lunes, junio 18, 2018

Un motor en busca del equilibrio. ¡Gracias a todos!

Otro de los objetivos de la Impalada era probar si estábamos cerca o lejos del equilibrio que busco en la Impala 2, que está siendo un proceso largo, complejo y ... ¡entretenidísimo!

Creo que no llegué a contarlo el año pasado, pero puse en el cilindro de serie una caja de láminas hecha por Antoni Aussió, un cuidadosísimo mecánico que lleva toda una vida dedicada a las clásicas, y que hizo un trabajo espléndido, como podéis ver en la foto de abajo:


La caja se ciñe perfectamente al espacio disponible, y no altera las medidas del conjunto de carburador y filtro (pude seguir usando los de mi Impala 2). El resultado inicial fue de un consumo más bajo, pero me las llevé con prisas unos días antes de la salida para Barcelona y no carburé la moto bien, cosa que sí hice este año.

El segundo punto -y todo un honor impresionante para un impalero- fue poner una culata regalada por el bueno de Paco Mateo. Que si no sabes quién es, deberías leerte el libro de Santi Ruiz y ponerte colorado. Paco fue la mano derecha de Leopoldo Milá durante muchos años, y la persona que más sabe de Impalas en el mundo hoy en día. Y se marcó el detalle de regalarme una culata de Impala 2 125, que abrimos para ser utilizada en un motor "grande". La idea es que el diseño completamente hemisférico de la 125 debe ser mejor para el barrido de gases en un motor más apretado que el de serie. Abajo podéis ver el aspecto que tenía en su primera versión comparada con una 175 estándar.


La culata la llevamos a una relación de compresión de 10:1. Lejos incluso de los 12:1 de la Impala Sport 175 de serie,  y no digamos de los 14:1 de la versión carreras. No sólo por buscar una mayor duración de la mecánica, sino también porque los excesos de compresión hacen que la moto corra menos.

Y el tercero, que fue absolutamente clave, consistió en trabajar con Víctor y Andrés Menéndez, de "Ossa Vitale" buscando una distribución de cilindro óptima para una moto que debía ser, sobre todo, agradable y fácil de conducir en viajes largos por carreteras reviradas y muy cargada.

Por razones evidentes no voy a poner el diseño de las lumbreras, dado que son parte del patrimonio de dos mecánicos excepcionales como son Víctor y Andrés, pero viendo el aspecto del pistón, podéis deducir que se ha trabajado la distribución, especialmente pensando en aprovechar bien las láminas que llevaba montadas. 


El pistón es un Mahle de 64,5 mm que lleva el cubicaje hasta casi los 200 centímetros cúbicos. Y se instaló sobre un cilindro rescatado del cierre de Iniesta, con una distribución mucho más abierta que la de serie, sobre cuya base las manos de Víctor y su rotoflex, hicieron la magia final. Espero que no me maten por contar esto en público, dado que ellos son fundamentalmente mecánicos volcados en la competición con Ossa, a quienes no gusta demasiado tocar otras motos. Soy consciente de que el tiempo y el cariño que han puesto en mi Impala es una suerte inmerecida, pero me parecía injusto no dejar constancia de quienes son los auténticos autores de las mejoras de mi moto. 

Rematamos el conjunto con un Amal MkI con starter de 27 mm, al que terminé poniendo un chiclé de alta de 160, emulsor 106 con aguja estándar, campana 3 y chiclé de baja de 35. Probablemente sea el candidato a la siguiente exploración, porque pienso que un Mikuni o un Dell'Orto en buen estado deben mejorar incluso la limpieza en la respuesta.

Adicionalmente, y como ya os comenté, pusimos en nuestro encendido RM Lightning una pareja de curvas pensadas para llevar la moto descansada a un crucero de 80 km/h reales, medidos por GPS.

Y deliberadamente no metimos la moto en banco de potencia. Porque no buscamos un cohete, sino una moto que te lleve y te traiga de Barcelona a buen ritmo pese a ir cargada, y siga siendo divertida y fácil de conducir en el día a día y en carreteras viradas, que son las más propias para ella. Pero si debo fiarme de las caras de quienes la probaron (y entre ellos hay gente con tanta experiencia como Fernando Piris o Eugeni Tiana ... pero sobre todo por la cara de Paco Mateo al escuchar el motor), estamos muy cerca del objetivo. Los bajos son increíbles, la sensación de motor "lleno" no te abandona nunca, y ahora que empieza a estar más suelta, responde a la insinuación del puño derecho con una alegría estupenda.

