sábado, marzo 07, 2009

¿Por qué no tendrá un "pause" la vida?

La Mancha. Marzo. Día fresco pero con un sol precioso.

Y una moto más bonita que el día y el sitio, que arrancó a la primera patada y estaba por la labor de agradar.

Como lo estaba mi hija, que vino conmigo e hizo aún mejor uno de esos días en que le hubieras dado al pause y te hubieras quedado allí.

Lástima que no se pueda.

domingo, febrero 15, 2009

Villar del Olmo 2009: mi primer trial de mochilero

Ayer tocaba carrera. Con la 247 a 150 kilómetros, la 349 poco fina, el brazo medio tocado de la epicondilitis, y poca mentalidad para meterme "entre cintas". Estuve dudando hasta el día anterior porque no lo veía nada claro. Pero el día iba a estar bonito, y dejar sólo a José María era dar mucha ventaja, así que decidí que era mejor que corriera mal acompañado.

El sábado anterior habían llegado más chiclés para Mikuni, con lo que me fui a Villar del Olmo con cuarto y mitad de ellos en la bolsa de herramientas, dispuesto a mejorar el último cuarto del puño de gas en la Cota 330 del apañero.


Dicho y hecho: según bajamos la moto del remolque, y mientas él se inscribía dando una primera vuelta a mi 349/4, desmonté el Mikuni y le puse un 115 de alta en lugar del 130 que llevaba. Con lo cual aprendí otra cosa sobre estos carburadores: que cualquier cambio afecta a todo el recorrido del puño. La moto pasó de ir bien hasta 3/4 a ir penosamente mal en todo régimen. Así que vuelta atrás y recuperamos la buena forma.


Mientras los pilotos calentaban, me fui a la mesa para hacerles entender que sí, que quería pagar 15 euros para que me dejaran hacer de mochilero. Y por increíble que parezca, lo conseguí. No por ello dejo de figurar en la clasificación oficial como "retirado", pero supongo que era mucho pedir que además de cobrarme, supieran por qué lo hacían.

El caso es que viví un trial radicalmente distinto al que vive normalmente un piloto, pero muy divertido, y donde tuve oportunidad de "ver los toros desde la barrera" y aprender muchas cosas. Además, con la suerte de que incluso a "mi piloto" le vino bien porque anda medio cojo, y como me lo tomé en serio, hasta me encargué de hacer colas y arrancarle la moto. Toda una experiencia.

Es curioso lo claras que ves las cosas "desde fuera". Llevo casi dos años corriendo casi siempre con José María y comentando con él las zonas antes de hacerlas. Pero con todo y con eso, cuando ya no vas de compañero-rival sino de mochilero, tu papel (y tu óptica) varían por completo. Tienes una facilidad para "ver" los defectos del otro que no aparece cuando compites con él. Tal vez porque cuando son dos pilotos mirando, cada uno se centra en lo que piensa hacer, y no tanto en lo que el otro se plantea. Y el caso es que en alguna de las zonas, la "mano amiga" que te marca el punto donde debes girar puede significar una ayuda estupenda. Uno de los varios ceros bonitos que "hicimos" en la mañana estuvo en una indicación de ése tipo, pactada antes de iniciar la zona. 

El trial en sí me pareció de lo más interesante. La gente de Motocra y los Sotobikes que les ayudaron sacaron muy buen partido al terreno. Las zonas eran interesantísimas, de trazado variado, más bien largas y con un nivel de dificultad muy correcto para la categoría en la que íbamos; selectivas pero sin peligro. Ojalá todo fuera siempre así en este aspecto.

Adicionalmente, la consistencia del terreno fue asi perfecta, porque tras una semana de lluvia salió el sol otros siete días, con lo cual no hubo casi barro y sí un terreno muy compacto y con buena tracción. 


Otro punto agradable fue volver a encontrarse con Enrique Lorente, al que habíamos perdido de vista desde Robregordo 2.008, y que pudo acabar pese a que el motor de su Sherpa sonaba como si fuera a desintegrarse de un momento a otro.


En fin, que aprendí cosas nuevas, pasé un rato agradable con los amigos, tomé el solecito, y terminamos la mañana comiendo con Alfonso Bardo y Nacho247 ... que venían felices tras dos muy buenas carreras. Por cierto ... ¡¡cómo va la Cota 350 de Nacho!! Si tenía pocas dudas de que la mía necesita un lifting, ahora no me queda ninguna.



Y aunque no sea nada de muy buena calidad, cierro la crónica con un cero grabado en vídeo en una de las preciosas zonas de esta carrera. Envidia cochina, ahora más que ayer. :-)

domingo, febrero 01, 2009

Un fin de semana en el lado oscuro (arreglando mi Norton Commando)

La última vez que mi amigo Agustín me devolvió la Norton, la puñetera de ella andaba como un reloj. Entre los Amal a estreno y las manos de Agus fue una delicia escucharla ... los tres días que decidió andar.

