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lunes, julio 28, 2014

Algunos trucos sobre reconstrucción de instalaciones eléctricas

Después de todo el stress con la terminación de la Impala 2 me encontré con medio fin de semana tranquilo (y calurosísimo) en la estepa. Había que recoger y limpiar el taller un poco más a fondo de lo habitual para dejarlo preparado para el curso que viene. Y además me propuse hacer alguna de esas cosas que nunca haces porque siempre hay otra más prioritaria.

La primera fue arrancar la Ossa naranja. Ni fotos hice, pero la pobre mía lo hizo a la tercera patada sin más que abrir la gasolina y ponerle el aire al carburador. No recuerdo siquiera haberle limpiado el carburador en su momento, aunque sí que le puse sus amortiguadores traseros originales. La tengo a la espera de repasar la horquilla y enderezar la parte trasera del chasis, porque el soporte del guardabarros trasero queda muy alto. No es algo complicado, pero probablemente requiera desmontar casi todo ... y me da un perezón. Una lástima porque la moto va estupenda de motor y resulta muy dulce para un novato.

Lo siguiente, archivar correctamente un "alijo" de material procedente de un recambista amigo, al que compré unos pocos de chiclés, agujas y emulsores de Arreche ... y que me regaló cuarto y mitad de muelles para Montesa que tenía en su stock muertos de risa:


Incluso metió en el pack un eje delantero de Cota 348/349 en su bolsa original, que guardaré con el cariño que corresponde al caso. Honestamente no sé si algún día habré consumido cuatro muelles de arranque de Cota pequeña y otros tantos de selector de cambio, pero no está de más tener material de sobra en casa, que luego nunca sabes en qué momento te puede sacar de un apuro.

Y una vez terminé de hacer estas cosillas, me puse con un tema que tenía parado hacía tiempo, que era la revisión del equipo eléctrico de la Cota 49 de Miguel. Que no creo que se use jamás, pero que era una lástima no acabar; sobre todo porque Rafa me regaló un piloto y un interruptor originales, y los tenía rodando por el taller sin ponerlos. Así que empezamos por lo de siempre, que es abrir el faro, donde Montesa suele colocar siempre el nudo gordiano de sus instalaciones:


Y ya que estaba desmontando aproveché para darle un retoque a la pintura en plan chapuza casera. Lijado rápido sólo para que adhiera mejor la pintura, y spray de esmalte negro de Lidl (que por cierto, no está nada mal de relación calidad-precio).  


Curiosamente, el interruptor Leonelli venía con su propio esquema, que no puede ser más sencillo de seguir:


Pero como las fundas estaban mal, decidí que valía la pena cambiarlas. Cosa que es bastante latosa, pero que alguna de estas ideas te puede facilitar. La primera es cómo minimizar el riesgo de cortar los cables cuando quieres retirar sólo las fundas. Yo lo hago como en la foto: meto un destornillador fino que me sirve para deslizar el cúter sobre él con mucha menos probabilidad de cargarme uno de los cables:



Con esto pude liberar el mazo de arriba con poco problema. Pero lo siguiente es más rollo, que es meter el mazo de cables por la funda nueva. Para ello yo uso dos trucos:

1.- Poner polvos de talco sobre los cables antes de meterlos en la funda. Parece una chorrada, pero mejora mucho la circulación de los primeros tramos de cable


Sólo con eso te aseguro que serás capaz de meter mucho más tramo del mazo de cables por el método de "empujar", que es el que se usa inicialmente. Pero con ése método, llega un momento en que -incluso con el talco- los cables no avanzan más en la funda. Y para cuando suceda, toca aplicar el segundo truco.

2.- Para hacer avanzar los cables en una funda, se puede hacer lo siguiente: con la mano derecha sujetas fuerte la funda un par de centímetros antes de donde haya llegado el mazo de cables. Con eso evitas que retroceda cuando des el siguiente paso, que es el de con la izquierda tiras de la funda (intentando no hacerlo a la par de los cables) para estirarla unos centímetros haciendo como si quisieras sacarla. Una vez estirada. agarras todo fuerte con la izquierda y sueltas la mano derecha ... verás cómo al contraerse la funda, los cables avanzarán hacia la derecha buscando la salida.

Sé que suena complicado, pero es la típica cosa que cuesta más decir que hacer. Y da muy buenos resultados.

Con ello conseguí dejar la nueva funda en su sitio y poner el interruptor "nuevo de trinca" sobre el manillar:


Así que ya sólo quedaba guiar los cables por los sitios previstos ...


