domingo, mayo 09, 2010

Cuatro horas bien aprovechadas

Este fin de semana tocaban comuniones. A determinadas edades, y en el mes de Mayo, es difícil que no te coincida una cada año. Y en una familia con 20 nietos, es más difícil todavía.

En este caso, la cosa era en Córdoba. Dos hijos de una de mis hermanas. Así que la cosa no parecía prometer mucho, dado un plan de viaje en que salíamos de Madrid por la noche el viernes con ánimo de seguir para Andalucía el Sábado por la mañana, con la consabida vuelta el domingo después de comer. Sin embargo, el mismo Viernes aparecieron parte de las piezas que estábamos esperando para las dos Cotas: un buen bloque de cincados para la Cota 247 de José María y el chasis pintado de la Cota 49 de mi hija Cecilia. Así que pensé que igual valía la pena hacer un esfuerzo.

Y saqué cuatro horas. Una de 11 a 12 de la noche del viernes, un par de ellas el sábado por la mañana y otra en la tarde del domingo en mitad de la vuelta a Madrid. Con tal nivel de ganas de avanzar, que se han notado mucho. Os cuento después de poneros una foto del estado de la abuela.

Ayer, con las prisas, me salté parte de lo que quería contar, así que edito para pormenorizar la lista de cosas que dio tiempo a hacer a la 247. Que no está mal:

1.- Freno trasero montado, incluyendo buscar po rlas cajas de recambio el pin que conecta el cable con la palanca, que me llevó un rato.

2.- Freno delantero montado. Hubo que buscar un tornillo inoxidable para la leva, que vino del cromo sin el tornillo original.

3.- Cable gas funcionando con suavidad, y haciendo perfectamente el retorno, como le gusta al dueño. Incluyendo el montaje del puño de goma, el puño de gas y la funda, además de adaptar un muelle para que la parte baja del recorrido no toque en el escape.

4.- Manillar puesto con ambas manetas.

5.- Estriberas montadas (aunque provisionalmente porque faltan piezas).

6.- Cambio de tornillos del basculante (llevaba provisionalmente unos míos de King)

7.- Corona trasera montada

8.- Lo mismo con ambas ruedas.



Parece una chorrada, pero esta foto del puño derecho donde se ve el cable, el poster de Montesa al fondo, y los guantes de trabajo sobre el chasis, me encanta. Y da una idea de parte del trabajo que hice, que incluyó el montaje de ambas ruedas y ambos frenos, y del mando de gas.


Al final del sábado, la abuelita salió a la calle por primera vez en mucho tiempo. Aún sin cadena, sin escape y sin embrague, pero con suficiente ánimo como para valerse por sí misma. O casi.


Y como la nieta no podía ser menos, aproveché para ensamblar el motor y el chasis, y ponerle basculante, amortiguadores y alguna cosilla más. Calculo que si tenemos las ruedas el próximo fin de semana, no puede quedar mucho.

Aquí también cundió el tiempo, aunque consumí mucho en pruebas por no tener las fotos del desmontaje. En concreto, los dos tirantes desmontables que soportan el subchasis me dieron guerra porque tardé en darme cuenta de que su parte inferior iba soportada en el eje del basculante y no en el tornillo superior del motor. Es lo que tiene meter mano a una moto desconocida sin tener el manual en el taller.



Aunque en ambos casos, me parece que tendremos que montar un pedido de última hora, con alguna pequeña cosa que se me había pasado: un escudo de Cota 49, una tapa de caja de herramientas, y varias cosas más que harán falta para dejar en orden a la benjamina.

A ver si el fin de semana próximo dejamos a la abuelita en marcha y vamos despejando la lista de espera, que mi taller parece en estos meses la Seguridad Social.

lunes, mayo 03, 2010

Como Dominguín (y por eso lo cuento)

Cuenta la leyenda que, justo después de terminar faena en el Palace con Ava Gardner, Luís Miguel Dominguín se levantó y empezó a vestirse tan apresuradamente que a aquel pedazo de monumento no pudo por menos que extrañarle y le preguntó ... "¿pero dónde vas con tanta prisa?" Y la respuesta quedó en los anales como tantas otras respuestas antológicas de toreros de leyenda: "¿Cómo que adónde voy? ¡A contarlo!"

Pues algo parecido me pasa con la compra que hice hoy en Ebay. No sé el tiempo que llevaba sin pillar una oportunidad tan buena como esta, pero por poco más de cien euros me ponen en casa todo este material:

1.- Plato magnético, stator, bobina de alta y hasta pipa de bujía de un electrónico de King Scorpion en funcionamiento, y con numeración 34M00057, que debe ser de la misma semana que la mía.

2.- Portaequipajes sin soldaduras ni partes rotas, incluyendo los captafaros Lucas RER 25 que no hay quien encuentre a un precio que no sea sicodélico. La última vez que los compré se pusieron en 40 euros incluyendo el transporte. Y tampoco el portaequipajes en sí mismo es barato, que su cotización refabricado anda en 60 aurelios. El precio de este conjunto ha sido 9 dólares.


3.- Finalmente, el equipo eléctrico entero, que me vendrá de cine cuando me toque reconstruir el de la moto de Carlos, porque tiene todos los cables con sus medidas y colores originales. Y lo que es mejor, incluye en buen estado el conmutador, cuyo precio en España es estratosférico, además de el interruptor de pare, las dos caperuzas de goma que servían para aislar los mazos de cables bajo el depósito, y alguna cosa más.


Como para no salir a contarlo, vamos.

:-)

domingo, mayo 02, 2010

De vuelta en la casilla de salida

Fin de semana dividido y tomado con mucha calma, pero que al final no ha dado poco rendimiento. Sobre todo teniendo en cuenta que servidor iba preparado para "día de la madre", y que la mañana del sábado la dedicamos a ir de un lado para otro hasta la hora de comer. Es decir, que me quedé con la tarde del sábado y parte de la mañana del domingo, y pese a ello, cundió bastante.

Lo primero fue volver a montar la Cota 247 de José María, que había quedado desmontada porque en el proceso de cierre del motor quedó mal montado el sistema de arranque y hubo que abrir el motor en canal de nuevo. Ya tiene otra vez puesto todo lo que se puede poner a la espera de varias piezas clave (ejes de rueda y puente superior de las tijas entre otras "menudencias"). Esta vez incluso he dejado lleno de aceite el cambio, la primaria y la horquilla para que el día que lleguen las piezas tengamos la faena lo más avanzada posible. Porque, al final, lo de hoy era un poco lo del Monopoly (vuelva a la casilla de salida sin cobrar las 20.000 pesetas).

Como homenaje a Nacho Bartlett, le probé el kit depósito asiento para hacerle una foto que pareciera "más moto" que antes del problema con el motor.


Pero, además, le di un capricho a José María, que tenía ganas de que pusiera el cable del encendido por dentro de la columna de dirección, cosa que no hicimos la primera vez. Pero como hoy no tenía prisa, tomé un alambrito y quedó justo como él quería. ¡¡Cuesta tan poco hacerlos felices!!