Porque si alguna vez vas a plantearte meter una Norton Commando en tu vida, hay muchas cosas que debes aprender. Pero la primera es que es ella la que decide qué día toca y qué día no. Y eso es sólo el principio. Y retomo el hilo, que me pierdo.

El caso es que al tercer día, el pedal de arranque se me fue al suelo sin hacer el más mínimo amago de arrancar la moto. Y como el modelo se llama Commando Electric Start Mark 3 sólo a efectos de pitorrearse del personal (jamás arranca con el motor de arranque; básicamente porque la batería no tiene fuerza para tirar de él, ni el motor de arranque para mover los pistones) me quedé con una moto perfectamente puesta a punto, y parada en el garaje.

Esto era Abril. En Mayo murió mi padre y la vida se me complicó bastante. Así que, entre un pase bueno y otro mejor, llegamos a Enero con la moto parada. Además, debo confesar que siempre me dio pánico meterle mano a la Norton, porque las mecánicas inglesas son delicadas y temperamentales.

Pero estuve leyendo sobre el origen del problema, lo comenté con amigos de La Maneta (gracias, Pachi), y decidí pedir las piezas a Inglaterra aprovechando que la libra está en mínimos. Y de este modo, el 31 de Enero puse encima de la mesa de trabajo todo el material que había recopilado, y empecé a trabajar.


En la foto puede verse en primer plano parte de la ferralla que creía necesitar, dado que estaba seguro de que el problema se encontraba en el eje de arranque. Para quien no esté familiarizado con la moto, apunto que el sistema es muy curioso: el eje de arranque actúa sobre ¡¡el interior del piñón de la primera velocidad!! con un sistema endemoniado que se apoya en piezas muy débiles y pensadas para un motor de 350 en lugar de los 828 que terminó teniendo mi moto. Es decir, que pedí a Inglaterra un eje de arranque completo, un balancín (luego cuento para qué sirve), el muelle que lo comprime, el pin que lo sujeta, y las juntas necesarias.


Presa de un ataque de orden, puse un trapo en el suelo para evitar congelarme y ponerme de mugre hasta las cejas, abrí la caja de herramientas en pulgadas (sólo útiles para el chasis) y dejé al lado los vasos "Whitworth" que iba a necesitar para la caja de cambios y un adaptador para poder usar mis mangos de media pulgada en vasos de 3/8 de pulgada ¿Verdad que empieza uno a ponerse nervioso con tanta numeración extraña?

Con todo el material dispuesto, ponemos manos a la obra. Lo primero es desmontar el soporte derecho sobre el que van la estribera y el conjunto del freno trasero, porque pasan justo en mitad de la zona sobre la que hay que trabajar. En este caso, al ser chasis, herramientas en pulgadas estándar.

Y como puede verse en la foto, la pobre de ella tiene suciedad de los meses de parón en el garaje, más la sal que le cayó encima en el viaje sobre mi carrito. Justo fui a moverla en mitad de los días de nevada, y en otro momento habrá que limpiar a fondo y recuperar el brillo del aluminio.


Abajo se pueden ver todos los tornillos retirados, así como -a la izquierda de la imagen- la pieza triangular que separa el soporte cromado de las estriberas de las planchas de aluminio que lo une al chasis. A la derecha de la imagen, sobre el destornillador, un imán retráctil, utilísimo para cuando caen piezas en lugares raros ...

.. o para sacar el vaso de donde se fue a caer. Justo en mitad de la bandeja de aceite, como pasa siempre. Murphy era un genio.

Con aceite o sin el, tras quitar el soporte y el pedal de arranque, tenemos despejado el acceso a la caja de cambios, que es nuestro objetivo. Y de momento, todo avanza sin mayores problemas. Sospechosamente bien para estar metiendo mano a una dama poco partidaria de que cualquiera le levante las faldas.

A continuación, retiramos el registro que permite cambiar el cable de embrague ¿A que todo el mundo supone que si es para eso está justo donde el cable? Pues ni hablar ... eso sería demasiado fácil. Está dos centímetros a la izquierda para que nos desollemos los dedos al sacarlo, y hagamos uso de la parte más oscura de nuestro vocabulario.

Retirada esta tapita y los tornillos a su alrededor (de ranura normal y corriente, aunque vale la pena usar el destornillador de la carraca) nos quedamos con lo que el libro de taller denomina "outer cover" de la caja de cambios, donde se encuentra parte del selector del cambio. Visto el estado de la junta, menos mal que la había pedido.

