sábado, marzo 13, 2010

Una Cota 49 gripada

Este sábado aprovechamos para traer la Impala a Madrid y llevar la Cota 49 al taller manchego, donde le esperaba una primera toma de contacto.

Afortunadamente José María conoce muy bien el modelo, que es muy similar a la Scorpion 50 de la que él tiene una unidad en marcha. Incluso se marcó el detalle de buscarme (y encontrar) el libro de despiece de la moto, que nos vendrá bien para pedir algunas piezas que faltan.

Antes de empezar a desmontar quise comprobar el estado del motor y me llevé el primer disgusto: el pedal de arranque no conseguía mover el pistón, lo cual es síntoma claro de que algo no andaba muy fino por allí dentro. Así que desconectamos todos los cables que unen el motor con el resto de la moto y sacamos el motor para poderlo manipular. Una operación muy sencilla, una vez que se ha retirado la placa protectora del motor, dado que el motor queda colgado del chasis con sólo tres tornillos.

Sacado el motor del chasis, levantamos la culata, que va cogida con cuatro tuercas de paso 10 métrico. Y allí nos encontramos con un panorama extraño: el cilindro no se veía rayado, la cabeza del pistón no tenía marcas, pero no bajaba ni harto de vino tinto. Dado que las lumbreras no se veían, estaba claro que el pistón iba a medio recorrido todavía. Así que probamos a tirar del cilindro hacia arriba, y comprobamos que la biela y el cigüeñal estaban libres. Menos mal. A partir de ahí, un buen chorro de "Castrol Easing Fluid" ... y una maza de nylon puesta sobre la cabeza del pistón para golpearla con otra maza hacia abajo. Y gracias a Dios aquello empezó a bajar poco a poco hasta que salió.

Eso sí, curiosísimo lo que encontramos: la moto no había gripado por un calentón sino porque uno de los clips del bulón se había salido por un lado y se había incrustado en el pistón, como puede verse en la foto de abajo:

Creo que con un poco de suerte podremos encontrar un pistón nuevo, porque la alternativa de la lija de agua me parece poca cosa para el nivel del desastre.

En la foto puede verse también la cantidad de "mugre clásica" que tenía la pobre Cota cuando empezamos con la operación a corazón abierto. Pero ya en la imagen de abajo empieza a parecer otra cosa, ¿verdad?
Y el caso es que odio profundamente petrolear. Pero con el líquido de encender barbacoas la verdad es que no huele demasiado mal y resulta bastante efectivo. Parece que hay que cambiar el muelle del selector y darle un pulido a las tapas para que luzca el motor como salió de fábrica.

Seguiremos informando.

Editado al día siguiente para añadir dos fotos, cortesía de Android y José María.

La verdad es que dan una idea más exacta de la cantidad de barro acumulado que tenía la moto por todos sitios. Muchísimas gracias.



Y edito por segunda vez. Con la obsesión por contar el gripaje, me olvidé de mencionar que ayer fue un día memorable: el caballero que tomó las fotos no sólo hizo de reportero, sino que se metió como un profesional a despiezar la 49 mientras servidor hacía la mucho más humilde labor de darle a la brocha.

Como uno es profesor en el fondo, me llevé una alegría adicional a las mecánicas. No por el trabajo que me ha ahorrado, sino porque era un poco como cuando ves a tu hijo dar sus primeros pasos. Y además, por iniciativa propia, que yo no le dije nada. A este paso le veo montando un taller para hacerle la competencia al Puma. Que eso de "VTT Racing" suena que te mueres de bien. :-)

domingo, marzo 07, 2010

Una Impala que se va y una Cota que viene


Esta mañana me pude escapar un rato al taller para dar los últimos toques a la Impala ... aunque si digo la verdad completa, lo que más me apetecía era ponerle la culata que me habían rebajado en Calvet siguiendo las indicaciones de Esteve. Al final me contuve y antes de ponerla dediqué un rato a arenarla con microesferas de vidrio para dejarla a tono con el resto de la moto.

Tras montarla en el motor, estuve otro rato más para montar en la rueda trasera una corona nueva, un juego de tetones y silentblocks, y un reenvío para el cuentakilómetros. Pero una vez que apreté la última tuerca, me tiré a la Mancha para probar si la receta de Esteve daba resultado o no.

La cuestión es que la moto venía con un piñón de salida de 15 dientes y una corona de 44, cuando debía llevar 14/44. Como además monta un carburador Amal de 25 en lugar del IRZ de 22, y si tenemos en cuenta lo que pesa el piloto, el resultado era que la cuarta velocidad tardabas en meterla y se caía de vueltas con facilidad. Así que hablé con Esteve y me dijo que montar una culata de Sport era una barbaridad sin hacer nada más, y que la mejor alternativa era rebajar una culata de Turismo en 1,5 mm.

El resultado es muy satisfactorio: las marchas estiran algo más, la cuarta velocidad la aguanta mucho mejor, y el motor no suena más forzado ni ha perdido bajos. Eso sí, me falta por hacer alguna prueba complementaria con la carburación porque cuando he visto la bujía sale un poco más negra de lo que esperaba, pese al día tan frío que tenía hoy en la Mancha. Creo que habrá que reducir un poco el chiclé de alta o bajar la aguja un punto.

Ahora sólo queda traerla a Madrid y empezar a usarla a diario. Con un poco de suerte, el freno de doble leva que le he encargado a John para ella habrá llegado antes y me la podré traer completamente terminada.

Lo que es curioso es que la casualidad ha hecho que la salida de la Impala coincidirá con la llegada de una nueva inquilina en busca de cuidados: una preciosa Cota 49 que me ha regalado un buen amigo y que tiene el tamaño perfecto para que mi hija Cecilia cambie su Cota 25 por una moto ideal para su tamaño. Habrá que reparar rápido, que los niños crecen a toda velocidad.

viernes, marzo 05, 2010

¿Por qué frenamos peor ahora?

Una de las cuestiones que a veces se comenta por parte de los que montamos en moto clásica es la sensación de que las motos "no frenan como antes". Y cada vez que sale el tema hay opiniones para todos los gustos; desde quien opina que el problema viene por el mal estado de la mayoría de elementos de frenada que encontramos en nuestras clásicas (la que no tiene los tambores marcados lleva unas zapatas malas o los cables de mando hechos una pena), hasta los que apuntan que parte del tema es imputable al uso constante de discos de freno desde hace años, que nos ha adaptado a otro modo de frenar.

Y es obvio que parte de razón hay en todos los argumentos, porque cuando usas mucho la clásica y te ocupas de mantener impoluto el sistema de frenos, las motos no van tan mal. Pero hay un elemento que a veces origina debate entre la gente más exigente en cuanto a prestaciones, y es la composición de los forros de freno. Y como he tenido la suerte de dar con una prueba irrefutable de que antes "había otras cosas", lo voy a comentar hoy, pero antes vale la pena echar un vistazo a las dos fotos:



La primera de ellas muestra una vista lateral de una zapata original Montesa etiquetada para el mercado norteamericano. Es una de 180 MM de origen Impala / King Scorpion / Cota inicial. La segunda, tomada desde arriba para se lea mejor el letrero, lleva una leyenda que dice "Tenga cuidado con el amianto, Aviso, Respirar polvo de amianto puede dañar la salud, Remover etiqueta antes de montar".

Es decir: son un aprueba clara de que en la composición de los forros de freno originales, tenía una importante presencia el amianto. Como sabréis algunos, el amianto es cancerígeno, cosa que se empezaba a sospechar en esa época y se confirmó posteriormente, eliminándose dichos minerales de la composición de nuestras zapatas. Podéis encontrar más información en la Wikipedia si alguno anda interesado en saber más.

domingo, febrero 28, 2010

Trabajo sucio, culatas de Impala y una King que revive

Si hay algo que odio en este mundillo del arreglo de motos viejas, es ordenar y limpiar el taller. Desde que tomé a Diógenes como proveedor preferido mis tesoros crecen de forma descontrolada, y todos los ratos que empleo en intentar que no me coman terminan por ser bastante estériles.

