lunes, enero 28, 2008

¡Qué bonitas son las clásicas!

Una de las cosas que hacen que el trial de clásicas merezca la pena son las motos en sí mismas. Ver de nuevo en su elemento a monturas que formaron parte de nuestras vidas es parte de lo que engancha por completo en este deporte. Como dijo un amigo alguna vez, comprar una moderna es sólo una cuestión de dinero, pero estas clásicas son otra cosa. Y acaban por meterse muy dentro de la vida de unos dueños que las miman como nunca lo harían con una moto actual.

Como comenté ayer en la crónica de carrera, en Cabanillas volvimos a tener a Quique Rodríguez pendiente del paso de motos y pilotos. Lo tuvo menos fácil porque la interzona era más larga, y fue toda una lástima que no llegase a las zonas de agua, porque lo hubiera disfrutado. Pero aunque él diga que no fue su día, el resultado habla por si mismo.

Aquí va la Cota 172 de Pepe Jimeno. Que pese a su guardabarros delantero de 315, sigue siendo exactamente como aquella en la que iba al colegio desde tercero de BUP. Bonita en parado, y muy efectiva en movimiento, aunque en gran medida el mérito sea cosa del efectivo pilotaje de su propietario.



Una de las dos Triumph que estuvieron en Cabanillas. Ojalá se vayan incorporando motos de este tipo, que son todo un espectáculo, no sólo por sus líneas, sino por el precioso sonido que les dan sus cuatro tiempos.

Una Cotton que cerraba el trío de inglesas. Preciosa también.

Dos británicas y una Ossa Mick Andrews muy especial.

... aunque no sea tan especial como la Ossa 175 de Chema Carrión, conocida cariñosamente como "Platerito" por todos los amigos de Trialmadrid.



Una Cota 247 recién estrenada tras su restauración. Preciosa con sus amortiguadores modernos en el mismo color que los de serie.

Y aunque con menos años, la 349 del autor y la 330 de José María Domínguez siguen siendo tan bonitas como todas las Cotas que en el mundo han sido.



domingo, enero 27, 2008

Cabanillas 2008: femenino, singular. El trial del coche escoba.

Empezar esta crónica con el rollo de "hay que ver cómo pasa la vida, que se ha ido un año desde que empecé a correr triales" sería una lástima. Porque vengo feliz. Si unes unos compañeros fantásticos, un tiempo de ensueño, un trial de marcaje espectacular, un recorrido amplio, y una moto que te quiere, has echado un día como el que cierro con estas líneas.

Un día para recordar, porque el año que llevo en esto me hace saber que no viviremos muchas carreras donde todo sume. Y aunque faltaban el Bárbaro, Pedro, Manolo, y Nacho247, lo demás ha sido simplemente perfecto. Al menos para los que nos llevamos bien con nuestras parejas.

Porque no sé si tendrán duendes como dice Toño, pero la moto es como la mar. Femenina y singular. Y o hace tu vida mejor, o te putea, según te quiera y la trates. Pero no basta con tratarla bien; o te quiere, o estás jodido. Ya puedes ponerle carburadores modernos, encendidos electrónicos o lo que quieras, que estará como una arpía, esperando agazapada el mejor momento para darte un disgusto.

Digo esto porque siendo hoy la primera carrera del campeonato, aparte de disfrutar como un enano, nos ha tocado ver de todo. Y desde el principio de la carrera. Tanto que llegamos a pensar que penalizábamos por tiempo.

Nada más empezar, entre la primera y la segunda zona, Lallorea se ha encontrado con que su Sherpa ha decidido soltar la bobina del recién estrenado encendido electrónico. Y pese a que hemos tenido que desmontar depósito y asiento para volverla a fijar, no ha habido modo de arrancar la puñetera Bultaco. Además, ese primer parón nos ha costado perder contacto con Manolo Castrillo y David, que venían con José María y conmigo.


En la foto, VTT, Willy y mi menda mirando si Corsino con la bujía Montesa conseguía revivir la Sherpa. Pero no hubo modo. Si soy yo la moto, y me veo a VTT acercándose con una llave fija y a Corsino con una de bujías, y arranco para huir echando virutas.