Poner bombillas:



Y probar ... de lo que no quedó constancia porque no resultaba cómodo hacer la foto a la par que se arrancaba la motillo.

Dios mediante nos esperan días de verano en Cádiz con la Impala 2 de compañía veraniega, que no es poca cosa. Que tengáis unas buenas vacaciones.

domingo, enero 26, 2014

Caballete simple para moto de campo

Desde que salí de la estepa el fin de semana pasado había estado dando vueltas al mejor modo de hacer caballetes lo más "en serie" que fuera posible, con la mínima complejidad ... y aprovechando lo mejor posible las barras de un metro en que había cortado todo el hierro que compré en Hierros Sainz para poderlo transportar en el maletero del coche.

Como dijo el sabio, la experiencia no es más que una cadena de errores. Y como nunca había comprado hierro para soldar, creo que metí la pata con los tipos de tubo que compré. Después de las pruebas que he ido haciendo, creo que el tubo cuadrado de 30 milímetros es un poco exagerado para hacer caballetes de moto de campo. Tampoco pasa nada, porque está claro que va a resistir lo que le echen, pero es más caro que el de 25 y no se justifica en términos de fiabilidad.

Pero como había comprado 12 metros de tubo de 30, es al que más estoy recurriendo, y con él empecé la primera prueba de concepto con una Cota 49. 

Como os comentaba al principio, la idea era hacer algo muy sencillo. Y para eso partí de cosas que había visto en Internet, de unas fotos que me pasó Ramón Ortiz, y de un modelo que Nacho Bartlett usaba en su Montesa Enduro.

El resultado fue el "caballete minimalista nº1" que podéis ver abajo.


No es más que un rectángulo hecho con tubos cuadrados de 30x30x1,5 al que se suelda un larguero perpendicular a uno de los tubos verticales, que cumple una doble función: ayuda a levantar la moto, y hace de pata adicional para que se mantenga todo estable una vez subida en él.

En el proceso de soldadura me ayudé de la escuadra magnética que os comenté en la entrada anterior (esta semana pediré un par de ellas más en Amazon, porque son practiquísimas) y utilicé electrodos de rutilo de 2,5 mm, que es el máximo que admite mi soldador inverter. Una primera conclusión es que pese a la longitud de la palanca de elevación, no necesita refuerzo alguno si está bien soldada. Al menos, con el peso de la Cota 49 no se inmutaba.


Habiendo tenido éxito con el primer modelo, hice uno algo más científicamente (tomando medidas con más detalle), pensando en usarlo con la Cota 349. También con tubo cuadrado de 30x30x1,5 pero siendo muy conservador con la altura, porque me daba miedo pasarme mucho. El resultado se puede ver en la foto siguiente:


Tan prudente fui con el metro, que la moto se levantaba lo justito. En realidad la foto no hace justicia, y la rueda trasera pierde contacto con el suelo. Pero visto que era poca cosa, me animé a hacer un tercer modelo, juntando todo lo que había aprendido con los dos primeros. Pero además, aproveché para probar si con tubo de 25x25x1,5 se podía hacer algo sólido. Y el resultado es el siguiente:


El caballete levanta la moto perfectamente, es sólido, y resulta más ligero de manipular, debido al menor peso del tubo. Y además, con las medidas que usé, se aprovechan muy bien los cortes de un metro que tenía. Se trata de hacer un rectángulo de 30x40 centímetros y soldarle una palanca de unos 70 centímetros, a unos 10 de su base.

Se puede ver en la foto de abajo ... con tubos de 30 (habría que modificarlo un poco para los de 25).


Los 40 de altura se consiguen con dos segmentos de 34 centímetros en cada lado, a los que se suman los 3+3 centímetros del ancho de los tubos que forman la base y la parte superior, cuyo ancho total es de 30 centímetros. Si empleásemos tubos de 25, hubiéramos necesitado dos segmentos de 35 para las verticales. También se ve en la foto de arriba que la palanca queda a unos 10 centímetros de la base.


Finalmente, la palanca, que ronda los 70 centímetros de longitud.

Es decir, que empleando tubos de 25x25 en barras de 1 metro, se sacan dos verticales y un ancho de la barra una (35+35+30) y un ancho y la palanca de la barra dos (30+70). O lo que es lo mismo: con una barra de seis metros de las que venden en Hierros Sainz se pueden hacer tres caballetes. A unos tres euros la unidad, o poco más.

