domingo, septiembre 27, 2009

El elevador nuevo

Llevo una racha nefasta con las restauraciones, en la que no termino nada. La lista es como para llorar: la Impala está a falta de que el pintor me devuelva guardabarros, guardapolvos de horquilla, depósito y coco de faro; dos King Scorpion paradas esperando que otro pintor me devuelva los chasis; la Cappra 250 necesita rehacer el escape que está chapuceado, y la Enduro fallaba cuando la arranqué el otro día. Lo de la Ossa naranja no lo cuento porque me he acostumbrado a verla así y va a pasarse mucho tiempo como está.

Así que, a falta de piezas clave, me he dedicado un poco al taller, donde he rehecho parte de la instalación eléctrica poniendo más enchufes y bombillas fluorescentes en un par de sitios, y ordenando parte del caos que tengo liado.

Pero lo mejor de todo es que el bueno de mi amigo Alfonso Sánchez-Eguíbar me ha vendido un elevador fantástico por un precio verdaderamente de amigo. Hoy, por fin, aprovechando que queríamos repasar las Cotas antes de la Montesa-da lo hemos recogido en Boadilla para dejarlo en la Mancha. El cacharro es espectacular, como puede verse en la foto:

Lo mejor de todo es que va con aire comprimido, con lo que no da ninguna pereza subir o bajar la moto cuantas veces sea necesario. Sólo tiene un inconveniente: que me da la puntilla para hacer una instalación de aire comprimido más definitiva, dado que voy a necesitarlo en al menos tres puntos distintos.

¿Alguien sabe cómo soldar tubos de cobre?

domingo, agosto 30, 2009

La moto de Agosto

Agosto no es mes de moto. Es mes de familia y de descanso, de Cádiz y de mar. De disfrutes de otro modo y con otros tiempos, pero que a veces incluyen también un motor, aunque sea de otro tipo que el de las motos. En mi caso, y desde hace un montón de años, un motor fueraborda.

Puede que no sea lo más propio para quien ha deseado toda su vida tener un velero, pero las neumáticas me han proporcionado momentos estupendos desde que compré la primera para matar el mono de navegar cuando mi hija mayor tenía cuatro años. Tan segura le pareció aquella primera "Quicksilver 300" a mi mujer, que no tuvo problema en pasear a dos niños de 2 y 4 años en ella. Debe ser que cuando éramos novios la subí un par de veces en un bote a remos que era lo más inestable que madre haya puesto a flotar, y que agradeció el cambio. El caso es que, desde entonces hasta ahora han pasado por nuestras manos 4 neumáticas y varios motores que culminaron en 2.004 con nuestra actual Valiant 570 con motor Mercury, que es el centro de nuestros veranos.

La foto de abajo la muestra en el pantalán de entrada de Puerto Sherry este verano, mientras mi familia esperaba que me dieran un amarre para pasar allí parte del día.


Veníamos de Cádiz, donde pasamos a ver la playa de "La Caleta" y a recordar aquellas habaneras en que Carlos Cano nos pintaba el lugar con sus versos:

Las olas de la Caleta, que es playa quieta 
rompían contra las rocas de aquel paseo, 
que al bamboleo de aquellas bocas, 
allí le llaman el Malecón.


Un lugar mágico, como tantos otros en Cádiz, si se miran desde el mar.

Y una tradición que cumplimos todos los años: la de rodear "La Isla" desde el mar saliendo desde Sancti Petri para volver a él sin haber tocado tierra, y pasando bajo los cuatro puentes que la comunican con el continente europeo.

Alguien debería hacer a Cádiz reserva espiritual de Occidente antes de que sea demasiado tarde.

domingo, junio 07, 2009

Desmontando la horquilla de la Impala

Una de las cosas que me ha retrasado con la Impala ha sido la horquilla. Absoluta novedad para mi porque nunca había desmontado nada parecido. El diseño es bastante complejo y no se parece en nada a la de los modelos posteriores de Montesa que me son familiares.
En concreto, una de las cosas que resultó complicada fue el desmontaje del "porta-retén" de uno de los brazos. Es la pieza marcada con el número 2.35.033, donde queda enroscado el extremo inferior del muelle, y que se sitúa en el interior del guardapolvos 2.35.013, desde donde fija éste a la parte superior de la botella (2.35.017). El problema está en que a veces basta desenroscar el guardapolvos para que éste saque el porta-retén (como me sucedió en una de las botellas), pero otras veces hay una holgura entre el porta y el guardapolvos, con lo que hay un giro "libre" que no consigue desenroscar el porta-retén. Y justo esto me pasó en la otra botella.

Después de preguntar en "La Maneta" me dieron varias alternativas para conseguir sacarlo, cosa que me era importante para poder pulir el aluminio del tubo y pintar el acero del guardapolvos. Pero se me ocurrió un sistema alternativo a los que me habían indicado, que funcionó bien.

La cosa consiste en usar un útil llamado "Tail Pipe Expander" (algo así como "expansor de cola de escape") que compré hace tiempo en Ebay. Puede verse en la foto de abajo junto con las piezas a tratar y una llave mixta de 17 mm.


Como puede verse, el expansor es un conjunto de cuñas montadas en circunferncia alrededor de un eje, que cuando se enrosca, amplía su diámetro. Su función es redondear colas de tubo de escape golpeadas, pero pensé que podría valerme para inmovilizar el porta-retén de la Impala, y probé a meterlo dentro del guardapolvos:

Afortunadamente, pasó sin problemas, e incluso el extremo quedó lo suficientemente fuera como para poderlo roscar con la llave mixta, tal como se ve en la foto de abajo.


A partir de ahí, poco más que hacer que roscar para extraer el porta-retén. Simple y no dañino para las piezas. ¿Se puede pedir algo más?


Para el que lo quiera, basta pasarse por Ebay a buscarlo. Es barato y si lo compras en UK y en libras, aún más en los tiempos que corren.

lunes, mayo 25, 2009

Robregordo 2009. Pre-69 Team

Acabo de volver de mi tercer Robregordo. No sé si más o menos cansado que las dos ediciones anteriores, pero tan decidido como entonces a volver a intentarlo en 2.010. Es más ... el compromiso adquirido conmigo mismo es terminar la carrera completa con la 247 el año que viene. Y lo dejo por escrito aquí, para que conste en acta. :-)

Y como es mi tercera participación, sé que durante muchos días leeremos, en la pequeña parte de la red dedicada al trial, todo tipo de comentarios sobre la carrera: las zonas, los protagonistas, el clima y lo que cada uno quiera destacar. Pero, precisamente porque es mi tercer Robregordo, sé que nada de lo que escriba os hará entender lo que sucede cada Mayo en la sierra de Madrid si no lo habéis corrido al menos una vez.

Así que, sin ánimo de explicar más que lo que me tocó vivir, comienzo mi crónica de Robregordo 2.009, pidiéndole a Dios que sigamos todos aquí para ver la de 2.010.