El rato adicional lo dediqué a la Cota 49 de Cecilia, que progresa adecuadamente. En la foto de abajo se ve como a base de estropajo de níquel, líquido de barbacoa y paciencia infinita, el codo del escape no luce mal pese a no haberlo cromado. Lo mismo pasa con su tuerca, que conseguí dejar más que aceptable a base de cepillo de púas metálicas y brazos.


Creo que el fin de semana próximo tendré el chasis para poderle colgar el motor e ir empezando a recomponer la moto desde el mecano que es hoy. La verdad es que no está siendo complicado y sí muy agradable recomponer a la nieta de las Cotas a ratos perdidos.
Si tengo suerte y me dan también las ruedas estaremos cerquísima de probarla, porque hoy me he dado un palizón de limpiar amortiguadores (tenían aceite por doquier), placa protectora del motor (no exagero si digo que podía pesar el doble de lo que ha terminado pesando tras retirar el emplaste de tierra y grasa que tenía por todos lados) y manillar Super-Akront (ha quedado estupendo con lana de acero).

Seguiremos dentro de dos semanas, porque la próxima tocan comuniones en Córdoba.

domingo, abril 25, 2010

Cota 49: Motor cerrado

Como ya conté hace unas pocas de entradas, a la Cota 49 de Cecilia hubo que rectificarle el cilindro por culpa de un clip del pistón que salió de su sitio y rayó por completo la camisa, además de quedarse incrustado en un lateral del pistón. Como no había una prisa excesiva, opté por dárselo a mi amigo Jesús para que lo llevara a Ciudad Real, donde queda un rectificador "de los de toda la vida", que suele tener material interesante. Y acertamos: resultó que tenía en su almacén un pistón Tarabusi en primera sobremedida que era el ideal para nuestros propósitos. Y además de esto, rectificó el cilindro para que lo pudiéramos usar sin problema.

En la foto, el pistón recién montado en la biela. Al no tener un objeto contra el que comparar, es complicado hacerse una idea de su tamaño. Pero cuando lo tienes en la mano, entiendes por qué se llamaban "tazas de café" a las motos que participaban en los Grandes Premios de velocidad dentro de la categoría 50 cc. El pistón es muy pequeñito comparado con los de 250 y 350 con que estoy acostumbrado a lidiar. Y lo mismo pasa con el bulón, los clips, la jaula ... acaba uno con la sensación de estar haciendo una maqueta más que arreglando una moto.



Y ya que estábamos, aproveché para pintar un poco (aunque bastante chapuceramente) el cilindro, y arenar la culata con microesferas de vidrio para que al aluminio recuperase un poco su aspecto original. Y os ahorro fotos del "antes", porque la papilla de Sopral al 4% + tierra extremeña que tenía por todos lados no es de las cosas con las que a nadie apetezca lidiar. Espero que no os parezca demasiado lamentable el resultado final. Sí, ya sé que lo ideal hubiera sido cambiar las microesferas por corindón y arenar el cilindro por completo antes de pintarlo. Pero hay días en que uno no está para florituras, y hoy era uno de esos.


Sé que no es gran cosa para una mañana de domingo. Pero también pulí un guardabarros delantero después de limpiar ni se sabe cuanto aceite de horquilla mezclado con polvo que tenía por toda su superficie. Y sobre todo, organicé un poco el taller, que llevaba demasiadas horas de trabajo sin hacerle nada.

Por lo demás, no mucho que contar. Ayer por la tarde había colocado una segunda lámpara, pero esta vez colgada del techo. La primera la puse de prisa y corriendo, y sin tener escalera, con lo cual la dejé en la pared, y no era suficiente para una habitación tan amplia como este garaje. En este caso conseguí una escalera con la que llegaba a los casi cuatro metros de altura que tiene el techo, y la puse en el lugar correcto para que nos saque de apuros cuando anochezca.


Si la cosa se da medio bien, puede que para el fin de semana próximo tenga el chasis de la 49 pintado y sus ruedas listas para montar. Espero no olvidarme de comprar los retenes de la horquilla para poder montarla con el hidráulico activo.

Seguiremos informando.

sábado, abril 17, 2010

God save the Queen

Día especial en la Estepa. No sé si llega a la categoría de fenómeno planetario en sentido estricto, pero han coincidido dos bicilíndricas inglesas bajo un mismo techo, y no se nos ha caído en la cabeza. Al menos, de momento.

Es decir: hoy han coincidido mi Norton Commando y la Triumph Bonneville de José María, que venía para ver si podíamos arrancarla.

En principio no esperábamos muchos problemas, dado que la moto lleva un encendido electrónico (es el modelo T 140 E que salía en "Oficial y caballero") y se había parado funcionando. Aprovecho para dejar constancia de que es una expresión que me parece estúpida, porque siempre sucede así: no hay modo de parar una moto si antes no funcionaba. Pero retomo el hilo, que me pierdo. El caso es que José María había sacado la batería y la puso a cargar antes, con lo que el único trabajo en principio era el de desmontar ambos carburadores para limpiarlos a conciencia.

Sin embargo, al llegar al taller y abrir el depósito vimos que el olor que salía era verdaderamente lamentable. Gasolina podrida. Con lo que sacamos la que quedaba en el depósito antes de hacer nada. Tampoco fue mucho problema porque alguien había dejado abierto uno de los dos grifos, con lo que el contenido del tanque se había ido yendo por los carburadores poco a poco. No había más que mirar la pringue que tenía el motor para darse cuenta de que era así.

El desmontaje de los carburadores no dio especiales problemas: se sacan las dos tapas laterales que van cerradas por un muelle, se retiran dos tuercas que fijan las dos tapas de los dos filtros de aire, y a partir de ahí basta con abrir las bridas de las toberas de admisión para quedarse con los dos carburadores en la mano. En la foto de abajo puede verse la campana del carburador derecho colgando de su cable:


Como son Amal Mk2 similares a los de las Cotas 349 y 330, resultan viejos conocidos, y no nos plantean mayor problema para desmontarlos. Como José María va cada vez más suelto, él se ha encargado de desmontar el carburador derecho mientras yo quitaba de la moto el izquierdo. Aquí se puede ver la cara de concentración con que mi apañero recuerda su infancia y las tardes de invierno jugando con el Lego:


Fuera de bromas, José María ha pasado a ser una ayuda importante en el poco tiempo que lleva de prácticas con sus motos. Con el poco tiempo que teníamos hoy, no sé si hubiera podido de no haber estado él.

Mientras desmontamos, limpiamos y montamos los dos Amal, dejamos la batería en carga porque al llegar de Madrid la moto no tenía energía para que la bocina sonara mínimamente. Mal asunto porque el electrónico de estas motos necesita un buen voltaje para poder arrancar. Y tal como nos temíamos, sucedió: carburadores montados, llave de contacto, patada y moto que pasa de notros. Bujías fuera, chorrito de gasolina en cada cilindro, otras patadas y nada de nada. Así que, tras una llamada al bueno de mi amigo Agustín Fernández (el tipo que más sabe de inglesas en España) en la que me confirma que con una batería agotada no voy a poder con ella, se nos ocurrió conectar los cables de la moto a un arrancador de emergencia que José María había comprado días atrás. Patada y arrancó perfectamente, tal como puede verse:



Así que para cinco horas justas que teníamos, no les hemos sacado poco partido. Incluso al final ha dado tiempo de pulir un poco la tapa izquierda y limpiar parte del polvo que había ido cogiendo en el garaje. ¿A que luce mucho mejor en la foto de abajo?