Y tengo una idea para mejorarlo, pero necesita alguna prueba. Ya os contaré.


viernes, diciembre 24, 2010

Últimos avances con la Cota 49

Ayer no sólo me dio tiempo a jugar un poco con el cigüeñal de mi segundo motor Impala, sino que pude darle dos pequeños retoques a la Cota 49 de Cecilia, a la que cada vez va faltando menos. En concreto le puse sus puños de goma Montesa negros, y el emblema del lado derecho del depósito, previa rascada con mucho cuidado a la hendidura que el depósito tiene para que el escudo quede un poco metido hacia dentro.

El resultado está a la vista en la foto:


Con esta moto he intentado mantener la mayor parte de cosas tal como eran al salir de fábrica, de modo que no he pintado el escape (una limpieza a fondo fue suficiente) ni el depósito (que está en un estado bastante razonable), e incluso dejé en su sitio alguno de los cables de mando, que funcionaban bastante correctamente pese a los años.

No pude finalmente salvar las llantas, que estaban podridas, ni los radios. Tampoco he recurrido a cromar nada porque con lana de acero ha sido suficiente. Probablemente lo que sí haré será cincar alguna de las piezas una vez que reciba el kit que he pedido a UK ... y que viene a reemplazar aquel que tiré a la basura hace unos meses.

Ahora estamos a falta de un par de retoques: pintura del faro, que no admite más alternativa porque está saltada del roce de los cables, y rematar la instalación eléctrica que ya tiene un piloto en buen estado y un conmutador nuevo a estrenar.

Y para decir la verdad completa, queda un problema por subsanar: los dos tornillos M6 frontales que sujetan la placa protectora del cárter y el soporte de los pedales están rotos a ras del motor y no he encontrado un buen modo de sacarlos de momento. No sé si dar un punto de soldadura e intentarlo así. A ver qué se nos va ocurriendo.

miércoles, diciembre 08, 2010

La Cota 49 de Ceci y el Alzheimer de su padre


Según leí la pregunta de Jaume Domínguez sobre la Cota 49 pensé que verdaderamente llevaba tiempo sin hacerle mucho caso. Supongo que la razón no era mucho más que lo que me quedaba por hacer, que era el esquema eléctrico y pintar el faro ... y ninguna de las dos cosas me apasiona demasiado. La electricidad, pase, pero la pintura no ha sido lo mío hasta el momento; aunque tengo que ponerme en serio con ello.

Me voy de foco para variar. Perdón. Decía que tenía la moto echada a un lado sin hacerle mucho caso hasta que el mensaje de Jaume me hizo pensar, y me acerqué a verla. Justo para darme cuenta de que la motillo lleva un descompresor estupendo que hace perfectamente innecesario el botón de pare eléctrico. Y descubierto esto, pensé que no había ningún buen argumento para no echarle un litro de gasolina y darle unas patadas.

El resultado no pudo ser más agradable: sólo hicieron falta dos para que la Cota 49 volviera a la vida después de no se sabe cuantos años de destierro en un gallinero de Extremadura. Supongo que Miguel estará contento de verla cuando reciba el vídeo que le he mandado.

En fin, que le dimos un par de vueltas para ver como cambia perfectamente de marchas, y que ahora sólo falta localizar un escudo del depósito, un par de puños Montesa, y dejarla casi como salió de fábrica ... aunque para eso voy a necesitar ayuda porque tiene los dos tornillos de la barra que sujeta los pedales partidos dentro del bloque ... nunca hay felicidad completa.

Seguiremos informando.

viernes, julio 30, 2010

Dos meses de silencio y uno de vacaciones

Cuando ayer estuve charlando con uno de los habituales de este blog, que estaba encantado rematando la vuelta a la vida de una BMW R-90-S, caí en la cuenta de la cantidad de tiempo que llevo sin haber siquiera pasado por aquí. Entre que los trolls desaparecieron (una lástima, porque casi llegué a apreciar su compañía), que el trabajo creció, y que me salieron un par de viajes (alguno tan lejano como a Chile), no he tenido demasiado tiempo para dedicar a la Cota de Cecilia, y menos todavía a escribir una entrada para reflejarlo.

Lo cual, para empezar, ni siquiera es justo, porque en este tiempo me he tropezado con buenos montesistas que me han sido de gran ayuda. Si miráis la foto de abajo, que pertenece a mitad de Junio, veréis en qué punto andaba por aquellas fechas:


Conseguí un neumático Firestone de época a estrenar y lo puse. Ya sé que no es de trial sino de cross, pero es que el Michelín original estaba rajado y no había modo de dar con uno de su medida. El día que dé con uno lo cambiaré, pero de momento prefiero esto a una de carretera. Pero si os fijáis, faltaba por poner el guardabarros trasero (que estaba sin pulir), seguía sin dar con la maneta de embrague, y varios otros detalles que me tenían aburrido. Entre otros, y sin que se aprecie en la foto, faltaba el tirante de reacción del buje de freno trasero.

