de cambio de la 172 de Corsino para que pudiera llegar a la meta junto con Juanito.




Y más casualidades (¿o no lo eran?). Tomo una vista general desde el avituallamiento y ¿quien aparece entrando a la zona del río? Pues Corsino con la chicharrilla.


Y seguiría contando historias de Robregordo 2.008 porque hay mil más. Desde la escena de Togno ofreciendo a Cirera unos tornillos Bultaco para el manillar de la Montesa 330, hasta el rato que me tocó hacer de "traductor médico" para que Pim Terricabras pudiera atender a un inglés con lumbago, pasando por ver a Mick Andrews pagar la deuda de honor con José María ... una cerveza por cada cero.


Mil historias con todos los amigos que me hicieron entender de nuevo aquello de "You'll never walk alone".

Entré en Robergordo 2.008 sabiendo que llevaba a mi padre de mochilero, pero me encontré con muchos más. Con algunos sabía que contaba, como cuento siempre, pero otros fueron parte de la larga memoria de buenos recuerdos inesperados que conservaré de esta carrera. Y no hay lista, porque no es necesaria. Tú que me estás leyendo sabes que has sido parte de todo esto.

Gracias por estar ahí.





jueves, mayo 15, 2008

Escalones pre Robregordo

Aprovechando San Isidro hemos estado en la Mancha recogiendo mi Cota 349/4 para Robregordo, y cambiando de la Cota 330 de José María a la mía los amortiguadores y los estribos, porque la suya no está lista tras el problema de Jaén. Y como tenemos la cabeza como un marmolillo, ha habido que ponerle su depósito en lugar del mío. Debe ser que también él tiene un lado femenino.

El caso es que la moto que veréis en el escalón es un híbrido con base de mi 330 y piezas de la suya, porque será la que lleve a Robregordo. Esperemos que todo vaya bien.

Como pasa siempre, el escalón de bajada no produce en el vídeo la misma sensación que daba al ver la rueda caer ... con impresión de "pendiente negativa" durante un instante. Pero palabra que no era una cosa tan trivial como se ve.

Y la gracia del tema estaba en quedar pronto con la moto controlada para poder meterla en un giro a derechas y dar gas para la subida a continuación. Que no es enorme, pero sí incómoda viniendo forzado del giro anterior. Ambos la sacamos a cero, aunque luego me dí cuenta de que debía haberlo hecho con mi propia moto. Otra vez será.

El primer vídeo es el suyo, por aquello de que fue el primero en sacarlo a cero.




El segundo es del tarugo que junta estas letras. Espero que os gusten. No sé si llamar a esto "entrenamiento", pero al menos ha valido para poner la cabeza en otro lado y olvidarse un poco de la semana pasada, que falta me hacía.



Ahora hay que cruzar los dedos y esperar que la 330 funcione correctamente en el cursillo con Mick Andrews y lo siga haciendo en carrera.

lunes, mayo 05, 2008

Fin de semana atípico

Puente en Madrid. Ocasión perfecta para darle un repaso a la moto antes de Robergordo que es, sin duda, el reto de este año. Pero poco ánimo para casi nada, y al final la cosa se quedó en un paseo el viernes por la mañana con la Cota 349/4 . Sigo maravillado con el rendimiento de los dichosos "Magicals" y con la comodidad extra de las estriberas anchas que le puse antes de Jaén.

A título de pura reflexión, y aunque no se traduce en resultados, resulta increíble lo que un par de temporadas corriendo en buena compañía han cambiado mi forma de conducir. Los escalones que usé de prueba el viernes eran ya de un tamaño respetable, pero los afronto ahora sin histerias con el gas, y llegando controlado arriba casi siempre. Los de hace dos años ... ni los llamaría escalón ... pero sin embargo mi hijo recordaba como la moto se levantaba en ellos cuando me ponía a subirlos. Y no por voluntad del piloto, sino por puro descontrol entre el peso del cuerpo y el control de gas.


También hubo un rato para él con la Cota 348 en el campo. Menos productivo de lo que hubiera querido porque yo no tenía mi moto allí, ni demasiadas ganas de montar, pero él se dedicó a jugar con el cambio de marchas, que también es algo que debe aprender a controlar para acompañarnos algún día a las carreras.