Pues en cuanto tengamos su batería habrá que darse un paseo con las dos inglesas por la Mancha. Puede ser un día verdaderamente especial.

domingo, abril 11, 2010

Guarreridas, pero no sesuales

Día extraño hoy. Destino a la Estepa pero con la obligación de dedicar un buen rato a la ITV del Alfa Romeo y sus consecuencias. Daría para todo un relato contar lo absurdo que ha sido que el coche la pasara en un estado casi peligroso para el conductor, pero esa es otra historia. Así que retomo el hilo.

Cuando a las 12 me pude poner con las motos, pasé por el taller de mi amigo Jesús para ver si desmontábamos los radios de las ruedas. La verdad es que la idea inicial era pasar una radial y ponerlos todos nuevos, porque pensábamos que estarían en mal estado, a la vista de como habíamos encontrado las llantas. Pero, para nuestra sorpresa, al intentar quitar uno para guardarlo de muestra para comprar el resto, salió con facilidad. Y tacita a tacita, como decía la del anuncio, resultó que nos los quedamos en las manos con bastante facilidad. Eso sí: con mugre y óxido para aburrir como puede verse en la foto de abajo:

Y como la idea es no dejarse una fortuna y aprovechar lo más posible lo que hay, opté por la mejor solución que conozco para retirar óxido con rapidez, que es meter las piezas en salfumán. El olor no es agradable y toca manejarlo todo con cuidado, pero el resultado es rápido y casi sin esfuerzo. Por más veces que lo haya hecho, no deja de impresionarme el hervor del recipiente cuando dejas las piezas oxidadas dentro:

El único inconveniente del baño ácido es que deja las piezas sin protección superficial alguna, con lo cual se oxidan con mucha rapidez. Y como no estaba dispuesto a meterme en una cola de espera de un zincado, he hecho una chapuza grande, que es darles un roción con un spray de galvanizado en frío. Que no deja de ser una pintura con un contenido muy alto en zinc, con lo que no creo que durase mucho en una moto de uso intensivo por campo, pero que espero que sea suficiente para la moto de mi hija.

De ahí pasamos a limpiar con santa paciencia los bujes de las ruedas, operación que requirió de un petroleado previo, dado que el delantero estaba manchado de aceite de horquilla y el trasero por la cadena. Una vez que los tuve limpios, tocó otro trabajo sucio a más no poder: pulir y abrillantar. De nuevo huyendo del hiperrealismo, y buscando dejar la moto simplemente "decente". El resultado está en la foto de abajo, que comparada con la de arriba es un mundo, pero que también muestra el feo efecto de la tuerca oxidada.

La dichosa tuerca no tiene un paso normalizado, o al menos, las que tenía yo no valían. Da sensación de que el diámetro es estándar (creo que debe ser como 10 mm más o menos) pero que el paso de la rosca es más fino que las tuercas estándar.

Va siendo hora de darse una vuelta por alguna buena tienda de tornillería para hacer acopio. A ver si la semana que viene puedo escaparme un poco.

En fin ... que con relación a la Cota 49 la cosa terminó con ambos bujes pulidos y devueltos a Jesús para que su hermano reconstruya las ruedas ... y que aunque me dé vergüenza admitirlo, dejé sin montar el cilindro ya rectificado, porque cuando me puse a petrolearlo, la cantidad de mugre era tal que se me quitaron las ganas de volver a ponerme con la brocha.

Es la parte sucia de todas las restauraciones. Importantísima para el resultado final, pero poco agradable donde las haya. Creo que es hora de empezar a buscar una lavadora de piezas, que me permitiría consumir menos tiempo en todas estas operaciones. Tengo que preguntar a un par de colegas si verdaderamente le sacan tanto partido como yo espero.

Dejada al margen la Cota 49, le di una vueltecilla a la King Scorpion de Carlos. Que ya tiene cadena, pedal de cambio (curioso que no me había dado cuenta de que trae uno de Cota 247), y los cuatro captafaros Lucas montados. Que eso también fue un episodio, porque como buenos hijos de la Gran Bretaña vienen con paso Whitworth y tocó sacar a pasear las herramientas de la Norton.

La verdad: no me canso de mirar la moto. Es una auténtica preciosidad, se mire desde el ángulo que se mire:

Y poco más, queridos. Porque había que volverse a Madrid para ver como el Barcelona se gana una liga por derecho propio.





martes, abril 06, 2010

A petición de Nacho ...

Los blogs tienen vida propia. Eso lo sé hace tiempo. Gracias a éste he hecho amigos, he aprendido muchas cosas y he sacado aún más partido a mi afición desde hace tiempo.

Y como cuento en clase a mis alumnos, en toda comunidad online se llegan a producir superposiciones entre la vida real y la vida virtual. Alguna de ellas, bastante curiosa. Pero en mi caso, tal vez la que más es la de Nacho ... que trabaja en mi misma empresa, es marido de una amiga ... y no conocía personalmente hasta que no sé cómo demonio se enteró de que yo era el chalado que escribía sobre Montesas y subió un día a mi despacho a verme.

Desde entonces hasta ahora nos vemos de vez en cuando y echamos un buen rato hablando de nuestros respectivos cacharros (él está ahora acabando una Brío preciosa que le trae loco con el encendido). Lo que hasta ahora no había pasado es que me echara una bronca por no actualizar el blog. Pero hoy se me ha colado en el despacho y me ha hecho ver que llevaba tres días esperando a saber qué había pasado con la Cota 49 sin que yo tuviera la consideración de contarlo aquí.

Así que no me queda más remedio que contarlo con la única (y penosa) foto de que dispongo. Lo que se ve desde fuera es ésto:

Es decir: que he pulido el aluminio del cárter y le he pintado de nuevo sus letras en rojo para que quede bien. Los pedales no los mandaré a cromar porque no quiero eternizarme y no están mal del todo.

Lo que no se ve es que reemplacé el muelle del selector que estaba partido por uno nuevo. De esto no tengo fotos porque me dio bastante lata: resulta que el que me mandaron refabricado llevaba las dos patillas de igual longitud y hubo que cortarlo "a ojo de buen cubero" para que el extremo inferior no chocara con el cárter y permitiera reducir las marchas. Esto se dice en un puñado de palabras, pero implica montar y desmontar el selector varias veces en un espacio muy reducido como el que tienen estos motores. Es decir: un rollo, y además poco cómodo porque es "mi primera vez" con un Cota 49.

Además de eso, limpié a fondo el carburador, que tenía de todo por dentro y por fuera. Y me volví loco para entender cómo funcionaba el mando del aire, porque desde aquel Vespino de mi hermana no tocaba un Dell'Orto de este tipo. También dejé decente el filtro de aire cuya espuma interior se desintegró en mis manos.

En cuanto a la logística, muchas de las piezas que necesitaba van llegando. El bueno de Keus (manetero de pro) me regaló la leva del freno, y Joan Vidal me hizo un envío con varias cosas más.