Y, estando en esas, apareció en mi vida Rafa Llopart, a quien no conocía de nada, pero que resultó ser otro montesista fanático en búsqueda de cosas para una preciosa King Scorpion de primera serie que quiere reparar. Y que se marcó el detalle de regalarme unas pocas de cosas, además de sus muchos conocimientos sobre Cotas 25 y 49, de las que sabe muchísimo más que yo. Gracias a su ayuda, el aspecto de la moto es hoy éste:


Es decir, que ya tengo tirante de reacción, maneta de embrague, guardabarros pulido, y hasta alguna cosa tan poco habitual como las dos que podéis ver en la siguiente foto:

... un piloto original "pata negra" y un interruptor de luces Leonelli, nuevo "de trinca" como dicen mis amigos catalanes. Es decir: piezas que me hubieran dado mucha guerra para ser localizadas, y que amablemente me facilitó Rafa.

Con ellas, y dado que ya llené de aceite el motor y la horquilla, me va quedando bien poca cosa que hacerle. En realidad, localizar uno de los escudos del depósito, pintar el faro, rehacer una parte de la instalación eléctrica, e intentar arrancarla. Supongo que no necesariamente por ése orden. Lo que sí parece claro es que Septiembre será el mes definitivo para la vuelta a la vida de la Cota de Miguel (o de Cecilia en esta nueva reencarnación). Y si Dios me da salud, os lo contaré desde estas páginas.

Buen Agosto a todos, amigos, y que tengáis unas felices vacaciones.

domingo, mayo 02, 2010

De vuelta en la casilla de salida

Fin de semana dividido y tomado con mucha calma, pero que al final no ha dado poco rendimiento. Sobre todo teniendo en cuenta que servidor iba preparado para "día de la madre", y que la mañana del sábado la dedicamos a ir de un lado para otro hasta la hora de comer. Es decir, que me quedé con la tarde del sábado y parte de la mañana del domingo, y pese a ello, cundió bastante.

Lo primero fue volver a montar la Cota 247 de José María, que había quedado desmontada porque en el proceso de cierre del motor quedó mal montado el sistema de arranque y hubo que abrir el motor en canal de nuevo. Ya tiene otra vez puesto todo lo que se puede poner a la espera de varias piezas clave (ejes de rueda y puente superior de las tijas entre otras "menudencias"). Esta vez incluso he dejado lleno de aceite el cambio, la primaria y la horquilla para que el día que lleguen las piezas tengamos la faena lo más avanzada posible. Porque, al final, lo de hoy era un poco lo del Monopoly (vuelva a la casilla de salida sin cobrar las 20.000 pesetas).

Como homenaje a Nacho Bartlett, le probé el kit depósito asiento para hacerle una foto que pareciera "más moto" que antes del problema con el motor.


Pero, además, le di un capricho a José María, que tenía ganas de que pusiera el cable del encendido por dentro de la columna de dirección, cosa que no hicimos la primera vez. Pero como hoy no tenía prisa, tomé un alambrito y quedó justo como él quería. ¡¡Cuesta tan poco hacerlos felices!!


El rato adicional lo dediqué a la Cota 49 de Cecilia, que progresa adecuadamente. En la foto de abajo se ve como a base de estropajo de níquel, líquido de barbacoa y paciencia infinita, el codo del escape no luce mal pese a no haberlo cromado. Lo mismo pasa con su tuerca, que conseguí dejar más que aceptable a base de cepillo de púas metálicas y brazos.


Creo que el fin de semana próximo tendré el chasis para poderle colgar el motor e ir empezando a recomponer la moto desde el mecano que es hoy. La verdad es que no está siendo complicado y sí muy agradable recomponer a la nieta de las Cotas a ratos perdidos.
Si tengo suerte y me dan también las ruedas estaremos cerquísima de probarla, porque hoy me he dado un palizón de limpiar amortiguadores (tenían aceite por doquier), placa protectora del motor (no exagero si digo que podía pesar el doble de lo que ha terminado pesando tras retirar el emplaste de tierra y grasa que tenía por todos lados) y manillar Super-Akront (ha quedado estupendo con lana de acero).