Y abro con una foto que no es buena, pero que refleja bien el previo de este año. Antes de tomar la salida habíamos pensado que en lugar de pareja, este año seríamos un trío. Es decir, que además de ir con mi amigo José María Domínguez, se nos sumaba para el fin de semana el bueno de Alfonso Sánchez-Eguíbar. Por si alguien no lo conoce, Alfonso es un tipo excepcional como persona y como piloto. El único "Súper" madrileño de la época dorada del trial español, redactor de la revista Motociclismo en esa misma época, montesista militante, piloto habitual de una Cota 330, y buen amigo con el que habíamos compartido muchos ratos de charla en los triales.

Por esas casualidades de la vida, los tres estábamos salientes de tres lesiones (rodilla derecha de José María, planta del pie de Alfonso y epicondilitis en el codo derecho mía) que nos han tenido montando poco esta temporada. Y los tres decidimos cambiar nuestra montura habitual esta carrera. Alfonso sustituía su 330 por la James que le hizo Mick Andrews, más sencilla de arrancar, y José María su 330 "Classic Team" por la BSA B40, puesto que yo no podía ir con la 349/4 ... y hace tiempo que decidió que cada vez que yo opte por la 247, él también retrocede en el tiempo.

En fín, que mirando fechas de nuestras motos, caímos en la cuenta de que el azar nos acababa de convertir en el "pre-69 Team", dado que la más moderna de las motos era precisamente mi Cota 247 MkI "Tambores Grandes", que se fabricó en dicho año. Y visto como se portaron las abuelas, es de justicia reconocerlo abriendo crónica con una foto donde se ven sus dorsales. Para los menos iniciados son las 121, 120 y 104.


Una vez montado el equipo y visto que el trial empezaría en buena compañía, comenzamos con los preparativos. Misma historia que cada vez que salimos de casa un fin de semana para carrera de dos días: reservar hotel, organizar la logística de las motos, poner correos a los amigos a ver quien se anima ... y como especialidad para la dureza de Robregordo, adquirir las sustancias dopantes necesarias (sé de tres que no volverán a tomar un plátano hasta Robergordo 2.010). Y por supuesto, con su lado melancólico cuando los correos nos empiezan a hablar de amigos a los que echaremos de menos. Togno que tiene una boda y no viene, Toni BH que se ha fastidiado una rodilla y está en el dique seco cuidado por Maria Dolors, David y Manolo que no estarán, y así una lista de ausencias más o menos larga dependiendo de cada cual.

Afortunadamente los que sí vinieron fueron Miguel Cirera y Pim Terricabras. Digo afortunadamente, porque en mitad del jaleo de preparaciones, hasta tres días antes no caí en que mi Cota 247 seguía con las estriberas redondas de serie, y que no me daba tiempo a rehacerlas para la carrera. Y meterse en un Robregordo embarrado en esas condiciones era extremadamente peligroso. Pero Miguel tenía una pareja de estribos y se marcó el detalle de acercármelos al paddock antes de la salida del sábado. Así que la siguientes fotos son para los estribos recién puestos en la Cota y captados por Germán, y otra de Pim y Miguel compartiendo recorrido como casi cada año (tomada de Motocat, que es mi otro motoclub). Agradable el rato de charla con ambos en la cena ... anticipando el que pasaremos Dios mediante en la Montesa-da 2.009.



Y ya que me he ido hasta la cena, no está de más dejar constancia del buen rato que pasamos en ella con Alfonso Bardo, Ángel de Areba y Paco Chana, que se ocuparon de acompañar a un agradabilísimo Manuel Soler. Si el año pasado me hice una foto con él, éste me dedicó una suya con la Sherpa que pondré al lado de los recuerdos trialeros en casa. En la foto siguiente están Paco (con el 116) Ángel, sin casco y de perfil, Alfonso de quien sólo se ve el casco Burn tras Ángel, Corsino con la chicharrilla 118 y Alfonso con la James 104.


Y aprovechando que la foto es de la salida del primer día, rebobino desde la cena al arranque de la carrera. Quince minutos después de este momento estábamos en la interzona los tres. Alfonso que abre camino con la James, José María que le sigue con la BSA y el que suscribe cierra el grupo tomando el pulso a una 247 a la que no había tocado desde Enero. En pocos minutos hacemos las dos primeras zonas con dos ceros cada uno y seguimos camino por una interzona preciosa donde empiezo a tomar referencias con el freno y el cambio que van al contrario que en la 349/4.

Todo fue a pedir de boca hasta la subida del bendito gaseoducto de Enagas. Que no es el pipeline de los Scottish porque allí no hay un barrizal del infierno sino piedras que resbalan. El caso es que deben ser entre 300 ó 400 metros con un buen desnivel (no sé cuanto, pero me dijo Nacho247, que sabe de eso, que siempre se hacen los gaseoductos aprovechando las máximas pendientes). Decía que todo fue bien hasta allí porque el barrizal era espectacular, y la cuesta estaba llena de pilotos caídos. Para el que no lo haya vivido, el problema en estas situaciones viene dado por varias razones:

1.- La dirección no es tan precisa en barro como en firme seco, lo cual hace que la moto avance de forma menos controlada.
2.- Al cargar peso sobre la rueda trasera echando el cuerpo atrás para evitar derrapes, lo que cuento arriba se acentúa: más imprecisión.
3.- Las rodadas que dejan los pilotos que te preceden "obligan mucho" la trazada.
4.- Cualquier pérdida de tracción te hace quedarte parado y resulta complicado retomar la subida.
5.- La subida se va convirtiendo en un rosario de pilotos sin resuello y/o motos tiradas de cualquier forma en el recorrido para darle más emoción.

Es decir, que llegué bien hasta media subida, pero entonces corté gas para intentar rectificar una trazada que me llevaba de cabeza hacia otro piloto caído, y me quedé clavado. Pude retomar un poco la subida, pero como a 100 metros de la cima me paré reventado. No podía con mi cuerpo. Menos mal que Alfonsó bajó, se hizo con mi moto y la llevó hasta arriba. Pero aún así, al llegar tuvimos que parar unos minutos para recuperar el resuello y tomar un poco de bebida isotónica. Y lo peor de todo era pensar ... "debo llevar unos 3 kilómetros, con lo que me pueden faltar unos 25 más". Impresionante la sensación de impotencia que puedes llegar a tener.

Y bendita sea la idea de haber hecho bicicleta durante unas semanas antes de la carrera, porque de no ser así, me hubiera dado un pasmo directamente.

En fin, que seguimos la carrera. Y que ya no recuerdo con tanta precisión cada zona, sino hitos sueltos. Como que Alfonso que nos dejó en un punto del recorrido porque tenía miedo a enfriarse visto que nuestro ritmo era más pausado que el suyo, o que José María hizo un carrerón con una BSA que pesaba una tonelada y media. Aquí abajo se le ve aplicando a fondo rodillas y brazos para meter al hierro en un giro con poca tracción.