Por otro lado, los artistas invitados no parece que lleven mal ritmo: las ruedas ya están desmontadas y puede que este fin de semana pueda pulir los bujes para que las monten sobre llantas nuevas, porque las suyas estaban demasiado podridas. Y con un poco de suerte, el rectificador me devolverá el cilindro con su pistón de sobremedida para poder pintar el cilindro, arenar la culata y dejar el motor cerrado por completo.

Así que estoy a falta de decidirme con la bendita pintura del chasis, que siempre termina por darme la lata. De momento creo que optaré por usar un convertidor de óxido Titán para las zonas donde éste ha aparecido, y pintaré directamente con una pintura de tipo "directo sobre óxido". Sé que no es la opción más ortodoxa, pero mi hija Cecilia no tiene pinta de que quiera ser Laia Sanz.

Eso sí, Nacho, la próxima vez procuraré hacer las fotos con una cámara más digna, y colgar el reportaje antes de que te enfades.

sábado, marzo 20, 2010

Un empujoncito a la Cota 49

Como este fin de semana no había posibilidad de avance con la Cota de José María por falta de piezas, decidí dedicarle un rato a la Cota 49. De modo que pude terminar el desmontaje (es un mecano auténtico) y la evaluación de cosas que voy a necesitar. No es demasiado en realidad. La lista sería parecida a:

1.- Un juego de juntas.
2.- Una bujía.
3.- Localizar unas llantas en buen estado y un neumático trasero.
4.- Una maneta de embrague Ideal.
5.- Un muelle de selector de cambio.
6.- Rectificar el cilindro, que después de verlo con calma resultó tener unas rayas bastante profundas.
7.- Piezas del freno trasero (varilla de mando y levas internas y externas del plato portazapatas trasero.
8.- Retenes de la horquilla.
9.- Un escudo del depósito.
10.- Soportes de los pedales con sus gomas.

Por lo demás, toca pensar en un modo razonable de arreglar algún desconchón en la pintura del chasis y poco más, porque la moto está bastante entera y no quiero dejarla en plan "hiperrealista" sino lo más original posible.

De momento, un rato para darle un poco al pulimento sí que he tenido. Da gusto comparar las dos botellas, ¿verdad?


Es una fase sucia a más no poder, pero muy satisfactoria. A ver si voy localizando piezas sin perder demasiado tiempo.

sábado, marzo 13, 2010

Una Cota 49 gripada

Este sábado aprovechamos para traer la Impala a Madrid y llevar la Cota 49 al taller manchego, donde le esperaba una primera toma de contacto.

Afortunadamente José María conoce muy bien el modelo, que es muy similar a la Scorpion 50 de la que él tiene una unidad en marcha. Incluso se marcó el detalle de buscarme (y encontrar) el libro de despiece de la moto, que nos vendrá bien para pedir algunas piezas que faltan.

Antes de empezar a desmontar quise comprobar el estado del motor y me llevé el primer disgusto: el pedal de arranque no conseguía mover el pistón, lo cual es síntoma claro de que algo no andaba muy fino por allí dentro. Así que desconectamos todos los cables que unen el motor con el resto de la moto y sacamos el motor para poderlo manipular. Una operación muy sencilla, una vez que se ha retirado la placa protectora del motor, dado que el motor queda colgado del chasis con sólo tres tornillos.

Sacado el motor del chasis, levantamos la culata, que va cogida con cuatro tuercas de paso 10 métrico. Y allí nos encontramos con un panorama extraño: el cilindro no se veía rayado, la cabeza del pistón no tenía marcas, pero no bajaba ni harto de vino tinto. Dado que las lumbreras no se veían, estaba claro que el pistón iba a medio recorrido todavía. Así que probamos a tirar del cilindro hacia arriba, y comprobamos que la biela y el cigüeñal estaban libres. Menos mal. A partir de ahí, un buen chorro de "Castrol Easing Fluid" ... y una maza de nylon puesta sobre la cabeza del pistón para golpearla con otra maza hacia abajo. Y gracias a Dios aquello empezó a bajar poco a poco hasta que salió.

Eso sí, curiosísimo lo que encontramos: la moto no había gripado por un calentón sino porque uno de los clips del bulón se había salido por un lado y se había incrustado en el pistón, como puede verse en la foto de abajo:

Creo que con un poco de suerte podremos encontrar un pistón nuevo, porque la alternativa de la lija de agua me parece poca cosa para el nivel del desastre.

En la foto puede verse también la cantidad de "mugre clásica" que tenía la pobre Cota cuando empezamos con la operación a corazón abierto. Pero ya en la imagen de abajo empieza a parecer otra cosa, ¿verdad?
Y el caso es que odio profundamente petrolear. Pero con el líquido de encender barbacoas la verdad es que no huele demasiado mal y resulta bastante efectivo. Parece que hay que cambiar el muelle del selector y darle un pulido a las tapas para que luzca el motor como salió de fábrica.

Seguiremos informando.

Editado al día siguiente para añadir dos fotos, cortesía de Android y José María.

La verdad es que dan una idea más exacta de la cantidad de barro acumulado que tenía la moto por todos sitios. Muchísimas gracias.



Y edito por segunda vez. Con la obsesión por contar el gripaje, me olvidé de mencionar que ayer fue un día memorable: el caballero que tomó las fotos no sólo hizo de reportero, sino que se metió como un profesional a despiezar la 49 mientras servidor hacía la mucho más humilde labor de darle a la brocha.

Como uno es profesor en el fondo, me llevé una alegría adicional a las mecánicas. No por el trabajo que me ha ahorrado, sino porque era un poco como cuando ves a tu hijo dar sus primeros pasos. Y además, por iniciativa propia, que yo no le dije nada. A este paso le veo montando un taller para hacerle la competencia al Puma. Que eso de "VTT Racing" suena que te mueres de bien. :-)

domingo, marzo 07, 2010

Una Impala que se va y una Cota que viene


Esta mañana me pude escapar un rato al taller para dar los últimos toques a la Impala ... aunque si digo la verdad completa, lo que más me apetecía era ponerle la culata que me habían rebajado en Calvet siguiendo las indicaciones de Esteve. Al final me contuve y antes de ponerla dediqué un rato a arenarla con microesferas de vidrio para dejarla a tono con el resto de la moto.

Tras montarla en el motor, estuve otro rato más para montar en la rueda trasera una corona nueva, un juego de tetones y silentblocks, y un reenvío para el cuentakilómetros. Pero una vez que apreté la última tuerca, me tiré a la Mancha para probar si la receta de Esteve daba resultado o no.

La cuestión es que la moto venía con un piñón de salida de 15 dientes y una corona de 44, cuando debía llevar 14/44. Como además monta un carburador Amal de 25 en lugar del IRZ de 22, y si tenemos en cuenta lo que pesa el piloto, el resultado era que la cuarta velocidad tardabas en meterla y se caía de vueltas con facilidad. Así que hablé con Esteve y me dijo que montar una culata de Sport era una barbaridad sin hacer nada más, y que la mejor alternativa era rebajar una culata de Turismo en 1,5 mm.

El resultado es muy satisfactorio: las marchas estiran algo más, la cuarta velocidad la aguanta mucho mejor, y el motor no suena más forzado ni ha perdido bajos. Eso sí, me falta por hacer alguna prueba complementaria con la carburación porque cuando he visto la bujía sale un poco más negra de lo que esperaba, pese al día tan frío que tenía hoy en la Mancha. Creo que habrá que reducir un poco el chiclé de alta o bajar la aguja un punto.