Con la tapa externa en el suelo, vemos abajo el eje de arranque con su muelle de retorno, y sobre él, parte del mecanismo del embrague. En concreto la leva que, mediante una bola de acero, presiona la varilla que pasa a la primaria tras atravesar el cambio. Y a la derecha, la horquilla de mando del cambio con una bola perforada embutida en ella. Alrededor, varios tornillos de 1/4 de pulgada Whitworth que debemos retirar para separar luego la "inner cover" del cárter principal de cambio.

El mecanismo de presión del embrague debe retirarse desenroscándolo a base de golpecitos suaves con un destornillator y un martillo. En los libros de taller hay un útil para esto que, evidentemente, no tengo. Importante marcar la posición para que al montarlo el cable tire del balancín lo más recto posible.

En la foto de abajo se ve el mecanismo de presión en retirada, con la bola de acero en el centro, y el casquillo redondo que rosca el mecanismo al cárter de cambio. Si se mira con atención el color oscuro es acero y el claro aluminio.

Y nos acercamos al punto negro del recorrido: la maldita tuerca de 1/2 pulgada Whitworth que me hizo perder varias horas. La cuestión es que como la encontré muy dura, además del libro de taller, me leí el Haynes donde encontré un pie de foto que decía "Gearbox mainshaft nut has right hand thread". Y sin más ni más, decidí que la tuerca salía para el otro lado.

Monté el vaso de media pulgada en la pistola neumática, y le dí cera. Nada. Metí una marcha y pedí que me pisaran a fondo el freno para retener la rueda. Nada. Cogí la pistola de decapar y le dí calor hasta que no se podía tocar. Nada. Nada, excepto que me cargué el adaptador que me permitía usar las Whitworth con mi mango normal. Desastre absoluto porque no tenía recambio.

¿Resultado? Cabreo monumental, frustración total y ganas de agarrar la Dremel y pedir otra tuerca a UK. Pero llamé a Agus que me dio un consejo sabio ... "si en estas motos haces esto a la primera de cambio, acabarás cortándolo todo. Hay algo que haces mal, la culpa no es de ella".


Es decir: momento ideal para soltar la herramienta pesada, poner el "Viatge a Ítaca" en los altavoces, coger un intermitente y ponerse a cambiarlo para demostrarse a uno mismo que aún sabes hacer algo y que no hay necesidad de coger unas cerillas y suicidarse a lo bonzo subido en la puñetera moto.


El intermitente funcionó y me fui a comer.

Había quedado con mi amigo (y mecánico) Jesús en que esa tarde se pasaría para ver la Norton, porque nunca había visto una. Así que lo llamé para ir a su casa, donde el compresor tiene más potencia que el mío. Pusimos una 24 (que se puede usar en lugar de la 1/2 pulgada W sin problema), y la tuerca salió a la primera ... ¡¡porque Jesús se equivocó y no intentó sacarla para el otro lado como yo llevaba haciendo medio día!!

El problema, al final, era tan ridículo como que el cachondo que puso el pie de foto al Haynes dijo lo de la "right hand thread" como podía haber dicho que la tuerca tenía seis lados. Sólo que al leer algo concreto sobre threads, mi coco automáticamente decidió que la cosa era al revés.

¡¡Lo idiotas que podemos llegar a ser a veces!!

En fin ... caja de cambios abierta. Abajo, en primer plano, el piñón de la primera velocidad por cuyo interior trabaja el eje del arranque:


... y en mi mano, el eje. Que estaba en perfecto estado, excepto porque el balancín se había desgastado y no agarraba correctamente con el piñón:

Escasamente un milímetro y medio de metal que me habían dejado sin moto casi un año. Pero bendito sea Dios que sólo era eso. Eje al tornillo, botador para sacar el pin, balnacín nuevo y a hacer gárgaras.

Y empezamos el montaje. Junta para la unión inner-outer cover. Y a partir de ahí, a desandar el camino andado.


Eso sí, al cerrar el día, el aspecto del taller era de campo de batalla.

Y para colmo con el siguiente paciente en espera, como puede verse en la foto de abajo. Un motor 34M que quiero repasar para pasárselo a Agustí (sin n, porque "el otro Agustin" es catalán en lugar de asturiano) y que lo use en carreras.


Batería dejada a cargar por la noche, y después de unas pocas de patadas y de jugar con los rebosadores y el mando del aire, la Norton ha vuelto a la vida.



Ahora faltan un par de detalles tontos (pero dolorosos) como el muelle del caballete y alguna cosilla más. Pero creo que esta primavera la Commando va a volver a moverme por las calles de Madrid.

Gracias Agus, gracias Pachi, gracias Jesús. Sin vosotros hubiera sido mucho más complicado.

domingo, enero 18, 2009

Carburando una Cota 330 con un Mikuni

Ayer estuvimos trabajando con la Cota 330 de José María.

