miércoles, mayo 18, 2016

Gel en el asiento de la Impala 2

Por absurdo que pueda parecer una de las cosas que más me preocupaban del viaje de este año era el recuerdo del dolor de culo con que acabé el año pasado. Soy consciente de que una parte no menor de la cuestión se debió a los durísimos Levi's de cuando era joven (unos 501 que me había puesto pocas veces y son aún como el papel de lija), pero también había una componente "asiento" que, combinada con un trasero de más de 50 años, causaron estragos.

Como este año tenemos uno más (y serán 53 en Agosto si Dios nos da salud), la verdad es que me preocupaba la cuestión. Por eso me voy a buscar unos pantalones con elastano (un material que descubrí en unos pantalones de pana que son como un guante, y que supongo que debe ser algo parecido a la lycra, porque hace que las prendas se adapten sin presionar el cuerpo), y he mandado a tapizar el asiento de la Impala 2.

Pero no a un tapicero cualquiera, ni para un tapizado normal, sino al bueno de Armando Lechuga (http://tapicero.org), un tipo encantador que tiene un blog muy completo donde contaba su experiencia con asientos del París-Dakar a los que pone una mezcla de gel y viscoelástica para conseguir no sólo una tacto cómodo en recorridos cortos, sino -y sobre todo- una perfecta circulación de la sangre en recorridos largos. De lo primero se ocupa la espuma viscoelástica, y de lo segundo la capa de gel que se coloca bajo ella.

Armando no sólo me ha escuchado con santa paciencia, sino que se brindó a mandarme fotos del proceso de mi asiento, que os reproduzco abajo para que sepáis cómo se hizo.

En las tres primeras vemos el asiento original de Impala 2, cuya base de fibra no estaba demasiado mal, excepto por un reborde que hubo que reforzar con un par de tiras de aluminio remachadas:




Una vez saneada la base, y dado que la espuma original estaba en buen estado, se hizo un agujero para colocar el gel en la zona que llevará más castigo durante un viaje, que es la del piloto. Además retocó con un poco de espuma adicional las zonas donde se había perdido densidad:



Sobre el asiento original y el gel se coloca una lámina de un centímetro de viscoelástica ...


Se limpia el conjunto para conseguir un colado óptimo ...


... y se coloca la funda que corresponde a la Impala 2, con sus letras de Montesa:


En este momento el asiento viene camino de Madrid vía MRW y espero poderlo montar esta misma tarde. Asumo que su aspecto es levemente distinto al original por el centímetro de altura adicional de la visco, pero tengo claro que si cumple con el objetivo, habrá merecido la pena.

Ya os contaré si a la vuelta aún soy capaz de permanecer sentado en lo alto de la moto.

6 comentarios:

  1. Anónimo4:13 p. m.

    quiero vender mi montesa..no se donde ponerlo

    http://www.milanuncios.com/motos-clasicas/montesa-sport-175-198326971.htm

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    1. En algún sitio donde alguien pueda creer que una Comando es una Sport.

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  2. Hola Julián, ese asiento tiene una pinta magnífica seguro que funciona perfectamente, una pena no haber sabido antes lo de este tapicero ya que puse en manos de otro tapicero el asiento de mi 4M y cuando me dijo lo que haría no me hablo nada de ese procedimiento con el gel.
    Saludos.
    Adolfo Manuel.

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    1. Gracias, Adolfo.
      Hoy me ha llegado a casa y ya está puesto en la moto. Queda algo más alto que el de origen (como un centímetro o poco más), pero es el precio que pagas por tener un mullido que te haga el viaje más llevadero.
      Precisamente esta mañana estuve con Jorge, de www.cincohierros.com, que me contó que para su viaje a la Isla de Man (en el que hicieron promedios diarios de 400 a 500 kilómetros) lo aguantó gracias a una plancha de gel del Decathlon, que es la que ponen muchos tapiceros.

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  3. Magnífica la primera respuesta.

    A ver si paso por Decathlon y miro lo de la plancha de gel pero, dada mi pereza para estas cosas unido aun estoicismo mal entendido, me temo que acabaré yendo con el asiento que tengo y hasta con vaqueros.

    De alguna forma hay que hacer penitencia.

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    1. No seas cafre, que este año es doble distancia casi.

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Como diría Juan Ramón Jiménez, mi troll es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Probablemente no tiene huesos y por eso insulta bajo seudónimo. Pero además de cobarde es tan coñazo que he decidido que sólo me moleste a mi. De tal modo que a partir de ahora me quedo con la exclusiva de leer sus bobadas. Disculpadme el resto que os haga pasar por la "moderación" de vuestros comentarios.