Ahora sólo queda traerla a Madrid y empezar a usarla a diario. Con un poco de suerte, el freno de doble leva que le he encargado a John para ella habrá llegado antes y me la podré traer completamente terminada.

Lo que es curioso es que la casualidad ha hecho que la salida de la Impala coincidirá con la llegada de una nueva inquilina en busca de cuidados: una preciosa Cota 49 que me ha regalado un buen amigo y que tiene el tamaño perfecto para que mi hija Cecilia cambie su Cota 25 por una moto ideal para su tamaño. Habrá que reparar rápido, que los niños crecen a toda velocidad.

viernes, marzo 05, 2010

¿Por qué frenamos peor ahora?

Una de las cuestiones que a veces se comenta por parte de los que montamos en moto clásica es la sensación de que las motos "no frenan como antes". Y cada vez que sale el tema hay opiniones para todos los gustos; desde quien opina que el problema viene por el mal estado de la mayoría de elementos de frenada que encontramos en nuestras clásicas (la que no tiene los tambores marcados lleva unas zapatas malas o los cables de mando hechos una pena), hasta los que apuntan que parte del tema es imputable al uso constante de discos de freno desde hace años, que nos ha adaptado a otro modo de frenar.

Y es obvio que parte de razón hay en todos los argumentos, porque cuando usas mucho la clásica y te ocupas de mantener impoluto el sistema de frenos, las motos no van tan mal. Pero hay un elemento que a veces origina debate entre la gente más exigente en cuanto a prestaciones, y es la composición de los forros de freno. Y como he tenido la suerte de dar con una prueba irrefutable de que antes "había otras cosas", lo voy a comentar hoy, pero antes vale la pena echar un vistazo a las dos fotos:



La primera de ellas muestra una vista lateral de una zapata original Montesa etiquetada para el mercado norteamericano. Es una de 180 MM de origen Impala / King Scorpion / Cota inicial. La segunda, tomada desde arriba para se lea mejor el letrero, lleva una leyenda que dice "Tenga cuidado con el amianto, Aviso, Respirar polvo de amianto puede dañar la salud, Remover etiqueta antes de montar".

Es decir: son un aprueba clara de que en la composición de los forros de freno originales, tenía una importante presencia el amianto. Como sabréis algunos, el amianto es cancerígeno, cosa que se empezaba a sospechar en esa época y se confirmó posteriormente, eliminándose dichos minerales de la composición de nuestras zapatas. Podéis encontrar más información en la Wikipedia si alguno anda interesado en saber más.

domingo, febrero 28, 2010

Trabajo sucio, culatas de Impala y una King que revive

Si hay algo que odio en este mundillo del arreglo de motos viejas, es ordenar y limpiar el taller. Desde que tomé a Diógenes como proveedor preferido mis tesoros crecen de forma descontrolada, y todos los ratos que empleo en intentar que no me coman terminan por ser bastante estériles.

Pero este fin de semana iba solo a la estepa, no tenía piezas para terminar la Impala (aún me falta el reenvío del cuentakilómetros y alguna otra chorrada), mi hijo anda con dos dedos entablillados -con lo que tampoco íbamos a salir a hacer trial- ... y además había comprado por 49,99 euros un aspirador industrial para poder sacar el polvazo que producen las paredes encaladas de mi cueva. Es decir, que todo apuntaba a que era el momento era ideal para darle un repasillo al taller.

El aspirador ha resultado todo un invento, porque es capaz de tragarse sin pestañear incluso las piedrecillas que dejan las ruedas de las motos de campo. Así que cuando vuelva con el resto de los sospechosos habituales espero que sepan apreciar mi ataque de limpieza y elogien el impoluto estado del chiringuito. Pero me da que me pasará como a las mujeres cuando hacen "limpieza a fondo": que sólo mi espalda lo va a notar.

Entre medias del ataque marujil, volví a darme un paseo con la Impala. Esta vez acompañado de mi mujer. Afortunadamente le ha gustado, porque ya sabemos todos lo que ocurre cuando una mujer lanza una fatwa contra una moto: mejor la escondes o la cambias. Afortunadamente, la montesita le ha parecido agradable, con lo que tiene permiso para venirse a Madrid a vivir con nosotros. Dios mediante, la semana próxima si me dan el bendito reenvío de cuentakilómetros.

Por otro lado, llevé la culata del segundo motor de Impala a tornear en Calvet. La idea (receta de Esteve) es rebajar 1,5 mm para conseguir una compresión intermedia entre la de Impala normal y la Sport. Mi torno es pequeño para manejar una culata de este tamaño, con lo que no había opción a hacerlo en casa. Así que llevé la pieza en mano y me tomé la molestia de pintar en ella las tres zonas donde deben darle con el torno. Se puede ver en la foto:

Por otro lado, dediqué un rato a darle otro empujón a la King Scorpion de Carlos. En esta ocasión pulí y monté el guardabarros trasero, monté todos los reenvíos del freno delantero, e instalé cables de mando en el carburador y el freno. En el freno he decidido meter una funda de 8 mm de diámetro buscando un tacto lo más directo posible. A ver qué tal resultado da cuando la probemos.

La verdad es que el freno es una auténtica preciosidad, además de ser efectivo como buen doble leva que es. En este caso no he montado el muelle externo porque vuelve perfectamente y tiene un tacto más agradable sin él.

Abajo puede verse un plano general de la moto, donde va quedando poco trabajo. Bastante de lo que queda es pintura: hay que desmontar y pintar ambas ópticas y el cuentakilómetros, hacer lo mismo con el guardacadena y la tapa de la batería, y tomar una decisión con el depósito. Listo este capítulo soló faltará montar el equipo eléctrico, que siempre es un pequeño lío. Espero que, sumándolo todo, no nos lleve más de dos o tres fines de semana.


... continuará ...

lunes, febrero 22, 2010

¡¡Tengo un Troll!!

Queridos lectores,

Sabéis que no sólo hablo de motos en estas páginas sino que a veces entro en temas personales y cuestiones no necesariamente relacionadas con nuestra afición. Es decir, que os tengo curados de espanto hace ya tiempo, con lo que casi que podría empezar a hablar de este tema sin necesidad de prólogos como este.

Pero hoy es un día especial. Hasta ahora, sé de vosotros porque algunos habéis tenido la cortesía de dejarme un comentario a una entrada, o un correo sobre alguna de las cosas que he escrito por aquí. Pero siempre que he tenido contacto con alguno de quienes recaláis por estas páginas ha sido de una exquisita amabilidad por vuestra parte. Unas veces de forma anónima, otras con vuestros datos reales, siempre que ha habido interacción por vuestra parte ha sido todo un placer leerla. Poco mejor puede ser el retorno que uno puede obtener uno de estos proyectos que el de encontrar a otros enamorados de la materia a la cual se dedica.

Que me pierdo. Decía que hoy es un día especial porque ha vuelto mi troll.

Para quienes no sepáis que es eso de un Troll, que es palabro del argot "web 2.0", podéis leer la Wikipedia (fuente muy puesta en todo lo que tiene que ver con ese mundillo) y llegaréis a esta definición. Simplificando: un troll es alguien que debe tener una vida manifiestamente mejorable visto a lo que dedica el tiempo.

