viernes, mayo 25, 2007

Historias Sobre Ruedas

Algunos de los que paráis por aquí de vez en cuando conocéis la historia, con lo que siento la repetición y el aburrimiento que pueda provocaros. En casos extremos, incluso os hice llegar el aviso de que el programa se emitiría la madrugada del viernes 25 de Mayo. Tardísimo, como siempre sucede con el "Historias sobre ruedas".

El caso es que me ha tocado vivir la experiencia de verme seguido por una cámara durante todo un día. No digo perseguido porque Román (que así se llama el periodista que me asignaron) es un tipo tan discreto como agradable, además de un experto en el manejo de la cámara. Suyo es el mérito de no hacerme sentir agobiado por las circunstancias ... y de haber sabido capturar unas imágenes preciosas del curso de Mick en la sierra.



Algo que ya tenemos como deuda para con él todos los miembros de Trialmadrid que asistimos al cursillo. El día con Mick fue mágico, pero la oportunidad de tener a Román con nosotros "tomando nota" lo convirtió en algo que permanecerá mucho más vivo aún.

Y si las cosas salen como todos esperamos, seguiremos con TVE el proceso de restauración de la 247 de tambores grandes que se iniciará mañana en Barcelona, donde voy a recogerla. Tengo verdaderas ganas de ver esa moto andando en su medio natural. Asumo que también hay una diferencia sustancial de piloto, pero comparando estas dos fotos de Robregordo:




... por mucho que sea Pim Terricabras el que conduce la segunda Cota ... ¿habría alguien capaz de ver más bonita la moto de arriba? Está claro que son dos Cotas y eso es mucho decir, pero la tambores grandes suma a su belleza el hecho de ser "el punto donde arrancó todo".

lunes, mayo 21, 2007

Robregordo 2007: haz trial para aprender a vivir

Para aquellos que me dedicáis algún rato de vuestra vida porque escribo sobre motos, aviso: esta vez no va de eso. Y lo que es peor, como voy a tratar de temas serios, se notarán aún más mis carencias al redactar. Espero que vuestra inteligencia supla el resto, y el mensaje os llegue, porque creo que este fin de semana he aprendido cosas que valían la pena.

Tal vez el resumen lo encarne este caballero de la foto, que será una de las historias que cuente, y la única foto "de moto" que pretendo usar para ilustrar el relato. Es Pim Terricabras, un montesista integral al que había tratado poco y por mail, pero que el sábado se portó conmigo como sólo hubiera hecho el mejor de los amigos, y desde su 247 MkI me dio toda una lección de muchas cosas. Aquí podéis verlo sobre una de las motos más bonitas y más "de verdad" que corrieron en Robregordo. De corazon, Pim: GRACIAS.



Y vuelvo al relato. Mi historia con esta carrera, como sabéis los que habéis seguido la página, se remonta casi al inicio del campeonato. Al apuntarte todo el mundo te cuenta cuales son las pruebas en las que irás compitiendo, y todo el mundo cambia un poco el gesto al hablarte de Robregordo, aunque todavía no te concretan demasiado. Es al acercarse la fecha cuando empiezan a correr rumores sobre el trazado o la zonas y aparecen preguntas en los foros por parte de la gente que nunca la ha corrido e intenta entender qué tiene de especial este trial.

Y ahora que he terminado uno de los dos días (el reto de acabar Robregordo lo dejo para el año que viene), creo que sé lo que hace de esta carrera algo diferente. Si tuviera que dejarlo en una sola idea, creo que es un resumen en dos días de todo lo que significa el trial. De los valores que recoge este preciosísimo deporte. Es un curso acelerado de autocontrol, de solidaridad, de equilibrio en el sentido más amplio, de lo que vale la amistad, y una especie de resumen práctico de lo mejor que el ser humano lleva dentro. Si me apuráis, para los que somos creyentes, de lo mucho que Dios ha dado al hombre para que tenga una vida plena y feliz, y de lo bien que llega a sentirse uno cuando su relación con los demás es la que debe ser y forma parte de ese equilibrio.

La única de las fotos que puede ayudarme a resumirlo, sería la de abajo donde estoy compartiendo un bocadillo con mi buen amigo Alfonso Sánchez-Eguíbar y Mick Andrews después de la carrera.

Mick es, posiblemente, el mejor ejemplo vivo de lo que significa este deporte, incluyendo su vertiente de solidaridad personal. En estos días que llevo vividos con él le he visto montar en moto magistralmente, a la par que atiende a todo el mundo sin importar como de simple sea lo que le pide, sin descuidar nunca a su mujer y sin dejar de reírse mucho ... pero además, cada vez que le dieron un micro, empezó pidiendo un recuerdo para su amigo Rob Edwards que está pasando una racha personal dura.


Y vuelvo a la carrera, que se suponía que era lo importante.

La primera gran decepción para mí se produjo días antes de salir. Mi amigo y compañero de fatigas, José María, tenía una comunión prevista para el sábado. Más concretamente la de su única hija, con lo que su ausencia estaba más que justificada. Pero para mi era una primera gran pérdida, porque compartir la experiencia con él es un modo de disfrutar el doble, de aprender más rápido y de encontrar un apoyo y un comentario inteligente en cada paso que uno da.

Así las cosas, y sabiendo que Pepe y JL salían con mucha diferencia horaria con respecto a mí, decidí hacer la carrera solo, sin descartar encontrar compañía adecuada por el camino. La idea era clara: la fortaleza mental iba a ser crítica, y sólo yendo tranquilo y dentro de
mis límites físicos y de pilotaje tendría una opción a terminar. Lo de hacer un buen resultado era completamente secundario.

Salí a las 9:09 de la mañana del sábado camino de la primera zona. Paisaje impresionante, tiempo fresco pero agradable, y recorrido bastante bien señalizado por los chicos de Sotobike.

Entro en la primera zona, que no parece muy difícil en nivel amarillo, y dejo el primer pie tonto del día casi en la puerta de salida. No es mal comienzo. Arranco la moto después de picar mi tarjeta y pongo rumbo a una bajada larga con que arranca el segundo tramo de interzona. Pocos metros después pago lo frío que iba y me voy al suelo tontamente, partiendo además el guardabarros delantero de la 349, sólo para recordar que a última hora había olvidado incluir entre las herramientas el rollo de cinta americana. Menos mal que unos kilómetros después (la interzona era larga y bonita) un alma caritativa me deja su cinta para hacer una reparación de emergencia mientras mira la trazada de la zona 2. Ni siquiera sé su nombre para poderle dar las gracias.