(Y con un consumo que nunca llegó a los 3,5 litros en todo el viaje, pese a que la bujía tenía un color perfecto siempre que la saqué para comprobarla.)

En definitiva ... que mil gracias a todos los que habéis aguantado mis tabarras. Pero ya os aviso de que esto no ha terminado. Para el año que viene, deberíamos estar buscando la mejor de las carburaciones posibles.

Ya os contaremos.

miércoles, junio 06, 2018

Preparando la Impalada 2018 (III) Adaptando un portaequipajes y programando el encendido.

Seguimos con los preparativos para la Impalada 2018. Y no sé por qué este año se está convirtiendo en el año del equipaje. Conste que estamos también haciendo otras cosas, como demuestran las fotos de abajo, en que queda claro que (con todo el dolor de mi corazón) he jubilado el piñón de salida original de la Impala 2 para sustituirlo por uno nuevo. ¿Apostamos a que no aguanta los 30.000 kilómetros que lleva el mío?



Como siempre, benditos extractores de Iniesta, que me hacen la vida fácil. Sé que antes me manejaba sin ellos, pero la diferencia es enorme. Es herramienta diseñada por y para esta moto. Y ¡vaya si se nota!

La razón para el cambio de piñón es que tocaba también jubilar corona y cadena para no descompensar el conjunto. Una pena porque eran elementos originales, y mi corona es de las pocas que salieron con agujeros perforados. Me resulta raro mirar ahora la moto por su costado derecho, pero no hay alternativa.

Ya puestos, he montado dos dientes menos en el plato. Sé que es un riesgo, pero con cilindro que llevo ahora (uno rescatado de Iniesta con una distribución más abierta que el de la Impala 2), una culata radial de Impala 2 125 llevada a 10:1, un carburador 27 y las láminas, espero que me aguante bien los repechos en carretera. Y si no, tocará reconocer el error y cambiarla.

Por otro lado, aproveché para reprogramar el encendido y montar una segunda curva menos óptima en cuanto a potencia, pero más relajada para el motor, que deja un avance prudente a partir de las rpm en que estaremos en crucero de viaje (80 por hora reales / 90 del marcador de mi moto).

La tabla de velocidades teórica para una combinación 14/42 es la siguiente:

rpm
1000
6,3
10,5
13,9
18,4
2000
12,6
21,0
27,8
36,8
3000
18,9
31,5
41,7
55,2
4000
25,2
41,9
55,6
73,6
5000
31,6
52,4
69,5
92,0
6000
37,9
62,9
83,4
110,4
7000
44,2
73,4
97,3
128,8

Con lo que Ramón me diseñó dos curvas con nuestro software:



La primera está para pensada para sacarle todo el jugo al motor. Y palabra de honor que sólo la activaré en caso de que Eugeni o Fernando tengan el día flamenco. La que pienso llevar por defecto es la segunda:



Que, como podéis ver, deja caer el avance al alcanzar el régimen de vueltas en las que deberíamos estar en la velocidad de crucero habitual, que son 80 por hora reales. La idea es conservar motor, no recalentarlo en exceso y que la moto no sufra.

Y ya que estábamos con los deberes hechos, seguí con la paranoia del equipaje. Me apetece probar unas alforjas modernas, con lo que pensé en poner un portabultos para ayudar a fijarlas. Estuve unos días pendiente de Wallapop hasta encontrar un porta estándar con anclajes que habían servido para montarlo en una Impala. Cuando hablé con el dueño, que resultó ser un valenciano encantador, se marcó el detalle de regalármelo. Pero, como no hay felicidad completa, resultó que su padre lo había tirado, y me mandó uno de Yamaha SR, cuyos anclajes no tienen nada que ver con mi moto. Es decir: me mandó una buena excusa para pasar un rato de lo más entretenido.