El mío, de momento, anda sólo en una entrada de este blog, pero no es descartable que algún día llegue a entender que el blog tiene una página principal y que se actualiza. Con lo que igual lo vemos por algún otro sitio en el futuro.

Sólo quería pediros una cosa rápida: pasando de responderle. No vamos a condicionar el modo de vida de los que lleváis tiempo por aquí por una causa tan tonta. Ni voy a bloquear la publicación de comentarios con una autorización previa.

En el fondo, eso de tener tu propio troll sólo significa que alguien te escucha. Lo natural si escribes en abierto para todo quien desee leer. Y, por otro lado, no tiene mayor problema si tu no lo escuchas a él. :-)

domingo, febrero 14, 2010

Otro domingo entre pingüinos

Otro fin de semana gélido en el centro de España. No ha nevado, aunque mientras escribo estas líneas comentan en la radio que hay alerta para mañana, tal como nos venían avisando los paneles de la autovía cuando volvíamos de la Mancha.

Mucho trabajo por hacer hoy, con lo que salimos temprano de Madrid rumbo al taller. Tras nosotros, la 247 de John en el remolque, que volvía a casa después de muchísimo tiempo en la de José María. Nos vendrá bien tenerla a mano como referencia, puesto que la moto sigue yendo perfectamente de motor, y será una buena vara de medir para la moto de José María cuando empecemos con la fase de afinado.

De momento, hoy hemos terminado de montar los muelles del embrague, hemos cerrado por completo la primaria, clavado el reglaje del encendido en sus 0,4 de apertura y 2,5 de avance, montado el motor en el chasis, conseguimos meter las 44 bolas de dirección en su sitio a la primera, poniendo ambas tijas, y sobre ello, hemos montado las barras. Por si fuera poca cosa, pusimos ambos guardabarros, y comprobamos que el codo de escape que encontramos en Ebay es el que corresponde a la moto.

En paralelo al trabajo de montaje, José María se ha dado un buen lote de pulir aluminio primero, de decapar piezas después, y de ayudarme en unas pocas de cosas. Tanto ha mejorado, que incluso detectó a la primera el fallo que impedía a mi Impala encender el freno trasero: dejé mal guiado un cable y la rueda trasera lo había pelado.

En fin ... que abajo os dejo una foto poco conseguida del estado actual de la 247 de mi compañero, que empieza a parecer otra. Ha sido una auténtica lástima no tener los ejes de las ruedas y algunas otras piezas que nos hubieran permitido dejarla mucho más acabada. Pero si las cosas salen como espero, el próximo fin de semana puede acabar en el campo para una primera prueba, porque las ruedas están hechas y preparadas para montar, y sería simplemente cuestión de ponerlas y dejar operativos los cables y el manillar. Ya veremos.


Como os contaba un poco más arriba, también dediqué un rato a la Impala. Puse el limitador de 6 voltios para que no me funda bombillas, arreglamos el problema de la luz de freno ... y descubrí que no puedo arreglar en cuentakilómetros porque el reenvío de la rueda trasera está muerto. Así que intentaré tener las piezas que necesito para que el fin de semana próximo pueda quedar lista del todo. Al fin y al cabo, cuando uno lleva 46 años esperando una Impala, poco importan dos semanas más o menos.

Y no me resisto a añadir una foto de la King de Carlos. Sólo le he puesto los soportes de faro, pero ... ¡¡qué bonitos son, madre mía!!


Espero poderos contar el próximo fin de semana que la Impala está completamente acabada y estamos cerca de "la hora de la verdad" con alguna de las otras dos. Os aseguro que voy teniendo ganas.

domingo, febrero 07, 2010

Probando la Impala, que ya era hora.

Pese a la poca luz de la mayor parte de las fotos, que se hicieron cuando ya nos veníamos para Madrid, el sábado tuvimos un día espectacular en la estepa. Poco viento, mucha luz, nada de agua, y una temperatura de lo más agradable para trabajar al sol. Una delicia. Debe ser porque me acompañó mi hija mayor que no se prodiga tanto como a mi me gustaría. Pero esta vez se marcó el detalle de acompañarme, ya que ni José María ni Carlos podían venirse.

Como el sábado de la semana pasada Óscar me había dado el depósito ya pintado, aproveché para limpiar el interior en Madrid ... y para descubrir algo que no sabía: que el salfumán se come perfectamente el óxido, pero desintegra los grifos de gasolina modernos en poco tiempo. Menos mal que eso sucedió con el depósito puesto en una pila de lavar cerámica, porque no quiero pensar qué hubiera sucedido con los tres litros que metí en el depósito corriendo por el suelo de casa. Y menos mal que mi mujer no se enteró.

El caso es que, una vez desoxidado, le di un tratamiento interior para evitar nuevas oxidaciones. Para los habituales del mundillo, es posible que conozcáis el Tankerite y otras soluciones de venta en España en torno a 40 aurelios de vellón. La alternativa que usé (y recomiendo) es el "Petrol tank sealant" de Hitchcocks Motorcycles, que podéis encontrar por 10 libras en http://www.hitchcocksmotorcycles.com/

Así que al llegar a la Mancha puse el depósito y el asiento, instalé zapatas nuevas en el freno trasero, y decidí que me llevaba a mi hija a dar una vueltecilla. Podéis ver la moto en la foto de abajo.

Arrancamos sin ninguna dificultad, aunque me pareció ver algo de humo entre las aletas del cilindro, que achaqué a alguna mancha que se estuviera evaporando al calentarse, y no le di más importancia. Salimos despacito y muy bien por el pueblo, con lo que me animé a meterme en carretera, donde me dio la sensación de que la moto no tomaba bien la cuarta velocidad, sobre todo al meterle más gas. Era la hora de comer, así que dimos la vuelta y paramos.

Al volver a casa pensé que no estaría de más comprobar alguna cosa antes de dejar la moto, y fui a intentar arrancarla. Ni para su madre. Mil patadas y aquello no iba. Voy a cebar otra vez el carburador y reparo en que está manchado de negro en la parte que está enfrentada al cilindro. Miro con más detalle y veo que entre cilindro y culata hay aceite negro. ¡¡Qué raro!!, pensé. ¡¡Si esto no lo tenía la moto cuando la desmonté!! Hasta que de pronto me dije a mí mismo ... ¿habrás sido capaz de no apretar la culata como Dios manda?

Pues efectivamente, el médico alemán que me esconde las pastillas había hecho una de las suyas, y la pobre de la Impala me había dado una vuelta de unos kilómetros sin quejarse de nada, pero completamente descomprimida. Moto al elevador, culata apretada y ... otra moto. Ahora va perfectamente.


En mitad de estas idas y venidas, le dimos un empujoncito a la King de Carlos. Pusimos pistón, cilindro y culata, montamos el codo del escape, instalamos un descompresor, colocamos el carburador y el conjunto del filtro de aire, el cable del embrague y alguna cosita más.

Cada vez más, va tomando forma, como podéis ver en las fotos de abajo. A ver si terminamos pronto, que estoy deseando arrancarla.