El caso es que, con el guardabarros suficientemente asegurado, vuelvo a entrar en zona y no se da mal la cosa. Me faltan referencias de amigos para comparar, pero las sensaciones no están siendo malas. Empiezo a sonreír pensando que puede ser un buen día.

A partir de ahí, el siguiente hito que recuerdo es el de una zona (¿la 5 tal vez?) donde había una subida con un giro forzado a derechas por encima de un cauce de un arroyo que comunica con unas piedras que rematan hacia la izquierda. Mucha gente mirando, y no hay flechas de amarillos, lo cual implica trazada libre. Mala señal. Y no está VTT para comentar la jugada. Pero para mi propia sorpresa, la idea de peraltar un poco a izquierda para dejarme caer con más inercia a la derecha, funciona. Al menos, hasta pasar el cauce que era lo difícil. Luego dejo tres pies tontos pero no importa. Me siento feliz pensando que poco a poco voy tomando el pulso a la carrera.

Y sigo solo.

Con algún rato de charla con alguno de los conocidos, pero completamente a mi aire. Por hacer el cuento corto, así llego hasta la zona de descanso donde me reúno con José Luís Quer que lleva dos puntos más que yo, con Pepe, y con el bueno de Pedropedales que se asombra de mi promedio hasta el momento. Y yo ya no era persona, era un insensato que pensaba que a mitad de recorrido estaba todo hecho.

Tomo mi par de piezas de fruta, y antes de salir de nuevo me dice Pedro: "King, ten cuidado con la subida de allí, que es mala y te puede agotar. Echa el cuerpo hacia atrás un poco, controla gas y no te desfondes". Como para no hacer caso cuando el bueno de Pedro da un consejo ...

Pero la receta funcionó sólo hasta la mitad. Justo en ese punto me fui contra una zarza que había en la derecha de donde salí arañado y remando hasta arriba. Peor que todo eso, el contraste entre lo bien que me sentía unos minutos antes y el cansancio de ese punto me hizo perder la cabeza. Y en lugar de esperarme para abordar la zona de allí arriba (no recuerdo números a partir de aquí) con más calma o picarme un cinco, pensé que lo suyo era sacarla con un tres "zapateado" y en paz.

¿Resultado? Una agonía. Casi me muero de agotamiento, y terminé con un 5 merecido. Por idiota. Tan tocado se me debía ver en ese punto, que Mick al salir de zona me dijo que tuviera cuidado con la siguiente bajada. Y tenía razón el maestro. Un calvario a partir de ahí. Sin caídas ni daños, pero completamente ciego. Con una pájara monumental. Roto. Desfondado, sin saber qué hacer, agobiado por el tiempo, sin referencias, y sintiéndome mucho más solo de lo que en realidad estaba. Porque Dios protege a los imbéciles, como se verá a continuación, y estuvo a mi lado.

A esa altura del recorrido me encontré con Pim, que me dice que va bien de tiempo, y que me acompaña. Tampoco recuerdo donde apareció ni donde nos separamos porque yo era un auténtico zombie, un trozo de carne con ojos. Lo que sí recuerdo es una zona donde miré el trazado, pensé que me moría si lo intentaba y pedí un cinco al juez ... justo para caer en la cuenta de que sólo sacar la moto de allí iba a ser un infierno. En una especie de pesadilla interior, oí a José Luís marcarse un dos fantástico y a Corsino reventarse con un cinco mientras yo no sabía qué hacer, excepto desear no haber cogido una moto de trial en mi vida. Y ése es el segundo momento en que recuerdo a Pim en carrera. Una voz agradable que me dice con mucha calma "¿quieres que te saque la moto, Julián?". Y pese a la vergüenza no pude decir que no. Estaba demasiado ido como para hablar. Ahora que lo escribo, ni siquiera estoy seguro de haber dado las gracias.

El caso es que tras ese otro episodio seguí hacia delante más o menos agotado, pero tuve la suerte de hacer algún buen paso en alguna zona suave que me levantaron el ánimo para tirar hacia el control ... aunque, eso sí, renunciando a entrar en la del río por miedo a caerme sin ver las piedras del fondo.

Entregué la tarjeta a las 14:07, justo dos minutos antes de mi límite de tiempo.

Y pese a lo contento que estaba al entregarla, ahora sé que lo más importante no era haber llegado, sino la cantidad de cosas que había aprendido por el camino.

Pero supongo que si llegaste hasta aquí tampoco necesitas una lista, con lo que te dejaré con tus propias conclusiones. La mía es tan sencilla como que enseñaré a mis hijos a hacer trial en la esperanza de que les sirva para entender mejor la vida.

domingo, mayo 13, 2007

Cursillo Trialmadrid con Mick Andrews

Entre el sábado 12 y el Domingo 13 hemos tenido la suerte de contar con Mick Andrews en un cursillo organizado por Trialmadrid.

Buen ambiente, muchas risas y buenos ratos con los compañeros, y el privilegio de tener a toda una leyenda al alcance de la mano. Sin duda el piloto más carismático de la historia del trial, y con unos conocimientos de mecánica increíbles. Como muestra, lo que hizo a los treinta segundos de subirse en mi 349 fue pedir un destornillador:


(la foto es cortesía de dos buenos amigos: José María que nos dejó la cámara, y Juanito que estuvo al quite, y no sólo pilló el momento en que "Magical Mick" ajustaba el Amal de mi moto, sino lo que hizo para probarla unos momentos después. Esto, en concreto:


... con lo que se vuelve a demostrar que esa Montesa es capaz de hacer muchas más cosas de las que su dueño le pide.

Pero la cosa no quedó en eso, sino que Mick incluso nos dejó probar a varios de nosotros su moto personal. Una James de motor Villiers con un tacto impresionante, y una ligereza equivalente a la de una moto moderna. Según comentó al bueno de Alfonso, esa máquina no pasa de 72 kilos en orden de marcha. Y puedo dar fe de que ello no se logra a base de perder efectividad. Impresiona lo que la moto llega a transmitir al piloto. Nunca había probado nada parecido.


En definitiva, que hemos vivido uno de esos episodios que no se olvidan. Si ya es toda una ocasión pasar un fin de semana con los Corsino, JL, VTT, Chema, Pedro y compañía, esta vez hemos tenido a Mick haciendo el papel de "uno más".