Único incidente de la primera vuelta. Pero la segunda ha sido un disparate constante. Nada más hacer las primeras dos zonas, nos llama David que se ha quedado sin gasolina, y nos pide que volvamos al paddock a abrir el coche. Vuelta atrás nada más arrancar casi. Menos mal que, como puede verse en la foto, habíamos repuesto potasio convenientemente.



Un tramo después, al llegar a las zonas de agua (preciosas especialmente, dentro de un trial magnífico) una primera Merlín que no conozco ha roto el cable de gas, y le hemos dado a su propietario el cable, un destornillador, alicate y prisionero, sin podernos esperar a que reparase, porque íbamos justísimos. Juraría que es la de la foto.



Dos zonas después otra Merlín con un piloto que se había dado un porrazo. Gracias a los consejos de mis hermanos médicos siempre llevo encima ibuprofeno y paracetamol, con lo que en esa parada tocó hacer de ambulancia.

Unos metros más hacia adelante es Javier Cruz el que tiene problemas con la Sherpa que acaba de estrenar. En este caso, tapón del embrague sacado por la misma maza que se estaba yendo hacia fuera. No pudimos solucionarlo, pero hizo la última zona de la última sin embrague y pudo acabar. Aunque en ese mismo lugar dimos con Miguel, también con el cable de gas roto, al que ya no pude dar repuesto, porque se lo había quedado el de la Merlín.

De locos, vamos. Auténtica sensación de coche escoba. Menos mal que mi moto y yo nos entendemos y no ha hecho más que explicarme con suavidad que sigue sabiendo mucho más de trial de lo que sabrá su dueño nunca.

Eso sí, aún hubo más cosas buenas: estreno de Fili que estaba encantado, reaparición de Manolo después de años, fotos de Quiquerod, y cerramos con un completísimo aperitivo rodeado de amigos. Como dijo alguno de los de la foto, un Domingo así sólo se mejora rematándolo con una siesta en buena compañía.


Como decía mi abuelo: "siempre así, y mejor lo que Dios quiera".

miércoles, diciembre 05, 2007

Un par de fotos de Quique Rodríguez

Otra de las cosas increibles que tiene este bendito deporte es la cantidad de "extraterrestres" que se mueven a su alrededor.

Uno de ellos apareció en Collado Mediano hace unas semanas para ver la carrera de clásicas que organizábamos los de Trialmadrid. Y se quedó. Días después entró en nuestro foro preguntando quien podía arreglarle una Cota 247 que tenía en el fondo de un garaje porque se había contagiado de lo que fotografió en la carrera.

Como persona educada, además de preguntar, ofreció unas pocas de fotos de una calidad espectacular. Y aunque no tuve suerte de estar entre los retratados en aquella ocasión, sí me tocó la lotería en Becerril, de donde proceden las dos imágenes que os cuelgo, traídas directamente de su galería.

Su nombre es Quique Rodríguez, y visto lo que hace con la máquina, espero que se enganche a esa Cota y se suba al carro para el año que viene. Aunque como le ha dicho Corsino, perderemos un fotógrafo excepcional.

lunes, diciembre 03, 2007

Papá, lo que yo quiero es un José María.


El Domingo 2 de Diciembre cerrábamos la temporada 2.007 del Trofeo Madrileño de Clásicas con la carrera de Becerril de la Sierra. Pero la foto con la que abro no corresponde a esa carrera, sino a la anterior de Collado Mediano. Y abro con esta foto y este título porque no se me ocurre mejor resumen de lo que ha dado de sí el año trialero.

La foto recoge una de las zonas más complicadas de Collado, y se me ve en pleno descenso mientras José María observa desde lo alto de la cantera, donde me espera para irnos juntos a la zona siguiente.

Misma carrera y misma compañía que la foto de abajo, donde estamos esperando a entrar en zona (y juraría que se trata de la entrada a la misma zona de la foto de arriba) por detrás de Manolo y su Bultaco.

