martes, noviembre 15, 2005

Restauración de mi Montesa King Scorpion (III)

Supongo que esta tercera entrega es más un artículo de técnica genérica de restauración que de mi moto propiamente, pero si recordáis el estado de la parte delantera de mi King, también es un poco la historia de cómo un freno delantero como este:


Terminó transformado en una cosa tan bonita como esta otra:


El proceso es parecido al que sufrieron las llantas, las tapas de carter, las botellas de la horquilla y tantas otras partes como lleva la King Scorpion en aluminio pulido. Parte del trabajo en proceso puede verse en esta otra foto:


En fin, vamos al tema. El pulido. La única idea que deberemos tener clara es que el pulido depende de la paciencia o el cariño que estemos dispuestos a ponerle. Es un proceso cansado, sucio, lento y tan largo como uno desee. Tanto que mucha gente prefiere encomendarlo a un profesional y no mancharse las manos. La otra cara de la moneda es la sensación que a uno le da ver como las piezas de su moto van renaciendo una por una. En mi caso, es justificación más que suficiente para hacerlo yo mismo.

Antes de entrar en productos, y una vez tomada la decisión de hacerlo por nosotros mismos, queda otra cosa por hacer, que es decidir si vamos a intentar dejar todo como nuevo, o por el contrario se trata de dejar las piezas bonitas, pero sin dar un tratamiento que termine por ocultar la edad de la moto. Me refiero al tema de si se debe o no lijar las piezas antes de pasar a la fase de pulido.

En realidad, pulir no es más que lijar con pastas especiales de grano ultrafino que producen ese brillo que buscamos, con lo que lijar antes las piezas no es tan antinatural. Aunque en mi caso concreto prefiero no pasarme mucho con el lijado previo, porque me da poca sensación de autenticidad.

Sea como fuere, el lijado previo de las piezas se usa para rectificar rayaduras grandes, y es muy típico en las botellas de las motos de campo, o incluso en las tapas de carter de las trialeras. No me detendré mucho en el modo de hacerlo. Esencialmente se trata de dar dos o tres manos de lijado, terminando con una lija al agua del grano más fino que podamos conseguir. Mínimo un grano 600, pero eso sólo si los útiles de pulir que emplearás luego son buenos, y aun así, lo ideal es hacerlo en tres etapas, y que el grano final sea menor que ese 600.

Una vez lijado, pasamos al pulimento como tal. En mi caso, la primera vez que me enfrenté a ello lo hice siguiendo un artículo de la revista "Motos de Ayer" donde restauraban una Guzzi 65 y hablaban de un kit con pasta marrón y pasta azul que se usaba con un taladro. Si no recuerdo mal, la marca del kit era (y es) Wolfcraft y se puede encontrar en Leroy Merlin o incluso El Corte Inglés sin ningún problema. Las instrucciones de uso son tan simples como montar el sistema en un taladro de 500W, empezar con la pasta marrón y el disco de cuerda a fondo, y terminar la faena dando brillo con la pasta azul y el disco de tela.

Funciona, pero es lento como el caballo del malo para piezas grandes. Recuerdo con horror las horas dedicadas a los guardabarros de aluminio de mi 247, que tampoco quedaron como para tirar cohetes. Imprescindible soporte para el taladro (Wolfcraft también los fabrica).

Después de escribir el párrafo se me ocurrió buscar en Google y ¡¡Bingo!!. Aquí está el kit de que os hablaba. Aunque no recuerdo el precio, si que os pongo foto:


De ese primer estadio de herramientas para sufrir, pasé a una segunda fase de la mano del desastre de mi amigo Paco Morales, que tiene una completísima colección de útiles de pulir en trialclásico. De su surtido compré un juego compuesto por un bloque de pasta rosa para abrillantar acompañado por un disco de tela de 20 cm y otro de pasta blanca para pulir con su disco abrasivo de 20 cm. El total anduvo sobre 40 Euros y funcionó muy bien montado sobre un taladro marca "La Cabra" de 720W. Se puede usar uno bueno también, pero es una auténtica lástima cargarse una buena máquina para esto.


En el caso del material que vende Paco, es bastante mejor que el de Wolfcraft, las barras de pasta son de 500 gramos y duran una barbaridad, y el juego de discos es muy bueno de calidad. Además, según miraba su web para tomar fotos, he visto que ha bajado los precios, con lo que el kit completo sería menos de los 40 que yo pagué. Creo honestamente que para el 99% de los aficionados, esta es la mejor opción en términos de calidad/precio/rendimiento.

(Espero que después de leer esto Paco me mande de una maldita vez las juntas de la King, que me tiene loco).

Pero para aquellos cuya enfermedad sea peor, hay una opción mucho más cafre (y mucho más cara), que se puede encontrar en esta web, donde compré un motor de 2 HP de potencia para usar un kit de cepillos y pulimentos bastante industrial que os pongo aquí abajo:

Este kit en concreto lleva tres pastas (gris para acero inox, marrón para pulir aluminio y azul para brillo aluminio) así como tres discos de durezas distintas (el más duro para pulir y abrillantar acero y los otros dos para aluminio). Funciona muy bien, dado que el ancho de los discos es muy superior a lo que un taladro puede aguantar ... dos o tres veces mayor la superficie. Adicionalmente, el motor tiene una potencia exageradamente más alta que la de un taladro convencional o una amoladora. Tres o cuatro veces más en concreto. Ello nos hace trabajar bien y con rapidez, pero con al menos tres inconvenientes. El primero, que es mucho más caro que la opción anterior (tres o cuatro veces); el segundo, que la potencia es tal que uno tiene que sujetar las piezas con mucho cuidado porque pueden llegar a salir volando, y el tercero que las piezas toman tal temperatura que es aconsejable tener a mano un cubo con agua para ir enfriando. No sólo por no quemarnos las manos sino porque se pueden deformar.

Sea cual fuere vuestra opción ... paciencia, paciencia y paciencia. El resultado merece la pena.

Seguiremos informando ...

2 comentarios:

  1. Anónimo1:56 p. m.

    muy bueno las notas sobre el pulido... gracias!!

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  2. Pues muchas gracias por el comentario, caballero.

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Como diría Juan Ramón Jiménez, mi troll es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Probablemente no tiene huesos y por eso insulta bajo seudónimo. Pero además de cobarde es tan coñazo que he decidido que sólo me moleste a mi. De tal modo que a partir de ahora me quedo con la exclusiva de leer sus bobadas. Disculpadme el resto que os haga pasar por la "moderación" de vuestros comentarios.