El próximo domingo más, si no sucede nada raro. Si tenemos suerte, es posible que la 247 de José María termine sobre sus ruedas de nuevo.

domingo, enero 31, 2010

Avanzando con dos bellezas

Último Domingo de Enero, y día precioso en la Mancha. Un punto de fresco, pero con un sol que calentaba estupendamente y una luz maravillosa.

El plan era sencillo: pasar por Seseña a recogerle a Óscar el depósito de la Impala, y seguir viaje para dedicar un rato a las motos de José María y Carlos y rematar la faena poniendo los frenos a la Impala.

Al final, el hombre propone, Dios dispone y luego la mujer lo descompone. Y aunque no haya habido ninguna mujer hoy, las motos son tan femeninas como la que más, y uno termina haciendo sólo lo que ellas quieren.

Así que mientras José María se dedicaba a pintar cilindros y culatas con santa paciencia (y spray anticalórico), servidor empezó a montar las piezas llegadas de USA y que nos permitían (eso pensaba yo) cerrar los dos motores (21 y 34M). Pero ahí empezó el lío. La moto de José María había recibido una soldadura en el cárter derecho para arreglar una rotura donde golpea la palanca de arranque al retroceder (algo muy típico en las Montesa cuando no se usan bien) ... y a resultas de la misma, el volante magnético no entraba bien en su alojamiento. Así que tocó sesión larga y pesada de Dremel eliminando material con cuidado hasta que el volante giraba bien.

Terminado el semicárter derecho, empecé con la primaria, con ánimo de cerrar. Para comprobar que "alguien" había olvidado comprar un muelle de los tres externos, con lo que no se podía cerrar la tapa. Pero al menos, dejamos puesto el retén del cigüeñal, su junta y todos los volantes junto con el embrague. De modo que en cuanto recibamos el muelle que falta es una cuestión de diez minutos.

La siguiente odisea fue meter el cilindro una vez pintado y prácticamente seco. Resulta que las 247 MkI no llevan el utilísimo rebaje que otras Montesa tienen en la parte inferior de la camisa ... y que ayuda tanto a meter un pistón con sus segmentos sin necesitar de ayudante. Al final, tiré de recetario, y pese a la cara de pasmo de su propietario, apliqué el truco de la foto:

La abrazadera de plástico deja los segmentos perfectamente presionados, pero desliza hacia abajo por el pistón sin ninguna dificultad. Es un método verdaderamente cómodo para quien tenga dificultades con los pistones. Para hacerlo perfecto, lo ideal es situar el trozo más gordo de la brida en una de las muescas de las lumbreras.

Cilindro cerrado y culata puesta, tal como puede verse en la foto siguiente:


En la imagen se ve el volante otra vez quitado porque aún falta por dejar la puesta a punto de platinos perfectamente hecha, cosa que espero que suceda el próximo fin de semana. Y su dueño feliz, haciendo fotos al aluminio para que se viera lo bien que lo dejó el fin de semana pasado. Aquí se le ve, encantado de haberse conocido:

En paralelo, pusimos las dos ruedas en la King de Carlos. El bueno de Jesús ha sudado tinta china para montar los Dunlop que nos recomendó Pep Itchart en las estrechas llantas Akront, pero han quedado preciosas. Además, tienen un dibujo trail enormemente parecido al de los Firestone Supersportman originales.


Después montamos el manillar, las manetas, el pedal de freno trasero y el cable de mando. Pero cuando pensamos en montar el segundo cilindro del día, nuestro gozo en un pozo: el pistón nuevo que teníamos en espera NO tiene los clips laterales para el bulón. Así que habrá que ver si John puede localizarnos un juego rápidamente, o si hay modo de dar con ellos en España, porque hasta que no aparezcan, no podemos seguir trabajando por ahí.

La faena adicional (sobre todo para Carlos) es que no hice fotos de su moto rodando de nuevo, cosa que ya ha sucedido hoy (aunque sin motor). Si José María cuelga alguna en su blog, se las mango y las pongo aquí. Edito: no ha hecho falta, porque se ha marcado el detalle de pasarme las fotos hechas con su nuevo teléfono Google, y aunque el colorido es un poco "lunar" sirven para ilustrar el estado de la moto.


Eso sí, la pobre de la Impala volvió a quedarse sin que nadie le haga caso. A ver qué da de sí el próximo fin de semana, porque estoy loco por ponerle el depósito y empezar a rodar un poco.

domingo, enero 10, 2010

Un buen arranque de año

Sábado, 9 de Enero. Frío de alucinar en toda España según los telediarios, pero previsión de día claro en la Mancha, así que José María (autor de las fotos que le he birlado de su blog), Carlos y yo habíamos quedado en casa a las 8:30 para salir prontito y aprovechar el día.

En previsión de lo helado que podía estar el taller, el día anterior compramos una estufa de parafina que resultó mano de santo para pasar el día confortablemente. Y aclaro al lector que el "compramos" no se trata de un caso de uso del plural mayestático, sino que la compró José María, al que el Leroy Merlín cogía de paso. Eso sí, las instrucciones las daba yo. :-)

Para hacerse una idea de lo necesaria que era la estufa, basta echar un ojo al canalón de desagüe de la foto ... reparando en que eran ya las 10:30 de la mañana y el sol le estaba dando.



Antes de eso, el día empezó regular, con un fallo de suspensión en mi Range Rover que nos hizo dejarlo en el garaje para irnos en el coche de José María, reparado ya de aquella vuelta de la Montesada 09, y que se portó como un campeón una vez más. Decía que empezó mal con el fallo del EAS de mi coche, pero siguió peor al llegar a destino, porque la estufa necesita energía eléctrica para mover un ventilador ... ¡¡y la luz saltaba por culpa de la nevada!! Afortunadamente, el electricista es vecino y siempre se encuentra cuando es necesario.

Así que, arreglada la luz y encendida la estufa, empezamos con las motos. En este momento son dos las que están de verdad en proceso. Una preciosa King Scorpion de primera serie de la que hablamos en su momento, que lleva en casa más de tres años, y la no menos bonita Cota 247 Mk1 de José María. En la foto siguiente se ven las dos, y se aprecian las estupendas navidades que he pasado, y que me van a proporcionar estupendas horas de bicicleta hasta que vuelva a un volumen razonable.



El caso es que avanzamos bastante, teniendo en cuenta que nos fuimos a las 18:30 por no jugar con el tiempo y la familia. Creo que en un par de días más, la King de Carlos estará para arrancar, dependiendo sobre todo de si quiere pintar el grupo termodinámico o dejarlo como está. En la Cota de José María dependemos de un paquete de John, puesto que faltan algunas piezas que afectan al conjunto embrague-transmisión, pero no creo que lleve mucho más, y me parece que es posible organizarse para que el día que lleguen las piezas esté hecho el resto del trabajo. En este momento las ruedas están listas, el chasis pintado, el carburador repasado, el motor hecho, y nos falta pintar cilindro, culata y alguna cosilla más.

La verdad es que es todo un privilegio tener la oportunidad de trabajar con esas dos motos a la par. Sobre todo porque si escasos son esos dos modelos, más escasos aún son los seres humanos como sus respectivos dueños. Y pasar todos juntos un sábado de diversión es un lujo al alcance de poca gente.

domingo, diciembre 20, 2009

Master en chapuzas: la Impala arrancó.