Publico tiempo más tarde de la entrada y por no dejarla. Pero está tan entrecortada como yo me encontraba al escribirla. Realmente es complicado aislarse a veces cuando estás preocupado por gente a la que quieres.

domingo, abril 20, 2008

Copa de España en Jaén 2008

Prueba de la Copa de España en Jaén, precedida de un descontrol de trabajo grande, que me impidió tener la cabeza mínimamente puesta en la carrera. Aviones, hoteles y líos durante toda la semana, que no son el mejor prólogo para estar en lo que hay que estar.

Por si fuera poco, debe haber sido una de las semanas más lluviosas que se recuerden en la capital del Santo Reino. Llegamos a media tarde del sábado cayendo chuzos de punta, y volvimos con un sólo intervalo seco entre las 9 y las 13 del domingo. El resultado ha sido que la ladera donde se celebraba la prueba estaba completamente empapada. Al punto de que los responsables del club organizador tuvieron que cambiar el marcaje de muchas de las zonas poco antes de la carrera.

Aún así, parece que el peor punto no estuvo ahí sino en la interzona, que se volvió casi por completo impracticable en algún punto del recorrido, motivando el abandono de muchos pilotos. Y digo "parece" porque me temo que no llegué a ese punto del recorrido. Pista uno. La siguiente pista en el vídeo:



Efectivamente ... José María en una Honda 200. Concretamente en la de Eduardo Gómez de Salazar, que se la había dejado por si había problemas con la 330 suya, que salía del mecánico el sábado por la mañana, sin tiempo para ser probada a fondo.

Cuando la recogimos, la moto iba bien. Sólo tenía un ruido parásito un tanto extraño que, con las prisas, atribuimos al muelle de arranque. Pero lamentablemente no fue así, y cuando estábamos a punto de entrar en la tercera zona, la Cota ha dicho que el pedal de arranque no volvía a bajar bajo ninguna circunstancia. Herramientas en mano comprobamos que no era el muelle sino algo peor y no subsanable en mitad del campo y nos volvimos al paddock a entregar las tarjetas. Si debo ser honesto, tampoco estaba con muchas ganas de correr el trial, aunque el abandono de José María hubiera sido determinante en cualquier caso.

Al final compensamos un poco haciendo pruebas con las motos aprovechando el fantástico sitio, y que por una vez la Guardia Civil nos protegía a nosotros de los demás, en lugar de hacer lo habitual.



Por lo demás, parece que el bueno de Chema ha ganado en pre 72 con Platerito, que Togno ganó en verdes y pre 77, que Pigneira arrasó en amarillos, y que Lallorea le ha echado un valor increíble y ha conseguido acabar la carrera al lado de un Corsino que ha terminado agotado pero feliz con un séptimo puesto sudado con la chicharrilla. No es un mal resultado para Trialmadrid, desde luego. Pero la lista de abandonos es larga también ... David, Manolo Castrillo, Manolo Bx, Enrique Llorente ...

domingo, abril 06, 2008

Aprendiendo a girar

Hoy hemos pasado una mañana agradable con las Cotas en la estepa manchega. No sé si llamar a eso "entrenar para Jaén", pero sí que al menos ha contribuido a quitarnos el óxido a los mayores, y a que los más jóvenes sigan haciendo sus pinitos.

Aquí las tres sufridoras, retratadas con la patética calidad que ofrece mi teléfono móvil, pero que al menos vale para recordar la cara de disfrute de mi hijo Julián con su Cota 247.

El dueño del tercer casco blanco es José María, que estaba por una vez de prestado con mi Cota 330 mientras la suya termina de salir del quirófano. La verdad es que me ha venido de cine su opinión al probar los "The Magicals" que había comprado para la 349/4 de carreras. Impresionante lo que pueden llegar a tragarse sin alterar la trazada de la moto. Entre esos amortiguadores y el excelente trabajo que ha hecho Jesús con las ruedas, la Cota va sobre raíles.

Pero es otra batalla. La de hoy era, entre otras cosas, la de intentar que el aprendiz consiguiera girar ortodoxamente con la 247 que va convirtiendo en "su moto" poco a poco. Pero a la vista del vídeo, me da la impresión de que me merezco un par de capones como instructor.



A ver si poco a poco conseguimos convencerlo de que lo suyo es usar el culo hacia el otro lado. Tal vez Corsino sea el mejor para dar ejemplo, porque es de los que aun tiene agilidad para descolgarse de la moto sin partirse nada.