Pero este fin de semana iba solo a la estepa, no tenía piezas para terminar la Impala (aún me falta el reenvío del cuentakilómetros y alguna otra chorrada), mi hijo anda con dos dedos entablillados -con lo que tampoco íbamos a salir a hacer trial- ... y además había comprado por 49,99 euros un aspirador industrial para poder sacar el polvazo que producen las paredes encaladas de mi cueva. Es decir, que todo apuntaba a que era el momento era ideal para darle un repasillo al taller.

El aspirador ha resultado todo un invento, porque es capaz de tragarse sin pestañear incluso las piedrecillas que dejan las ruedas de las motos de campo. Así que cuando vuelva con el resto de los sospechosos habituales espero que sepan apreciar mi ataque de limpieza y elogien el impoluto estado del chiringuito. Pero me da que me pasará como a las mujeres cuando hacen "limpieza a fondo": que sólo mi espalda lo va a notar.

Entre medias del ataque marujil, volví a darme un paseo con la Impala. Esta vez acompañado de mi mujer. Afortunadamente le ha gustado, porque ya sabemos todos lo que ocurre cuando una mujer lanza una fatwa contra una moto: mejor la escondes o la cambias. Afortunadamente, la montesita le ha parecido agradable, con lo que tiene permiso para venirse a Madrid a vivir con nosotros. Dios mediante, la semana próxima si me dan el bendito reenvío de cuentakilómetros.

Por otro lado, llevé la culata del segundo motor de Impala a tornear en Calvet. La idea (receta de Esteve) es rebajar 1,5 mm para conseguir una compresión intermedia entre la de Impala normal y la Sport. Mi torno es pequeño para manejar una culata de este tamaño, con lo que no había opción a hacerlo en casa. Así que llevé la pieza en mano y me tomé la molestia de pintar en ella las tres zonas donde deben darle con el torno. Se puede ver en la foto:

Por otro lado, dediqué un rato a darle otro empujón a la King Scorpion de Carlos. En esta ocasión pulí y monté el guardabarros trasero, monté todos los reenvíos del freno delantero, e instalé cables de mando en el carburador y el freno. En el freno he decidido meter una funda de 8 mm de diámetro buscando un tacto lo más directo posible. A ver qué tal resultado da cuando la probemos.

La verdad es que el freno es una auténtica preciosidad, además de ser efectivo como buen doble leva que es. En este caso no he montado el muelle externo porque vuelve perfectamente y tiene un tacto más agradable sin él.

Abajo puede verse un plano general de la moto, donde va quedando poco trabajo. Bastante de lo que queda es pintura: hay que desmontar y pintar ambas ópticas y el cuentakilómetros, hacer lo mismo con el guardacadena y la tapa de la batería, y tomar una decisión con el depósito. Listo este capítulo soló faltará montar el equipo eléctrico, que siempre es un pequeño lío. Espero que, sumándolo todo, no nos lleve más de dos o tres fines de semana.


... continuará ...

lunes, febrero 22, 2010

¡¡Tengo un Troll!!

Queridos lectores,

Sabéis que no sólo hablo de motos en estas páginas sino que a veces entro en temas personales y cuestiones no necesariamente relacionadas con nuestra afición. Es decir, que os tengo curados de espanto hace ya tiempo, con lo que casi que podría empezar a hablar de este tema sin necesidad de prólogos como este.

Pero hoy es un día especial. Hasta ahora, sé de vosotros porque algunos habéis tenido la cortesía de dejarme un comentario a una entrada, o un correo sobre alguna de las cosas que he escrito por aquí. Pero siempre que he tenido contacto con alguno de quienes recaláis por estas páginas ha sido de una exquisita amabilidad por vuestra parte. Unas veces de forma anónima, otras con vuestros datos reales, siempre que ha habido interacción por vuestra parte ha sido todo un placer leerla. Poco mejor puede ser el retorno que uno puede obtener uno de estos proyectos que el de encontrar a otros enamorados de la materia a la cual se dedica.

Que me pierdo. Decía que hoy es un día especial porque ha vuelto mi troll.

Para quienes no sepáis que es eso de un Troll, que es palabro del argot "web 2.0", podéis leer la Wikipedia (fuente muy puesta en todo lo que tiene que ver con ese mundillo) y llegaréis a esta definición. Simplificando: un troll es alguien que debe tener una vida manifiestamente mejorable visto a lo que dedica el tiempo.

El mío, de momento, anda sólo en una entrada de este blog, pero no es descartable que algún día llegue a entender que el blog tiene una página principal y que se actualiza. Con lo que igual lo vemos por algún otro sitio en el futuro.

Sólo quería pediros una cosa rápida: pasando de responderle. No vamos a condicionar el modo de vida de los que lleváis tiempo por aquí por una causa tan tonta. Ni voy a bloquear la publicación de comentarios con una autorización previa.

En el fondo, eso de tener tu propio troll sólo significa que alguien te escucha. Lo natural si escribes en abierto para todo quien desee leer. Y, por otro lado, no tiene mayor problema si tu no lo escuchas a él. :-)

domingo, febrero 14, 2010

Otro domingo entre pingüinos

Otro fin de semana gélido en el centro de España. No ha nevado, aunque mientras escribo estas líneas comentan en la radio que hay alerta para mañana, tal como nos venían avisando los paneles de la autovía cuando volvíamos de la Mancha.

Mucho trabajo por hacer hoy, con lo que salimos temprano de Madrid rumbo al taller. Tras nosotros, la 247 de John en el remolque, que volvía a casa después de muchísimo tiempo en la de José María. Nos vendrá bien tenerla a mano como referencia, puesto que la moto sigue yendo perfectamente de motor, y será una buena vara de medir para la moto de José María cuando empecemos con la fase de afinado.

De momento, hoy hemos terminado de montar los muelles del embrague, hemos cerrado por completo la primaria, clavado el reglaje del encendido en sus 0,4 de apertura y 2,5 de avance, montado el motor en el chasis, conseguimos meter las 44 bolas de dirección en su sitio a la primera, poniendo ambas tijas, y sobre ello, hemos montado las barras. Por si fuera poca cosa, pusimos ambos guardabarros, y comprobamos que el codo de escape que encontramos en Ebay es el que corresponde a la moto.

En paralelo al trabajo de montaje, José María se ha dado un buen lote de pulir aluminio primero, de decapar piezas después, y de ayudarme en unas pocas de cosas. Tanto ha mejorado, que incluso detectó a la primera el fallo que impedía a mi Impala encender el freno trasero: dejé mal guiado un cable y la rueda trasera lo había pelado.

En fin ... que abajo os dejo una foto poco conseguida del estado actual de la 247 de mi compañero, que empieza a parecer otra. Ha sido una auténtica lástima no tener los ejes de las ruedas y algunas otras piezas que nos hubieran permitido dejarla mucho más acabada. Pero si las cosas salen como espero, el próximo fin de semana puede acabar en el campo para una primera prueba, porque las ruedas están hechas y preparadas para montar, y sería simplemente cuestión de ponerlas y dejar operativos los cables y el manillar. Ya veremos.


Como os contaba un poco más arriba, también dediqué un rato a la Impala. Puse el limitador de 6 voltios para que no me funda bombillas, arreglamos el problema de la luz de freno ... y descubrí que no puedo arreglar en cuentakilómetros porque el reenvío de la rueda trasera está muerto. Así que intentaré tener las piezas que necesito para que el fin de semana próximo pueda quedar lista del todo. Al fin y al cabo, cuando uno lleva 46 años esperando una Impala, poco importan dos semanas más o menos.

Y no me resisto a añadir una foto de la King de Carlos. Sólo le he puesto los soportes de faro, pero ... ¡¡qué bonitos son, madre mía!!