Domingo bajo cero en La Mancha. En el recorrido desde Madrid temperaturas entre 4 y 7 grados bajo cero. Supongo que nada impresionante para alguien de más al Norte, pero para este cordobés que junta letras en estas páginas, es una de las ocasiones en que más bajo ha visto marcar un termómetro. Tanto frío que no me he quitado los guantes ni para hacer una foto que acompañara esta crónica. Espero que me lo disculpéis.

Aunque como me dijo luego Corsino (que pasó por el taller a recoger su piñón de 9 dientes para la 247), el día era una auténtica preciosidad. Limpio, claro, con un sol y una luz preciosos, y sin nada de viento. Tanto que se estaba mejor en el patio al solecito que dentro del taller.

El caso es que el mismo fin de semana en que me apañé para perder aquella bendita caja, había dejado la Impala sin arrancar, y con la sensación (que me extrañó) de que a veces el flotador se quedaba pillado y desbordando el carburador. De hecho, según he repasado el episodio mentalmente, mis sensaciones eran de un encendido demasiado adelantado y de un carburador con algún problema de montaje.

Así las cosas, hoy empecé por desmontar la cuba para llevarme una de las sorpresas más grandes de mi vida: ¡¡el carburador de la moto tenía el flotador montado sin eje!! Y, como me pasa siempre, lo peor del caso es que no podía echarle la culpa más que a un solo imbécil. Exacto: al mismo que me tiró la caja con el depósito, las botas y el resto del material.

No tenía otro eje, evidentemente. O al menos, no tenía más que ejes montados en otros carburadores, y no tenía malditas las ganas de desnudar un santo para vestir a otro. Así que me puse a pensar qué hacer, y mirando la caja de piezas Amal usadas reparé en las agujas viejas que guardo cuando cambio el conjunto emulsor/aguja. La razón inicial de fijarme en ellas fue que el material parecía el mismo que el del eje original ... pero cuando la probé sobre uno de los asientos de la cuba, resultó que tiene el diámetro del eje perdido, y que sólo con cortarla a la medida precisa, tenía el primer problema resuelto. Primera chapuza, de notable.

A continuación, cuarto y mitad de patadas, amagos de arrancar dispersos y un par de carreras que tampoco resultaron, con lo que la moto volvió al elevador a comprobar el encendido con el sistema de la bombilla y el cambio de intensidad en la luz. El resultado confirmó mis previsiones: los platinos estaban demasiado cerrados, y el encendido demasiado adelantado.

Pero al desmontar aprovecha la chaveta para entregarle a Dios la poca vida que le quedaba. Y aunque sé que no es estrictamente necesaria, no me gusta montar encendidos sin ella ... y tampoco tenía de repuesto, excepto en otros motores que no quería desmontar. Así que después de mucho cavilar, encontré que las arandelas del 12 (o del 10, que no estoy seguro) tiene un espesor bastante similar a la difunta chaveta, con lo que unos minutos de Dremel y muela de afilar obtienen una chaveta que el encendido acepta como buena, y que me permite acabar con la puesta a punto. Segunda chapuza y sobresaliente. :-)

Corregida la puesta a punto, la moto arrancó perfectamente a la primera patada, ocasión que aproveché para sacarla a la calle y probar el cambio de marchas. La verdad es que el coche que estuve a punto de tragarme debió quedarse un poco pasmado de ver un cacharro sin depósito andando por la calle ... porque la saqué con el depósito auxiliar de taller. Accesorio que, dicho sea de paso, recomiendo por su utilidad a todos los que andáis en la chatarra.

El paso siguiente fue comprobar luces. De entrada, funcionaron bien el faro y la bocina, y falló el botón de paro. Primera masa defectuosa corregida y paro en funcionamiento. El siguiente punto por revisar serán las luces traseras, porque tampoco hacen buena masa.

Pero se va acercando el momento de traerse la moto a Madrid.

¿Alguien sabe de un pintor rápido para que me dejen el depósito listo en unos días?

:-)

lunes, diciembre 07, 2009

Tirando horas a la basura

Ayer volví de un fin de semana de trabajo con la Impala.

¿El resultado? Penoso. Al llegar a casa dejé un instante una caja encima de un cubo de basura, mientras volvía al coche para recoger otro bulto. El contenido de la caja era exactamente:

1.- Un depósito de Impala Turismo desoxidado y a medio decapar.
2.- Los productos químicos para su tratamiento interior.
3.- Tres juegos de zapatas para mandar a forrar: uno de Impala, otro de Cota 330 y otro de 349.
4.- Un juego de guantes Mechanix y otros más finos.
5.- Un cuentakilómetros de Impala Turismo.
6.- Un kit de galvanizado sin estrenar.
7.- Unas botas de campo nuevas con cinco días de uso.

Es decir ... unos cientos de euros y un montón de horas de trabajo ... porque al volver del coche se me olvidó recoger la caja, y el portero la tiró a la basura.

La verdad es que hay momentos en que uno se plantea si es tan gilipollas como se siente.

lunes, noviembre 23, 2009

Un domingo intenso

Como no podía ser de otro modo, mi amigo José María se ha comprado una 247 "Tambores Grandes". Supongo que debo ser doblemente culpable, por haberle dejado probarla un montón de veces ... y por decirle que había una en venta en "La Maneta", que finalmente se vino a su casa.

Se trata de una unidad muy próxima a las mías en cuanto a número de serie, y con una particularidad interesante: tiene papeles, y la ITV pasada. Puede que no sea importante para quien la use en competición, pero es una característica que se valora por algunos compradores.

El caso es que ya el fin de semana pasado estuvimos trabajando sobre ella para ajustar el equipo eléctrico y algunas otras tonterías para poder pasarle la ITV, y una vez que superó la prueba con éxito, tocaba desmontar, evaluar y ponerse a fondo con una restauración enfocada a competir en clásicas.



En la foto de arriba se puede ver como la moto está en un estado infinitamente mejor que la primera que me traje de USA aunque le falta algún pequeño detalle, como los amortiguadores traseros, que habrá que localizar. Excepto esa pieza, y el escape, parece que tenemos todo lo necesario para sacarla adelante en no mucho tiempo. Sobre todo, después de la faena de ayer, en que dejamos el bastidor pelado para pintar, el motor en un soporte para "operar" el primer fin de semana disponible, las horquillas despiezadas y limpias a la espera de retenes, y varias cosas más encarriladas.

De hecho, esta moto ha tenido el mérito de conseguir que su propietario agarre un juego de herramientas y se meta en temas tan sofisticados como despiezarse completamente un basculante con sus accesorios, o comprobar la cantidad de mugre que se puede acumular en el fondo de una botella de suspensión al cabo de los años. Para la posteridad dejo constancia del momento en que el dueño comprueba que una rueda no es parte solidaria del chasis.

Tan rápida fue la cosa que hasta sobró tiempo para empezar con el montaje de las dos King Scorpion que aguardan turno hace tiempo, y que se pueden ver en paralelo en la foto de abajo:



Con un poco de suerte, antes de Navidad tenemos un par de resucitadas más en el mundo. Y la verdad es que da un gusto enorme verlas volver a su estado original.
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