Aunque es justo decir que hoy el bueno de José María se ha retorcido como no se recuerda en los anales del trial en España. Nadie que conozca su habitual estilo sobrio hubiera creído que el bueno de VTT terminaría como una peonza en mitad de la Mancha. Pero a las pruebas me remito:




Lástima que hoy no pudiera venirse Manolo, y que Corsino estuviera de viaje, porque ha sido un Domingo como deberían ser todos los Domingos. No sé si Togno acertará y mi hijo seguirá probando esa 330 dentro de treinta años, pero tampoco me importa en el fondo. De momento, que nos quiten lo bailado.

domingo, marzo 23, 2008

La siguiente generación

Esta Semana Santa hemos podido dedicar algún tiempo a las motos entre todos. A decir verdad, lo único que hubiera faltado (o casi) era que mi mujer se hubiera decidido a probar una trialera. Pero supongo que bastantes emociones fuertes tuvo como para pedirle más que la paciencia que nos ha echado a todos.

Porque nos guste o no, no todas las madres son capaces de ver con tranquilidad a una hija pequeña subida en su propia moto y circulando completamente a su aire.



El casco que lleva es para que me peguen, pero el NZI de niño pequeño que heredó de su hermana mayor no le cabe hace tiempo, y a estas edades crecen todas las semanas. Así que se tendrá que esperar a que su cabeza se estabilice. Al menos, por fuera.

El otro vídeo familiar, corresponde a mi hijo Julián , al que se quedó exactamente ésta cara cuando se vio capaz de arrancar por sí mismo una moto grande. Concretamente, una Cota 247 Mk IV.



La verdad completa es que le instalamos un descompresor a la moto para que pudiera vencer la resistencia inicial del pedal. Pero el mérito de verdad es del chaval, que le cogió el punto muy rápido al invento. Y menos mal, porque me va a suponer un descanso cuando salgamos juntos al campo, que ha habido días de esta Semana Santa en que puedo haber arrancado una moto varias decenas de veces. Hasta tres motos para una sola pierna en un mismo día. Que no es poca cosa cuando la pierna tiene 44 años.

Aunque supongo que no será el único recuerdo que conserve de las vacaciones más trialeras de su vida, porque también anduvo haciendo cosas como la de abajo con la Cota 330 de su padre. Y aunque dos segundos después de la instantánea estaba en el suelo, se levantaba con cara de felicidad ... supongo que él mismo sabe que con 12 años es complicado salir de ahí porque los brazos no ayudan. Pero la posición era la correcta. :-)



Ahora que no me oye, no sé si yo me habría tirado a ese hoyo con una "tres y medio" a su edad.
También con la misma moto se animó su hermana Myriam, como puede verse en la foto, aunque como buena mujer, aprovechando para ponerse ropa prestada. En este caso, mangándole el casco y las botas Mototécnica clásicas a su padre.



En fin ... que aquella mañana no me quedó más remedio que dar un poco de mal ejemplo y aunque fuera sin casco ni botas, animarme a quitarles la moto un rato.


Como decía mi abuelo al brindar: "siempre así, y mejor lo que Dios quiera".





lunes, enero 28, 2008

¡Qué bonitas son las clásicas!

Una de las cosas que hacen que el trial de clásicas merezca la pena son las motos en sí mismas. Ver de nuevo en su elemento a monturas que formaron parte de nuestras vidas es parte de lo que engancha por completo en este deporte. Como dijo un amigo alguna vez, comprar una moderna es sólo una cuestión de dinero, pero estas clásicas son otra cosa. Y acaban por meterse muy dentro de la vida de unos dueños que las miman como nunca lo harían con una moto actual.

Como comenté ayer en la crónica de carrera, en Cabanillas volvimos a tener a Quique Rodríguez pendiente del paso de motos y pilotos. Lo tuvo menos fácil porque la interzona era más larga, y fue toda una lástima que no llegase a las zonas de agua, porque lo hubiera disfrutado. Pero aunque él diga que no fue su día, el resultado habla por si mismo.

Aquí va la Cota 172 de Pepe Jimeno. Que pese a su guardabarros delantero de 315, sigue siendo exactamente como aquella en la que iba al colegio desde tercero de BUP. Bonita en parado, y muy efectiva en movimiento, aunque en gran medida el mérito sea cosa del efectivo pilotaje de su propietario.



Una de las dos Triumph que estuvieron en Cabanillas. Ojalá se vayan incorporando motos de este tipo, que son todo un espectáculo, no sólo por sus líneas, sino por el precioso sonido que les dan sus cuatro tiempos.

Una Cotton que cerraba el trío de inglesas. Preciosa también.

Dos británicas y una Ossa Mick Andrews muy especial.

... aunque no sea tan especial como la Ossa 175 de Chema Carrión, conocida cariñosamente como "Platerito" por todos los amigos de Trialmadrid.