Se trata de una moto muy especial. Una auténtica "Classic Team" preparada por Esteban Arenas que, en su momento, fue considerado como uno de los preparadores de más prestigio en España. Hace años que "Classic Team" desapareció del panorama, pero en el tiempo que estuvo operativo hicieron cosas tan interesantes como una línea de amortiguadores producto del trabajo conjunto de Arenas y Mick Andrews, que pueden ser vistos como los antecesores de los actuales "Magicals". Pero esa es otra historia, así que retomo el hilo.

El caso es que hace unos meses la moto llevaba casi tres años sin haberse vuelto a abrir. Y pese al buen trabajo de Arenas, las cosas empezaban a no estar tan finas como deberían. Una foto del desmontaje nos vale para ver varias cosas:

La primera de ellas, es que el color del aceite de la transmisión es indicativo de que su tiempo útil de servicio había sido sobrepasado mucho tiempo atrás. La segunda, que la moto es una auténtica moto de carreras, con su chasis modificado para poner estriberas más bajas y atrasadas, tapones de cárter con depresor para evitar problemas en los retenes, y muchos otros detalles. Uno de los que no se ve es que el Amal que lleva, incorpora una campana de bronce con mayor peso que permite mejorar el tacto y disminuir el desgaste del cuerpo del carburador.

El caso es que, cuando desmontamos el motor, encontramos que el carburador llevaba un chiclé de alta de 115 puntos, lo cual nos parecía muy pequeño en comparación con el ajuste de serie, que es de 140 puntos. Del mismo modo, la campana -que de serie tiene una escotadura de 3,5- estaba limada a mano, de modo que no había modo de saber qué ajustes reales se podían aplicar. Por otro lado, tanto el escape como la distribución y las masas rotantes (volantes de inercia y encendido) habían sido alterados en Classic Team, lo cual inicide en la carburación.

Es decir, que al empezar a plantearnos qué hacer con la errática carburación de la moto, no cabía la posibilidad de comprar en Amal UK las piezas más desgastadas y cambiarlas, porque no eran piezas de serie. Y como no queríamos poner un carburador moderno, estuvimos valorando varias alternativas hasta que un día apareció en Ebay una anuncio de un Mikuni VM28 que, según decía el vendedor, podía ponerse directamente en una Cota 348 sin tocar nada. Miré el despiece del carburador de la 348, y resultó que no era tan distinto de la 330: coinciden en los 27 mm de diámetro de difusor, se aproximan en la escotadura de la campana (3 por 3,5) el chiclé de alta (150 por 140) y el de baja (40 por 35) y sólo cambia por completo el difusor (106 por 107).

Visto que el precio era bueno, y que Mick Andrews monta uno de estos Mikuni VM en la James (cuando no corre en Inglaterra) pensamos que no podía ser malo, decidimos comprar un par de ellos (el otro es para mí, aunque no estoy seguro de en qué moto lo usaré), y montamos el primero de ellos en la moto de José María:


Una de las primeras cosas interesantes es que coincide el diámetro trasero con el de los Amal Mk2, con lo que no hay que modificar la goma de la caja de filtro. La delantera, sin embargo, hay que cambiarla por una un poco más pequeña en la parte de la entrada del carburador, pero que se encuentra sin dificultad en cualquier concesionario Montesa o recambista de Internet. El carburador tiene 35 y 44 mm de diámetro delante y detrás.

Por si alguien quiere el dato específico, se trata de un Mikuni VM28-380, que de fábrica trae como ajustes:

Chiclé de alta (Main Jet): 200
Chiclé de baja (Pilot Jet): 35
Needle Jet (Emulsor): 169-O4
Jet Needle (Aguja): 5F21
Throttle Valve (Campana): 2,5

El caso es que montamos el carburador y la primera sorpresa agradable fue que la moto arrancó a la primera patada. Impresionante. Visto el éxito y el buen sonido que tenía comparado con el Amal, subimos la moto al carro y nos fuimos al campo con ella para tener referencias del mismo sitio donde normalmente entrenamos. Resultado agridulce: la moto iba muy bien en baja, pero en cuanto el gas pasaba de 1/4 de apertura, hacía "el cuatro tiempos" de forma descarada. Es decir, el exceso de gasolina era grande. Así que la primera prueba era cambiar la posición de la aguja, para ver si la cosa mejoraba, así que pusimos manos a la obra. En la foto de abajo, Manolo cambiando posiciones de aguja al Mikuni aquel primer día:


La cosa mejoró al empobrecer la mezcla bajando la aguja (clip en la posición más alta), y volvió a ir a mejor al probar un chiclé de alta de 150 puntos, que era el mínimo de que disponíamos. Pero no hubo forma de conseguir que fuera bien.