Con Alfonso volvimos a vernos en el río, donde hizo uno de sus poquísimos fiascos en una subida deslizante que no vi pasar a ningún amarillo a cero. Pero la foto de abajo corresponde a un cero poco rato después del fiasco.

No estoy seguro de que se la misma zona donde Mercé me tomó una foto preciosa con la Cota, pero creo que estaba cerca.


Un rato antes de esas zonas, perdí mi tarjeta. Hasta este Robregordo había usado el método de Alfonso, consistente en pillarla con un clip al portanúmeros ... pero en esta carrera hay un tramo muy largo de monte bajo donde vas rozando constantemente con las ramas del camino y se debió caer. Una faena porque no llevaba mal recorrido y no sabré nunca cuantos puntos hice de verdad.

Pero siendo honesto, no me importó un pimiento, porque a Robregordo no se viene a competir con nada más que uno mismo. Así que ni me planteé volver a por ella y seguimos hasta la zona 14, que era la del avituallamiento, estupendamente atendida por la hija de Javier Cruz y una amiga, y por Eduardo que no paró en toda la mañana con el coche.

Pero ahí cometimos otro error. No sé si por el exceso de potasio a base de plátanos y más plátanos. Recordando el recorrido del año anterior pensamos que, como sólo quedaban seis zonas para llegar, había tiempo de sobra y poca interzona por delante. Y nuestro gozo en un pozo. Había interzona para dar a los países necesitados de ella y que siguiera sobrando. Y algún tramo donde los rebotes de suspensión dejaban los brazos pesando como el plomo.

Para darle más emoción, después de una subida desde una zona de río (tal vez la 17), la BSA de José María dice que verdes las han segado, y que se acabó lo que se daba. Menos mal que sólo era la gasolina. Pero coincidió un momento en que se sumaron el agotamiento, la pérdida de la referencia de la siguiente zona y la falta de gasolina, que nos hizo pasar un rato regular. Afortunadamente pude convencer a mi compañero de que una BSA funciona con gasolina 2T. Lo que no le dije fue el pánico que me daba trasvasarla usando una botella donde había más sales que en la orilla del Mar Muerto. Pero la puñetera inglesa aceptó el donativo y seguimos.

Justo hasta la entrada de la 20 en que José María se quedó primero enganchado en la entrada por culpa de algún impresentable con una Honda mal aparcada, y luego sin gasolina a tres metros del final de la zona. Un fiasco que sustituía a un dos luchado desde el agotamiento. De los que matan a cualquier persona con menos ánimo que él.

Faltaban como ocho minutos para entrar en el límite de las 5 horas y media, pero nos dio tiempo a rellenar la puñetera inglesa y salir como alma que lleva el diablo hasta la mesa de control. La alcanzamos justo un minuto antes de nuestro límite. El primer día de Robregordo había concluido y sólo restaba limpiar las motos. En la foto que me regalan los Bonaigua se me ve echado sobre el manillar esperando turno.

A partir de aquí faltaba hacer nuestra ya tradicional visita al camello y cenar tras una entretenida charla de Miquel Cirera, Jaume Subirá y Manuel Soler. Ninguno de ellos es el de abajo, claro.
La cena ya la he contado arriba con lo que no vuelvo sobre ella. Pero tiene pinta de que seguirá en la Montesa-da 2009. El caso es que al salir de allí llovía mucho, y siguió lloviendo durante la noche. De tal modo que a la mañana siguiente decidí no salir a correr el segundo día. La espalda me dolía y no quería arriesgar un golpe tontamente. Sé que no suena como el duro de la película, pero si hay algo que tengo claro es que uno debe saber dónde están sus límites, y no ir un sólo paso más allá.

Así que dediqué parte de la mañana a poner en orden el maletero del coche y el remolque, a reunirme con los amigos en un par de puntos de la interzona a los que se podía llegar sin esfuerzo, y a prometerme a mi mismo que 2.010 verá acabar a una preciosa Tambores Grandes cuyo piloto no ha estado a la altura este año.

Gracias a todos los que habéis pasado por esta historia, pero especialmente gracias a José María por estar ahí, gracias a Alfonso por la ayuda y sus consejos ... y gracias sobre todo a mi mujer porque no me deja ir a los triales y porque no me deja tener motos.

Y porque además de no dejarme, sabe lo que significa ésa última frase.

domingo, mayo 17, 2009

Testigo del sistema de carga Norton Commando

Después de instalar el alternador de la Norton Commando me encontré con un problema inesperado: el testigo de carga del tablero de instrumentos no se apagaba en ningún momento. No porque la batería no estuviera en carga, sino porque las conexiones se habían alterado para meter el nuevo alternador trifásico.

En la Commando mkIII Norton cambió el circuito de carga para incluir un invento electrónico llamado "Warning Light Assimilator", que funcionaba con conexiones a los dos cables de salida del alternador Lucas original. Podemos ver una versión refabricada en http://www.nanocontrols.co.uk/aos/data/assim.htm

... donde además nos detallan el esquema de conexiones. Pero el problema es tan tonto como que el nuevo alternador Sparx no lleva dos sino tres cables de salida, que van conectados al regulador-rectificador que se vende con el kit. Un ejemplo del pack podemos verlo en Tricor:
http://www.tri-corengland.com/acatalog/Alternators.html


Las instrucciones con que Sparx acompaña el kit son simples. Un esquema en blanco y negro donde ves como las tres entradas amarillas del regulador deben conectarse a las tres salidas del alternador. De este modo, de la caja del regulador salen un cable rojo (positivo) y un negro (negativo) que deben ser conectados al circuito previo de la moto para funcionar.

Después de cruzar algunos correos con ellos, me mostraron que el punto de conexión ideal para una Norton MkIII era el siguiente:

Negativo al punto marcado con un círculo en el esquema, y positivo a masa en el borne correspondiente de la batería. Con eso arranqué la moto e iba todo bien excepto el testigo de carga. Han pasado semanas desde entonces, y después de mucho leer y comerme el coco, el sudoku está resuelto ... se trata de empalmar dos cables con dos cualesquiera de las tres salidas del alternador, y conectarlas en las terminales marcadas con "AL" en el Warning Light Assimilator.

Más simple imposible. Aquí os dejo muestra de que el esquema funciona:

sábado, mayo 09, 2009

Mañana trialera pre-Robregordo

El fin de semana pasado estuvimos dando una vuelta previa a Robregordo. No creo que sea justo llamar entrenamiento a lo que hicimos porque entre nuestro propio estado físico y el de las motos, nos limitamos a pasear agradablemente por el campo.