Y eso ha sido una buena parte del año trialero: aprender en buena compañía. Unas veces con los Trialmadrid en pleno, y otras sólo con quien ha terminado el año siendo una parte insustituible de esta afición, que es José María. Tanto, que cuando el otro día hablaba con mi hijo de la posibilidad de que el año que viene se apuntara al plan de algún modo, me miró muy serio, y me dijo: "mira, papá, lo que yo necesito para aprender de verdad es un José María". Se ve que el Domingo que pasamos los tres juntos montando en La Mancha se quedó con la copla: cualquier cosa que uno haga mejora mucho si es en buena compañía.

Y en ése sentido, el año ha sido para no olvidar. Si me hubieran dicho que iba a ser alumno de Mick Andrews junto con un grupo de amigos o que iba a tener el privilegio de visitar el archivo particular de la familia Permanyer como amigo de uno de ellos, nunca lo hubiera creído. Como tampoco hubiera pensado nunca que a partir de un blog apareciera un Corsino en mi vida dispuesto a removerla un poco, ni tantas otras cosas estupendas como me ha tocado vivir.

No sé qué nos traerá 2.008 , pero si los años se valoran por la gente que entra en tu vida, la cosecha de 2.007 no podía haber sido mejor.

lunes, noviembre 26, 2007

Trial clásico "light"

Ayer anduve de nuevo por la estepa con Corsino y parte de su cuadra. Por una serie de carambolas familiares extrañas, no llegué diez kilómetros más allá para darle una vuelta a mi 349, sino que recalé en Alcázar, y sobre la 200 Portús de Pepe. Y como yo era el de la cámara, no queda testimonio gráfico del evento. Así que por no hacerle un feo a la moto que tiró de mí, pondré una foto de otra sesión anterior en la zona.


Y ya que no fotos, lo que sí queda de ayer son un montón de sensaciones de una salida muy atípica. Faltaba José Luís Quer, que por algo es pareja de hecho de Pepe (luego supimos que, para más desgracia, se hizo daño con la moderna), yo iba con la moto de Pepe y él con la 172 en la que anda trabajando desde hace unos meses, no había más plan que dar una vuelta (que ya es raro) ... en fin, que nada recordaba a otras veces, excepto dos de las cosas casi constantes en la Mancha para esta época del año: un frío pelón y una luz maravillosa.

En la foto, Pepe girando con la Cota 172 en Los Molinos de Alcázar de San Juan. Pese a que la estuve probando, tampoco hay fotos mías con esa moto, que es parecidísima a la que fuera mi primera trialera a los 16 años: una Cota 74, que como casi todas en aquella época, acabó siendo 172.

Para quien no haya probado nunca uno de estos juguetes, es complicado explicar las sensaciones que transmite, más allá de quedarse en el tópico de la ligereza. Subes en una de ellas y entras en un mundo diferente, donde la conducción (no me atrevo a llamarlo "pilotaje") varía radicalmente con relación a las motos "grandes".

Después de todo un año con una Cota 349/4 a la que ahora empiezo a sacar partido, lo primero que sientes con una 200 Portús entre las piernas es que vas montado en una pluma que, en lugar de llevar motor, lleva un molinillo. El tacto de la moto se puede definir como "saltarín". Puede que en ello tenga algo que ver la particular puesta a punto de las suspensiones que le ha hecho Pepe, pero también es cosa de chasis, indudablemente. Al fin y al cabo, la horquilla que monta su moto es de una Cota 247, que tiene un tacto radicalmente diferente.

Lo segundo en una moto de este tipo es que tienes que centrar la atención en cosas distintas a las que atiendes a los mandos de una de las grandes. Aquí no tienes problemas de exceso de tracción o de dosificar potencia, pero sí hay que ser mucho más cuidadoso con mantener el motor en par jugando con la velocidad y buscando trazadas que te permitan ir rápido. No es tanto un tema de potencia máxima, como del modo en que el motor la entrega. Aquí no hay posibilidad de dejar casi morir el motor frente a un escalón y que te saque un golpe de gas.