Así las cosas, nos volvimos a Madrid y me puse a investigar en www.trialscentral.co.uk y otra serie de sitios internacionales, dado que en España no hay mucha información sobre estos carburadores. La conclusión era que tenía un exceso grande de gasolina en el medio régimen porque los Mikuni son muy sensibles a la combinación aguja-emulsor en el rango intermedio de aperturas. Todo un problema porque en el mundo Amal que me era más familiar, sólo hay una aguja para 2 tiempos y -aunque los teóricos emulsores abarcan un rango de 105 a 125- en la práctica, sólo hay dos (106 y 107) que se usen en motos de trial españolas. Por hacer el cuento corto, después de muchas vueltas, obtuve algunas carburaciones de ejemplo para trialeras. Pero que auguraban un panorama complejo.

Recibí una mabilísima respuesta de Tony Dawn, de http://blackcatvintagetrials.com, donde me contaba que él usaba Mikunis VM, pero del 26. Y que normalmente, "For a 250 two stroke the jettings are normally 150 main +/- 10, and 35 Pilot +/- 5, then 3/4 to 1 1/2 airscrew". En su págna encontré además una receta para Ossa MAR 250 consistente en:

Mikuni VM26
Slide 2.0
Needle 5F21
Needle Jet 182 N-8
Main 140-160
Pilot 30-40

De otro lugar que no recuerdo, obtuve los ajustes para un motor Villiers Trial 230cc, donde sí usaban un Mikuni VM 28, con un chiclé de alta 110, uno de baja de 50, un emulsor O2 y una aguja 5DJ19 con campana de 2.5

Finalmente apareció una Cota 330 en www.trialscentrl.co.uk con un Mikuni, pero de 26, donde los ajustes eran tan escuetos como "I use a 26mm Mikuni on mine, #22.5 pilot, #130 main jet"

Todo un puzzle de volverse loco. Así que, con esa información en la mano, puse un correo largo a Steve, de www.motocarb.co.uk, para ver si su opinión coincidía con la que yo me estaba formando. Amablemente me contó que en la escala de emulsores 169 (es la que corresponde a los VM28), las cosas son como sigue:

Pobre
N
0,2,4,6,8
O
0,2,4,5,6,8
P
0,2,4,5,6,8
Q
0,2,4,6,8
Rica

Es decir, que como estábamos usando un emulsor O4 (no es un cero sino una O), deberíamos intentar bajar a O0 o incluso N8 el emulsor. Y probablemente también reducir el chiclé de alta. Así que le encargué las piezas pero, con las Navidades por medio, hasta ayer no pudimos hacer nada. Y la moto no iba para hacer con ella nada que no fuera dar un paseo, que para eso la usó su sobrino Álvaro en el entrenamiento del 28 de Diciembre.

Así hasta ayer, en que volvimos a arrancar a la primera patada, y ajustamos el aire, que estaba exageradamente abierto para intentar aclarar algo. El siguiente paso fue sacar el emulsor 169-O4 y sustituirlo por el 169-O0 que había mandado Steve. Y como por arte de magia, la moto cambió como de la noche al día. Lo que era una respuesta limpia en baja y un horror al abrir gas se convirtió en una solidez espectacular en baja (cuentas las pistonadas con una confianza que nunca tuve con un Amal usado) seguida de una salida limpia y llena.

Pero ... faltaba probar el último cuarto del puño. Que usamos pocas veces en trial, pero que en alguna interzona larga puede ser útil. Y de forma curiosísima, la moto que iba mejor que nunca entre cero y 3/4 de gas, se moría del todo al pasar de ahí. Al leer la bujía, la cuestión era clara: sobraba gasolina de nuevo. Así que bajamos de 150 al 140 que había pedido a Steve. Mejoría. Parada y cambio por un 130: aun mejor. Y ahí lo dejamos porque no tengo más gama de chiclés en la caja de herramientas. Ahora la moto no ratea en alta, aunque sea a costa de seguir teniendo la aguja muy abajo.

No sé qué pasará cuando terminemos, pero mi apuesta es que puede ir mejor con un 110-120 de alta y un emulsor un punto menor. Cosa que nos debería dar flexibilidad cuando montemos en altitudes mayores y/o con más calor que en el frío día de ayer.

En fin ... que una mañana muy aprovechada. Y que para quien quiera partir de una información más exacta que la que yo tuve, los datos son:

Carburador Mikuni VM28-380, ajustado con:

Chiclé de alta: 130
Chiclé de baja: 35
Emulsor: 169-O0
Aguja: 5F21 en posición baja
Campana: 2,5
Tornillo de aire a 3/4 de vuelta.

Y ... ¡¡Suerte!!

PS: Edito para corregir alguna errata, y ya puestos añado un comentario sobre la "usabilidad" del Mikuni, que me ha parecido increíble comparada a los Amal MkI y MkII. Como no es muy grande y va montado sobre gomas, es sencillo girarlo para acceder a él. El chiclé de alta se desmonta sin necesidad de sacar la cuba, y después de esto, el emulsor sale por arriba sin más que quitar la tapa superior que va roscada y no requiere herramientas. Rápido y cómodo. No da ninguna pereza hacer pruebas. Por si fuera poco, la aguja sale sn desmontar el cable de gas, y el tornillo del ralentí tamoco necesita herramientas. Una delicia.