Como decían en los tebeos de Asterix ... ¿Todos? ¡No! Un par de chiflados con una BSA y una Honda intentaron aprovechar la mañana para probar qué se sentía en el famoso "tubo" de Villar del Olmo.

El vídeo que os pongo a continuación recoge el intento de José María con la BSA. No estuvo lejos, pero la combinación de un terreno muy seco con una moto demoledora le impidieron llegar más arriba.



El otro que tuvo humor para intentarlo fue Paco Chana, que se quedó algo más arriba porque su Honda era "la otra cara de la moneda": muy suave, pero falta de motor para el último tramo.



En la foto, las consecuencias: sacando una Honda a pulso entre unos pocos. En la foto están el propio Paco con camiseta roja, Ángel de Areba con su pantalón Montesa, Alfonso Bardo agarrando el manillar y Miguel Cortés empujando. Por detrás se ve a José María Domínguez esperando turno con la BSA.

Y para no dejar a nadie fuera, añado más fotos:



Alfonso Sánchez-Eguíbar que mira con nostalgia desde su James la Cota 330 de Miguel. Algún día tendrá bien la pierna derecha y podrá volver a arrancarla.

Y una foto especial como cierre: Ángel de Areba con pantalón Montesa sobre su Ossa. Lo normal en un bultaquista confeso, supongo.

viernes, mayo 08, 2009

Una pequeña historia dentro de la vida de Montesa (II)

Sé que insisto mucho en el montón de satisfacciones que me da el blog. Y en que una de ellas es la cantidad de gente agradable que terminas por tratar gracias a el pequeño esfuerzo que pongo en esto. Pero es que resulta totalmente cierto, y sería muy ingrato no reconocerlo.

La cuestión de hoy vuelve a ser una de esas ocasiones. Recordaréis que hace poco tuve la suerte de traeros una historia sobre innovación en el transporte de motos protagonizada por D. Rafael Torrecillas y la fábrica Montesa. La cuestión trajo consigo algunas preguntas, y he tenido la suerte de que nos las respondieran para poder contarlo aquí. Creo que os gustará. Pero antes hay que dar las gracias a Teresa, la nuera del inventor, que como buen arquitecto que es ha sido capaz de suplir la falta de una foto del sistema de D. Rafael con un croquis hecho a mano alzada. Muchísimas gracias, señora.

La historia que me cuenta hoy su hijo Jesús es que el inicio del transporte de motos por carretera se hacía con un esquema como el de la foto:


La foto está sacada de la fábrica Montesa, y contrasta con la que vimos en el artículo anterior, donde se aplicaba el invento del señor Torrecillas. Como dato curioso, llegó a haber una sección de carpintería en la fábrica Montesa para el embalaje de las motos. Dicha sección desapareció como consecuencia del sistema cuyo croquis nos remiten hoy:



La razón para ello es evidente: más número de motos por envío, no necesidad de gasto en madera, etc, etc. Jesús me lo detalla de la siguiente manera:

"(...) En el dibujo pdf que te envio te intento explicar que lo que se hizo en su día -principo de los 60- fue construir unas estructuras específicas para el transporte de motocicletas en los camiones. Los camiones pasan de tener un solo piso y valer para todo (transporte de motos, tomates, patatas, hierro, arena ...) e ir las motos en cajas apiladas una encima de otra a:

a) Tener tres pisos (dibujo arriba a la izquerda).
b) Por cada piso 6 raíles, que iban sujetos por dos guías fijadas longuitudinalmente al camión (dibujo arriba a la derecha).
c) Las motos se colocaban de tal forma que las dos ruedas iban encajadas en los huecos de los railes (dibujo abajo a la izquierda).
d) Para que las motos no se salieran de los railes se encordaban , una vez se colocaban todas las motos en los railes (ver dibujo abajo a la derecha) y se colocaba otra guía que iba de lado a lado del camión a la altura de los asientos para fijar mejor las motos.

El número de motos variaba dependiendo del tamaño del camión, pero por lo general se transportaban 16 motos por piso y hasta un maximo de 24, lo que hacía que en un viaje pudieramos mover entre 42 y 72 motos.

Espero que te haya servido de algo la explicación , es algo difícil desarrollar la idea , pero al menos espero que te hayas quedado con lo importante. Decirte que en la actualidad el transporte de motocicletas lleva el mismo concepto que entonces: tres pisos,railes ... eso sí ahora todo automatizado con escaleras hidráulicas."

Todo un lujo rescatar aquella historia cuarenta y tantos años después.

Gracias de nuevo, Jesús. Gracias, Teresa.

Añadido por cortesía del Archivo del Museo Montesa

En la foto de abajo se puede ver una expedición curiosa: dos camiones cargados de Montesas ... ¡¡con destino a Irán!!. La foto corresponde a los años 74/75 como podría deducirse de los modelos transportados que se ven en las leyendas de los cajones.

Me mandan la foto con el comentario de que, efectivamente, el sistema usado en aquellos camiones se usa en la actualidad por parte de todos los fabricantes, y se denomina "naked". Sólo en el caso de las unidades destinadas a exportación se embala, pero la madera se abandonó en favor del cartón.


De nuevo ... ¡¡Gracias!! En este caso a Jordi Permanyer y al Archivo del Museo Montesa.

sábado, abril 25, 2009

Sábado a tres bandas

Sábado extraño. Esperaba comenzar a montar la Impala, pero el chasis no estaba listo, con lo que hubo que ponerse a rematar faena atrasada.

Lo primero fue cerrar la instalación eléctrica de la Norton después de haber cambiado el alternador Lucas por un Sparx trifásico, tal como se puede ver en la foto de abajo.

Para mi sorpresa, la moto no ha salido ardiendo al dar contacto y arrancar. Pero no me funciona correctamente el testigo de carga, con lo que tengo que revisar para localizar el fallo.

Cerrado el lío eléctrico "british style", me puse a calar correctamente el encendido de la Impala, así como montar cilindro, culata y carburador. El resultado se puede ver abajo:


Y la tercera fue la 349/4. Robregordo se acerca y la moto lleva sin tocar desde la carrera en que hice de mochilero para José María. Aquel día no iba mal, pero daba poca confianza abajo del todo, con lo cual pensaba ponerle un Mikuni como el de la 330 que llegó a España a la par. Y como en la 349 hay más sitio para trabajar me ha llevado diez minutos.

Y otros diez volver a poner el Amal, porque la moto hace lo mismo que la 330 ... ratea como un demonio y no tengo un chiclé 40 de baja para probar, porque el único que tenía está en la moto de José María. Habrá que esperar a que lleguen de UK.

viernes, abril 24, 2009

Una historia divertida

En un hilo que abrimos el otro día en el foro de "La Maneta" han colgado una de las historias más divertidas que he leído sobre una moto. Se puede leer en el lugar original (http://lamaneta.org/foromecanico/viewtopic.php?t=16415) pero la transcribo aquí por no perderla de vista.