Espero poderos contar el próximo fin de semana que la Impala está completamente acabada y estamos cerca de "la hora de la verdad" con alguna de las otras dos. Os aseguro que voy teniendo ganas.

domingo, febrero 07, 2010

Probando la Impala, que ya era hora.

Pese a la poca luz de la mayor parte de las fotos, que se hicieron cuando ya nos veníamos para Madrid, el sábado tuvimos un día espectacular en la estepa. Poco viento, mucha luz, nada de agua, y una temperatura de lo más agradable para trabajar al sol. Una delicia. Debe ser porque me acompañó mi hija mayor que no se prodiga tanto como a mi me gustaría. Pero esta vez se marcó el detalle de acompañarme, ya que ni José María ni Carlos podían venirse.

Como el sábado de la semana pasada Óscar me había dado el depósito ya pintado, aproveché para limpiar el interior en Madrid ... y para descubrir algo que no sabía: que el salfumán se come perfectamente el óxido, pero desintegra los grifos de gasolina modernos en poco tiempo. Menos mal que eso sucedió con el depósito puesto en una pila de lavar cerámica, porque no quiero pensar qué hubiera sucedido con los tres litros que metí en el depósito corriendo por el suelo de casa. Y menos mal que mi mujer no se enteró.

El caso es que, una vez desoxidado, le di un tratamiento interior para evitar nuevas oxidaciones. Para los habituales del mundillo, es posible que conozcáis el Tankerite y otras soluciones de venta en España en torno a 40 aurelios de vellón. La alternativa que usé (y recomiendo) es el "Petrol tank sealant" de Hitchcocks Motorcycles, que podéis encontrar por 10 libras en http://www.hitchcocksmotorcycles.com/

Así que al llegar a la Mancha puse el depósito y el asiento, instalé zapatas nuevas en el freno trasero, y decidí que me llevaba a mi hija a dar una vueltecilla. Podéis ver la moto en la foto de abajo.

Arrancamos sin ninguna dificultad, aunque me pareció ver algo de humo entre las aletas del cilindro, que achaqué a alguna mancha que se estuviera evaporando al calentarse, y no le di más importancia. Salimos despacito y muy bien por el pueblo, con lo que me animé a meterme en carretera, donde me dio la sensación de que la moto no tomaba bien la cuarta velocidad, sobre todo al meterle más gas. Era la hora de comer, así que dimos la vuelta y paramos.

Al volver a casa pensé que no estaría de más comprobar alguna cosa antes de dejar la moto, y fui a intentar arrancarla. Ni para su madre. Mil patadas y aquello no iba. Voy a cebar otra vez el carburador y reparo en que está manchado de negro en la parte que está enfrentada al cilindro. Miro con más detalle y veo que entre cilindro y culata hay aceite negro. ¡¡Qué raro!!, pensé. ¡¡Si esto no lo tenía la moto cuando la desmonté!! Hasta que de pronto me dije a mí mismo ... ¿habrás sido capaz de no apretar la culata como Dios manda?

Pues efectivamente, el médico alemán que me esconde las pastillas había hecho una de las suyas, y la pobre de la Impala me había dado una vuelta de unos kilómetros sin quejarse de nada, pero completamente descomprimida. Moto al elevador, culata apretada y ... otra moto. Ahora va perfectamente.


En mitad de estas idas y venidas, le dimos un empujoncito a la King de Carlos. Pusimos pistón, cilindro y culata, montamos el codo del escape, instalamos un descompresor, colocamos el carburador y el conjunto del filtro de aire, el cable del embrague y alguna cosita más.

Cada vez más, va tomando forma, como podéis ver en las fotos de abajo. A ver si terminamos pronto, que estoy deseando arrancarla.


El próximo domingo más, si no sucede nada raro. Si tenemos suerte, es posible que la 247 de José María termine sobre sus ruedas de nuevo.

domingo, enero 31, 2010

Avanzando con dos bellezas

Último Domingo de Enero, y día precioso en la Mancha. Un punto de fresco, pero con un sol que calentaba estupendamente y una luz maravillosa.

El plan era sencillo: pasar por Seseña a recogerle a Óscar el depósito de la Impala, y seguir viaje para dedicar un rato a las motos de José María y Carlos y rematar la faena poniendo los frenos a la Impala.

Al final, el hombre propone, Dios dispone y luego la mujer lo descompone. Y aunque no haya habido ninguna mujer hoy, las motos son tan femeninas como la que más, y uno termina haciendo sólo lo que ellas quieren.

Así que mientras José María se dedicaba a pintar cilindros y culatas con santa paciencia (y spray anticalórico), servidor empezó a montar las piezas llegadas de USA y que nos permitían (eso pensaba yo) cerrar los dos motores (21 y 34M). Pero ahí empezó el lío. La moto de José María había recibido una soldadura en el cárter derecho para arreglar una rotura donde golpea la palanca de arranque al retroceder (algo muy típico en las Montesa cuando no se usan bien) ... y a resultas de la misma, el volante magnético no entraba bien en su alojamiento. Así que tocó sesión larga y pesada de Dremel eliminando material con cuidado hasta que el volante giraba bien.

Terminado el semicárter derecho, empecé con la primaria, con ánimo de cerrar. Para comprobar que "alguien" había olvidado comprar un muelle de los tres externos, con lo que no se podía cerrar la tapa. Pero al menos, dejamos puesto el retén del cigüeñal, su junta y todos los volantes junto con el embrague. De modo que en cuanto recibamos el muelle que falta es una cuestión de diez minutos.

La siguiente odisea fue meter el cilindro una vez pintado y prácticamente seco. Resulta que las 247 MkI no llevan el utilísimo rebaje que otras Montesa tienen en la parte inferior de la camisa ... y que ayuda tanto a meter un pistón con sus segmentos sin necesitar de ayudante. Al final, tiré de recetario, y pese a la cara de pasmo de su propietario, apliqué el truco de la foto:

La abrazadera de plástico deja los segmentos perfectamente presionados, pero desliza hacia abajo por el pistón sin ninguna dificultad. Es un método verdaderamente cómodo para quien tenga dificultades con los pistones. Para hacerlo perfecto, lo ideal es situar el trozo más gordo de la brida en una de las muescas de las lumbreras.

Cilindro cerrado y culata puesta, tal como puede verse en la foto siguiente:


En la imagen se ve el volante otra vez quitado porque aún falta por dejar la puesta a punto de platinos perfectamente hecha, cosa que espero que suceda el próximo fin de semana. Y su dueño feliz, haciendo fotos al aluminio para que se viera lo bien que lo dejó el fin de semana pasado. Aquí se le ve, encantado de haberse conocido:

En paralelo, pusimos las dos ruedas en la King de Carlos. El bueno de Jesús ha sudado tinta china para montar los Dunlop que nos recomendó Pep Itchart en las estrechas llantas Akront, pero han quedado preciosas. Además, tienen un dibujo trail enormemente parecido al de los Firestone Supersportman originales.


Después montamos el manillar, las manetas, el pedal de freno trasero y el cable de mando. Pero cuando pensamos en montar el segundo cilindro del día, nuestro gozo en un pozo: el pistón nuevo que teníamos en espera NO tiene los clips laterales para el bulón. Así que habrá que ver si John puede localizarnos un juego rápidamente, o si hay modo de dar con ellos en España, porque hasta que no aparezcan, no podemos seguir trabajando por ahí.

La faena adicional (sobre todo para Carlos) es que no hice fotos de su moto rodando de nuevo, cosa que ya ha sucedido hoy (aunque sin motor). Si José María cuelga alguna en su blog, se las mango y las pongo aquí. Edito: no ha hecho falta, porque se ha marcado el detalle de pasarme las fotos hechas con su nuevo teléfono Google, y aunque el colorido es un poco "lunar" sirven para ilustrar el estado de la moto.