PS2: Edito por segunda vez, para dejar constancia de que el tema acabó como cuento en http://montesakingscorpion.blogspot.com/2009/04/acabando-la-carburacion-de-la-330-y.html

domingo, enero 11, 2009

Documentación sobre Montesa

Llevaba muchísimo tiempo sin añadir algo a la estructura del blog, pero un fin de semana como éste es que uno se queda sin correr y metido en casa por culpa del frío da para mucho.

Entre eso y que en "La Maneta" piden constantemente material sobre Montesa, decidí ponerme a la faena con parte de los manuales de despiece y usuario que he ido recopilando a lo largo del tiempo. El resultado está en un Sitio Google llamado "Documentación Montesa", de diseño lamentable, pero al que iré incorporando contenido a medida que disponga de tiempo u oportunidad para hacerme con más material. Este sitio ha quedado enlazado en la barra lateral de navegación con este mismo blog.

Espero que os sea útil.

Y si alguien dispone de material que no esté recogido en la página, que me lo pase en el formato que quiera, que yo haré la conversión a pdf para colgarlo.

Acabo de darme cuenta de que esta es la entrada número 100 del blog. Casualidades de la vida.

domingo, diciembre 28, 2008

Entrenamiento Trialmadrid 28 de Diciembre 2008

No creo que la Sierra de Madrid haya visto esta mañana una sonrisa más grande que la que servidor se ha llevado puesta del entrenamiento social de Trialmadrid.

Pocas veces tanta buena gente junta, pocas veces tanta moto clásica de verdad, y nunca un sistema tan agradable de pasar una mañana de trial. Porque nos hemos metido en el cuerpo 18 zonas de vellón una detrás de otra, como si se tratara de una carrera. Pero con varias diferencias: no había jueces ni picas, sino que íbamos por parejas y cada uno se responsabilizaba de la tarjeta de su compañero. Tampoco era necesario dar las tres vueltas en orden, sino que bastaba completar tres pasadas en cada zona.

El resultado ha sido uno de los mejores ratos de trial en este año que cerramos. Más aún porque esta mañana ha sido el bautizo de fuego "de verdad" de la 247 de John. La podéis ver en la primera foto con Alfonso Sánchez-Eguíbar a los mandos.

La moto ha ido absolutamente de coña. Espectacular. El motor mantiene el ralentí como el día que la sacaron de Esplugas hace 40 años, el freno delantero es la cosa más suave y potente que yo haya probado en una clásica, y el chasis es noble y fácil de llevar. Parece mentira lo que pueden cambiar las cosas sólo por dos dientes de un piñón de salida. Desde que quité el 11 y puse el 9, la moto es otra cosa completamente diferente.

El único problema a efectos de blog es que estuve tan entusiasmado con la moto que no he hecho prácticamente ninguna foto. Y las hubo buenas, porque en algún momento estuvo Togno metido en zona sobre mi Tambores Grandes a la par que yo lo hacía sobre su Sammy Miller. Debió terminar el trial con la tercera parte de puntos que un servidor ... lo que demuestra que en este deporte el piloto lo es todo. Porque a su moto le queda mucho trabajo por delante hasta que quede como a él le gusta llevarlas.

De las poquísimas fotos del día, la que hice a modo de "despedida y cierre" tiene otra protagonista importante: la BSA de José María que por una vez no estuvo como única inglesa del lugar. Hoy han estado la Royal Enfield de Bertrán, la Triumph 500 bicilíndrica de Enrique Echezarreta, una Motobecane 200 de 4 tiempos preciosísima, y alguna que otra moto con muchísimos años a cuestas. Y en las españolas también hubo variedad ... porque si no es normal ver una Sammy Miller al lado de una 247 MkI, lo es aún menos que eso se produzca encontrándose con dos Mick Andrews 250 en el paddock, o con una Ossa Naranja 250 como trajo Chema Carrión. Pero es que el plantel sigue porque tambien tuvimos por allí a la Sherpa de Lallorea (algún día tengo que ponerle ésa moto a punto al bueno de Juan) y la Ulf Karlsson de Corsino, que se estrenaba entre cintas, también con buenas sensaciones pese a que la prioridad eran hoy Alejandra y Sabina con sus Clipics. Las 348 de Pigneira y Julio cerraban un plantel espectacular. En realidad, desde el punto de vista de moto, de los días más "clásicos" que recuerdo ... y eso que el entrenamiento estaba abierto a modernas. Alguien comentó en la comida entre risas que ... "toda la directiva de Trialmadrid por amarillos y con clásica" ... pero no es cierto al 100% porque Carlos Zorzo se vino con la Sherco en lugar de su Ossa de siempre.