El autor -Kiko- era gaditano, como no podía ser de otro modo, y aficionado a las motos. Un monstruo. Os dejo con su historia.

...un dia estaba pasando el dia en el aeropuerto de la parra con una mobycross que ma habia comprado mi padre que era un ciclomotor que saco mobylette con marchas parecido a la derby diablo pero esa moto tenia algo especial y era que el selector de marchas solo habia que meterle un tornillo pasante para que tuviera una marcha mas y asi tenia cinco y adamas le habia metido un 65 tombas de mobylette asi que el cilindro parecia la cabeza de un torero con la culata mu ancha y el cilindro muy estrecho ,pues a lo que vamos resulta que tenia mu poca gasofa y como alli iba la gente a correr los cochecillos de radio control pues le dije a mi colega fernando que me diera una mijilla de aquello pa echarselo con la gasofa y el me dijo tu estas loco no le eches eso a la moto que no andara y yo le dije si anda la mierda cocecillo ese porque no va a andar mi moto total que me dice alla tu y cojo y le echo un viaje de eso en el tanque y por si acaso cojo y arranco la moto al rempujon por si acaso y resulta que arranca normalmente pero claro es que el amal del 18 estaba lleno de la gasofa anterior pero en cuanto paso el cruce del aeropuerto ya en direccion a jerez na mas le meto quinta a la moto aquello se dispara como un magnum del 357 le quito el puño porque me asusto y aquello seguia andando igual total que digo po ar carajo me pliego en la moto y yo no se a cuanto venia pero la sensacion era tal que se me iba olvidando el momento en que tendria que parar(menos mal que no estaba aun el cruce de hipercor que si no me mato)total que cuando voy llegando a jerez a la altura de mi urbanizacion con los ojos metios padentro y una vela de mocos de dos metros veo a lejos el renault 4 marron del guarda de mi urbanizacion que iba por la general y na mas verlo se me ocurre,veras el susto que le vi a dar al manolo cuando lo pase,pues bueno resulta que en el momento justo de adelantarlo escuco BIMMMMMMcomo si hubiera explotao un misil el motor deja de andar y noto un dolor que te cagas en la pierna izquierda,pienso que ha pasao? miro pabajo y digo ostia y el motor?logicamente freno y me bajo de la moto y esta no tiene el motor yla pierna derecha chorreando sangre antes de que me de cuenta de nada miro patras y veo parado detras mio al manolo y me voy pa decirle que no ma pasao nada y mira que este tio era de piel morena,pos estaba mas blanco que un bote de leche sentao aun y el lado izquierdo del coche ametrallao como esos que se ven en la guerra de iraq el cristal de la ventanilla trasera reventao y las puertas to llenas de cachos de aluminio clavados miro pabajo y en mi pierna tambien estaba llena de cachos de aluminio ( depues me echaro cuarenta y tantos puntos y menos mal que llevaba levis y las botas total que lo unico que encontre del motor fue el cigueñal que estaba dentro del coche ,algun que otro piñon en la carretea y media culata,no veais la bronca que me echo mi viejo porque claro el seguro no se creyo nada y tuvo que pagar el arreglo de 4L el.yo le dije que le habia echado alcanfor en la gasolina pa quitarle la humedad pero la verdad es que no me acepto ninuna excusa y me castigo un mes,pero lo que mas me quedo en la cabeza fue el color de piel que se le quedo a aquel hombre conociendolo como lo conocia que usualmente era casi negro.

domingo, abril 19, 2009

Acabando la carburación de la 330 (y alucinando con el Mikuni)

El 18 de Enero estuvimos dando los primeros pasos en la carburación de la Cota 330 de José María, tal cual contamos en este mismo blog aquí. Para que no tengáis que iros a leer aquello, recuerdo al personal que pusimos un carburador Mikuni VM28-380 en sustitución del Amal Mk2 "tuneado" con el que la moto había salido de Classic Team.

Aquel día dejamos la moto bastante decente hasta 3/4 de gas, utilizando una combinación como ésta:

Chiclé de alta: 130
Chiclé de baja: 35
Emulsor: 169-O0
Aguja: 5F21 en posición baja
Campana: 2,5
Tornillo de aire a 3/4 de vuelta.

Con esos ajustes, la moto iba bien en baja, pero rateaba al pasar de 3/4 de puño. Pensábamos que por exceso de gasolina en alta, de modo que pedimos un juego completo de chiclés para hacer pruebas que llego justo antes de la carrera de Villar del Olmo, de la que también hablamos por aquí.

Justo antes de empezar la carrera pusimos un 115 de alta, y el cambio fue a mucho peor, de tal modo que volvimos hacia atrás, José María corrió con los ajustes de arriba y no le fue mal.

Poco después, José Ramón Piñeira usó la moto en la carrera de Robledo de Chavela ganó con ella la categoría de amarillos ... es decir, que la cosa no estaba tan dramática como pueda parecer. Pero seguía sin ir bien del todo, sobre todo en aperturas bruscas de gas. De modo que esta mañana nos fuimos al campo con el surtido completo de chiclés, y tiempo por delante para hacer pruebas, teniendo en la cabeza la referencia del gráfico de Mikuni:


De este modo, y sobre los ajustes de arriba, empezamos probando a bajar dos puntos la aguja, y la moto mejoró. Cambiamos el chiclé de alta por un 120 con la aguja de nuevo en la posición intermedia y mejoró de nuevo. Pero como luego dijo certeramente José María, mejoraba "dentro de un rango" ... que nunca era ir perfecta. Siempre encontrábamos un rateo, más arriba o más abajo. Hablo de memoria porque hicimos mil pruebas, pero la mejor respuesta que obtuvimos estuvo en un 120 de alta con la aguja arriba del todo ... lo que parecía apuntar a un 125 (que por otro lado, no existe).

Omito el recorrido completo por no aburrir, pero abrimos el carburador tantas veces, que las últimas era el propio dueño el que ponía y quitaba chiclés como si tal cosa. Pero siempre el mismo resultado ... más o menos consistente abajo, pero rateando al abrir.

Así que hicimos lo que hay que hacer siempre que uno se encuentra en un círculo: intentar romperlo. Y como no había más pruebas por hacer con el de alta, decidimos probar con uno de baja levemente mayor. Abrimos el carburador y cambiamos el 35 original por un 40. Cerramos y la moto no arranca ni para su madre ... hasta que abrimos de nuevo el carburador para poner bien el flotador que el manazas que suscribe ¡¡había colocado al revés!! Flotador arreglado, patada al canto y nada más arrancar, a la moto se le nota la voz cambiada.

José María se mete a probar en el hoyo cerrado donde comparamos cada vez que cambiamos algo y la moto va perfecta abajo, como ha ido siempre. Redonda y sin vacilaciones. Pero es cuando abre de golpe para subir un desnivel cuando la cosa cambia radicalmente ... ¡¡se acabó el rateo!! Pero mejor aún ... metida en el camino y con puño a tope no da el fallo anterior.

