lunes, junio 18, 2018

Un motor en busca del equilibrio. ¡Gracias a todos!

Otro de los objetivos de la Impalada era probar si estábamos cerca o lejos del equilibrio que busco en la Impala 2, que está siendo un proceso largo, complejo y ... ¡entretenidísimo!

Creo que no llegué a contarlo el año pasado, pero puse en el cilindro de serie una caja de láminas hecha por Antoni Aussió, un cuidadosísimo mecánico que lleva toda una vida dedicada a las clásicas, y que hizo un trabajo espléndido, como podéis ver en la foto de abajo:


La caja se ciñe perfectamente al espacio disponible, y no altera las medidas del conjunto de carburador y filtro (pude seguir usando los de mi Impala 2). El resultado inicial fue de un consumo más bajo, pero me las llevé con prisas unos días antes de la salida para Barcelona y no carburé la moto bien, cosa que sí hice este año.

El segundo punto -y todo un honor impresionante para un impalero- fue poner una culata regalada por el bueno de Paco Mateo. Que si no sabes quién es, deberías leerte el libro de Santi Ruiz y ponerte colorado. Paco fue la mano derecha de Leopoldo Milá durante muchos años, y la persona que más sabe de Impalas en el mundo hoy en día. Y se marcó el detalle de regalarme una culata de Impala 2 125, que abrimos para ser utilizada en un motor "grande". La idea es que el diseño completamente hemisférico de la 125 debe ser mejor para el barrido de gases en un motor más apretado que el de serie. Abajo podéis ver el aspecto que tenía en su primera versión comparada con una 175 estándar.


La culata la llevamos a una relación de compresión de 10:1. Lejos incluso de los 12:1 de la Impala Sport 175 de serie,  y no digamos de los 14:1 de la versión carreras. No sólo por buscar una mayor duración de la mecánica, sino también porque los excesos de compresión hacen que la moto corra menos.

Y el tercero, que fue absolutamente clave, consistió en trabajar con Víctor y Andrés Menéndez, de "Ossa Vitale" buscando una distribución de cilindro óptima para una moto que debía ser, sobre todo, agradable y fácil de conducir en viajes largos por carreteras reviradas y muy cargada.

Por razones evidentes no voy a poner el diseño de las lumbreras, dado que son parte del patrimonio de dos mecánicos excepcionales como son Víctor y Andrés, pero viendo el aspecto del pistón, podéis deducir que se ha trabajado la distribución, especialmente pensando en aprovechar bien las láminas que llevaba montadas. 


El pistón es un Mahle de 64,5 mm que lleva el cubicaje hasta casi los 200 centímetros cúbicos. Y se instaló sobre un cilindro rescatado del cierre de Iniesta, con una distribución mucho más abierta que la de serie, sobre cuya base las manos de Víctor y su rotoflex, hicieron la magia final. Espero que no me maten por contar esto en público, dado que ellos son fundamentalmente mecánicos volcados en la competición con Ossa, a quienes no gusta demasiado tocar otras motos. Soy consciente de que el tiempo y el cariño que han puesto en mi Impala es una suerte inmerecida, pero me parecía injusto no dejar constancia de quienes son los auténticos autores de las mejoras de mi moto. 

Rematamos el conjunto con un Amal MkI con starter de 27 mm, al que terminé poniendo un chiclé de alta de 160, emulsor 106 con aguja estándar, campana 3 y chiclé de baja de 35. Probablemente sea el candidato a la siguiente exploración, porque pienso que un Mikuni o un Dell'Orto en buen estado deben mejorar incluso la limpieza en la respuesta.

Adicionalmente, y como ya os comenté, pusimos en nuestro encendido RM Lightning una pareja de curvas pensadas para llevar la moto descansada a un crucero de 80 km/h reales, medidos por GPS.

Y deliberadamente no metimos la moto en banco de potencia. Porque no buscamos un cohete, sino una moto que te lleve y te traiga de Barcelona a buen ritmo pese a ir cargada, y siga siendo divertida y fácil de conducir en el día a día y en carreteras viradas, que son las más propias para ella. Pero si debo fiarme de las caras de quienes la probaron (y entre ellos hay gente con tanta experiencia como Fernando Piris o Eugeni Tiana ... pero sobre todo por la cara de Paco Mateo al escuchar el motor), estamos muy cerca del objetivo. Los bajos son increíbles, la sensación de motor "lleno" no te abandona nunca, y ahora que empieza a estar más suelta, responde a la insinuación del puño derecho con una alegría estupenda.

(Y con un consumo que nunca llegó a los 3,5 litros en todo el viaje, pese a que la bujía tenía un color perfecto siempre que la saqué para comprobarla.)

En definitiva ... que mil gracias a todos los que habéis aguantado mis tabarras. Pero ya os aviso de que esto no ha terminado. Para el año que viene, deberíamos estar buscando la mejor de las carburaciones posibles.

Ya os contaremos.

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Como diría Juan Ramón Jiménez, mi troll es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Probablemente no tiene huesos y por eso insulta bajo seudónimo. Pero además de cobarde es tan coñazo que he decidido que sólo me moleste a mi. De tal modo que a partir de ahora me quedo con la exclusiva de leer sus bobadas. Disculpadme el resto que os haga pasar por la "moderación" de vuestros comentarios.