Porque el cambio de portaequipajes implicaba su dosis de soldadura, de radial, y de diversión a tope. Os lo cuento sin entrar al detalle. Lo primero fue quitar los anclajes antiguos que no me valían  para nada, y darme cuenta de que con las dimensiones estándar, no había opción de anclar al punto más sencillo (y sólido) que era el tornillo de los amortiguadores. Así que empecé por preparar los anclajes en un tubo que entraba justo en el de origen, como se ve en las dos imágenes:



Pero de forma clara, quedaba muy atrás con relación a la moto, con lo cual fui ajustando hasta encontrar una distancia que me pareció correcta:



A partir de ahí, cuarto y mitad de soldadura para dejar fijo el nuevo tubo con el anterior. A base de electrodo de 1,6 mm para reducir el riesgo de perforar los tubos, que no tienen una pared excesiva. Y luego, lo que fue más complejo (y de lo que no tengo foto: reutilizar dos de los anclajes antiguos para anclar la parte trasera del portabultos en las orejas del chasis que soportan los dos tornillos del guardabarros trasero.

Dos chorrones de spray cutre de pintura negra, y a correr de momento. Está claro que el resultado no es el más profesional del mundo, pero no deja de ser un modo de aprender, y que el resultado (visto de lejos al menos) no queda demasiado raro.

 

¿O la veis espantosa y yo no porque la miro con ojos de padre?

lunes, mayo 21, 2018

Preparando Impalada 2018 (II): Enredando con el equipaje

El segundo paso en la preparación de la Impalada 2018 era resolver el tema del equipaje en mi Impala Turismo, que llevará Carlos este año, ya que su King no está lista. Carlos no ha llevado nunca una moto con bolsa sobredepósito, y me comentó que pensaba poner una bolsa grande atada con pulpos en el asiento trasero. Toda una chapuza ... y una oportunidad para enredar un rato, que no había que dejar pasar.

Así que me acordé de que el bueno de Óscar había montado unas alforjas de bicicleta en la Vuelta a España de hace un par de años, y le pregunté. El resultado no fue sólo esta foto:



Sino el regalo de las alforjas, junto con unas platinas con que las fijó al anclaje superior de los amortiguadores traseros para que no rozaran con ellos, ni pudieran colarse hacia las ruedas.

Pero, si habéis mirado bien la foto de su Sport, su sistema partía de la colocación de las bolsas bajo el asiento, de modo que en cada parada para dormir, habría que sacar todo el equipaje de las mismas ... o liarse a quitar tornillos para desmontar el asiento y sacar las bolsas. Realmente, no muy practico, con lo que me fui camino de la Estepa con el ayudante habitual, dispuestos a hacer algo que nos permitiera sacar el equipaje de un tirón sin necesidad de herramientas.

La alternativa que nos pareció más lógica era la de colocar las bolsas sobre el asiento (aunque eso tiene un inconveniente que luego comentaremos), y colocar bajo el mismo una estructura de hierro que impidiera que las alforjas tocaran las ruedas una vez en movimiento. Sube el centro de gravedad con relación a la solución de Óscar, pero este inconveniente quedaba más que compensado por la facilidad para extraer las bolsas como conjunto y podértelas llevar.

Así que empezamos por levantar el asiento para buscar puntos de anclaje, tomar las medidas necesarias  y nos pusimos a cortar trozos de unos restos de pletina de 3 mm de grosor y 3 cm de ancho que tenía en el taller.




... a los que hubo que dar forma con los medios disponibles para salvar algunas de las curvas de la Impala ... 



... y taladrar para que encajaran bien en el cuadro de la moto ...


Como no se trata de una estructura que tenga que soportar peso en carga, sino sólo de evitar desplazamientos laterales, decidimos apoyar una parte en el guardabarros, y la otra en los dos tornillos posteriores. 




Sobre esta estructura de la foto de arriba, soldamos unas platinas en forma de 4 para salvar el asiento y dar anchura al conjunto, y finalmente, pintamos el invento para protegerlo un poco de las inclemencias:

El resultado se puede ver en las fotos inferiores, tomadas por el ayudante, que esta vez ejerció además de notario de la actualidad, que hubiera dicho aquel locutor deportivo. Por supuesto que en la pletina que apoya en el guardabarros pusimos una goma para que no lo destroce ni vibre demasiado.