Por hacer el cuento corto, probamos varios chiclés de alta más hasta llegar a la combinación que lleva ahora, que va como la seda. Para quien quiera partir de la misma base, los ajustes han sido finalmente:

Chiclé de alta: 130
Chiclé de baja: 40
Emulsor: 169-O0
Aguja: 5F21 en posición intermedia
Campana: 2,5
Tornillo de aire a una vuelta y media

Lo que no me entra en la cabeza es por qué razón afectaban tanto 5 puntos en un chiclé de baja a toda la zona de alta. Entiendo que pudiera tener una vacilación al cambiar de régimen bruscamente por falta de gasolina, pero ¿¿que fallara con el puño abierto por completo?? Mi no entender.

Pero tampoco es importante. Lo que vale la pena en realidad es la cara de José María al comprobar lo fina que ha quedado ... y que al volver en el coche mi hijo Julián había entendido perfectamente lo que estábamos intentando hacer. Igual algún día tenemos un buen mecánico en casa.

miércoles, abril 01, 2009

Una pequeña historia dentro de la vida de Montesa

Cuando empezaba con este lío del blog nunca pude imaginarme lo que iba a dar de si en todos los sentidos. Menos todavía podía imaginar lo que supondría la mezcla del blog con el foro de La Maneta.

Pero entre una cosa y la otra, a veces te suceden cosas curiosas. Como lo que me pasó hace unos días con Jesús, que desde Alicante me ha contado la historia de su familia con relación a la marca. Y creo que tiene un interés que va más allá del que yo sienta.

En uno de los correos que cruzamos al hilo de su restauración de una Cota 247 MkI, me contó lo que él llamaba "una pequeñísima historia dentro de la vida de Montesa". Y me gustó tanto que le pedí permiso para reproducirla aquí. Es la siguiente:

En los años 40 mi abuelo y mi padre tenía un taller (bueno o algo así..) en Hellín se dedicaban básicamente a arreglar pinchazos de bicicletas y a vender alguna moto a las personalidades del pueblo (el señor médico, el señor notario...), llegaron los años 50 y el taller creció, nos convertimos en concesionarios de Montesa (1959) germen de nuestro grupo de empresas en la actualidad ... mi padre, que siempre ha sido muy inquieto para los negocios (más le valía tenía que dar de comer a 6 hijos y a sus padres), compró un camión de segunda o tercera mano y lo utilizaba para subir a Barcelona a recoger sus Montesa y las de los concesionarios limítrofes.
El transporte por carretera en España por esa época , década de los sesenta, estaba por desarrollar (como casi todo), en concreto el transporte de las motocicletas se realizaba en cajas de madera, armazones donde iban la motos, esto suponía un sobrecosto de material y un desaprovechamiento del espacio en los camiones además de provocar en los talleres una perdida de tiempo de desembalar con una acumulación de residuos (madera, plásticos y alambres) no se reciclaba ... bueno ahora tampoco...

A mitad de los años sesenta mi padre ya tenía 3 camiones y un acuerdo con Montesa para su distribución por toda España , creó un nuevo sistema de transporte-embalaje mucho más liviano consiguiendo triplicar la capacidad de carga pues se eliminaron los armazones de madera con lo que Montesa ahorró coste, mejoró la distribución al aumentar el volumen de carga y los talleres redujeron sus gastos de desembalaje y puesta a punto.

Sin darse cuenta mi padre había puesto en marcha los pilares del transporte en carretera para la industria de la moto ayudando a Montesa a ser más competitiva para sobrevivir a los años difíciles que más tarde vendrían.

Y por si fuera poco lujo que a uno le cuenten eso, me manda una estupenda foto en color de aquellos años, en la que se ve un camión con una solitaria Impala en la parte de arriba, y totalmente pintado con los colores de guerra de la marca.

Todo un lujo.

Y lo mejor de todo es que el padre de Jesús, Don Rafael Torrecillas Sorio tiene hoy 78 años, y le siguen quedando ganas para armar son sus hijos una colección de Montesa clásicas. Que precisamente conocí a su hijo preguntando por una palanca de freno de una MkI.

Y no sé si le he resuelto algo, pero él me lo ha pagado con creces.

Gracias por la historia, Jesús. Y que disfrutes de tus Montesas con Don Rafael por muchos años.

domingo, marzo 29, 2009

Por fin, una Impala

Mi amigo Pim Terricabras siempre cuenta que Joan Cañellas, que dirigió muchos años los destinos de Montesa, decía que un buen montesista sólo necesita tres motos: una King Scorpion, una Cota 247 y una Impala.

Y a mi me faltaba una.

Pese a que tuve el privilegio de inaugurar mi A2 con una moto tan exclusiva como la King Scorpion con que abrí este blog, y que soy afortunado poseedor de tres Cotas 247, la Impala era mi asignatura pendiente. Pero es que sigue siendo una moto muy buscada y no es fácil dar con una en un estado mínimamente aceptable sin que se ponga en un precio disparatado.

Pero como pasa tantas veces, justo cuando pensaba no volver a buscarla, se cruzó una oportunidad interesante: una Impala bastante completa, pero que sobre todo tenía ITV ¡hasta 2010! Puesto al habla con su dueño, resultó que la moto estaba en Granada y había que traerla a Valdepeñas, que es donde él vive. A poco más de 50 kilómetros del resto de mis Montesas.

Pedí fotos, las vimos y la dejé apalabrada hasta que pudiera recogerla, cosa que sucedió esta mañana. Aquí las fotos de la llegada a casa:





La verdad es que la moto está muy entera. Arranca perfectamente, y el motor tiene poco ruido si se escucha desde un lado y casi ninguno si lo oyes desde posición sentado.

Ahora queda tomar decisiones. Nunca he cambiado piezas de una moto por las de otra, pero el guardacadenas original no me gusta, ni se refabrica en el color de fábrica, con lo que me parece que pondré plásticos de 175 Sport sin ningún cargo de conciencia.

El carburador que tiene es un Amal de 25 en lugar del IRZ de 22 que debía llevar. Pero es mejor, tiene más repuesto y no creo que se me ocurra cambiarlo.

Pondré neumáticos nuevos, gomas en los reposapiés, veré qué pinto, y poco más. De lo que realmente tengo ganas es de usarla lo antes posible.

A poco que se dé bien la Semana Santa, me la llevo a Madrid para usarla a diario.

Seguiremos informando.

sábado, marzo 07, 2009

¿Por qué no tendrá un "pause" la vida?

La Mancha. Marzo. Día fresco pero con un sol precioso.

Y una moto más bonita que el día y el sitio, que arrancó a la primera patada y estaba por la labor de agradar.