Eso sí, la pobre de la Impala volvió a quedarse sin que nadie le haga caso. A ver qué da de sí el próximo fin de semana, porque estoy loco por ponerle el depósito y empezar a rodar un poco.

domingo, enero 10, 2010

Un buen arranque de año

Sábado, 9 de Enero. Frío de alucinar en toda España según los telediarios, pero previsión de día claro en la Mancha, así que José María (autor de las fotos que le he birlado de su blog), Carlos y yo habíamos quedado en casa a las 8:30 para salir prontito y aprovechar el día.

En previsión de lo helado que podía estar el taller, el día anterior compramos una estufa de parafina que resultó mano de santo para pasar el día confortablemente. Y aclaro al lector que el "compramos" no se trata de un caso de uso del plural mayestático, sino que la compró José María, al que el Leroy Merlín cogía de paso. Eso sí, las instrucciones las daba yo. :-)

Para hacerse una idea de lo necesaria que era la estufa, basta echar un ojo al canalón de desagüe de la foto ... reparando en que eran ya las 10:30 de la mañana y el sol le estaba dando.



Antes de eso, el día empezó regular, con un fallo de suspensión en mi Range Rover que nos hizo dejarlo en el garaje para irnos en el coche de José María, reparado ya de aquella vuelta de la Montesada 09, y que se portó como un campeón una vez más. Decía que empezó mal con el fallo del EAS de mi coche, pero siguió peor al llegar a destino, porque la estufa necesita energía eléctrica para mover un ventilador ... ¡¡y la luz saltaba por culpa de la nevada!! Afortunadamente, el electricista es vecino y siempre se encuentra cuando es necesario.

Así que, arreglada la luz y encendida la estufa, empezamos con las motos. En este momento son dos las que están de verdad en proceso. Una preciosa King Scorpion de primera serie de la que hablamos en su momento, que lleva en casa más de tres años, y la no menos bonita Cota 247 Mk1 de José María. En la foto siguiente se ven las dos, y se aprecian las estupendas navidades que he pasado, y que me van a proporcionar estupendas horas de bicicleta hasta que vuelva a un volumen razonable.



El caso es que avanzamos bastante, teniendo en cuenta que nos fuimos a las 18:30 por no jugar con el tiempo y la familia. Creo que en un par de días más, la King de Carlos estará para arrancar, dependiendo sobre todo de si quiere pintar el grupo termodinámico o dejarlo como está. En la Cota de José María dependemos de un paquete de John, puesto que faltan algunas piezas que afectan al conjunto embrague-transmisión, pero no creo que lleve mucho más, y me parece que es posible organizarse para que el día que lleguen las piezas esté hecho el resto del trabajo. En este momento las ruedas están listas, el chasis pintado, el carburador repasado, el motor hecho, y nos falta pintar cilindro, culata y alguna cosilla más.

La verdad es que es todo un privilegio tener la oportunidad de trabajar con esas dos motos a la par. Sobre todo porque si escasos son esos dos modelos, más escasos aún son los seres humanos como sus respectivos dueños. Y pasar todos juntos un sábado de diversión es un lujo al alcance de poca gente.

domingo, diciembre 20, 2009

Master en chapuzas: la Impala arrancó.

Domingo bajo cero en La Mancha. En el recorrido desde Madrid temperaturas entre 4 y 7 grados bajo cero. Supongo que nada impresionante para alguien de más al Norte, pero para este cordobés que junta letras en estas páginas, es una de las ocasiones en que más bajo ha visto marcar un termómetro. Tanto frío que no me he quitado los guantes ni para hacer una foto que acompañara esta crónica. Espero que me lo disculpéis.

Aunque como me dijo luego Corsino (que pasó por el taller a recoger su piñón de 9 dientes para la 247), el día era una auténtica preciosidad. Limpio, claro, con un sol y una luz preciosos, y sin nada de viento. Tanto que se estaba mejor en el patio al solecito que dentro del taller.

El caso es que el mismo fin de semana en que me apañé para perder aquella bendita caja, había dejado la Impala sin arrancar, y con la sensación (que me extrañó) de que a veces el flotador se quedaba pillado y desbordando el carburador. De hecho, según he repasado el episodio mentalmente, mis sensaciones eran de un encendido demasiado adelantado y de un carburador con algún problema de montaje.

Así las cosas, hoy empecé por desmontar la cuba para llevarme una de las sorpresas más grandes de mi vida: ¡¡el carburador de la moto tenía el flotador montado sin eje!! Y, como me pasa siempre, lo peor del caso es que no podía echarle la culpa más que a un solo imbécil. Exacto: al mismo que me tiró la caja con el depósito, las botas y el resto del material.

No tenía otro eje, evidentemente. O al menos, no tenía más que ejes montados en otros carburadores, y no tenía malditas las ganas de desnudar un santo para vestir a otro. Así que me puse a pensar qué hacer, y mirando la caja de piezas Amal usadas reparé en las agujas viejas que guardo cuando cambio el conjunto emulsor/aguja. La razón inicial de fijarme en ellas fue que el material parecía el mismo que el del eje original ... pero cuando la probé sobre uno de los asientos de la cuba, resultó que tiene el diámetro del eje perdido, y que sólo con cortarla a la medida precisa, tenía el primer problema resuelto. Primera chapuza, de notable.

A continuación, cuarto y mitad de patadas, amagos de arrancar dispersos y un par de carreras que tampoco resultaron, con lo que la moto volvió al elevador a comprobar el encendido con el sistema de la bombilla y el cambio de intensidad en la luz. El resultado confirmó mis previsiones: los platinos estaban demasiado cerrados, y el encendido demasiado adelantado.

Pero al desmontar aprovecha la chaveta para entregarle a Dios la poca vida que le quedaba. Y aunque sé que no es estrictamente necesaria, no me gusta montar encendidos sin ella ... y tampoco tenía de repuesto, excepto en otros motores que no quería desmontar. Así que después de mucho cavilar, encontré que las arandelas del 12 (o del 10, que no estoy seguro) tiene un espesor bastante similar a la difunta chaveta, con lo que unos minutos de Dremel y muela de afilar obtienen una chaveta que el encendido acepta como buena, y que me permite acabar con la puesta a punto. Segunda chapuza y sobresaliente. :-)

Corregida la puesta a punto, la moto arrancó perfectamente a la primera patada, ocasión que aproveché para sacarla a la calle y probar el cambio de marchas. La verdad es que el coche que estuve a punto de tragarme debió quedarse un poco pasmado de ver un cacharro sin depósito andando por la calle ... porque la saqué con el depósito auxiliar de taller. Accesorio que, dicho sea de paso, recomiendo por su utilidad a todos los que andáis en la chatarra.

El paso siguiente fue comprobar luces. De entrada, funcionaron bien el faro y la bocina, y falló el botón de paro. Primera masa defectuosa corregida y paro en funcionamiento. El siguiente punto por revisar serán las luces traseras, porque tampoco hacen buena masa.

Pero se va acercando el momento de traerse la moto a Madrid.

¿Alguien sabe de un pintor rápido para que me dejen el depósito listo en unos días?

:-)

lunes, diciembre 07, 2009

Tirando horas a la basura

Ayer volví de un fin de semana de trabajo con la Impala.

¿El resultado? Penoso. Al llegar a casa dejé un instante una caja encima de un cubo de basura, mientras volvía al coche para recoger otro bulto. El contenido de la caja era exactamente:

1.- Un depósito de Impala Turismo desoxidado y a medio decapar.
2.- Los productos químicos para su tratamiento interior.
3.- Tres juegos de zapatas para mandar a forrar: uno de Impala, otro de Cota 330 y otro de 349.
4.- Un juego de guantes Mechanix y otros más finos.
5.- Un cuentakilómetros de Impala Turismo.
6.- Un kit de galvanizado sin estrenar.
7.- Unas botas de campo nuevas con cinco días de uso.

Es decir ... unos cientos de euros y un montón de horas de trabajo ... porque al volver del coche se me olvidó recoger la caja, y el portero la tiró a la basura.