Y seguro que no es el soporte más bonito del mundo, ni el mejor acabado. Pero esperamos que aguante bien los 1.500 kilómetros sin moverse de la moto ni dar problemas al piloto.



Aunque queda un problema por solucionar: como el conjunto está originalmente pensado para ser adaptado a un transportín de bicicleta -que es más estrecho que el asiento de la Impala- las bolsas quedan un tanto forzadas, como se puede apreciar abajo. Y me da miedo que las cremalleras puedan resentirse durante el camino.



Soluciones hay varias, pero tan vez la más sencilla sea pedirle a mi madre que corte la unión de arriba y ponga una tira de tela suplementaria para que asienten justo en el borde del sillín.

Ya os contaremos qué se hace finalmente. Que de momento la prioridad es pasar la ITV.

Empezando a preparar la Impalada 2018 con hidráulicos Lesans

Desde hace unos años, el final de la Semana Santa se ha convertido en el pistoletazo de salida de la Impalada del siguiente año. No hay más que ver cómo el grupo de WhatsApp de impaleros que creó Pepe (¡cómo se te echa de menos, amigo!) empieza a llenarse con comentarios sobre la ruta, el hotel de concentración, la reunión de Alcañiz (que tiene pinta de acabar en tradición complementaria), o las dudas que a cada uno le van surgiendo a medida que pone a punto la moto, o piensa en qué mejoras va a incorporar para mejorar la experiencia del año anterior ... si es que ello es posible.

Y para este año hay novedades por todos lados, pero pocas tan sorprendentes como los hidráulicos de Lesans que acaban de salir para las horquillas de Impala. No los busques en la web porque no los tienen subidos aún, pero si los contactas igual tienes suerte y te haces con una de las primeras unidades. Te aseguro que vale la pena.

Supongo que si estás leyendo estas líneas conoces bien las Impala y sus puntos fuertes y menos fuertes. Y sabes que, entre los segundos, la horquilla de la moto es un diseño que viene de las Brío, y que no sólo está superado actualmente, sino que pierde funcionalidad con el tiempo, a medida que sufre desgastes internos. La conclusión es que -salvo que tu Impala no haya rodado nada- la fantástica estabilidad de la moto se resiente por el bajo rendimiento de la horquilla de serie. Y eso es así, por más pruebas que quieras hacer con tipos, marcas y medidas de aceite ... excepto que hayas optado por poner alguno de los inventos que hacían algunos preparadores clásicos, que deban un mejor rendimiento. Pero eran soluciones parciales, y sólo al alcance de iniciados que conocían al preparador de turno.

Lo que propone Lesans hoy es una solución radicalmente diferente. Un conjunto de barra de hidráulicos nueva, con un cartucho sellado que contiene el aceite y los retenes, y con un aspecto mucho más sólido que la original de la moto. Podéis verla en las fotos:

Parte superior: cartucho hidráulico.
Parte superior: cartucho hidráulico

Parte inferior: punteras.
En la primera imagen, el extremo superior donde va el sistema hidráulico, y en la segunda, las punteras inferiores donde se aprecia con claridad la robustez y calidad de mecanizado de los nuevos vástagos.

El montaje no puede ser más sencillo: basta con retirar la varilla original desatornillando las tuercas M8 que las retienen abajo, desenroscar los tapones M32 que cierran la parte superior de la suspensión y liberar las contratuercas M6 que mantienen las varillas fijas en la parte superior, dejar que el aceite escurra un poco, y poner el cartucho en los mismos alojamientos originales (se suministra con las tuercas M8 autoblocantes necesarias y una arandela de sellado). Media hora si no eres muy manazas.

Como pasa siempre, es mejor echar un poco hacia atrás el manillar para facilitar la operación, pero de verdad que resulta muy simple:


El resultado es, de verdad, espectacular. La moto pasa a tener un tacto moderno en la rueda delantera, y la sensación al frenar fuerte cambia por completo. Imagino que a lo largo de los 1.500 kilómetros que nos esperan, las voy a agradecer mucho más que en la toma de contacto inicial.