Seguiremos dentro de dos semanas, porque la próxima tocan comuniones en Córdoba.

domingo, abril 25, 2010

Cota 49: Motor cerrado

Como ya conté hace unas pocas de entradas, a la Cota 49 de Cecilia hubo que rectificarle el cilindro por culpa de un clip del pistón que salió de su sitio y rayó por completo la camisa, además de quedarse incrustado en un lateral del pistón. Como no había una prisa excesiva, opté por dárselo a mi amigo Jesús para que lo llevara a Ciudad Real, donde queda un rectificador "de los de toda la vida", que suele tener material interesante. Y acertamos: resultó que tenía en su almacén un pistón Tarabusi en primera sobremedida que era el ideal para nuestros propósitos. Y además de esto, rectificó el cilindro para que lo pudiéramos usar sin problema.

En la foto, el pistón recién montado en la biela. Al no tener un objeto contra el que comparar, es complicado hacerse una idea de su tamaño. Pero cuando lo tienes en la mano, entiendes por qué se llamaban "tazas de café" a las motos que participaban en los Grandes Premios de velocidad dentro de la categoría 50 cc. El pistón es muy pequeñito comparado con los de 250 y 350 con que estoy acostumbrado a lidiar. Y lo mismo pasa con el bulón, los clips, la jaula ... acaba uno con la sensación de estar haciendo una maqueta más que arreglando una moto.



Y ya que estábamos, aproveché para pintar un poco (aunque bastante chapuceramente) el cilindro, y arenar la culata con microesferas de vidrio para que al aluminio recuperase un poco su aspecto original. Y os ahorro fotos del "antes", porque la papilla de Sopral al 4% + tierra extremeña que tenía por todos lados no es de las cosas con las que a nadie apetezca lidiar. Espero que no os parezca demasiado lamentable el resultado final. Sí, ya sé que lo ideal hubiera sido cambiar las microesferas por corindón y arenar el cilindro por completo antes de pintarlo. Pero hay días en que uno no está para florituras, y hoy era uno de esos.


Sé que no es gran cosa para una mañana de domingo. Pero también pulí un guardabarros delantero después de limpiar ni se sabe cuanto aceite de horquilla mezclado con polvo que tenía por toda su superficie. Y sobre todo, organicé un poco el taller, que llevaba demasiadas horas de trabajo sin hacerle nada.

Por lo demás, no mucho que contar. Ayer por la tarde había colocado una segunda lámpara, pero esta vez colgada del techo. La primera la puse de prisa y corriendo, y sin tener escalera, con lo cual la dejé en la pared, y no era suficiente para una habitación tan amplia como este garaje. En este caso conseguí una escalera con la que llegaba a los casi cuatro metros de altura que tiene el techo, y la puse en el lugar correcto para que nos saque de apuros cuando anochezca.


Si la cosa se da medio bien, puede que para el fin de semana próximo tenga el chasis de la 49 pintado y sus ruedas listas para montar. Espero no olvidarme de comprar los retenes de la horquilla para poder montarla con el hidráulico activo.

Seguiremos informando.

domingo, abril 11, 2010

Guarreridas, pero no sesuales

Día extraño hoy. Destino a la Estepa pero con la obligación de dedicar un buen rato a la ITV del Alfa Romeo y sus consecuencias. Daría para todo un relato contar lo absurdo que ha sido que el coche la pasara en un estado casi peligroso para el conductor, pero esa es otra historia. Así que retomo el hilo.

Cuando a las 12 me pude poner con las motos, pasé por el taller de mi amigo Jesús para ver si desmontábamos los radios de las ruedas. La verdad es que la idea inicial era pasar una radial y ponerlos todos nuevos, porque pensábamos que estarían en mal estado, a la vista de como habíamos encontrado las llantas. Pero, para nuestra sorpresa, al intentar quitar uno para guardarlo de muestra para comprar el resto, salió con facilidad. Y tacita a tacita, como decía la del anuncio, resultó que nos los quedamos en las manos con bastante facilidad. Eso sí: con mugre y óxido para aburrir como puede verse en la foto de abajo:

Y como la idea es no dejarse una fortuna y aprovechar lo más posible lo que hay, opté por la mejor solución que conozco para retirar óxido con rapidez, que es meter las piezas en salfumán. El olor no es agradable y toca manejarlo todo con cuidado, pero el resultado es rápido y casi sin esfuerzo. Por más veces que lo haya hecho, no deja de impresionarme el hervor del recipiente cuando dejas las piezas oxidadas dentro:

El único inconveniente del baño ácido es que deja las piezas sin protección superficial alguna, con lo cual se oxidan con mucha rapidez. Y como no estaba dispuesto a meterme en una cola de espera de un zincado, he hecho una chapuza grande, que es darles un roción con un spray de galvanizado en frío. Que no deja de ser una pintura con un contenido muy alto en zinc, con lo que no creo que durase mucho en una moto de uso intensivo por campo, pero que espero que sea suficiente para la moto de mi hija.