Pero ... ¡¡Vaya con el uno!!

sábado, mayo 05, 2007

Preparando Robregordo


Mañana de trial en la sierra de Herencia, haciendo cuerpo para la interzona de Robregordo, que es el tema de conversación favorito en los foros últimamente. Que si este año va al revés, que si se baja más que se sube ... no paran de comentar dimes y diretes por todos lados. Y los novatos tan acongojados como pueda esperarse antes de una carrera de dos días.

En la foto, el primer cigarrito de la mañana entre José Luís y Pepe, que yo dejé el vicio hace tres años. Y protagonistas mi Cota 349/4 que se ha portado mucho mejor que el dueño, la Honda 200 de José Luís, que aun conserva el seguro para el portacascos, y la Cota 200 de Pepe, recién salida del taller de Andrés Benzal.

He estado a punto de escribir esto con los codos, que debe ser lo único que no me duele a esta hora de la noche. Pero al menos las sensaciones no son malas. La moto va bien y me encuentro cómodo con ella. Aunque tengo claro que una de las claves estará en saber dosificar el esfuerzo y recordar que cada cual tiene su propio ritmo y no debe sobrepasarse.

lunes, abril 16, 2007

La BSA de José María

Escribo desde Barcelona aprovechando un hueco en un viaje complicado. La verdad es que tenía abandonadas estas páginas a base de trabajo y líos ajenos a las motos.

Robregordo se acerca, el retorno a casa de la 247 Mk I también, y por el camino he aprovechado para envenenarme con una moto más. La preciosísima BSA B40 de José María. Justo: la que no salía en la foto de familia del trial de Las Rozas porque ya iba en el remolque. Podéis verla en la foto de abajo en una mañana de Domingo como deberían ser todas:


Recuerdo que cuando su dueño me empató a puntos con ella en las Rozas (y ganó por ceros) pensé que, además tenía el gran mérito de haberlo hecho sobre una moto mucho menos competitiva que mi 349/4. Y aunque siga pensando que mi Montesa es mucho más competitiva, probar la BSA ha sido toda una sorpresa.

Por bonita que resultara de aspecto esperaba una mecánica tosca y un cierto tacto a hierro. Y ni una cosa, ni la otra. La moto tiene una horquilla magnífica, un cambio de marchas preciso, y un motor que suena más redondo de lo que uno pueda suponer en una ancianita de este tipo. Y la dulzura al dar tracción es grande. Incluso con un neumático Pirelli de peor calidad que mis Michelín X11. Entiendo que en el barro de Las Rozas la cosa puede haber sido un factor positivo, y me encantaría poder probaarla en terreno deslizante. Sé lo etéreo que es hablar de sensaciones, pero el único modo en que puedo explicarlo es que la notas morder el terreno de otro modo diferente a como lo hace una 2T de gran cilindrada. Ambas tienen par motor para exportar, pero las sensaciones que producen son diferentes por completo.

Mucha moto para un piloto tan poco experto con ellas. Pero supongo que a poco que se me cruce una, la Norton no quedará como única angloparlante en el garaje de casa.

domingo, febrero 25, 2007

Trial de Las Rozas 2.007


Probablemente, si a un ser humano normal le cuentan que esa foto es la de cuatro individuos con unos pocos de años que han pasado las cuatro últimas horas mojándose, patinando en el barro, y haciendo una carrera regular, alucinaría bastante. Pero es la foto que mejor puede explicar qué cuernos hacemos aquí.

Y eso a pesar de que en la foto faltan muchos amigos, y de los buenos. No están ni Chema, ni Pedro, ni JL ni Toño. Pero no es una mala foto pese a todo. Los que se dejaron inmortalizar son, de izquierda a derecha: Alfonso, el autor de estas líneas, José María y Pepe. Cualquiera de ellos es por si solo una buena razón para estar en esto. Y la suma de los tres, es la leche. Produce unos ratos de los que dejan la cabeza limpia para el resto de la semana. Endorfinas, creo que se llaman.

Pero es que, además, a nuestro alrededor están la 200 Portús de Pepe, la 330 de Alfonso y mi 349. Nada menos que 3 Montesa Cota llenas de barro. Sólo falta la BSA de José María que ya estaba subida en el remolque. Así que le dedico la siguiente foto, porque vale la pena:


Es la curva de entrada a la primera subida de la zona 4. Y es lástima que no tengamos más que imagen porque esa moto no suena. Esa moto hace música. Habrá que buscarse una ...

En la siguiente, menos musical pero más manejable, mi 349 entrando en la 4 durante la primera vuelta.



Hoy era un trial para aprender, porque pocas veces se encuentra un terreno tan deslizante en triales de la zona centro. Y ha tenido zonas muy bonitas, largas y entretenidas de recorrer y de ver. La pena es que ha vuelto a haber demasiado lío de gente porque se insiste en dar tres vueltas a recorridos de 8 zonas en lugar de hacer dos vueltas a 12, que lo haría mucho más llevadero en términos de colas.

Sea como fuere, tercer trial de mi vida, y empate a puntos con el bueno de José María que me ha ganado por ceros ... pese a que la ventaja en moto era mía. Habrá que seguir aprendiendo.

sábado, febrero 24, 2007

Volviendo al Trial

Después de tanto tiempo sin publicar se hace extraño estar de vuelta y escribiendo. Pero así son las cosas a veces. El invierno ha sido largo y poco productivo en lo que a motos se refiere. Es como si esa parte de la vida se hubiera adpatado al ritmo del planeta y todo haya ido transcurriendo a la mitad de velocidad de la que hubiera deseado. La MkI sigue en Houston, la Ossa naranja en casa de Stefano, y así tantas otras cosas ...

Y si en temas de restauración y asimilados no ha habido grandes avances, al menos sí que se ha hecho algo por la parte de la práctica. Que tambien iba siendo hora. Tanto arreglar motos para luego no usarlas no tiene demasiado sentido.

Todo un poco atropellado, como cada vez que se cruza quien yo me sé, pero finalmente me animé a apuntarme al Trofeo de Clásicas de Madrid, del que han pasdo ya dos pruebas. La primera, a la que corresponde la foto de arriba, fue la de Cabanillas. Un trial precioso donde me estrené con un cero en mi primera zona ... y un cinco con bofetón en la segunda. De lo más variado. Pero un disfrute grande, y eso que me metí con la moto sin preparar para nada ... si miráis bien la foto, incluso se ven la bocina y la piña de luces que no me había dado tiempo a retirar. El campeonato se adelantó con relación a lo previsto y no hubo tiempo más que de quitar el faro y el piloto.