Pero a cambio tienes una ligereza que puede resultar la diferencia entre acabar una carrera o dejarlo por agotamiento, y una capacidad de improvisar que no permite un motor tan serio como los trescientos y pico que manejamos la mayoría.

Tal vez buscando un compromiso ideal entre uno y otro mundo, se han hecho experimentos desde hace muchos años. Uno de los cuales son las llamadas "247 Portús", de las cuales pongo aquí uno de los mejores ejemplos que conozco.


Es "la moto de Franqueira". Uno de las más particulares que corren el madrileño de clásicas, hecha sobre la base de una Cota 172 a la que un genio de la mecánica llamado Portús ha acoplado un cilindro de Cota 247, e instalado un escape con una bufanda que recuerda mucho a las que puso de moda la Ossa TR 80. Lleva, al igual que la 172 de Corsino, amortiguadores NJB atrás, pero está más acabada todavía, puesto que va con llantas de aluminio en ambas ruedas (Akront delante y Morad tubeless detrás), un puente de horquilla Sammy Miller y guardabarros de plástico, aparte de estriberas modernas en una posición cambiada.

Tuve ocasión de probarla durante en cursillo de Mick Andrews y es "un mundo aparte", que pese a combinar elementos de moto grande y pequeña, termina por no ser ninguna de las dos a base del enorme trabajo en evolucionarla que se ha hecho en los últimos años. Lo único que no me convenció fue un tacto de horquilla un tanto "flotante", al menos por comparación con las reacciones de las motos a que estoy acostumbrado.

En fin ... que supongo que lo de ayer fue cualquier cosa antes que un entrenamiento, y que más me vale darle una vuelta el sábado próximo a la 349/4 antes de meterme en carrera, o corro el riesgo de hacer cosas extrañísimas. Por lo menos hasta que se me pase un poco el efecto de este rato de "trial bajo en calorías" que ha sido la mañana de ayer.

domingo, noviembre 04, 2007

Trial en Collado Mediano - Dos pilotos y una 349



Primer vídeo de carrera que cuelgo en el blog, cortesía de Chema Carrión, que siempre está pendiente de todo. Chema es el tipo de persona que, aunque la conozcas, no deja de sorprenderte en cuanto al grado de "vivir para los demás" que aplica como conducta. Y hoy además de no correr, se ha pasado el día cámara en mano para que los demás tuviéramos aún un mejor recuerdo de un fantástico día de trial.

En consecuencia, todo lo que no sea empezar con el mayor de los agradecimientos para los amigos de Trialmadrid que se dieron la paliza, sería una absoluta injusticia. Y a riesgo de olvidarme de alguno, sé que Chema y Pedropedales se quedaron hoy en tierra organizándolo todo, y que previamente se habían dado una paliza de marcar zonas juanto a Carlos Zorzo, Togno y José Luís Quer. El resultado creo que ha merecido la pena. Han vuelto a sacar el máximo partido del mínimo espacio en que puede hacerse un trial. No están todos en la foto, pero ...



¡¡Gracias, amigos!!

Y dejado resuelto lo que es de justicia, paso a "lo mío", que queda divinamente resumido por el vídeo en que aterrizo y me calzo un 5 como una casa ... donde previamente había hecho otro 5 por un despiste en la trazada, y un 3 antes en la misma salida. Pero lo peor no es eso ... lo peor es que en el cursillo de Mick hice varias veces esa misma salida sin ningún problema. Patético.

Pero no todo el trial fue así, conste. Aunque si intento hacer un resumen escrito de lo sucedido hoy en Collado desde la óptica de mi moto, creo que acabo hablando del Transtorno Bipolar, que se me ocurre que pueda ser lo más parecido al desarrollo de la mañana. La pobre de la Cota debe estar aun preguntándose cual de los dos pilotos que la llevaron hoy es el que la conducirá en la última carrera del campeonato.

Y palabra de honor que aún no lo sé. Pero eso lo cuento luego, que hay cosas más interesantes.