¡Ya os lo contaremos!





lunes, octubre 30, 2017

Después de mucho tiempo callado, una cosita rápida: herramienta para desmontar embragues Montesa

Entre la falta de tiempo y el desánimo viendo las cosas que andan sucediendo en la vida real, llevaba tiempo sin poner nada por aquí. Y eso después de un viaje por la Toscana y una Impalada, que manda narices. Tengo fotos, e incluso algún vídeo, pero me falta ánimo, la verdad.

Así que voy a ver si hacer una entrada cortita me vuelve a conectar con el mundo de la tecla. Y para eso creo que puede tener sentido contaros un pequeño proyecto que tengo a medias (la confección de un carrito para las máquinas de soldar, y uno de sus primeros resultados, que es una herramienta para desmontar embragues de Montesa.

Empezando con el carro, os pongo una una primera vista con ambas soldadoras encima. Son una inverter de electrodos Telwin muy chiquita (electrodo máximo de 2,5 mm) y una MIG/MAG de hilo de marca Berlan.

Lleva unas ruedas bastante grandes para poder moverlo sobre un suelo tan irregular como el que tengo en la Estepa, y una base trasera fuerte para poder poner los 40 kilos de la bombona de CO2 necesaria para soldar, como se ve en la segunda foto. Además, por supuesto, deja los equipos a una altura comodísima para poderlos ajustar sin necesidad de agacharse.


La idea es dejar fija una regleta de cuatro enchufes para poder alimentar tanto las soldadoras como un par de radiales (para disponer de una de corte y otra de desbaste sin cambiar el disco). En la foto de abajo se ve en la parte trasera, pero deberá pasar a la delantera, donde quedará fijada para que los cables se enreden lo menos posible. 


En la parte delantera del carro tengo que añadirle un asa para poder trasladarlo más cómodamente. Además de eso, voy a buscar un cajón grande para poner bajo la bandeja superior, donde pueda guardar los guantes, careta, y electrodos. Y falta fijar ambas soldadoras a su base para que no se caigan en un salto sobre las piedras o de un tirón del cable. Con eso creo que el trabajo estará terminado.

Pero como -aún no acabado- ya está operativo, aproveché para probar a soldar y hacer una herramienta que llevaba tiempo queriendo: un útil para desmontar los discos de embrague de las Montesa sin complicarme la vida.

Es algo tan simple como una base en forma de cruz, hecha con platinas de 2 mm de espesor y 25 mm de ancho, bajo la que se ha roscado un tornillo M10 bastante largo, que sobresale por abajo para poder fijar su cabeza en un tornillo de banco al usar la herramienta.

Su uso es muy sencillo: se pone la maza de embrague completa sobre la herramienta, se mete una arandela M10 de doble ancho y una tuerca que se enrosca con una llave de 17 mm. De este modo, el plato de presión desciende, y podemos extraer los pasadores que fijan los espárragos que mantienen los muelles. 


Más simple que el mecanismo de un chupete. Pero ... ¿y el rato tan bueno que he pasado haciéndolo? Y eso por no mencionar que la siguiente vez que meta mano al embrague no tendré que hacer el pino con las orejas para desmontarlo. 

lunes, junio 05, 2017

Rematando la instalación de la batería en la Impala 2

Tras probar muy levemente la moto con la instalación de batería que contábamos en la entrada anterior, comprobamos que o bien la carga era insuficiente, o bien no había carga en absoluto, con lo que repasamos con Ramón el conjunto y nos encontramos con una sorpresa.

Resulta que Guilera fabrica reguladores/rectificadores de varios tipos, y el que usa mi socio habitualmente es un modelo previsto para dos hilos de alterna en entrada, mientras que el  regulador que empleamos en mi Impala 2 se fabrica para instalaciones con un sólo hilo de corriente alterna.

Y resulta que el uso de las patillas del regulador es completamente diferente entre un modelo y otro, lo que nos llevó a una confusión bastante seria, y que impacta mucho en el esquema eléctrico a emplear, como os detallo ahora.