Para la segunda carrera en Valdemorillo dio tiempo a hacer más cosas ... aunque lo único que se vea en la foto sea lo que se hizo mal:

Mirando el humazo azul se ve como la moto aparentaba llevar una carburación lamentable. Pero la cosa fue todavía más vergonzosa: la bujía llevaba mal regulados los electrodos, y no quemaba ni para su madre. Lo peor del caso es que sólo hice una vuelta de las tres con la moto en condiciones, porque lo achaqué a un exceso de aceite en la mezcla. Patético. Como patético fue que al ir a cambiar el aceite de la caja de cambios me di cuenta de que no tenía ... menos mal que lo miré antes de sacar el antiguo.

Al menos sustituimos el manillar original por un Renthal para que no se me fastidiara el suyo, cambiamos el aceite del embrague y retiramos los restos de equipo eléctrico.

El caso es que en ambos triales he ido acompañado por buena gente del motoclub al que me apunté, que se llama Trialmadrid. La primera por Corsino y el Bárbaro, y la segunda por VTT, que es todo un crack con el que espero hacer la carrera de Las Rozas mañana. Ojalá no llueva porque el par de la 349 sobre un barrizal puede darme una mañana horrible.

viernes, enero 12, 2007

Por fin una compra barata (mi 247 "de tambores grandes")

Dice el chiste que la única diferencia entre un niño y un hombre es el precio de los juguetes. Porque a la vista de la foto, está claro que un hombre, al igual que un niño, llega a un punto en que cualquier cosa puede ser considerada juguete ...

Y el caso es que el montón de óxido que se ve en la foto de arriba es una de las compras que más ilusión me han hecho en mi vida. No sólo porque el precio ha sido muy bueno (500 dólares transporte aparte, que son unos 380 euros al cambio), sino porque se trata de una de las motos que han sido un mito en mi vida. La primera 247, premio Delta de Plata al diseño industrial, y una de las motos que han marcado tendencia en la historia.

Si todavía te estás recuperando del susto por el lamentabilísimoo aspecto que tiene, mírala dos veces, y verás como está todo lo necesario: el escape original que no hay quien encuentre, los amortiguadores originales con su capuchón cromado (cromado en origen, claro), el pedal de arranque recto, el filtro de aire tipo tartera, su cilindro con la toma de admisión larguísima, y la horquilla con esas tijas que no son de aluminio.

Faltan, eso sí, el guardacadenas de fibra (que se refabrica sin problema) y un juego de guardabarros de aluminio que tampoco son complicados de encontrar, dado que la moto es una "Mil y pico" y los complicados son los que llevaron hasta la 21M0500. Y para decir la verdad completa, los dichosos neumáticos Firestone de los que tanto hemos hablado ... pero que no le pondré aunque los localice, porque querría usarla el día que esté acabada.

En fin, que voy a pasar una primavera fantástica poniendo en orden esa preciosidad. Y con la suerte de que muchas de las cosas que he ido acumulando con las King, me valen para esta moto. Os iré contando más cuando llegue a España y empiece con ella. Porque el pequeño detalle es que en este momento, la moto está en casa de mi amigo Jeff Nolen, en Houston.

Y por cerrar "en positivo", os dejo una foto de cómo debería quedar la moto el día que terminemos. Es la unidad que mi amigo Xavi León llevó a la Montesa-da del año pasado. Como muchas de las motos de Xavi, se trata de una unidad muy especial, porque además de tener una numeración muy baja, perteneció a uno de los miembros de la familia Permanyer.


¿A que es preciosa?

sábado, diciembre 23, 2006

El gripaje

Una de las palabras que horrorizan a cualquiera que haya tenido una moto de dos tiempos es "gripaje". Hasta ahora -y toco madera- he tenido la suerte de que nunca lo he experimentado en carne propia, pero es de los problemas mecánicos que pueden dar lata, y que van relacionados con la lubricación del motor.

En concreto el gripaje se produce cuando se pierde la película de aceite entre dos piezas metálicas en movimiento, y con el calor generado ambas se funden. Puede abarcar desde grados ligeros (a veces denominados "enganchones") hasta gripajes que bloquean por completo el motor. Un ejemplo de esto último lo tenemos en la foto a continuación:


En ella podemos contemplar los restos mortales de una biela de Montesa King Scorpion 250 y del bulón (o muñequilla del cigüeñal) que atravesaba la cabeza de biela antes de que ambas quedaran gripadas. En este caso el motor quedó completamente bloqueado sin remisión. Puede observarse el detalle de la foto siguiente:

Donde se aprecia perfectamente como el acero de la cabeza de biela tiene como "untada" una capa adicional procedente de la fusión a alta temperatura de la jaula de agujas que actuaba como rodamiento. El destrozo es importantísimo. Y aunque en este caso no podemos precisar cual fue la causa del gripaje, porque se trata de una moto comprada "tal cual", la sensación que da es de que el propietario olvidó que una dos tiempos lleva aceite mezclado con la gasolina, porque es raro que una cabeza de biela quede tan completamente tocada, a no ser que sea por "aportación de material" procedente de un pistón que se destroza previamente.

Sea como fuere, un desastre mecánico de primer orden.

Frente al gripaje, lo que cabe es la prevención. Que abarca cosas tan elementales como:

1.- Utilizar bujías del grado térmico apropiado.
2.- Emplear aceites de primera calidad del tipo recomendado por el fabricante.
3.- Hacer correctamente la mezcla de gasolina y aceite.
4.- No forzar el motor más allá de lo recomendable.

Uno de los "trucos" que se empleaban años atrás con las 2T cuando se forzaban mucho en carretera con temperaturas altas, era el de abrir gas a tope unos segundos a la par que se cortaba el encendido, de tal forma que por unos instantes entrara y saliera mezcla "fresca" que ayudara a reducir la temperatura en la cabeza del pistón.

La prevención en aquella época tambien abarcaba el saber que la probabilidad de gripaje aumenta en las reducciones porque implican subir revoluciones sin entrada de gases frescos al cilindro (acelerador cerrado), y llevar siempre un par de dedos en el embrague para evitar instantáneamente el bloqueo de la rueda trasera que se produce al gripar. De hecho, la reacción normal era embragar para evitar la caida, y volver a desembragar para ver si la inercia conseguía desbloquear el motor.