La primera, tal vez sea que hoy Alfonso Sánchez-Eguíbar estrenaba en carrera la James que le ha estado haciendo Mick Andrews desde hace tiempo. Igual puedo poner fotos con la moto, porque creo que Chema tomó alguna esta mañana, pero de momento hay que conformarse con estas dos:


En la primera, la moto vista en general. Parecidísima a la que Mick usó en Robregordo y el cursillo del motoclub. Pero la que tiene mérito es la segunda ... porque la cara de Alfonso no puede estar más tranquila mientras charla con José María Domínguez, explicándole que ha untado el cárter en una piedra y se ha tenido que retirar porque la moto se estaba quedando sin aceite. Todo un ejemplo más de cómo se deben tomar las carreras; ser capaz de estar así de tranquilo después de un episodio como el que había vivido explica a la perfección el carácter de Alfonso ... y los kilómetros de trial que tiene en el cuerpo.

Curiosamente, también Togno ha tenido esta mañana un toque fuerte con una piedra en el cárter de embrague de su Sherpa, aunque ha podido terminar la carrera con una reparación de emergencia hecha a base de silicona.

Fin del primer brochazo de la carrera, y vamos con el segundo.

Hoy volvía a competición el bueno de Lallorea (dice que en la vida real se llama Juan Ciordia, pero no estaría yo muy seguro de que tenga otra vida aparte de las Bultaco). Se ha pegado unas buenas palizas de entrenar durante estos meses, y hoy ha conseguido tres cosas importantes: no matarse, acabar el trial, y sacar su primer cero. Y eso que la moto no le responde todavía como debería ir una Sherpa. Se ha ganado una foto, en consecuencia. Aquí va con su casco azul charlando con Manolo Fernández Palencia, bultaquista y amigo.


Pero es que hoy ha sido un día especial también para otro amiguete que se estrenaba "entre cintas", tras un bautismo de fuego como "turista" en Robregordo. Hablo de Nacho247, que con una 349/4 parecida a la mía, le ha echado un valor y un pundonor espectaculares, y ha dado sus tres vueltas sin renunciar a una sola zona. Increíble lo suyo porque su moto va sin volante de inercia y es como un cohete cuando le abres el gas. Aparte, claro está, de que no aguanta en baja lo que aguantan las nuestras. Cuando este hombre tenga la moto en condiciones, va a dar muchísima guerra, seguro. Vale la pena ver su cara de felicidad al salir de la mesa de control.


Un placer compartir la carrera contigo, Nacho. Y que sean muchas más. Aunque no lo has visto todo todavía ... te falta ver en acción a la más consolidada de las parejas de hecho en este deporte, que es el matrimonio Quer-Corsino. Acuérdate de lo que te digo. En este trial no estuvo Pepe, y se notó.

Y cierro crónica retomando la idea del principio.

Hoy he vuelto a hacer el recorrido entero con el que se está convirtiendo en mi media naranja trialera, que es José María Domínguez Vila. Que no sólo monta en moto mucho mejor que yo, sino que hoy me ha demostrado de nuevo que estos cacharros no se conducen sólo con los brazos, sino sobre todo con la cabeza. Como otras veces, hemos ido bastante parejos hasta mitad de carrera, pero un cinco tonto por mi parte en la segunda vuelta al encarar la dichosa zona 7 (en una sola zona un tercio del total de puntos en carrera, manda carallo) me ha descentrado por completo. Una lástima, porque de las ocho zonas de hoy, cinco o seis (no estoy seguro al 100%) han salido a cero. Y aunque esté feo que lo diga, alguna de ellas incluso con ceros bonitos.

Pero en cuanto pierdes concentración tiras la carrera.

Que tampoco es importante en nuestro caso, porque se trata de pasar un buen rato y eso lo hemos conseguido de largo. Pero que fastidia porque vuelves a casa sin saber muy bien con cual de las dos versiones deberías quedarte. No tienes nada claro si eres el idiota que hace 13 puntos en una zona sin historia, o el piloto que va siendo capaz de tener algún momento de lucidez más largo que hace unos meses.