Una Cota 247 recién estrenada tras su restauración. Preciosa con sus amortiguadores modernos en el mismo color que los de serie.

Y aunque con menos años, la 349 del autor y la 330 de José María Domínguez siguen siendo tan bonitas como todas las Cotas que en el mundo han sido.



domingo, enero 27, 2008

Cabanillas 2008: femenino, singular. El trial del coche escoba.

Empezar esta crónica con el rollo de "hay que ver cómo pasa la vida, que se ha ido un año desde que empecé a correr triales" sería una lástima. Porque vengo feliz. Si unes unos compañeros fantásticos, un tiempo de ensueño, un trial de marcaje espectacular, un recorrido amplio, y una moto que te quiere, has echado un día como el que cierro con estas líneas.

Un día para recordar, porque el año que llevo en esto me hace saber que no viviremos muchas carreras donde todo sume. Y aunque faltaban el Bárbaro, Pedro, Manolo, y Nacho247, lo demás ha sido simplemente perfecto. Al menos para los que nos llevamos bien con nuestras parejas.

Porque no sé si tendrán duendes como dice Toño, pero la moto es como la mar. Femenina y singular. Y o hace tu vida mejor, o te putea, según te quiera y la trates. Pero no basta con tratarla bien; o te quiere, o estás jodido. Ya puedes ponerle carburadores modernos, encendidos electrónicos o lo que quieras, que estará como una arpía, esperando agazapada el mejor momento para darte un disgusto.

Digo esto porque siendo hoy la primera carrera del campeonato, aparte de disfrutar como un enano, nos ha tocado ver de todo. Y desde el principio de la carrera. Tanto que llegamos a pensar que penalizábamos por tiempo.

Nada más empezar, entre la primera y la segunda zona, Lallorea se ha encontrado con que su Sherpa ha decidido soltar la bobina del recién estrenado encendido electrónico. Y pese a que hemos tenido que desmontar depósito y asiento para volverla a fijar, no ha habido modo de arrancar la puñetera Bultaco. Además, ese primer parón nos ha costado perder contacto con Manolo Castrillo y David, que venían con José María y conmigo.


En la foto, VTT, Willy y mi menda mirando si Corsino con la bujía Montesa conseguía revivir la Sherpa. Pero no hubo modo. Si soy yo la moto, y me veo a VTT acercándose con una llave fija y a Corsino con una de bujías, y arranco para huir echando virutas.

Único incidente de la primera vuelta. Pero la segunda ha sido un disparate constante. Nada más hacer las primeras dos zonas, nos llama David que se ha quedado sin gasolina, y nos pide que volvamos al paddock a abrir el coche. Vuelta atrás nada más arrancar casi. Menos mal que, como puede verse en la foto, habíamos repuesto potasio convenientemente.



Un tramo después, al llegar a las zonas de agua (preciosas especialmente, dentro de un trial magnífico) una primera Merlín que no conozco ha roto el cable de gas, y le hemos dado a su propietario el cable, un destornillador, alicate y prisionero, sin podernos esperar a que reparase, porque íbamos justísimos. Juraría que es la de la foto.



Dos zonas después otra Merlín con un piloto que se había dado un porrazo. Gracias a los consejos de mis hermanos médicos siempre llevo encima ibuprofeno y paracetamol, con lo que en esa parada tocó hacer de ambulancia.

Unos metros más hacia adelante es Javier Cruz el que tiene problemas con la Sherpa que acaba de estrenar. En este caso, tapón del embrague sacado por la misma maza que se estaba yendo hacia fuera. No pudimos solucionarlo, pero hizo la última zona de la última sin embrague y pudo acabar. Aunque en ese mismo lugar dimos con Miguel, también con el cable de gas roto, al que ya no pude dar repuesto, porque se lo había quedado el de la Merlín.

De locos, vamos. Auténtica sensación de coche escoba. Menos mal que mi moto y yo nos entendemos y no ha hecho más que explicarme con suavidad que sigue sabiendo mucho más de trial de lo que sabrá su dueño nunca.

Eso sí, aún hubo más cosas buenas: estreno de Fili que estaba encantado, reaparición de Manolo después de años, fotos de Quiquerod, y cerramos con un completísimo aperitivo rodeado de amigos. Como dijo alguno de los de la foto, un Domingo así sólo se mejora rematándolo con una siesta en buena compañía.


Como decía mi abuelo: "siempre así, y mejor lo que Dios quiera".