La verdad es que hay momentos en que uno se plantea si es tan gilipollas como se siente.

lunes, noviembre 23, 2009

Un domingo intenso

Como no podía ser de otro modo, mi amigo José María se ha comprado una 247 "Tambores Grandes". Supongo que debo ser doblemente culpable, por haberle dejado probarla un montón de veces ... y por decirle que había una en venta en "La Maneta", que finalmente se vino a su casa.

Se trata de una unidad muy próxima a las mías en cuanto a número de serie, y con una particularidad interesante: tiene papeles, y la ITV pasada. Puede que no sea importante para quien la use en competición, pero es una característica que se valora por algunos compradores.

El caso es que ya el fin de semana pasado estuvimos trabajando sobre ella para ajustar el equipo eléctrico y algunas otras tonterías para poder pasarle la ITV, y una vez que superó la prueba con éxito, tocaba desmontar, evaluar y ponerse a fondo con una restauración enfocada a competir en clásicas.



En la foto de arriba se puede ver como la moto está en un estado infinitamente mejor que la primera que me traje de USA aunque le falta algún pequeño detalle, como los amortiguadores traseros, que habrá que localizar. Excepto esa pieza, y el escape, parece que tenemos todo lo necesario para sacarla adelante en no mucho tiempo. Sobre todo, después de la faena de ayer, en que dejamos el bastidor pelado para pintar, el motor en un soporte para "operar" el primer fin de semana disponible, las horquillas despiezadas y limpias a la espera de retenes, y varias cosas más encarriladas.

De hecho, esta moto ha tenido el mérito de conseguir que su propietario agarre un juego de herramientas y se meta en temas tan sofisticados como despiezarse completamente un basculante con sus accesorios, o comprobar la cantidad de mugre que se puede acumular en el fondo de una botella de suspensión al cabo de los años. Para la posteridad dejo constancia del momento en que el dueño comprueba que una rueda no es parte solidaria del chasis.

Tan rápida fue la cosa que hasta sobró tiempo para empezar con el montaje de las dos King Scorpion que aguardan turno hace tiempo, y que se pueden ver en paralelo en la foto de abajo:



Con un poco de suerte, antes de Navidad tenemos un par de resucitadas más en el mundo. Y la verdad es que da un gusto enorme verlas volver a su estado original.
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lunes, octubre 19, 2009

Preparaciones y preparadores en el trial de clásicas

Una de las cuestiones que más comentarios recurrentes produce en el ámbito del trial de clásicas es la de la preparación de las motos, que casi siempre suele desembocar en discusiones sobre la legalidad de algunas de las motos que producen. Dejo ese tema para otro día, porque me resulta hasta aburrido, y comienzo con el tema de mitos y realidades sobre la preparación de una moto de trial clásica.

Creo que una buena parte de la polémica en torno a la superioridad técnica de las motos "de preparador" viene provocada porque la mayoría de los opinantes no han tenido oportunidad de comparar motos clásicas en auténtico "estado de origen" con motos ya preparadas en la actualidad. En el mejor de los casos, la gente que escribe está comparando un recuerdo con una realidad, o una moto en mal estado de conservación con una "recién hecha".

En mi caso, tengo la suerte de haber conducido algunos modelos clásicos en la época de su fabricación (los recuerdo), contar en mi garaje con al menos tres motos en estado "casi original" (puedo seguir probándolas ahora), y tener amigos con modelos como los míos pero salidos de las manos de algunos preparadores de renombre (puedo comparar con las mías). Con lo cual pondré un primer ejemplo basado en la comparación directa de dos motos del mismo modelo, con la Cota 330.

En este caso se trataría de una moto traída de Italia prácticamente sin usar, comparada con la Cota 330 "Classic Team" de mi amigo José María Domínguez Vila. Podemos ver ambas en las fotos:





La primera es mi propia Cota 330 después de haberle quitado el equipo eléctrico original con que vino de Italia, y mientras le cambiaba un retén del cigüeñal antes de ponerla en funcionamiento. La moto está absolutamente de serie con muy pocas excepciones: manillar de época diferente al suyo, puños de goma Renthal blandos y Michelín X11. Los amortiguadores traseros Marzocchi eran de serie en Italia, en lugar de los Telesco que montaban aquí.

La segunda es la Classic Team de José María, un día que estuvimos probando un carburador Mikuni para sustituir su Amal original. Vamos con ella a ver en qué consiste la labor de un preparador en su modalidad más simple:

PREPARACIÓN "NIVEL 1"

Si enfrentamos una clásica de serie con una moto "de preparador" con un nivel de modificación bajo, como la que nos ocupa, encontraríamos lo siguiente:

1.- El primer cambio lo vemos en el chasis, donde las estriberas se han cambiado de posición, poniéndolas más atrás y más abajo. Con esto, más el manillar Renthal alto, se consigue una posición de conducción cómoda y aligerar el tren delantero (con la posición de fábrica vamos "con el culo en pompa"). Esta primera modificación la llevan el 99% de las 330 que compiten en clásicas. De hecho sólo he visto una original ... la mía cuando la llevó Manolo Castrillo en Jaén 2.008.

2.- El segundo cambio en el chasis son los amortiguadores. Que en este caso son NJB y sustituyen a los Classic Team que puso originalmente Esteban Arenas al prepararla. No puedo comparar con los Telesco originales de las 330 españolas, pero sí con los Marzocchi, y no se nota una gran diferencia ... excepto tal vez a favor de los italianos porque los NJB están ya bajos de presión. Es decir: que la amortiguación trasera depende mucho del estado de forma de los elementos, y siempre se cambia, con lo que no constituye una ventaja específica de las preparadas.

3.- En cuanto al motor, puedo dar fe de que mi 330 personal va fantásticamente bien, y puede competir sin problemas con la de José María ... entre otras cosas porque él solicitó a Arenas que la moto siguiera siendo suave y conducible, con lo que éste respetó las inercias, distribución y carburación. Para ser honesto, el único punto del motor con piezas modificadas en la Classic Team es el carburador: monta una campana de bronce, más pesada que la original, con lo que mejora el tacto y se minimiza el desgaste del cuerpo.

Sin embrago, si comparamos el motor de mi 330 con la 330 "Puma Racing" de David Martínez, el resultado cambia: la moto de David estira mucho más y tiene un tacto de gas mucho más inmediato, a costa de sacrificar dulzura en la banda más baja del motor. Pero es una preparación "Nivel 2" de las que hablaremos luego.

La pregunta del millón es entonces ... ¿y por qué se gasta la gente una pasta en una moto "de preparador", si una original va de sobra para competir en casi cualquier nivel? La respuesta es sencilla: la "Classic Team" de José María no ha dado un sólo problema mecánico en los 3 años siguientes a salir del taller de Esteban Arenas. Y la paz mental tiene un precio.

Es decir: una primera cosa interesante es que un preparador responsable y serio va a desmontar cada pieza de la moto, sustituirá los elementos más sujetos a desgaste, y dejará las tolerancias internas tal cual estaban el día en que la moto salió de fábrica. Y en algunos casos, incluso mejor, puesto que conocen los fallos "de diseño" del modelo y son capaces de corregirlos. Sólo por eso, en algunos casos merece la pena pagar el precio. Aunque en estos casos, la "magia" de la preparación está al alcance de cualquier persona que sepa reemplazar juntas, retenes y cojinetes, o llevar un cigüeñal a comprobar.

Pero, aunque haya que romper una lanza en favor de la profesionalidad de los preparadores, no es menos cierto que -por poner dos ejemplos- ni mis Montesa, ni las Bultaco de Toño Villanueva han dejado de acabar una carrera, y son motos de serie mantenidas por sus propios pilotos.

PREPARACIONES DE OTROS NIVELES ... "Hasta el infinito, y más allá".