El esquema correcto para el Guilera de referencia 14412035 es el siguiente, para cada una de sus seis patillas (considerando que las impares son las de la cara con aletas de refrigeración y las pares las de la cara lisa, y que contamos de izquierda a derecha):

1.- A positivo de la batería. Es recomendable operar a través de un fusible de 5A.
2.- Es una salida regulada de luces en alterna. Como es más moderno y regula mejor que el Motoplat de la Impala 2, desconectaremos éste y llevaremos hasta ésta patilla el hilo verde que habremos separado del amarillo y del regulador original de la moto. De ahí sube a la piña de luces.
3.- Parece ser de intermitentes, en combinación con la 4. Sin uso de momento.
4.- Llave de contacto en la Derbi original. Queda sin uso de momento en la Impala.
5.- Entrada alterna del magneto. En la Impala 2 cable amarillo que antes se unía con el verde en el regulador antiguo. 
6.- A masa. En mi instalación es un cable blanco que viene desde la bobina de alta.

Por supuesto que si ponemos batería, como es mi caso, también hay que poner el negativo de la batería a masa.

Mi impresión, aunque prematura hasta que no haga una prueba más exhaustiva, es que el regulador mejora el comportamiento del original con las luces en alterna. Y eso que mi moto monta bombilla halógena de 40/45 watios, que son 10 más que la original. Supongo que  aún así la magneto debería dar potencia suficiente para no descargar la batería incluso añadiendo al consumo el Amperio que -según su documentación- consume el GPS nuevo. Se supone que el volante Motoplat "Mini 6" de la Impala 2 produce unos 60 watios, y aunque la bombilla original era de 35, podrá aguantar bien todo. Y si no es así, siempre queda el recurso de buscar bombillas LED para el piloto y una de menor potencia para el faro. Las echaré en la bolsa de herramientas de la Impalada por si las moscas.

sábado, mayo 27, 2017

Poniendo batería a la Impala 2

Con ocasión de un viaje a la Toscana en moto, que tengo pendiente contaros, compré un GPS para sustituir al Tomtom que tan buenos ratos me ha dado. Pero necesitaba algo conectable a la batería de la moto, y con cartografía europea, y actualizarlo salía tan absurdamente caro que decidí tirarme a la piscina y buscar un Garmin, que son los que monta BMW en sus motos. Haciendo el cuento corto, que no deja de ser una historieta lateral, resulta que me ha gustado y que pensé en llevármelo a la Impalada 2017.
Pero ... como buen cacharro pensado para ir con una batería de 12 voltios, su propia batería tiene poca capacidad y ni en mis mejores sueños daba para un Madrid-Alcañiz de 7 u 8 horas como hacemos con las Impala 2. Así que recordé que para el Barcelona-Tokyo hicimos un invento que fue bien, y le pregunté a Ramón si podía adaptarlo.
Como pasa con todos los genios, Ramón no tenía ni la más remota idea de qué había hecho en concreto. Pero sí los recursos como para darme una solución razonable. Y me explicó que, aunque la Impala 2 produce ya 12 voltios, estos son de alterna, y para cargar una batería a la que conectar el GPS nuevo, necesitaría un rectificador / regulador. Y después de mirar por ahí me recomendó un "Guilera" que usaron algunas Derbi, y que además tiene una pastilla de intermitencias por si algún día me da por ponérselos a la "2", que circula mucho por ciudad.
Y como el modo de conectar el GPS sin instalación fija era a través de un cargador de mechero, me fui a Amazon y encontré un panel con dos cargadores USB, uno de mechero y un voltímetro, por el asombroso precio de 12 euros, a sumar a los 24 que ya pagué por el Guilera. En la foto puedes ver el aspecto de ambos:



... aunque un poco deformado por la perspectiva. Luego veréis que el regulador es más pequeño de lo que parece aquí. Y lo primero que hice fue cablear como Dios manda, incluyendo un fusible de 5 Amperios, como me recomendó Ramón.



En la foto aparece también la batería de 3 Amperios / hora que me mandó mi socio para emplear en la instalación. Antes de conectarlo todo, había que montar el regulador aislado del chasis, puesto que no puedes compartir masa entre la alterna que produce el stator de la moto y la continua rectificada que producirá el invento para alimentar la batería y los instrumentos. Así que decidí ponerlo en el panel de la guantera, porque la fibra de vidrio no conduce. Quedó tal que así, donde puede verse una perspectiva correcta con relación al panel, y también se aprecian el interruptor y el fusible:



La cuestión es sencilla: se trata de llevar al nuevo regulador / rectificador un cable que salga del limitador (o regulador de alterna, como le llamamos habitualmente) de la Impala 2. Pero como el nuevo tiene dos entradas (pines 1 y 2), si sólo ponemos ése cable, tendremos una salida de carga que trabajará sólo a media onda. Con lo que Ramón me recomendó que pusiera también como segunda entrada un cable a la masa del chasis, con lo que tendría una carga a onda completa. Hecho lo cual, se trataba de llevar desde los pines 5 y 6 a loa polos negativo y positivo de la batería ... la cual tampoco puede ir al chasis porque recordad que éste ya es masa del alternador.