El caso es que la BSA a la que José María llama cariñosamente "la abuela" se ha portado razonablemente ... aunque sólo hasta que el motor ha tomado temperatura y el Amal ha forzado dos o tres caladas estúpidas en zonas que iban bien encarriladas. Una auténtica faena, pero la 330 no era una opción porque todavía no hemos terminado de poner el Mikuni en orden. Además, como su sobrino Álvaro nos hizo de mochilero, era mejor moto para él que la BSA.

En fin, que un día maravilloso en compañía de todos los amigos de Trialmadrid. Y que a falta de que algún alma caritativa me dé una foto de mí mismo montando, cierro con esta preciosidad que lleva en su portanúmeros las pegatinas de Trialmadrid, Motocat y Montesaweb. Ahí es nada. O como diría José María ... "qué gran moto si tuviera un buen piloto".


Edito, por cortesía de Juanito Lallorea que las tomó, y de Chema Carrión que me las ha pasado. Tres fotos en secuencia de un giro clásico con la 247. Se trata de una subida muy obligada, con piedra suelta en cantidad y poco margen para errores de trazada porque vas muy fijo en una sola trazada todo el rato. Es complicada de juzgar como todas las fotos de trial, pero la primera toma (que viene precedida de un giro anterior) es un giro a izquierda sobre tierra y piedra suelta, que cierra un poco más de lo que se puede ver en esta instantánea:


La siguiente es de un giro muy forzado a derechas hecho ... ¡¡con la rueda en el aire en una moto del año 1969!! y por un manazas como el que suscribe. La nobleza del chasis queda en evidencia completa al mirar la foto de Juan, que está tomada en el instante exacto:

Y tras salir vivo del giro anterior, viene uno a izquierda en subida muy comprometido para la rueda directriz y donde el juego de pesos y la tracción son críticos. Esta zona la hicimos muy similar en un trial de campeonato de Madrid, y con la 349 no conseguí bajar de tres puntos. Hoy la he hecho con un dos en una de las ocasiones, y creo que es factible a cero con algo más de práctica.

La verdad es que la moto tiene un potencial fantástico. Estoy loco por meterle mano al freno trasero, porque su brusquedad es lo único que hoy me ha dado lata. Seguro que se puede dar más progresividad con un buen rebaje.

domingo, diciembre 21, 2008

Reformando un depósito de Cota 247

Ahora que me pongo a escribir me doy cuenta del montón de tiempo que llevaba sin escribir nada sobre técnica de restauración. No sé si es síntoma de que me lo paso bien montando o de la falta de tiempo para abarcarlo todo, pero la verdad es que lo tenía un poco abandonado.

El caso es que tenía la restauración de la primera de mis dos Cotas 247 MkI parada casi por completo desde que no encontré su guardabarros trasero hace ya un año. Pero ha bastado que localizase uno en "La Maneta" hace unos días para darle un impulso de nuevo. No sé exactamente qué haré con ella cuando la tenga terminada, pero según recibí el guardabarros puse de nuevo manos a la obra.

Y después de colocarlo correctamente, me enfrenté con otro de los líos que habían quedado aparcados: el depósito. La moto venía de Estados Unidos con uno tan chapuceado que no había forma de arreglarlo. Tenía tal cantidad de "capas" que ya no existían siquiera los rebajes laterales ni los que lleva para los escudos del depósito. Así que, al iniciar la restauración, pedí un depósito a John Haberbosch, que me envió uno al que sólo faltaba pintar.

O eso pensaba yo, porque cuando fui a probarlo a la moto, me di cuenta de que aquello no entraba. En concreto, se producía un choque entre el tubo de escape y una de las salidas de gasolina que comunican por abajo las dos mitades del depósito. Después de intentar ponerlo varias veces, comparé el depósito de John con el que venía en la moto, y me encontré con esto:


Resulta que aunque ambos depósitos sean iguales en su parte superior (tanto como para que John los confunda), tienen diferencias importantes en la parte inferior. La cuestión está en que ambos llevan, además del grifo de gasolina, un par de tomas para que un macarrón auxiliar comunique las dos mitades del depósito por abajo. Pero dichas tomas están situadas de modo diferente.

El de la derecha (MkIII) lleva la toma auxiliar en oblicuo y hacia dentro, mientras que el de la izquierda (MkI) va algo adelantado, y bastante perpendicular al suelo. Consultado el despiece, resulta que el cambio viene dado por el distinto recorrido del tubo de escape, que en la MkI sale por la derecha de la moto "cruzando" el depósito por abajo, mientras que en la MkIII va por la izquierda. A mis efectos, ello quería decir que si quería utilizar el depósito de una en la otra la solución pasaba por cortar un trozo y recolocar la toma auxiliar de la derecha.

Así que, después de comparar a fondo y tomar alguna medida, marqué con un rotulador la zona que tocaba "adelgazar".