Abro este segundo apartado con una foto que tomo prestada del foro de www.todotrial.com, y con una frase de Buzz Lightyear que siempre me ha hecho gracia. Pero quiero dejar constancia de que ignoro quien es el propietario de la moto, y que la traigo aquí porque me llamó la atención en Robregordo por la calidad con que estaba efectuado el trabajo; no por lo legal o ilegal de la moto, cosa que desconozco.

Se trata de una moto realizada sobre base Bultaco Sherpa 199, no sé si A ó B porque me es complicado identificar el modelo sin más datos. Y que tiene un montón de modificaciones: suspensión delantera moderna (puede que sea Sherco), basculante trasero de aluminio, amortiguadores traseros "Magicals", carburador Dell'Orto, y un largo etcétera de cosas que están a la vista ... y que hacen que la moto deba pesar menos que el modelo de serie, y tener un comportamiento muy superior a la moto de origen. Y hablamos de lo que se puede ver ... probablemente el motor tenga también muchas modificaciones.

Si el lector se pregunta cuales pueden ser éstas, es complicado dar respuesta, pero también admiten un escalado en cuanto a "modificación del carácter"/"cambio de rendimiento". Se podían agrupar en dos bloques: modificaciones "clásicas" e "inventos".

Las modificaciones clásicas pueden ser:

1.- Pulido y enfrentado de los transfers de carga y las lumbreras de admisión y escape, más pulido de biela y cigüeñal. Con ellas se consigue que el motor dé un rendimiento óptimo, conservando el carácter original. Por entendernos, es como si tomáramos la curva de potencia original y la subiéramos homogéneamente en un par de caballos a todo régimen. Mismo carácter, pero motor "más lleno".

2.- Relleno de los agujeros de contrapeso del cigüeñal y reequilibrado del mismo. Con ello se consigue un menor volumen en la cámara de precompresión, con lo que el tráfico de los gases es más rápido y el motor estira más. Se hacía en la época, pero era más normal en motos de cross que en trialeras.

3.- Retoque de las lumbreras de admisión y escape y/o la falda de admisión del pistón. Comparando cilindros originales del mismo modelos en años diferentes, las diferencias de diseño en las lumbreras no son sustanciales, lo que hace pensar que las fábricas españolas jugaron más con otros parámetros que con la distribución. Cuando querían variarla de verdad, introducían modificaciones mayores como un transfer adicional, o el cambio en la carrera y/o el diámetro. Pero estos retoques son habituales hoy, y se suelen hacer ... típicamente buscando una mejor respiración y estirada del motor.

4.- Alteración de las inercias del motor. Este apartado es especialmente importante en cuanto a variar el comportamiento de un motor. Pensemos que algunos modelos clásicos tienen volantes magnéticos que pesan un par de kilos, y ejes de balance que pesan casi otro tanto al otro extremo del cigüeñal. Si los aligeramos, el comportamiento de un mismo motor pasará de "locomotora de vapor" a "cabra loca" sin necesidad de hacer nada más. Un ejemplo curioso de esto fue la Cota 350 de Nacho247 cuando tenía roto el eje del cigüeñal y subía de vueltas como una turbina. Eso sí ... no iba bien en bajas vueltas, con lo que no había quien la condujera.

Genéricamente, lo que sucede en casi todos estos casos, es que si las modificaciones no van acompañadas por un cambio en la carburación/caja de filtro y/o el escape, tienen una eficacia más limitada.

Si nos metemos a tocar un poco de todo, entraríamos ya en el terreno de modificaciones más tipo "invento", que son casi infinitas. Y donde tal vez lo más divertido sean las leyendas urbanas que circulan, del tipo "créeme, que fulano lleva un pistón de Sherco en su Cota, que lo sé de buena tinta".

Por aclarar conceptos ... aunque alguien llevara un pistón moderno en una clásica, no conseguiría una mejora de rendimiento sustancial, si esto no fuera acompañado de retoques en el pistón mismo y/o el resto de la distribución, como hemos visto antes. Un pistón moderno puede dar más fiabilidad, pero no un rendimiento muy diferente, por sí solo, al de uno antiguo del que haya copiado sus medidas.

Otra cosa es el carburador. No porque uno moderno tenga mayor capacidad de ser adaptado a un motor que uno clásico. Existen para Amal tanta gama de chiclés, campanas y chimeneas como para los famosos Mikuni VM (legales por época de diseño para el trial de clásicas), con lo que es posible afinar tanto como uno quiera, si se trata de una unidad nueva como las que pueden comprarse a buen precio en www.amalcarb.co.uk. Pero los inventos no llevan carburadores clásicos sino los modernos de compuerta plana, que dotan al motor de una respuesta más inmediata que los clásicos de compuerta cilíndrica. Algo que en motores que buscan la inmediatez se aprecia mucho.

El siguiente punto típico en un nivel "invento" es el encendido. Las clásicas llevaban sus platinos con un condensador, que se sustituye por un electrónico. En principio el cambio es por pura fiabilidad y estabilidad en la puesta a punto, dado que un electrónico no varía una vez bien reglado. Otra cosa (no estoy seguro) es que se puedan montar encendidos electrónicos con avance variable y/o curvas programables, cosa que no son viables en un encendido clásico de una 2T española donde el avance es siempre fijo. Por otro lado ... sé que no es una estadística fiable, pero he visto últimamente más motos con fallos en el electrónico que en los platinos ... y un electrónico roto no puede cambiarse al lado de un camino, mientras que un condensador si se puede añadir con un simple faston y sin desmontar nada. Ni que decir tiene que los electrónicos aligerados son ya dos cambios sustanciales en un sólo paso: inercias del motor y fiabilidad.

A partir de aquí, no hay límite a lo que pueda hacerse en un motor de "invento": escapes más abiertos para acompañar a todo lo anterior, cajas de filtro rediseñadas para optimizar la admisión, cajas de láminas adaptadas a cilindros antiguos, embragues alterados buscando una suavidad extrema, etc.

Y ya que tienes todo un pepino entre las piernas, lo normal es que el inventor decida meterse a tocar el chasis, retocando geometrías, variando lanzamientos de horquilla (cuando no la horquilla entera), cambiando materiales en busca de un menor peso, mejorando la amortiguación trasera, bajando el asiento, recortando tubos de chasis, poniendo llantas modernas para montar neumáticos tubeless ... o cualquiera otra cosa que se les ocurra que puede convertir la moto en algo más competitivo. Porque se han visto desde frenos de cross hasta lo que la imaginación pueda dar de sí aplicado a los chasis de pretendidas clásicas.

Entiendo que parte de lo que motiva todos estos cambios es que pilotos acostumbrados a sus motos de trial modernas encuentren en la clásica un tipo de respuesta más parecido al de su montura habitual, y que los preparadores tienen el mérito de lograr esto partiendo de modelos con muchos años en la espalda.

Pero lo que resulta curioso es que, en algún sentido, muchas de estas motos de preparación "Nivel n" terminan por ser casi la misma moto. Incluso en terminología, hace gracia escuchar a los pilotos referirse a su moto como "una Puma" sin hacer referencia al modelo sobre el cual el preparador trabajó. Supongo que también es por una cuestión de prestigio personal del propio José Luís Rodríguez (dueño de Puma Racing), pero resulta llamativo ver cómo sus clientes ya no hablan de sus Sherpas o sus Cotas, sino de sus Pumas. Y puede que tengan razón: entre una Cota 330 de serie o con un nivel de preparación bajo, y algunas de las creaciones de José Luís media un abismo tal que si las probáramos sin verlas creeríamos estar usando modelos distintos.

Problemática de las preparaciones extremas.

Dejando aparte el apartado económico (una preparación extrema puede ponerse en 6.000 euros más la moto y tardar un año en ser servida), hay un par de cuestiones llamativas en torno a ellas.

La primera, y menos importante, es que muchos de sus pilotos necesitan un tiempo de adaptación muy largo a su montura mejorada, y que sus resultados incluso caen antes de lograrlo. Esto da idea de lo profundo de los cambios que se llegan a efectuar.