De ahí pasamos a limpiar con santa paciencia los bujes de las ruedas, operación que requirió de un petroleado previo, dado que el delantero estaba manchado de aceite de horquilla y el trasero por la cadena. Una vez que los tuve limpios, tocó otro trabajo sucio a más no poder: pulir y abrillantar. De nuevo huyendo del hiperrealismo, y buscando dejar la moto simplemente "decente". El resultado está en la foto de abajo, que comparada con la de arriba es un mundo, pero que también muestra el feo efecto de la tuerca oxidada.

La dichosa tuerca no tiene un paso normalizado, o al menos, las que tenía yo no valían. Da sensación de que el diámetro es estándar (creo que debe ser como 10 mm más o menos) pero que el paso de la rosca es más fino que las tuercas estándar.

Va siendo hora de darse una vuelta por alguna buena tienda de tornillería para hacer acopio. A ver si la semana que viene puedo escaparme un poco.

En fin ... que con relación a la Cota 49 la cosa terminó con ambos bujes pulidos y devueltos a Jesús para que su hermano reconstruya las ruedas ... y que aunque me dé vergüenza admitirlo, dejé sin montar el cilindro ya rectificado, porque cuando me puse a petrolearlo, la cantidad de mugre era tal que se me quitaron las ganas de volver a ponerme con la brocha.

Es la parte sucia de todas las restauraciones. Importantísima para el resultado final, pero poco agradable donde las haya. Creo que es hora de empezar a buscar una lavadora de piezas, que me permitiría consumir menos tiempo en todas estas operaciones. Tengo que preguntar a un par de colegas si verdaderamente le sacan tanto partido como yo espero.

Dejada al margen la Cota 49, le di una vueltecilla a la King Scorpion de Carlos. Que ya tiene cadena, pedal de cambio (curioso que no me había dado cuenta de que trae uno de Cota 247), y los cuatro captafaros Lucas montados. Que eso también fue un episodio, porque como buenos hijos de la Gran Bretaña vienen con paso Whitworth y tocó sacar a pasear las herramientas de la Norton.

La verdad: no me canso de mirar la moto. Es una auténtica preciosidad, se mire desde el ángulo que se mire:

Y poco más, queridos. Porque había que volverse a Madrid para ver como el Barcelona se gana una liga por derecho propio.





martes, abril 06, 2010

A petición de Nacho ...

Los blogs tienen vida propia. Eso lo sé hace tiempo. Gracias a éste he hecho amigos, he aprendido muchas cosas y he sacado aún más partido a mi afición desde hace tiempo.

Y como cuento en clase a mis alumnos, en toda comunidad online se llegan a producir superposiciones entre la vida real y la vida virtual. Alguna de ellas, bastante curiosa. Pero en mi caso, tal vez la que más es la de Nacho ... que trabaja en mi misma empresa, es marido de una amiga ... y no conocía personalmente hasta que no sé cómo demonio se enteró de que yo era el chalado que escribía sobre Montesas y subió un día a mi despacho a verme.

Desde entonces hasta ahora nos vemos de vez en cuando y echamos un buen rato hablando de nuestros respectivos cacharros (él está ahora acabando una Brío preciosa que le trae loco con el encendido). Lo que hasta ahora no había pasado es que me echara una bronca por no actualizar el blog. Pero hoy se me ha colado en el despacho y me ha hecho ver que llevaba tres días esperando a saber qué había pasado con la Cota 49 sin que yo tuviera la consideración de contarlo aquí.

Así que no me queda más remedio que contarlo con la única (y penosa) foto de que dispongo. Lo que se ve desde fuera es ésto:

Es decir: que he pulido el aluminio del cárter y le he pintado de nuevo sus letras en rojo para que quede bien. Los pedales no los mandaré a cromar porque no quiero eternizarme y no están mal del todo.