El resumen es claro, ¿verdad?: el mejor gripaje es el que no se sufre.

jueves, diciembre 14, 2006

Gasolina, aceites y mezcla en motos antiguas



Visto que en el foro de "La Maneta" una de las preguntas que siempre reaparecen es la del aceite y los aditivos para la gasolina sin plomo, retomo el blog comentando algo sobre ellos. Sé que tengo un tanto abandonada la guía completa de la King, pero es que la vida real aprieta. Seguiremos, de todos modos.

Algún día ....

Yendo de cabeza al tema del título, y a modo de resumen personal rápido, la cosa quedaría como sigue:

Combustible:

1.- A las motos de cuatro tiempos
de motores diseñados en la época de la gasolina con plomo, es más importante ponerles aditivo
cuantos menos kilómetros tienen, porque el plomo hacía de lubricante de guías, válvulas y demás. Eso implica que si el motor tiene muchos kilómetros hechos no pasa gran cosa por no poner aditivo porque ya "lo lleva puesto".

Esta afirmación es válida sobre todo si no haces muchos kilómetros. Si vas a hacer muchos vale la pena dejarte unos duros en cambiar asientos y guías por unos preparados para el "no plomo".

En resumen, para los motores de 4 tiempos:

a.- Mucho kilómetro previo y poco uso ahora: pasar de todo.
b.- Mucho kilómetro previo y uso medio ahora: aditivo.
c.- Para hacer muchos kilómetros ahora: sustituir lo que toque.

2.- En las dos tiempos como la King Scorpion, y aunque se me tire alguno a la yugular, para un uso normal, un sintético moderno al 2% es más que suficiente. En motos a las que no das caña, llega a tirar aceite por el escape. Editando un tiempo después, y aportando al texto principal el comentario de mi amigo Corsino, en caso de usar un aceite puntero tipo Castrol R2 o similar, proporciones del 1,20% son perfectamente aceptables en motores clásicos sin problemas de rendimiento alguno.

Si vas a darle al mango salvajemente en motores apretados y en no buen estado, podrías llegar hasta el 3%, pero me parece un exceso.

Y a partir de aquí, versiones mil, queridos. E integristas del "aceite Paco", que es "mejón porque yo lo digo". Sin despreciar a nadie, ni que se me entienda mal, algunas de esas discusiones me parecen un poco bizantinas. Lo de los aceites de competición y ese tipo de cosas, pues ... vale el argumento de que son estupendos en motores que van a 12.000 rpm y no gripan. La pregunta es: ¿va a ir tu clásica a esas vueltas? Y no porque quiera ahorrar, sino porque la formulación de un producto para 12.000 vueltas igual no es la misma que para una moto con otras holguras y otras revoluciones.


Y lo que NUNCA hay que hacer es ponerle aditivo tipo "plomo sintético" a las dos tiempos, excepto que se sienta una compulsión grande por perder el dinero de forma estúpida.

2.- Nota sobre el índice de octano.
En la primera versión de esta entrada, recomendaba el uso de gasolina de 98, pero no por su índice de octano (resistencia a la detonación), sino por la mayor calidad de refino. Cuando la edito ahora, desde 2014, hago un par de precisiones más:

a.- Si te lo planteas, hazlo sólo en caso de que tengas claro que está puesta en una gasolinera donde la 98 se consume a buen ritmo y está fresca. De lo contrario, es casi mejor usar una 95 recién refinada porque la gasolina pierde propiedades con el tiempo. Sé de amigos que han comprobado que sus motos de 4T andaban menos con 98 que con 95, cosa que se debía al peor estado de conservación de la gasolina.
b.- El índice octano mide resistencia a la detonación. Es decir: capacidad de una gasolina de evitar la detonación en motores muy comprimidos y circunstancias extremas. Así que si tu moto es 2T, recuerda que la relación de compresión real no es la volumétrica contando con el total de la carrera del motor, sino la existente desde el cierre de la lumbrera de escape, que es cuando de verdad se empieza a comprimir.

Lubricantes:

En este caso no entraremos en las cuatro tiempos, donde el panorama es mucho más complejo, dado el diferente papel que tiene el aceite en estos motores.

En el de los motores clásicos de dos tiempos puede haber dos opciones: que se trata de un sólo carter compartido entre embrague y cambio, como es el caso de las Montesa pequeñas, o que tengamos separados ambos elementos.

En el caso de un sólo carter, es frecuente encontrarse con que no se encuentra el multigrado antiguo que recomendaba el fabricante. El ejempo en Montesa suele ser el 10W30 que empleaban las Cota pequeñas. Puede sustituirse por un multigrado DE MOTO tipo 20W40 o 20W50 sin mayores problemas, y con la salvedad que comentaremos abajo.

En caso de duplicidad de carter de embrague y cambio, este último elemento solía ir bañado en la llamada "valvulina", un SAE 90 EP (Extrema Presión) muy denso para trabajo pesado, que puede ser reemplazado por los multigrados modernos de en torno a 80W90 y valores similares. En los embrague suele optarse por aceites más ligeros donde la opción multigrado moto es razonable, pero con la precaución de que no usen aditivos de tipo extremo, que pueden hacer resbalar los embragues antiguos. A veces es mejor optar por un humilde SAE 20 y no complicarse más la vida.

Sobre lubricantes hay una entrada mucho más reciente en este mismo blog.

martes, octubre 31, 2006

¿Cuanto vale una clásica?

Uno de los debates recurrentes en cuanto a las motos clásicas es cuanto pagar por ellas. Se supone que los precios en la actualidad son caros para moto "sin tocar" y que alcanzan el infinito cuando una moto está ya reparada convenientemente.

Es dificil hacer un juicio conjunto para todos los modelos, pero quizá no tanto cuando se trata de una moto que uno conoce bien, como es mi caso con la King.

A título de ejemplo, haremos una evaluación rápida de una King Scorpion de primera serie aparecida hoy en "La Maneta" y por la que se piden 3.000 Euros.