La segunda, y completamente clave, es el impacto que las preparaciones extremas tienen en el trial de clásicas. Creo que puede resumirse en que el trazado de algunas secciones, sobre todo en niveles altos, se hace ya con un criterio más de moto moderna que de clásicas. Si enfrentas un escalón de un metro a la salida de un giro cerrado, con una Sherpa 199 de serie te dejas los dientes, porque no tiene ni la altura libre para subirlo, ni la suspensión para absorberlo, ni el motor para conseguirlo. Y esto es bastante independiente del nivel del piloto. Pero si eres un buen piloto y usas una moto como la de la foto de arriba, probablemente la pases.

La pregunta en este caso, aún después de haber pasado la zona, sería ... ¿es clásico un trial donde una Sherpa 199 no puede desenvolverse tal cual salió de fábrica? Y si lo llevamos a categorías inferiores es ... ¿se deben marcar zonas para estas motos a costa de que las clásicas sin preparar lo pasen mal?

En mi opinión la respuesta es clara: NO. Pero no es simple, y tiene que ver con otros temas del que hablaré otro día, que esto se me ha alargado más de la cuenta.

martes, octubre 13, 2009

Ramón Valls, montesista del año 2.009

De Ramón Valls he hablado muchas veces en estas páginas, y espero hacerlo muchas veces más, porque será señal de que seguimos viviendo una historia que data de cuando me vendió mi 349/4, y en la que hemos compartido episodios tan curiosos como aquel programa de televisión en que nos grabaron para dejar pública constancia del grado de chifladura en que se puede incurrir por culpa de las Montesas.

Desde entonces hasta ahora hemos seguido estando en contacto, e incrementado el grupo de amigos que compartimos afición, gracias también a las aportaciones de Nacho Bartlett con su lista de correos, que mantiene la llama viva entre una Montesada y la siguiente.

Este año, durante la celebración de la Montesa-da 2.009, la trayectoria de Ramón como montesista militante se ha visto recompensada con el Trofeo Pere Permanyer al Montesista del Año, que premia toda una vida de relación con la marca. Y creo que pocos lo merecen como él, por tanto como nos ha ayudado a muchos amantes de la marca. En realidad este mismo blog se escribe por su culpa, porque su ayuda fue tan importante en mis primeros pasos con la King que decidí intentar devolver al mundo un poco de la generosidad recibida.

Lamentablemente no tengo foto del momento en que recibió el premio porque nos fuimos con prisa para Madrid, pero imagino que Juana debió grabarlo. Así que lo compenso con una foto de hermandad.


De derecha a izquierda está Ramón con su camiseta del club Montesa, Nacho, José María, Alfonso, servidor y Fernando Piris. Fernando fue todo un descubrimiento en persona, como lo fue también su mujer, que tuvo la paciencia y el detalle de sacar esta foto.

Día memorable el de ayer, rodeado de otros muchos estupendos montesistas como Santi Ruiz (impagable su libro sobre la Impala), Pep Itchart, Jaume Domínguez, Esteve Palau, Carlos Casas ... y un largo etcétera de gente que por si sola merecería una visita. Pero alegrías como el del trofeo de Ramón tendremos pocas en una Montesa-da.

¡Enhorabuena, maestro!

Montesa-da 2.009: un fin de semana para recordar.

Como cada año desde 2006, el 12 de Octubre toca Montesa-da en Tona. Y como cada año desde hace tres, eso significa cumplir con una liturgia agradabilísima que comienza llegando la noche de antes para tomar un arroz con ceps en el Hotel Aloha, y culmina la mañana de la reunión montesista montando en moto y charlando con los muchos amigos que hemos hecho por allí.

Pero este año ha sido especial por muchas razones. No sólo por el premio de Ramón, que merece comentario aparte, sino porque ha sido puente y nos ha permitido estar un día más y hacer cosas que hasta ahora no habíamos podido plantear. Para ser perfecto sólo hubiera faltado mi hijo, que está loco por tener su bautismo de fuego en Tona. Si hay un poco de suerte, el año que viene igual vamos en tres Tambores Grandes, pero eso es también otra historia. Retomo el hilo, que me pierdo.

El caso es que este año, se sumó a la expedición madrileña un tercer hombre: el bueno de Alfonso Sánchez-Eguíbar, con quien ya habíamos compartido carrera (y camello) en Robregordo 2009. Alfonso se integraba así en el grupo de los habituales, que es mezcla de la lista de correo de Nacho Bartlett y de algunos otros amigos que se suman, como es el caso de John Haberbosch.

Y como teníamos un día extra por medio, decidimos usarlo para ir juntos el Domingo 11 a ver la exposición "Eternas rivales" en el museo de Basella. Pese a que no me suele gustar ver motos "disecadas" (las prefiero en acción), tanto la colección permanente del museo como la dedicada a las tres grandes marcas españolas merecen la pena. Sabía por Pim que tanto Miguel Cirera como Pere Molina habían ayudado mucho, pero no podía imaginarme que quedara tan bien.

La primera parte del recorrido comienza con motos antiguas de todo tipo y procedencia, fantásticamente restauradas. No haré un comentario amplio porque sería imposible, pero había cosas tan preciosas como el cuadro de mandos de esta Norton, que si fuera mía no podría conducir por no apartar la vista de ello.


O, por unir muchas pasiones de marca y disciplina, esta otra Norton trialera de cuadro rígido, que impresiona nada más verla.


La parte dedicada a la exposición de moto española, situada en la parte de abajo del Museo, está estructurada como un recorrido histórico, agrupando las máquinas por años y especialidades para poder comparar con sencillez los principales hitos en la evolución de Montesa, Ossa y Bultaco. En ella se podía admirar desde esta Yaya perfectamente restaurada:

Hasta motos que me son mucho más familiares, como una 247 "Tambores Grandes", o una King Scorpion de la segunda serie. Motos para disfrutar con sólo mirarlas.



Terminada la visita nos desplazamos a Can Boix para tener nuestra comida de hermandad. Este año los mesetarios no teníamos opción a compartirala con Pere Molina y el resto de amigos, con lo que trasladamos la celebración al día previo. Delicioso el menú y estupenda la compañía. Allí estuvimos John, Ramón Valls, Nacho Bartlett, Xavi Corral, y los tres desplazados de la zona centro, disfrutando del paisaje, la comida y la compañía. Mención especial merece el Costers del Segre con que Ramón nos obsequió. Castell del Remei Gotim Bru 2007 para quien quiera probarlo. Espectacular.

Pero el día no había acabado. Al volver a Tona pasamos a ver el recinto del Balneario Codina, donde se celebra la reunión del 12, y allí nos ofreció Pim Terricabras que subiéramos a su casa para ver cómo había quedado su nuevo taller. Un placer inesperado que incluyó verle arrancar un precioso Citroen 5 CV que suena como si lo hubieran comprado ayer. Incluso tiene la ITV pasada. En la foto, José María, Alfonso y Pim sonríen escuchando el sonido del coche ... tras haberlo arrancado a manivela.


Desde allí nos bajamos a Tona a cenar unas tapas, y al día siguiente nos vestimos de guerra para hacer las zonas de amarillos y dar una vuelta con los amigos. Y como pasa siempre, más buena gente que te encuentras, y más deseas que el día tenga 72 horas para poderlo aprovechar. Desde Pep Itchart y su mujer hasta Piru4RT (en la foto de abajo probando mi 247 con José María y Alfonso), pasando por Peptrial, amigos del foro de La Maneta, conocidos del motoclub Impala, Miquel Cirera, la familia Valls casi al completo ... toda una lástima no poder detener el tiempo para saborearlo como merece.

Este año incluso tuve la suerte de compartir un rato agradable de charla con el Doctor Francesc Terricabras, padre de Pim y abuelo de trialeros, que me contó historias de su época de piloto oficial de la agencia Portús. Recordaré siempre la impresión que me produjo verlo en 2.006 con su 247. Desde ese momento quise una moto como la suya, y ha sido un verdadero placer compartir moto y charla con un hombre tan especial como él.