Lo que no se ve es que reemplacé el muelle del selector que estaba partido por uno nuevo. De esto no tengo fotos porque me dio bastante lata: resulta que el que me mandaron refabricado llevaba las dos patillas de igual longitud y hubo que cortarlo "a ojo de buen cubero" para que el extremo inferior no chocara con el cárter y permitiera reducir las marchas. Esto se dice en un puñado de palabras, pero implica montar y desmontar el selector varias veces en un espacio muy reducido como el que tienen estos motores. Es decir: un rollo, y además poco cómodo porque es "mi primera vez" con un Cota 49.

Además de eso, limpié a fondo el carburador, que tenía de todo por dentro y por fuera. Y me volví loco para entender cómo funcionaba el mando del aire, porque desde aquel Vespino de mi hermana no tocaba un Dell'Orto de este tipo. También dejé decente el filtro de aire cuya espuma interior se desintegró en mis manos.

En cuanto a la logística, muchas de las piezas que necesitaba van llegando. El bueno de Keus (manetero de pro) me regaló la leva del freno, y Joan Vidal me hizo un envío con varias cosas más.

Por otro lado, los artistas invitados no parece que lleven mal ritmo: las ruedas ya están desmontadas y puede que este fin de semana pueda pulir los bujes para que las monten sobre llantas nuevas, porque las suyas estaban demasiado podridas. Y con un poco de suerte, el rectificador me devolverá el cilindro con su pistón de sobremedida para poder pintar el cilindro, arenar la culata y dejar el motor cerrado por completo.

Así que estoy a falta de decidirme con la bendita pintura del chasis, que siempre termina por darme la lata. De momento creo que optaré por usar un convertidor de óxido Titán para las zonas donde éste ha aparecido, y pintaré directamente con una pintura de tipo "directo sobre óxido". Sé que no es la opción más ortodoxa, pero mi hija Cecilia no tiene pinta de que quiera ser Laia Sanz.

Eso sí, Nacho, la próxima vez procuraré hacer las fotos con una cámara más digna, y colgar el reportaje antes de que te enfades.

sábado, marzo 20, 2010

Un empujoncito a la Cota 49

Como este fin de semana no había posibilidad de avance con la Cota de José María por falta de piezas, decidí dedicarle un rato a la Cota 49. De modo que pude terminar el desmontaje (es un mecano auténtico) y la evaluación de cosas que voy a necesitar. No es demasiado en realidad. La lista sería parecida a:

1.- Un juego de juntas.
2.- Una bujía.
3.- Localizar unas llantas en buen estado y un neumático trasero.
4.- Una maneta de embrague Ideal.
5.- Un muelle de selector de cambio.
6.- Rectificar el cilindro, que después de verlo con calma resultó tener unas rayas bastante profundas.
7.- Piezas del freno trasero (varilla de mando y levas internas y externas del plato portazapatas trasero.
8.- Retenes de la horquilla.
9.- Un escudo del depósito.
10.- Soportes de los pedales con sus gomas.

Por lo demás, toca pensar en un modo razonable de arreglar algún desconchón en la pintura del chasis y poco más, porque la moto está bastante entera y no quiero dejarla en plan "hiperrealista" sino lo más original posible.

De momento, un rato para darle un poco al pulimento sí que he tenido. Da gusto comparar las dos botellas, ¿verdad?


Es una fase sucia a más no poder, pero muy satisfactoria. A ver si voy localizando piezas sin perder demasiado tiempo.

sábado, marzo 13, 2010

Una Cota 49 gripada

Este sábado aprovechamos para traer la Impala a Madrid y llevar la Cota 49 al taller manchego, donde le esperaba una primera toma de contacto.

Afortunadamente José María conoce muy bien el modelo, que es muy similar a la Scorpion 50 de la que él tiene una unidad en marcha. Incluso se marcó el detalle de buscarme (y encontrar) el libro de despiece de la moto, que nos vendrá bien para pedir algunas piezas que faltan.

Antes de empezar a desmontar quise comprobar el estado del motor y me llevé el primer disgusto: el pedal de arranque no conseguía mover el pistón, lo cual es síntoma claro de que algo no andaba muy fino por allí dentro. Así que desconectamos todos los cables que unen el motor con el resto de la moto y sacamos el motor para poderlo manipular. Una operación muy sencilla, una vez que se ha retirado la placa protectora del motor, dado que el motor queda colgado del chasis con sólo tres tornillos.