En fin ... que queda ahora por ver a qué van a saberme las agujetas del lunes, y qué pasará cuando arreglemos la moto de José María, que tampoco iba fina. Pero como decían en "Lo que el viento se llevó", eso ya lo pensaré mañana.

martes, octubre 30, 2007

Una historia de amor

Para aquellos que nunca han sentido la moto como parte de una vida, seguro que ésta será una de las cosas más extrañas que hayan leído. Tanto como para llamar al loquero y que venga a echarme ese cable que tanto necesito.

Pero seguro que para los que andan, como yo, paseando un remolque y una moto por esas carreteras de Dios, resultará algo más próximo y familiar. Sólo ellos serán capaces de entender hasta qué punto puede una persona llegar a establecer un lazo de amistad con algo que para el común de los mortales es poco más que un objeto. Menos aún podrán llegar a entender que, al igual que sucede con las personas, a veces una relación que empieza por casualidad llega a ser importante en una vida.

El caso es que así es. A veces uno llega a enamorarse de un objeto, al punto de sentir la necesidad de explicarlo al mundo, a riesgo de que el mundo se limite a mirarlo a uno con la cara que corresponde ...

La historia que cuento hoy es la de mi Cota 349/4. Una moto que llegó a mi vida casi por casualidad, en un momento en que buscaba otra cosa y me tropecé con ella.

Tan poco prevista la tenía, que al ver la foto no me resultaba familiar como una de las Montesa de trial que tenía localizadas. Sabía, eso sí, que fue la moto con que muchos pilotos españoles consiguieron éxitos internacionales, pero quedaba fuera de los años en que seguí de joven las revistas de motos. Pero como el destino es el destino, di con ella en el Segundamano. No eran fotos muy claras, pero sí parecía estar muy entera. De modo que un buen día puse un correo a la persona que la vendía y le pedí más información.

La persona resultó ser Ramón Valls, que hoy es amigo y forma parte de mi vida tanto como la moto que me vendió, aunque lo vea menos. Y como buen catalán de pura cepa, fue de lo más preciso y honesto al darme la información que le pedí. Tanto como para enviarle el dinero sin haberle visto en mi vida. Poco tiempo después, Ramón se marcaba el primero de los mil detalles que ha tenido conmigo, trayendo la moto en persona a La Mancha, donde iba a quedarse.

Pasamos un día estupendo, me dejó apalabrada una Cota 25 para mi hija Cecilia, y se volvió para Barcelona dejando en el campo una moto que estaba tan entera como yo suponía. La idea era usarla como moto de "día a día" en el campo para pasear a los niños, hacer que mi mujer aprendiera, y restaurarla del todo cuando dejara de cumplir su función.

Y así pasó un par de años. Utilizada a fines de semana sueltos, sin habérsele cambiado ni el aceite ni la bujía, pero arrancando siempre a la primera o segunda patada, con independencia del frío que hiciera en la estepa castellana.

Y así fueron las cosas hasta que apareció en mi vida Corsino, dispuesto a tener compañía trialera cerca de casa, que no paró hasta llevarme casi de la oreja a Cabanillas, primer trial del campeonato de Madrid. Mi idea era haber corrido con mi 247 MkIV o con la 348, pero el arranque del campeonato se adelantó y me encontré con que ninguna de las dos estaba preparada. Como ni la Sherpa ni la Ossa amarilla eran una opción para un montesista de toda la vida, decidí cambiarle las ruedas a toda prisa (la combinación de Barum trasero y Pirelli Gara delantero era para matarse) y en mitad de una nevada tremenda la subí al carrito y me presenté en la carrera como se puede ver arriba: con una moto que aun llevaba la instalación eléctrica original y el manillar de fábrica. Por cierto, se ve perfectamente cómo el dichoso retén del cigüeñal empezaba a hacer de las suyas.


Pasada una primera carrera apasionante, llegó la segunda en Valdemorillo, donde ya aparecimos con un manillar Renthal y botón de paro como Dios manda, pero donde el humo se convirtió en una pesadilla, en conjunto con una carburación imposible como resultado de la entrada de aire y aceite al cigüeñal. Maldito retén.