Prescindiendo del precio de entrada, veamos qué piezas faltan o no son originales y a qué precios, sin entrar en detalles pequeños sino sólo a bulto:

1.- Piezas varias:
  • Guardabarros delantero y trasero: unos 250 euros ambos, si se tiene la suerte de localizarlos, que no hay quien dé con ellos.
  • Faro delantero: 275 pide algún recambista, pero los he localizado en ocasiones por unos 120 Euros.
  • Piloto trasero: sé donde localizarlos en unos 80 euros más transporte.
  • Soporte piloto: unos 20 euros.
  • Asiento (fundas no existen) 120 Euros los que vi en su momento.
  • Soportes faro: unos 80 euros no completos en "La Maneta"
  • Portaequipajes: 60 euros si se encuentra.
  • Los reflectantes Lucas no están, y por menos de 40 euros no se encuentran la pareja. 80 más.
  • El total en este concepto, sin rascar mucho se nos acerca peligrosamente a los 1.000 euritos, yendo por lo bajo y no sabemos si hay o no guardacadenas (está al otro lado), si el interruptor es el suyo (cuestan un dineral), si los frenos están tan mal como parece deducirse del ángulo de las levas, etc. Obviamente, hay piezas que no es sólo que sean caras, sino que es un drama dar con ellas.
2.- Pintura: el depósito parece estar salvable, pero el chasis necesita un tratamiento completo. Supongamos que encontramos un chollo y por 200 euros decapan y pintan todo el chasis. Habrá que sumar la anticalórica en escape y cilindro.

3.- Cromados, zincados y pulidos: lo último depende de la habilidad del comprador y de que tenga utillaje y tiempo, pero el tratamiento químico de los metales también tiene un precio. El cromador es primo nuestro, y bebe. Nos cobra sólo 150 más.

Con esto hemos sumado 1.500 a los 3.000 iniciales y estamos en 4.500. Aun no hemos tocado motor, ni radiado las ruedas, ni comprobado neumáticos (no los hay), ni mirado la electricidad, etc, etc.

No soy profesional de estas cosas, y jamás he vendido una moto. Pero que cada cual saque sus propias conclusiones.

lunes, octubre 30, 2006

Una Ossa casi lista

Supongo que mirado como un conjunto, este blog entra por completo en la categoría de "historias de antes y después" que tanto nos gustan a los que andamos en devolver una vida digna a lo que ayer fueron motos.

Y supongo que eso es lo que justifica que no sea la primera vez que traigo aquí alguna otra moto que no es Montesa. Porque si la memoria no me falla, es la segunda vez que comento sobre esta Ossa, aunque esta vez tiene un doble sentido hacerlo. Porque no se trata sólo de mostrar como llegó, cosa que puede verse aquí ...


... sino también de enseñaros como quedaron determinadas cosas concretas, por lo que pudieran valer para otra gente que tenga problemas parecidos. En concreto me quería detener hoy en la recuperación de los amortiguadores originales. Que en la moto de arriba son unos Betor Gas procedentes (creo) de una Ossa TR 77 (la verde), y en la foto que os pongo a continuación vuelven a ser los suyos.

Como sabrán los amantes de las Ossa, esos amortiguadores son unos Telesco de un modelo muy particular, que se montaron en estas motos (Ossa TR 80, tanto en modelo 250 como en el 350) y que no tuvieron mucha más difusión, excepto en alguna de las últimas trialeras de Montesa. Eso los hace particularmente complicados de encontrar hoy día. El caso concreto de los amortiguadores que monta esta moto comienza con un anuncio en el mercadillo de "La Maneta" donde los compré a un tipo de Galicia por 47 euros incluyendo los gastos de envío. La verdad es que su aspecto era tan lamentable como puede verse en la foto de abajo:


El óxido estaba extendido por toda la superficie, estaban repintados de cualquier manera y el hidráulico daba pena verlo. Al punto de que el dueño prefirió buscarse unos nuevos y olvidarse de ellos. Supongo que los 40 euros que me cobró eran para pagar parte del cambio. Pero la referencia previa de precio que tenía eran los 120 de los Betor "reeditados" que no valen nada, o las más de 80 libras en que vi rematarse estos mismos en Ebay Uk. Así que me tiré al monte.

Gracias a Dios, también a través de "La Maneta", pero en este caso en el Foro, encontré a Xosé, de "Suspensiones Brinco" que se ofreció a repararlos por completo. Trabajó tan a conciencia que incluso me mandó un par de fotos de cómo estaban al llegar a su casa ... que como puede verse abajo, andaban para tirarlos directamente:

El resultado final ya lo habéis visto en la foto. Y el resumen sería: mejor que nuevos. Y lo digo con conocimiento de causa porque tuve la suerte de encontrar una pareja de unidades para una "250 naranja" y la calidad de acabado no tiene nada que ver. ¿El precio? Pués no es el más barato del mundo, dado que la reparación del hidráulico completa fueron 50 euros la unidad. Pero para un trabajo de este nivel de profesionalidad, creo que merece la pena.


Gracias, Xosé.

viernes, octubre 27, 2006

Un dibujo de Miquel Graells


Supongo que por el tipo de temática, más de uno de los lectores de esta página deb tener mi edad. Y si es así, es casi seguro que conocieron las mismas revistas que formaron parte de mi infancia motociclista.

Una de ellas fue la revista "Solo Moto", de la que guardo recuerdos fantásticos. Y entre otros, lo que me pude reir con las historias que a través de sus viñetas nos contaba Miquel Graells. Le recuerdo desde crónicas de carreras polémicas hasta reportajes sobre Salones, no sólo fantásticamente dibujadas, sino siempre contando la historia con un humor inteligente pero amable a la vez.

Terminada aquella época del Solo Moto perdí la pista de Miquel hasta que me lo reencontré rondando el universo de "La Maneta", donde aporta su sapiencia en el foro, publica sus dibujos y confraterniza con otra panda de chiflados de los hierros, siempre desde el ejercicio tranquilo del mejor "seny" de su tierra.

Y fue precisamente en ese foro donde aparecieron el otro día tres dibujos magníficos entre los que se contaba este de una Montesa King Scorpion, realizado con una técnica fantástica y con todo el estilo inimitable de Miquel. No me pude resistir y acabé pidiéndole el teléfono para intentar comprárselo. El resultado abre esta página: un rato después de hablar con él por teléfono, un personaje de mi infancia se transforma en mi hada madrina y me regala un dibujo precioso. Milagros de la Internet.

Supongo que poco puedo hacer para agradecérselo, excepto tal vez recomendaros que os paséis por http://lamaneta.net/motoguapa/ que es el lugar desde donde Miquel sigue publicando "sus cosas" ... que son mucho más que dibujos.

Gracias, caballero!

sábado, octubre 14, 2006

Los escudos de Corsino

Post dedicado a Andrés Corsino, como no podía ser de otro modo, en reconocimiento a todo lo que flipó en torno a los escudos de las King Scorpion el otro día en Tona.