Sacado el motor del chasis, levantamos la culata, que va cogida con cuatro tuercas de paso 10 métrico. Y allí nos encontramos con un panorama extraño: el cilindro no se veía rayado, la cabeza del pistón no tenía marcas, pero no bajaba ni harto de vino tinto. Dado que las lumbreras no se veían, estaba claro que el pistón iba a medio recorrido todavía. Así que probamos a tirar del cilindro hacia arriba, y comprobamos que la biela y el cigüeñal estaban libres. Menos mal. A partir de ahí, un buen chorro de "Castrol Easing Fluid" ... y una maza de nylon puesta sobre la cabeza del pistón para golpearla con otra maza hacia abajo. Y gracias a Dios aquello empezó a bajar poco a poco hasta que salió.

Eso sí, curiosísimo lo que encontramos: la moto no había gripado por un calentón sino porque uno de los clips del bulón se había salido por un lado y se había incrustado en el pistón, como puede verse en la foto de abajo:

Creo que con un poco de suerte podremos encontrar un pistón nuevo, porque la alternativa de la lija de agua me parece poca cosa para el nivel del desastre.

En la foto puede verse también la cantidad de "mugre clásica" que tenía la pobre Cota cuando empezamos con la operación a corazón abierto. Pero ya en la imagen de abajo empieza a parecer otra cosa, ¿verdad?
Y el caso es que odio profundamente petrolear. Pero con el líquido de encender barbacoas la verdad es que no huele demasiado mal y resulta bastante efectivo. Parece que hay que cambiar el muelle del selector y darle un pulido a las tapas para que luzca el motor como salió de fábrica.

Seguiremos informando.

Editado al día siguiente para añadir dos fotos, cortesía de Android y José María.

La verdad es que dan una idea más exacta de la cantidad de barro acumulado que tenía la moto por todos sitios. Muchísimas gracias.



Y edito por segunda vez. Con la obsesión por contar el gripaje, me olvidé de mencionar que ayer fue un día memorable: el caballero que tomó las fotos no sólo hizo de reportero, sino que se metió como un profesional a despiezar la 49 mientras servidor hacía la mucho más humilde labor de darle a la brocha.

Como uno es profesor en el fondo, me llevé una alegría adicional a las mecánicas. No por el trabajo que me ha ahorrado, sino porque era un poco como cuando ves a tu hijo dar sus primeros pasos. Y además, por iniciativa propia, que yo no le dije nada. A este paso le veo montando un taller para hacerle la competencia al Puma. Que eso de "VTT Racing" suena que te mueres de bien. :-)

domingo, marzo 07, 2010

Una Impala que se va y una Cota que viene


Esta mañana me pude escapar un rato al taller para dar los últimos toques a la Impala ... aunque si digo la verdad completa, lo que más me apetecía era ponerle la culata que me habían rebajado en Calvet siguiendo las indicaciones de Esteve. Al final me contuve y antes de ponerla dediqué un rato a arenarla con microesferas de vidrio para dejarla a tono con el resto de la moto.

Tras montarla en el motor, estuve otro rato más para montar en la rueda trasera una corona nueva, un juego de tetones y silentblocks, y un reenvío para el cuentakilómetros. Pero una vez que apreté la última tuerca, me tiré a la Mancha para probar si la receta de Esteve daba resultado o no.

La cuestión es que la moto venía con un piñón de salida de 15 dientes y una corona de 44, cuando debía llevar 14/44. Como además monta un carburador Amal de 25 en lugar del IRZ de 22, y si tenemos en cuenta lo que pesa el piloto, el resultado era que la cuarta velocidad tardabas en meterla y se caía de vueltas con facilidad. Así que hablé con Esteve y me dijo que montar una culata de Sport era una barbaridad sin hacer nada más, y que la mejor alternativa era rebajar una culata de Turismo en 1,5 mm.

El resultado es muy satisfactorio: las marchas estiran algo más, la cuarta velocidad la aguanta mucho mejor, y el motor no suena más forzado ni ha perdido bajos. Eso sí, me falta por hacer alguna prueba complementaria con la carburación porque cuando he visto la bujía sale un poco más negra de lo que esperaba, pese al día tan frío que tenía hoy en la Mancha. Creo que habrá que reducir un poco el chiclé de alta o bajar la aguja un punto.

Ahora sólo queda traerla a Madrid y empezar a usarla a diario. Con un poco de suerte, el freno de doble leva que le he encargado a John para ella habrá llegado antes y me la podré traer completamente terminada.

Lo que es curioso es que la casualidad ha hecho que la salida de la Impala coincidirá con la llegada de una nueva inquilina en busca de cuidados: una preciosa Cota 49 que me ha regalado un buen amigo y que tiene el tamaño perfecto para que mi hija Cecilia cambie su Cota 25 por una moto ideal para su tamaño. Habrá que reparar rápido, que los niños crecen a toda velocidad.