El problema, aunque identificado por descarte, siguió sin poder arreglarse para la tercera carrera (Las Rozas), porque sólo había una semana entre una y otra, lo que me dejó sin margen de reacción. Pese a ello, pasamos un día estupendo con la BSA de José María por medio haciendo música en las zonas.

Pasado el corte de las primeras carreras, la 349 me acompañó al cursillo de Mick Andrews donde tuvo el honor de ser afinada por el Maestro, después de dos días magníficos en que aprendimos de todo, nos reímos mucho, y preparamos Robregordo, que era la carrera clave del campeonato. La suerte adicional estuvo en que Televisión Española grabó el cursillo para hacerlo aún más inolvidable para todos los que participamos en él.


Para Robregordo la moto llegó en un estado mecánico fantástico, fruto del cambio del retén y de las atenciones de Mick. Creo que fue en esa interzona donde definitivamente me dí cuenta de que aquella Montesa no era ya una moto cualquiera, sino una parte importante de mi vida. El destino hizo que tuviera que correr sin compañero aquel día, pero nunca me sentí solo mientras sentía el pistonear de mi 349.


Aquella carrera marcó un antes y un después en mi vida en muchos sentidos. Hice amigos, eché en falta a otros, aprendí mucho sobre los límites del ser humano, y sentí que aquella moto roja ponía de su parte lo mucho que sabía para convertir mi vida en algo más agradable.

Desde que entró en casa han llegado muchas otras. Unas más jóvenes, otras con más historia, otras más competitivas ... Pero cada vez dudo más de que algún día me decida a dar el cambio y dejarla a un lado.

Supongo, que como pasa con las personas, en el fondo no es más que una cuestión de confianza.

domingo, octubre 14, 2007

Más fotos de la Montesa-da 2007

Gracias a Motocat puedo ampliar el reportaje de la Montesa-da 2007 con algunas de las fotos que amigos como Piru4RT, ToniBH o Peptrial han colgado en su foro. Si eres trialero, no tienes perdón de Dios para visitarles con frecuencia. La labor del bueno de Bonaigua como moderador es de las que nos hacen aprender a muchos otros, y el ambiente es tan sano como en el mejor trial de clásicas.

La primera, parte de la organización. Siento no poder reconocer más que a Pim, pero ahí están en mitad de la faena del día anterior. Y sus caras anticipaban lo que iba a venir.

Más organización, y aquí hasta sonríen. Supongo que porque la mañana iba acabando y ellos respirando a la vez.


Miquel Cirera pendiente de la subida de Lampkin. Pedazos de profesionales los dos, y buena gente que se presta siempre con una cara amable en cuanto tienen dos minutos para respirar. El equipo Montesa Honda es parte del éxito de las Montesadas, y no sólo por verles volar, sino por ver lo cerca que siguen del suelo cuando paran las motos.

Volando en las zonas de Tona. Hay que verlos ...


Y como son humanos, incluso pueden llegar a poner algún pie. Eso sí ... hay que ver la subida. :-)


Éxito de público y maravilloso día en la montaña de Barcelona. El paisaje, la compañía, la comida, tan fantásticos como siempre. Si alguno está pensando en animarse el año que viene, que incluya un arroz con "ceps" y ajos tiernos en el Aloha y tendrá un motivo más.


ToniBH con Fujinami. A ver si tiene suerte con esa Cota 330 "que fue mía" y lo vemos en moto el año que viene. Un placer charlar contigo, Toni.

Piru4RT, Bonaigua y "Míster X". Siento no reconocer al tercero en discordia y espero no encontrármelo de juez en el próximo trial. :-)



Carles Casas y Bonaigua. Carles es otro de los que conocí allí y que me impresionaron más que subido en la 330. Otro rato agradable de conversación, y otro motivo para ir a un trial si él monta.

Y como no podía ser de otro modo ... ¡¡Viva Montesa!!

sábado, octubre 13, 2007

Montesa-da 2007

Gracias.

Supongo que es lo único que voy a decir hoy en el fondo, aunque escriba muchas cosas más. Porque cuando uno vive un día como el de ayer es complicado pensar en otra cosa que no sea agradecer a todo el mundo el haberle dado el privilegio de vivir algo así.