Sé que en este mismo blog ha habido varios comentarios sobre el tema de los escudos del depósito de las King Scorpion de primera serie, pero nunca pensé que la cosa fuera tan lejos como para meterse en un monográfico. Y si me he decidido a ello es por clarificar ideas a algunos amigos que me consta que andan intentando ver qué hacen con su moto.

La primera idea, repetida varias veces es que existe una serie de escudos específica para las primeras 2.000 unidades de 34M. La moto que siempre llamamos "King Scorpion primera serie". Pueden verse en la imagen junto a un par de escudos Montesa comunes:


Las diferencias son evidentes: los escudos de primera serie son mayores, tienen dos agujeros para ser atornillados al depósito, y llevan un tono de amarillo más pálido que el de los escudos "normales".

La diferencia más grande está en el tamaño, como puede apreciarse en las dos imágenes que colgamos a continuación:

63 milímetros de diámetro son los correspondientes a los de primera serie, cuyo número de pieza es 34.20.062

Los de segunda serie se quedan en 55 milímetros, y termina su numeración con el ".1" que indica en Montesa que se trata de una primera modificación de pieza. Son los 34.20.062.1 y como curiosidad, permanecieron estables durante muchísimos años tras ser estrenados en la segunda serie de King Scorpions.

El problema grave está en localizar unidades de los primeros 2.000, dado que no se volvieron a hacer para otra moto. Que sepamos, la única alternativa es utilizar los emblemas de chapa que llevaron algunas de las Impalas, cuyos agujeros coiniciden con los de esta moto. Son bonitos, pero el logotipo es diferente.


Comentando con John Haberbosch sobre la posibilidad de hacer una serie de reproducciones, me dijo que el coste por unidad para recuperar la inversión era tan alto que él no pensaba que valiera la pena. Así que me temo que lo único factible es esperar a un golpe de suerte en Ebay. En los dos años que llevo detrás de piezas para estas motos, sólo vi unos a la venta, que se remataron en más de cien dólares ...

viernes, octubre 13, 2006

Montesada 2.006

Este año, por fin, nos pasamos por la Montesada. Sin un plan en particular, y con un madrugón impresionante, porque la combinación de avión nos obligaba a amanecer a las 4:30 de la mañana ... y menos mal porque Gallardón andaba cortándonos la Castellana a esa hora para el desfile de las Fuerzas Armadas, y si intentamos cruzar después la habríamos liado.

El caso es que nos fuimos tres amigos para Barcelona: Carlos (propietario de otra King), Pepe Jimeno (que anda iniciándose en trial clásico con una Cota 200 Portús aunque peca luego con una GasGas en modernas), y este que os escribe.

El día dio de si mucho más de lo esperable. Para empezar, porque encontramos más de una King, como esta preciosa "segunda serie":

Para seguir, porque tuve la suerte de poder charlar un buen rato con Xavier Permanyer sobre las Montesa tal y como él las había conocido. Un señor encantador y con unos conocimientos espectaculares sobre todo el mundo Montesa ... por cierto, que me dijo que el rojo Montesa era en origen el "Rojo Cardenal" de Valentine, que daba matices distintos dependiendo de en qué material se empleara. Aquí, servidor dando la barrila a Permanyer, que pese a todo, sonríe:

Impresionante el nivel de "autenticidad" que se respiraba en Tona aquella mañana. Máquinas, pilotos, zonas, gente ... todo fantástico. Ver motos como esta 247 MkI en acción no es muy frecuente, y menos conducida con la maestría con que la llevaba su dueño. Impresionante, de verdad:



Para que no nos faltara de nada, habían venido tanto John Haberbosch (de Rocky Mountain Montesa) como Jeff Nolen. Dos americanos que, además de ser buenos amigos, están dedicados a las motos españolas desde hace años. En la foto, Jeff feliz con el premio "Millor Montesista" en compañía de mi buen amigo Ramón Valls:

Un día de Montesas, de amigos, y de ver cosas como esta:

... debe ser que en Japón no existe la ley de la gravedad, o la aplican con más suavidad. No podéis imaginaros lo que es este buen hombre en acción.

Y de allí salimos a comer con John, Jeff, Ramón ... y Pere Molina (el autor del primer libro de "La Maneta" sobre la "Impala Cross". Pere tuvo la gentileza de invitarnos a su casa a ver las motos. Imposible poner fotos de alguna de las motos, porque no sabría por donde empezar. Así que lo hago del anfitrión, por dar las gracias de alguna manera.


Me da la sensación de que habrá Montesada 2.007 si Dios quiere.

viernes, octubre 06, 2006

Casi un año ya ...

"Pasa la vida
Y no has notado que has vivido cuando
Pasa la vida
Tus ilusiones y tus bellos sueños,
Todo se olvida"

Al menos eso cantaban Raimundo Amador y sus "Pata Negra" en el "Blues de la Frontera". Aunque tal vez se equivcaron al añadir aquello de:

"Pasa la gloria, nos ciega la soberbia
pero un día pasa la gloria
y ves que de tu obra ya no queda ni la memoria
pasa la gloria igual que pasa la corriente ..."

Al menos, de este año habrán cosas que queden. Y sobre todo personas.

A todos los que habéis estado detrás, gracias. No hago la lista por no cometer injusticias, y porque habéis sido muchos los que habéis ayudado, comentado, aportado, contrastado ... esto en el fondo es tan mérito vuestro como mío.

¿Lo acabaremos algún día?

lunes, octubre 02, 2006

Grupo Rueda delantera Modif II


La rueda delantera de la Modif II es la correspondiente a la segunda serie de Montesa King Scorpion, que como hemos comentado muchas veces, abarca desde la unidad 34M2000 en adelante.
Los cambios con relación a la primera serie son bastante visibles:

1.- El buje de freno delantero pasa a ser de 36 radios en lugar de los 72 precedentes. Su numeración es 34.50.012.1 Mantiene, eso sí, las arandelas para los radios. Ignoro qué diferencias hay entre este buje y el equivalente de la Impala en 180 mm de diámetro.

2.- Las llantas, que ahora son específicas del modelo en lugar de venir de las Cappra, tienen ahora el número 34.50.003, y son cromadas. Nunca he visto una que conservara la pegatina original, con lo cual, ignoro el fabricante de estas llantas.

3.- El separador derecho de la rueda también cambia con relación a la serie anterior. Pasan de ser las piezas 34.50.019 y 34.50.049 a un conjunto formado por las 34.50.019.1 y 34.50.049.1

Grupo Rueda Delantera y Grupo Rueda Delantera Modif I

Como ya hemos visto en muchos otros casos, el despiece de la rueda delantera de la King Scorpion es un compendio de piezas fabricadas ex-profeso para esta moto con otras que vienen de la historia anterior de Montesa.

