domingo, marzo 23, 2008

La siguiente generación

Esta Semana Santa hemos podido dedicar algún tiempo a las motos entre todos. A decir verdad, lo único que hubiera faltado (o casi) era que mi mujer se hubiera decidido a probar una trialera. Pero supongo que bastantes emociones fuertes tuvo como para pedirle más que la paciencia que nos ha echado a todos.

Porque nos guste o no, no todas las madres son capaces de ver con tranquilidad a una hija pequeña subida en su propia moto y circulando completamente a su aire.


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El casco que lleva es para que me peguen, pero el NZI de niño pequeño que heredó de su hermana mayor no le cabe hace tiempo, y a estas edades crecen todas las semanas. Así que se tendrá que esperar a que su cabeza se estabilice. Al menos, por fuera.

El otro vídeo familiar, corresponde a mi hijo Julián , al que se quedó exactamente ésta cara cuando se vio capaz de arrancar por sí mismo una moto grande. Concretamente, una Cota 247 Mk IV.

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La verdad completa es que le instalamos un descompresor a la moto para que pudiera vencer la resistencia inicial del pedal. Pero el mérito de verdad es del chaval, que le cogió el punto muy rápido al invento. Y menos mal, porque me va a suponer un descanso cuando salgamos juntos al campo, que ha habido días de esta Semana Santa en que puedo haber arrancado una moto varias decenas de veces. Hasta tres motos para una sola pierna en un mismo día. Que no es poca cosa cuando la pierna tiene 44 años.

Aunque supongo que no será el único recuerdo que conserve de las vacaciones más trialeras de su vida, porque también anduvo haciendo cosas como la de abajo con la Cota 330 de su padre. Y aunque dos segundos después de la instantánea estaba en el suelo, se levantaba con cara de felicidad ... supongo que él mismo sabe que con 12 años es complicado salir de ahí porque los brazos no ayudan. Pero la posición era la correcta. :-)



Ahora que no me oye, no sé si yo me habría tirado a ese hoyo con una "tres y medio" a su edad.
También con la misma moto se animó su hermana Myriam, como puede verse en la foto, aunque como buena mujer, aprovechando para ponerse ropa prestada. En este caso, mangándole el casco y las botas Mototécnica clásicas a su padre.



En fin ... que aquella mañana no me quedó más remedio que dar un poco de mal ejemplo y aunque fuera sin casco ni botas, animarme a quitarles la moto un rato.


Como decía mi abuelo al brindar: "siempre así, y mejor lo que Dios quiera".