A partir de ahí tocaba llenarse bien de polvo de fibra de vidrio a base de meter a fondo la Dremel. Que para los puristas, no se trata de una Dremel sino de un mini taladro de la casa Skill, que es la línea de consumo de Bosch. Recomendable usar mascarilla, gafas y guantes porque la polvareda es grande, y el riesgo de rotura del disco de corte también.


Con un poco de paciencia, el resultado de la operación es exactamente éste:

Es el momento de mirar aquello, suspirar y decir ... "madre mía, cómo no funcione lo de la fibra, la he liado parda". Pero hay que tener fe. Y como la fibra la compramos en un sitio de verdaderos especialistas, esperaremos que funcione. En la foto siguiente se puede ver todo el material que usaremos. En primer plano, la bolsa con el tejido de fibra de vidrio (una manta de un metro cuadrado que creo que me durará toda mi vida), a la izquierda la resina y a la derecha el catalizador. La proporción es 5 a 1 en peso, y es importante que sea de "calidad química" para no tener problemas con la gasolina.


Dicho y hecho, ahora se trata de conseguir herramientas especializadas. A saber: un peso de cocina, una cuchara para coger la fibra y removerla, un vaso de plástico para mezclarla y una brocha vieja para extenderla.

Evidentemente, la involuntaria proveedora de todo este material fue mi santa. Menos mal que no es de las que siguen el blog habitualmente. Smile

En fin, que una vez tengamos hecha la mezcla, pasaremos a cortar la tela en el tamaño necesario. Lo ideal es cortar como un centímetro o dos de reborde más de lo que pensemos cubrir, porque hay que deshilachar el borde de la tela para que agarre mejor. En la foto siguiente se ve como, después de haber limpiado con acetona la zona de alrededor del agujero, "pinto" con la brocha y la fibra los bordes del mismo.


El siguiente paso es sencillo. Se trata de poner con cuidado sobre ésa zona el parche de tela, al que previamente haíamos deshilachado los bordes para que agarre mejor en el depósito.

El resto es tan sencillo como extender con la brocha capas de fibra ya mezclada con el catalizador hasta cubrir bien la zona. Si el lugar está expuesto a golpes se puede usar una tela base más gruesa, o dar más capas de tela a medida que se vayan secando.

Y por supuesto, recordad que el proceso de secado es lento ... entre 24 y 48 horas a temperaturas normales, con lo cual hay que ser pacientes. Si se deja en un lugar muy frío puede llegar a necesitar muchos días.

El resultado final es éste. Ahora sólo falta hacer el segundo agujero para reubicar la toma que estaba en el sitio que hemos recortado. Pero será más sencillo porque es más pequeño.


En fin, que va quedando menos para tener en marcha la primera de las MkI.

jueves, noviembre 27, 2008

Cabrianes 2.008

Poco que contar sobre Cabrianes 2.008. Tanto tiempo esperándola y se me quedó un poco en la crónica de una desilusión.

Claro que, para un andaluz, eso de empezar por la decimotercera edición, dormir en un hotel que está en el número 13 de una calle, y que nos dieran los dorsales 133 y 132 empieza a tener mala pinta. Y eso que yo no soy supersticioso. Sobre todo, porque trae muy mala suerte.

Pero el caso es que ésos fueron los puntos de partida, sumados sobre todo a un brazo derecho que ya quince días antes me había dado algo de lata ... en las pocas zonas que hicimos en la Montesa-da.

Cabrianes fue su consagración. Epicondilitis lo llamó el médico al llegar a Madrid. Y los síntomas son sencillísimos: si ves que quieres llevar una 349 a una subida a derechas, pero el manillar de la moto toma vida propia y decide poner proa al cortado de la izquierda, es posible que tu mano ya no sea capaz de hacer lo que se debe hacer sobre una moto de trial. Esencialmente, tener control.


Curiosamente, tal circunstancia se me dio en adivinen ustedes qué zona de la decimotercera edición de Cabrianes. Mil quinientos kilómetros en dos días para dejar sin acabar una carrera tan bonita como esta, sólo tienen una salida: prometerse a uno mismo que el año que viene será la decimocuarta, y que eso suena mejor que lo de este año.


Pero si fue una faena lo mío, peor es el caso de Manolo Castrillo. Yo estoy fuera de forma, pero Manolo es una fuerza de la naturaleza ... que se retiró en la zona cuatro del segundo día con síntomas parecidos a los míos. No creo que se deba a haber conducido el día anterior una moto mucho menos llevadera que su habitual Sherpa 250, pero el caso es que de los tres amigos que salimos juntos el sábado por la mañana sólo José María terminó.

Terminó feliz, además. Con lo que creo que tengo compañía cuando vuelva en 2.009 a saldar mi cuenta personal con la carrera.

:-)