El aspecto del invento por delante es así:



Por supuesto. necesitas un interruptor para desconectar la batería una vez que apagas la moto y que no se descargue. Es el de color verde (y estanco) que se ve a la izquierda.

Y aquí tenéis la prueba de que el invento es capaz de cargar bien el iPhone de mi hijo:



Y además cabe perfectamente la toma de mechero del cargador del Garmin, como yo quería:



Y finalmente, el montaje de la batería para que no vaya dando saltos dentro del carenado.



Ahora sólo falta probarlo en alguna salida medio larga para ver si aguanta bien la carga con el Zümo a pleno rendimiento. Crucemos los dedos, porque me apetece llevarlo a la Impalada.

OJO, ESTA ENTRADA CONTIENE ERRORES, Y POR ESO HAY UNA CONTINUACIÓN EN ESTE MISMO BLOG. Puedes leerla aquí.

viernes, mayo 05, 2017

Por fin un rato para dar un empujón a RM Lightning

Como muchos de vosotros sabéis, hace ya cinco años que nos metimos en el lío de fabricar encendidos electrónicos para motos clásicas. Y mejor no me pongo a pensar cuántas cosas hemos hecho desde entonces hasta ahora. Pero son muchas: desde diseñar los primeros prototipos hasta intentar unificar productos, pasando por ganar algunos campeonatos de España de varias especialidades, o rematar una gama completa de encendidos digitales con doble curva de avance. 
Nuestros clientes no lo saben, pero lo cierto es que la mayoría de esas cosas no entraban ni en el más loco de nuestros sueños, que eran tan sencillos como poder quitar los platinos a nuestras motos con unas ciertas garantías.
Y es que han sido cinco años realmente intensos. Que han sumado líos a las vidas profesionales de dos tipos que las desarrollan en ámbitos que poco tienen que ver con esto. Y que no sospechaban en la que se metían cuando arrancaron como poca más ambición que la de extender un hobby. Supongo que la mezcla de todas esas cosas fue lo que hizo que nuestras vidas no dieran de sí lo bastante como para atender debidamente la página web que montamos al arrancar el proyecto.
Pero hoy, en 2.017, por fin consideramos que se dan las circunstancias para profesionalizar un poco el tema. No sólo porque haya un producto que mucha gente ha probado y con el que está encantada, sino porque sentimos que nuestro grado de confianza en el diseño es ya suficiente como para abordar una fabricación un poco más “industrial” (que es un modo de decir que ya no dependeremos de que Ramón tenga un rato para agarrar el soldador), y da como para montar una tienda online algo más seria.
Y aquí estamos: ya tenemos PayPal activado, posibilidad de recibir transferencias directas, un acuerdo con MRW para poder ofrecer un precio competitivo en entregas a las 24 horas, una página de descargas con manuales de apoyo e incluso un contacto incipiente con un posible distribuidor para el mercado norteamericano que está evaluando nuestros productos.
Es decir: que nos tiramos a la piscina con ánimo de ir un poco más allá … pero sin dejar de divertirnos. Que al fin y al cabo no olvidamos que esto sigue siendo el proyecto de dos amigos que se lo pasaban bien pensando en estas cosas. Lo que no imaginamos nunca es que nos abriría tantos buenos contactos con tanta buena gente como nos hemos cruzado.
A todos vosotros … ¡gracias por la ayuda! Y si alguno usa nuestros productos y quiere dejar su comentario sobre ellos en la tienda, se agradecerá de corazón. Está a vuestra disposición en http://rmlightning.com/es/tienda/ ... que es parte de la página de siempre en http://rmlightning.com/es/