Como lo estaba mi hija, que vino conmigo e hizo aún mejor uno de esos días en que le hubieras dado al pause y te hubieras quedado allí.

Lástima que no se pueda.

domingo, febrero 15, 2009

Villar del Olmo 2009: mi primer trial de mochilero

Ayer tocaba carrera. Con la 247 a 150 kilómetros, la 349 poco fina, el brazo medio tocado de la epicondilitis, y poca mentalidad para meterme "entre cintas". Estuve dudando hasta el día anterior porque no lo veía nada claro. Pero el día iba a estar bonito, y dejar sólo a José María era dar mucha ventaja, así que decidí que era mejor que corriera mal acompañado.

El sábado anterior habían llegado más chiclés para Mikuni, con lo que me fui a Villar del Olmo con cuarto y mitad de ellos en la bolsa de herramientas, dispuesto a mejorar el último cuarto del puño de gas en la Cota 330 del apañero.


Dicho y hecho: según bajamos la moto del remolque, y mientas él se inscribía dando una primera vuelta a mi 349/4, desmonté el Mikuni y le puse un 115 de alta en lugar del 130 que llevaba. Con lo cual aprendí otra cosa sobre estos carburadores: que cualquier cambio afecta a todo el recorrido del puño. La moto pasó de ir bien hasta 3/4 a ir penosamente mal en todo régimen. Así que vuelta atrás y recuperamos la buena forma.


Mientras los pilotos calentaban, me fui a la mesa para hacerles entender que sí, que quería pagar 15 euros para que me dejaran hacer de mochilero. Y por increíble que parezca, lo conseguí. No por ello dejo de figurar en la clasificación oficial como "retirado", pero supongo que era mucho pedir que además de cobrarme, supieran por qué lo hacían.

El caso es que viví un trial radicalmente distinto al que vive normalmente un piloto, pero muy divertido, y donde tuve oportunidad de "ver los toros desde la barrera" y aprender muchas cosas. Además, con la suerte de que incluso a "mi piloto" le vino bien porque anda medio cojo, y como me lo tomé en serio, hasta me encargué de hacer colas y arrancarle la moto. Toda una experiencia.

Es curioso lo claras que ves las cosas "desde fuera". Llevo casi dos años corriendo casi siempre con José María y comentando con él las zonas antes de hacerlas. Pero con todo y con eso, cuando ya no vas de compañero-rival sino de mochilero, tu papel (y tu óptica) varían por completo. Tienes una facilidad para "ver" los defectos del otro que no aparece cuando compites con él. Tal vez porque cuando son dos pilotos mirando, cada uno se centra en lo que piensa hacer, y no tanto en lo que el otro se plantea. Y el caso es que en alguna de las zonas, la "mano amiga" que te marca el punto donde debes girar puede significar una ayuda estupenda. Uno de los varios ceros bonitos que "hicimos" en la mañana estuvo en una indicación de ése tipo, pactada antes de iniciar la zona. 

El trial en sí me pareció de lo más interesante. La gente de Motocra y los Sotobikes que les ayudaron sacaron muy buen partido al terreno. Las zonas eran interesantísimas, de trazado variado, más bien largas y con un nivel de dificultad muy correcto para la categoría en la que íbamos; selectivas pero sin peligro. Ojalá todo fuera siempre así en este aspecto.

Adicionalmente, la consistencia del terreno fue asi perfecta, porque tras una semana de lluvia salió el sol otros siete días, con lo cual no hubo casi barro y sí un terreno muy compacto y con buena tracción. 


Otro punto agradable fue volver a encontrarse con Enrique Lorente, al que habíamos perdido de vista desde Robregordo 2.008, y que pudo acabar pese a que el motor de su Sherpa sonaba como si fuera a desintegrarse de un momento a otro.


En fin, que aprendí cosas nuevas, pasé un rato agradable con los amigos, tomé el solecito, y terminamos la mañana comiendo con Alfonso Bardo y Nacho247 ... que venían felices tras dos muy buenas carreras. Por cierto ... ¡¡cómo va la Cota 350 de Nacho!! Si tenía pocas dudas de que la mía necesita un lifting, ahora no me queda ninguna.



Y aunque no sea nada de muy buena calidad, cierro la crónica con un cero grabado en vídeo en una de las preciosas zonas de esta carrera. Envidia cochina, ahora más que ayer. :-)

domingo, febrero 01, 2009

Un fin de semana en el lado oscuro (arreglando mi Norton Commando)

La última vez que mi amigo Agustín me devolvió la Norton, la puñetera de ella andaba como un reloj. Entre los Amal a estreno y las manos de Agus fue una delicia escucharla ... los tres días que decidió andar.

Porque si alguna vez vas a plantearte meter una Norton Commando en tu vida, hay muchas cosas que debes aprender. Pero la primera es que es ella la que decide qué día toca y qué día no. Y eso es sólo el principio. Y retomo el hilo, que me pierdo.

El caso es que al tercer día, el pedal de arranque se me fue al suelo sin hacer el más mínimo amago de arrancar la moto. Y como el modelo se llama Commando Electric Start Mark 3 sólo a efectos de pitorrearse del personal (jamás arranca con el motor de arranque; básicamente porque la batería no tiene fuerza para tirar de él, ni el motor de arranque para mover los pistones) me quedé con una moto perfectamente puesta a punto, y parada en el garaje.

Esto era Abril. En Mayo murió mi padre y la vida se me complicó bastante. Así que, entre un pase bueno y otro mejor, llegamos a Enero con la moto parada. Además, debo confesar que siempre me dio pánico meterle mano a la Norton, porque las mecánicas inglesas son delicadas y temperamentales.

Pero estuve leyendo sobre el origen del problema, lo comenté con amigos de La Maneta (gracias, Pachi), y decidí pedir las piezas a Inglaterra aprovechando que la libra está en mínimos. Y de este modo, el 31 de Enero puse encima de la mesa de trabajo todo el material que había recopilado, y empecé a trabajar.


En la foto puede verse en primer plano parte de la ferralla que creía necesitar, dado que estaba seguro de que el problema se encontraba en el eje de arranque. Para quien no esté familiarizado con la moto, apunto que el sistema es muy curioso: el eje de arranque actúa sobre ¡¡el interior del piñón de la primera velocidad!! con un sistema endemoniado que se apoya en piezas muy débiles y pensadas para un motor de 350 en lugar de los 828 que terminó teniendo mi moto. Es decir, que pedí a Inglaterra un eje de arranque completo, un balancín (luego cuento para qué sirve), el muelle que lo comprime, el pin que lo sujeta, y las juntas necesarias.


Presa de un ataque de orden, puse un trapo en el suelo para evitar congelarme y ponerme de mugre hasta las cejas, abrí la caja de herramientas en pulgadas (sólo útiles para el chasis) y dejé al lado los vasos "Whitworth" que iba a necesitar para la caja de cambios y un adaptador para poder usar mis mangos de media pulgada en vasos de 3/8 de pulgada ¿Verdad que empieza uno a ponerse nervioso con tanta numeración extraña?