De entre las "suyas", una de las más interesantes es el buje de freno delantero (34.50.012) que, teniendo los mismos 180 milímetros de diámetro que el procedente de las Impala, presenta 72 agujeros para radios, en lugar de los 36 que tiene el buje estándar de 180 mm (36 son exactamente el número de taladros que presenta la llanta Akront de aluminio y talón alto que lleva la moto en esta rueda). La otra particularidad de este modelo es que monta en sus radios unas arandelas que ayudan a proteger el buje del posible roce del radio.

Como ya hemos adelantado, las llantas son de fabricación española, de 21 pulgadas de diámetro, fabricadas por Akront y distinguidas con un "sello amarillo" como el de la foto. Son las mismas que se montaron por primera vez en las Cappra GP 250, y de ahí su numeración (53.50.003.1). Tambien proceden del cross los frenos de cubierta marcados con un 13.50.113.c como corresponde a una Diablo o Impala Cross (nombres que llevó la moto en USA y resto del mundo, respectivamente).

Para los que estéis reparando estas llantas, el sello se encuentra con facilidad en muchas de las tiendas online españolas, o en Ebay, pidiéndolos a Louis, cuyo nombre de guerra allí es anntre1.

Por su "exotismo" vale la pena mencionar que el casquillo del eje delantero procede de la Trial 250, como se aprecia en su numeración, que es la 11.50.017

El conjunto lo podemos apreciar correctamente en esta captura de un folleto original para el mercado norteamericano. Pocos "trenes delanteros" tan atractivos como este, sin duda. Con el añadido de unos neumáticos -los Firestone Supersportman- que en mi humilde opinión, se adelantaron por completo a su época. Llama la atención como esas gomas, hechas en Manresa treinta años atrás, parecen recién dibujadas por cualquier experto actual en neumáticos trail.

Finalmente, y por lo que respecta a las variaciones de la versión original con la "Modif I", no hay gran cosa que decir.

Como puede verse en la lámina reproducida, lo único que cambia es el eje delantero de la rueda, cuya numeración pasa de 34.50.020 a 34.50.020.1 Ignoro por completo en qué consiste la diferencia entre ambas piezas.

jueves, septiembre 21, 2006

La Texas 175 de Nacho Bartlett

Creo que la mejor razón para haber mantenido esta página con vida durante casi un año es la cantidad de buena gente que ha pasado (y pasa) por aquí. Casi ninguno es demasiado partidario de escribir sobre la misma página, pero sí que me hacen llegar información interesantísima sobre ellos y sus motos.

Uno de esos amigos cibernéticos es Nacho Bartlett. Aparte de ser un experto en baterías de costa Vickers, Nacho es el propietario de una moto que merece la pena repasar a fondo. Tal vez porque me parece un de los mejores ejemplos vivos de lo que era andar en moto en aquellos años en que las King, las Texas y las Impalas eran, simplemente, "lo que había".

Esta primera serie de fotos es su moto tal cual estaba en su garaje después de poco más de 25 años parada. Seguro que a más de uno le resulta un espectáculo familiar.


... polvo en cantidades industriales, el tapizado del asiento bastante estropeado, y las manetas dando muestras de haber tocado suelo en más de una ocasión. Todo eso salta a la vista. Pero hay mucho más que eso.

Si se mira con cuidado, la primera foto muestra un faro de King Scorpion, la segunda una horquilla sin fundas, la tercera un guardabarros que no es el que esta aparente Impala debía llevar (es de una Bultaco Sherpa), y la cuarta foto del collage enseña una pata de cabra atípica por completo.

Deducir qué moto es desde estas fotos es casi un imposible. Sólo mirando la tercera con muchísima atención se ve que el chasis tiene "algo raro" a la altura de la salida del escape. También en la cuarta foto se aprecia que el tirante del chasis junto al amortiguador trasero presenta una extraña curva. De nuevo, raro.

Y tan raro. Como que se trata de una de las poquísimas Texas 175 que se vendieron en España. 144 en total si los datos de fábrica son ciertos. La cuestión es que en aquella época mi amigo Bartlett necesitaba la moto para ir a la Universidad y para salir a carretera, con lo que, junto a su hermano Jorge, optaron por reconvertirla en una Impala hacia el año 1.974 ... algo enormemente parecido a lo que se hizo en tiempos con mi King Scorpion.

Veinticinco años después de pararla, con sólo limpiarle el carburador, ponerle un poco de gasolina fresca, una bujía y un macarrón, los Bartlett devolvieron a esta preciosidad a la vida. En este momento, y sólo con una limpieza rápida, la moto está con este aspecto que se aprecia en la foto:


Es impresionante lo que un poco de agua y jabón han hecho en un rato. Pero mucho más impresionante es pensar en la calidad de fabricación de estas motos para que aguanten el paso del tiempo como lo hacen. Le falta camino para quedar como su dueño desea, pero sabiendo el cariño que le pone, me quedan poquísimas dudas de que la Texas de Nacho terminará siendo una de esas Montesa que merece la pena mirar.

Una puntualización sobre la horquilla

Demasiado tiempo sin aparecer por aquí, supongo. Pero ha sido un mal año en muchos aspectos, con lo que espero que nadie me lo tenga en cuenta.

El caso es volver a la carga, para lo que aprovecharé el comentario que me mandó este verano Jordi Aranes, un buen amigo de cuya moto hemos hablado en alguna ocasión, y que es persona meticulsa y seria.

Resulta que mientras estaba Jordi en pleno proceso de restauración de su King de segunda serie, cayó en sus manos la preciosísima Cota 247 MkI que os dejo en fotografía aquí mismo. Y en mitad del proceso, se encontró con las dos motos desmontadas en paralelo.



Puesto a montar de nuevo las suspensiones delanteras, recordó haber leído por aquí que eran idénticas en cuanto a las botellas, pero que las barras llevaban diferente numeración, dado que las de King correspondían a una Cappra 53M.

Viendo que externamente parecía todo igual, procedió a desmontarlas por completo, para ver donde estaba el cambio. Y ya sabemos con absoluta precisión cual es la diferencia. Las barras de la serie 21M miden 57cm, mientras que las de la serie 53M miden 59cm. Esos dos centímetros son la diferencia entre suspensiones delanteras de las Cotas y las King, dejando de lado el muelle y alguna cosa más.