Hoy tengo la cabeza para poco contar y mucho sonreír. Pero pocas fotos, porque no da tiempo a todo. Y todas en un tono muy diferente de las que hice el año pasado en unas circunstancias muy diferentes. Eligiendo de entre las que he visto, creo que esta puede ser la primera:

Porque en ella están una King Scorpion, un José María / VTT al que debo la compañía más agradable que he tenido en un viaje en mucho tiempo, y un Pim Terricabras que fue (junto con los amigos del Club Montesa) el alma de una reunión que cada vez significa más para más gente. Encontrar personas que dedican su tiempo, su esfuerzo y lo mejor de sí mismos a hacer felices a los demás, no es lo corriente hoy día.

Por eso toca empezar por los que se ven menos en la foto: por ése Pim al que sólo pude pillar de medio lado con la cámara, por un Miquel Cirera a quien ni siquiera llegué a retratar porque estaba haciendo su trabajo con la profesionalidad de siempre, por un Fransisquet de quien no sé ni el apellido pero con quien compartimos una cena estupenda, por los Jordi y Xavier Permanyer que me tratan con un cariño que siempre me impresiona, por un Joan Cañellas a quien no conocí hasta ayer, pero que demostró ser parte de la misma cosa que compartimos todos ... por Laia, Dougie, Bou y Fujinami que nos firmaron el casco con una sonrisa.

Siento no ser capaz de poner aquí los nombres de todos y cada uno de los que ayer dedicaron su tiempo a darnos un día inolvidable, pero sería injusto no empezar dándoles la enhorabuena por el impecable trabajo de este año. Aunque sea de este modo tan poco personal.

Y sigo con amigos. Vuelve José María, pero acompañado por Ramón Valls, que es culpable de muchos de los momentos agradables vividos con las Montesa en estos años. Finalmente no se animó con la 304, pero sí nos trajo a John y nos acompañó durante una mañana que daba para esa manga corta y para muchas sonrisas. Moltes gracies, amic. Y si no se dice así, acabaré aprendiendo.


Más amigos. Nacho Bartlett a quien por fin saqué de la "virtualidad", y que resultó aun más persona y más agradable en vivo que por teléfono, que ya es complicado. Y Manolo, que disfrutó como loco viendo su Cappra 360 en la exposición después de haber compartido con Nacho un rato de Bricomanía motera.


Y como no podía ser de otro modo, los amigos de "La Maneta". Porque ayer fui Julián unos ratos, pero también KingScorpion en otros. Así que en este caso, Tamburini y Tío Gilito. Pero hubo más sin foto. Y charla agradable con Davidbf y varios más que se acercaban y me decían aquello de "¿eres tu?" Afortunadamente ninguno vino a pasarme facturas por las mayúsculas.

Y también a los Bonaigua, Carles Casas, ToniBH, Piru4RT ... Motocats ... ¡¡Gracias!!




Y gracias a "las chicas". Que a ratos son Myriam y Mónica que nos hacen vivir una vida mejor, pero también mi 349 y la 330 de José María que nos dan mucho a cambio de unas pocas revisiones cada año. Parece mentira el grado de cariño que puede llegar uno sentir por una moto de trial. Aunque sea hija de Ramón, que es un dato. :-)

Y gracias también a los que no pudieron venir este año. No hubo escudos para Corsino esta vez, ni un GPS para el bueno de Charlie. Pero espero que volvamos a compartir muchas Montesadas.


Y gracias también a Pere Molina, que se encarga de organizar la comida de hermandad después de la "mañana en rojo", y siempre ofrece su casa, su preciosa colección de motos, su conocimiento, su tiempo y su cariño por la marca. Son dos años seguidos, pero ojalá la podamos hacer muchos más, amigo.

En la foto, con John Haberbosch. Es lástima que no podamos leer la leyenda en la espalda de su camiseta Montesa. Dice "La vida es aventura o no es nada".

Así es, John. Y que lo siga siendo siempre.