Con todo el material dispuesto, ponemos manos a la obra. Lo primero es desmontar el soporte derecho sobre el que van la estribera y el conjunto del freno trasero, porque pasan justo en mitad de la zona sobre la que hay que trabajar. En este caso, al ser chasis, herramientas en pulgadas estándar.

Y como puede verse en la foto, la pobre de ella tiene suciedad de los meses de parón en el garaje, más la sal que le cayó encima en el viaje sobre mi carrito. Justo fui a moverla en mitad de los días de nevada, y en otro momento habrá que limpiar a fondo y recuperar el brillo del aluminio.


Abajo se pueden ver todos los tornillos retirados, así como -a la izquierda de la imagen- la pieza triangular que separa el soporte cromado de las estriberas de las planchas de aluminio que lo une al chasis. A la derecha de la imagen, sobre el destornillador, un imán retráctil, utilísimo para cuando caen piezas en lugares raros ...

.. o para sacar el vaso de donde se fue a caer. Justo en mitad de la bandeja de aceite, como pasa siempre. Murphy era un genio.

Con aceite o sin el, tras quitar el soporte y el pedal de arranque, tenemos despejado el acceso a la caja de cambios, que es nuestro objetivo. Y de momento, todo avanza sin mayores problemas. Sospechosamente bien para estar metiendo mano a una dama poco partidaria de que cualquiera le levante las faldas.

A continuación, retiramos el registro que permite cambiar el cable de embrague ¿A que todo el mundo supone que si es para eso está justo donde el cable? Pues ni hablar ... eso sería demasiado fácil. Está dos centímetros a la izquierda para que nos desollemos los dedos al sacarlo, y hagamos uso de la parte más oscura de nuestro vocabulario.

Retirada esta tapita y los tornillos a su alrededor (de ranura normal y corriente, aunque vale la pena usar el destornillador de la carraca) nos quedamos con lo que el libro de taller denomina "outer cover" de la caja de cambios, donde se encuentra parte del selector del cambio. Visto el estado de la junta, menos mal que la había pedido.

Con la tapa externa en el suelo, vemos abajo el eje de arranque con su muelle de retorno, y sobre él, parte del mecanismo del embrague. En concreto la leva que, mediante una bola de acero, presiona la varilla que pasa a la primaria tras atravesar el cambio. Y a la derecha, la horquilla de mando del cambio con una bola perforada embutida en ella. Alrededor, varios tornillos de 1/4 de pulgada Whitworth que debemos retirar para separar luego la "inner cover" del cárter principal de cambio.

El mecanismo de presión del embrague debe retirarse desenroscándolo a base de golpecitos suaves con un destornillator y un martillo. En los libros de taller hay un útil para esto que, evidentemente, no tengo. Importante marcar la posición para que al montarlo el cable tire del balancín lo más recto posible.

En la foto de abajo se ve el mecanismo de presión en retirada, con la bola de acero en el centro, y el casquillo redondo que rosca el mecanismo al cárter de cambio. Si se mira con atención el color oscuro es acero y el claro aluminio.

Y nos acercamos al punto negro del recorrido: la maldita tuerca de 1/2 pulgada Whitworth que me hizo perder varias horas. La cuestión es que como la encontré muy dura, además del libro de taller, me leí el Haynes donde encontré un pie de foto que decía "Gearbox mainshaft nut has right hand thread". Y sin más ni más, decidí que la tuerca salía para el otro lado.

Monté el vaso de media pulgada en la pistola neumática, y le dí cera. Nada. Metí una marcha y pedí que me pisaran a fondo el freno para retener la rueda. Nada. Cogí la pistola de decapar y le dí calor hasta que no se podía tocar. Nada. Nada, excepto que me cargué el adaptador que me permitía usar las Whitworth con mi mango normal. Desastre absoluto porque no tenía recambio.

¿Resultado? Cabreo monumental, frustración total y ganas de agarrar la Dremel y pedir otra tuerca a UK. Pero llamé a Agus que me dio un consejo sabio ... "si en estas motos haces esto a la primera de cambio, acabarás cortándolo todo. Hay algo que haces mal, la culpa no es de ella".


Es decir: momento ideal para soltar la herramienta pesada, poner el "Viatge a Ítaca" en los altavoces, coger un intermitente y ponerse a cambiarlo para demostrarse a uno mismo que aún sabes hacer algo y que no hay necesidad de coger unas cerillas y suicidarse a lo bonzo subido en la puñetera moto.


El intermitente funcionó y me fui a comer.

Había quedado con mi amigo (y mecánico) Jesús en que esa tarde se pasaría para ver la Norton, porque nunca había visto una. Así que lo llamé para ir a su casa, donde el compresor tiene más potencia que el mío. Pusimos una 24 (que se puede usar en lugar de la 1/2 pulgada W sin problema), y la tuerca salió a la primera ... ¡¡porque Jesús se equivocó y no intentó sacarla para el otro lado como yo llevaba haciendo medio día!!

El problema, al final, era tan ridículo como que el cachondo que puso el pie de foto al Haynes dijo lo de la "right hand thread" como podía haber dicho que la tuerca tenía seis lados. Sólo que al leer algo concreto sobre threads, mi coco automáticamente decidió que la cosa era al revés.

¡¡Lo idiotas que podemos llegar a ser a veces!!

En fin ... caja de cambios abierta. Abajo, en primer plano, el piñón de la primera velocidad por cuyo interior trabaja el eje del arranque:


... y en mi mano, el eje. Que estaba en perfecto estado, excepto porque el balancín se había desgastado y no agarraba correctamente con el piñón:

Escasamente un milímetro y medio de metal que me habían dejado sin moto casi un año. Pero bendito sea Dios que sólo era eso. Eje al tornillo, botador para sacar el pin, balnacín nuevo y a hacer gárgaras.

Y empezamos el montaje. Junta para la unión inner-outer cover. Y a partir de ahí, a desandar el camino andado.


Eso sí, al cerrar el día, el aspecto del taller era de campo de batalla.

Y para colmo con el siguiente paciente en espera, como puede verse en la foto de abajo. Un motor 34M que quiero repasar para pasárselo a Agustí (sin n, porque "el otro Agustin" es catalán en lugar de asturiano) y que lo use en carreras.


Batería dejada a cargar por la noche, y después de unas pocas de patadas y de jugar con los rebosadores y el mando del aire, la Norton ha vuelto a la vida.



Ahora faltan un par de detalles tontos (pero dolorosos) como el muelle del caballete y alguna cosilla más. Pero creo que esta primavera la Commando va a volver a moverme por las calles de Madrid.

Gracias Agus, gracias Pachi, gracias Jesús. Sin vosotros hubiera sido mucho más complicado.