Así que cansados, pero encantados, poco antes de las dos de la tarde nos pusimos en marcha con destino a Madrid de nuevo. Tres Montesas en el remolque, un montón de bultos, y un coche que decide que es el momento de proporcionar a nuestros nietos otra historia del abuelo. A pocos kilómetros de Zaragoza, José María nota un bajón de rendimiento y la aguja de la temperatura se dispara. Rapidamente ponemos calefacción, ralentizamos la marcha y nos paramos en el arcén.

En una primera inspección, da la sensación de que el coche está seco. Pero al ponerle agua se monta una humareda como la de aquellos programas de Valerio Lazarov. Hacemos cinco kilómetros más hasta el área de servicio de Alfajarín y allí nos ponemos a revisar más a fondo. Por hacer el cuento corto, una pieza de plástico que distribuye los flujos de agua del motor se había partido. Desmontamos e intentamos reparar con cinta americana. No funciona. Nuevo desmontaje e intento de reparación con Superglue. Queda pegado pero tiene una fisura y vuelve a salir a borbotones. Desmontaje más radical e intento de sellado por el exterior con pegamento de dos componente. Tampoco funciona.

Acabamos llegando a casa más allá de las 2 de la madrugada, con las manos llenas de cortes, la espalda doblada ... y muertos de risa recordando al "marciano" que no paraba de hacernos observaciones peregrinas y preguntas absurdas sobre las tres motos del remolque mientras reparábamos el coche. Nunca sabrá lo cerca que puedo estar de que alguien le diera en la mollera con una llave fija. Pero viendo la foto, vale la pena mirar como seguíamos sonriendo pese a todo.

Y es que una Montesa-da en buena compañía es una experiencia que todo el mundo debería pasar al menos una vez en la vida. Por eso estamos pensando en cómo plantear la de 2.010. Es el décimo aniversario y no nos la podemos perder.



domingo, septiembre 27, 2009

El elevador nuevo

Llevo una racha nefasta con las restauraciones, en la que no termino nada. La lista es como para llorar: la Impala está a falta de que el pintor me devuelva guardabarros, guardapolvos de horquilla, depósito y coco de faro; dos King Scorpion paradas esperando que otro pintor me devuelva los chasis; la Cappra 250 necesita rehacer el escape que está chapuceado, y la Enduro fallaba cuando la arranqué el otro día. Lo de la Ossa naranja no lo cuento porque me he acostumbrado a verla así y va a pasarse mucho tiempo como está.

Así que, a falta de piezas clave, me he dedicado un poco al taller, donde he rehecho parte de la instalación eléctrica poniendo más enchufes y bombillas fluorescentes en un par de sitios, y ordenando parte del caos que tengo liado.

Pero lo mejor de todo es que el bueno de mi amigo Alfonso Sánchez-Eguíbar me ha vendido un elevador fantástico por un precio verdaderamente de amigo. Hoy, por fin, aprovechando que queríamos repasar las Cotas antes de la Montesa-da lo hemos recogido en Boadilla para dejarlo en la Mancha. El cacharro es espectacular, como puede verse en la foto:

Lo mejor de todo es que va con aire comprimido, con lo que no da ninguna pereza subir o bajar la moto cuantas veces sea necesario. Sólo tiene un inconveniente: que me da la puntilla para hacer una instalación de aire comprimido más definitiva, dado que voy a necesitarlo en al menos tres puntos distintos.

¿Alguien sabe cómo soldar tubos de cobre?

domingo, agosto 30, 2009

La moto de Agosto

Agosto no es mes de moto. Es mes de familia y de descanso, de Cádiz y de mar. De disfrutes de otro modo y con otros tiempos, pero que a veces incluyen también un motor, aunque sea de otro tipo que el de las motos. En mi caso, y desde hace un montón de años, un motor fueraborda.

Puede que no sea lo más propio para quien ha deseado toda su vida tener un velero, pero las neumáticas me han proporcionado momentos estupendos desde que compré la primera para matar el mono de navegar cuando mi hija mayor tenía cuatro años. Tan segura le pareció aquella primera "Quicksilver 300" a mi mujer, que no tuvo problema en pasear a dos niños de 2 y 4 años en ella. Debe ser que cuando éramos novios la subí un par de veces en un bote a remos que era lo más inestable que madre haya puesto a flotar, y que agradeció el cambio. El caso es que, desde entonces hasta ahora han pasado por nuestras manos 4 neumáticas y varios motores que culminaron en 2.004 con nuestra actual Valiant 570 con motor Mercury, que es el centro de nuestros veranos.

La foto de abajo la muestra en el pantalán de entrada de Puerto Sherry este verano, mientras mi familia esperaba que me dieran un amarre para pasar allí parte del día.


Veníamos de Cádiz, donde pasamos a ver la playa de "La Caleta" y a recordar aquellas habaneras en que Carlos Cano nos pintaba el lugar con sus versos:

Las olas de la Caleta, que es playa quieta 
rompían contra las rocas de aquel paseo, 
que al bamboleo de aquellas bocas, 
allí le llaman el Malecón.


Un lugar mágico, como tantos otros en Cádiz, si se miran desde el mar.

Y una tradición que cumplimos todos los años: la de rodear "La Isla" desde el mar saliendo desde Sancti Petri para volver a él sin haber tocado tierra, y pasando bajo los cuatro puentes que la comunican con el continente europeo.

Alguien debería hacer a Cádiz reserva espiritual de Occidente antes de que sea demasiado tarde.

domingo, junio 07, 2009

Desmontando la horquilla de la Impala

Una de las cosas que me ha retrasado con la Impala ha sido la horquilla. Absoluta novedad para mi porque nunca había desmontado nada parecido. El diseño es bastante complejo y no se parece en nada a la de los modelos posteriores de Montesa que me son familiares.
En concreto, una de las cosas que resultó complicada fue el desmontaje del "porta-retén" de uno de los brazos. Es la pieza marcada con el número 2.35.033, donde queda enroscado el extremo inferior del muelle, y que se sitúa en el interior del guardapolvos 2.35.013, desde donde fija éste a la parte superior de la botella (2.35.017). El problema está en que a veces basta desenroscar el guardapolvos para que éste saque el porta-retén (como me sucedió en una de las botellas), pero otras veces hay una holgura entre el porta y el guardapolvos, con lo que hay un giro "libre" que no consigue desenroscar el porta-retén. Y justo esto me pasó en la otra botella.

Después de preguntar en "La Maneta" me dieron varias alternativas para conseguir sacarlo, cosa que me era importante para poder pulir el aluminio del tubo y pintar el acero del guardapolvos. Pero se me ocurrió un sistema alternativo a los que me habían indicado, que funcionó bien.

La cosa consiste en usar un útil llamado "Tail Pipe Expander" (algo así como "expansor de cola de escape") que compré hace tiempo en Ebay. Puede verse en la foto de abajo junto con las piezas a tratar y una llave mixta de 17 mm.


Como puede verse, el expansor es un conjunto de cuñas montadas en circunferncia alrededor de un eje, que cuando se enrosca, amplía su diámetro. Su función es redondear colas de tubo de escape golpeadas, pero pensé que podría valerme para inmovilizar el porta-retén de la Impala, y probé a meterlo dentro del guardapolvos:

Afortunadamente, pasó sin problemas, e incluso el extremo quedó lo suficientemente fuera como para poderlo roscar con la llave mixta, tal como se ve en la foto de abajo.


A partir de ahí, poco más que hacer que roscar para extraer el porta-retén. Simple y no dañino para las piezas. ¿Se puede pedir algo más?


Para el que lo quiera, basta pasarse por Ebay a buscarlo. Es barato y si lo compras en UK y en libras, aún más en los tiempos que corren.