domingo, abril 10, 2011

¡Qué lejos veo Robregordo!

Sábado que en principio no tenía más pretensiones que echar un día con mi amigo Carlos y darle una vueltecilla a su King Scorpion, que está a falta de poco trabajo, y que al final se convirtió en algo diferente a lo que teníamos previsto.

El día comenzó a la hora de siempre (quedada a las 8:30 en casa para llegar a la estepa a las 10 de la mañana y aprovechar el día), y siguió con un repasito a la King, como estaba previsto. La dejamos con la caja de la batería puesta, la tapa lateral con su pasador operativo, y a falta de rehacer la instalación eléctrica, cosa que no debería dar demasiada lata porque el cableado principal de la instalación no está en mal estado.

Si mis cálculos no son erróneos, el único "problema" estará en sustituir un puñado de terminales, puesto que el conmutador original que compramos lleva aislantes de plástico rígido, mientras que el "wiring harness" que llaman los yanquis, lleva las clásicas terminales de goma negra que son un poco anteriores en el tiempo. Es decir: tocará cortar las terminales en uno de los dos puntos (puede que en los dos) y sustituirlas por unas terminales nuevas que aíslen bien la instalación, cosa que no debería ser muy problemática. Calculo que con una mañana de concentración, la instalación queda lista ... si encuentro una llave de contacto para sustituir la suya, cuyo bombín tenemos, pero donde no hay llave.

Además de eso, hicimos una prueba de pintado rápido lijando levemente las piezas que debían ir en negro, y dando con spray encima. Y mucho me temo que tocará rehacerlo, porque el acabado no fue bueno. Creo que por incompatibilidad de un tipo de pintura y otro.

Y visto que la pintura no funcionó como esperábamos, y que el día nos llamaba desde fuera, decidimos que mejor nos dábamos un paseo por el campo con un par de motos.

video

El tema no era tan sencillo, porque venía con nosotros el hijo de Carlos, y necesitábamos una que llevara estriberas atrás para que él transportara a su hijo, lo cual restringía mucho la posible elección. Tengo claro que mi King no la iba a meter por campo embarrado, y eso nos dejaba con la Enduro 360 -que no tiene aún terminado el lío con la campana del carburador- y la 250, que fue la que finalmente decidimos que usara. Así las cosas pensé en sacar la Cappra como compañera para probar qué tal va con el escape ya arreglado, pero a los 200 metros de casa quedó claro que el carburador no va ni a tiros. El maldito Bing me lo dieron con el apoyo del flotador roto, y la moto se ahoga salvajemente.

Vuelta a casa y cambio de la Cappra por la que nunca falla: mi queridísima Cota 349/4 que -como siempre- arrancó a la segunda patada. Es como si estuviera esperando acompañarme de nuevo a Robregordo. Así que, ya que estábamos en el campo, aproveché para ver qué se siente sobre una trialera tanto tiempo después ... porque no corro desde aquel Cabrianes donde me retiré por el arranque de la epicondilitis que me ha dado tanta tabarra. Y el resultado es regular, la verdad. No me encuentro incómodo sobre la moto en circunstancias normales, pero en cuanto forcé un poco bajando un escalón duro, el brazo derecho me duele mucho.

Tengo que ir rápidamente al traumatólogo a que me revisen, pero mi impresión no es nada buena. Hay algo en el brazo derecho que no termina de estar como debiera. No es el codo, que eso ya remitió, sino algo en la cara externa del brazo derecho, que me molesta en determinadas posiciones y esfuerzos. Por ejemplo, cuando aguantas un manillar bajando un escalón, o cuando cruzo los brazos detrás de la espalda, o cuando tiro una piedra. Con algunas de esas acciones tengo un pinchazo de dolor seguido por la sensación de que hay piezas que se han desencajado ... sensación que dura unos segundos, mejora si me agarro el brazo con la mano izquierda, y remite algo después.

Es decir ... que o tengo la suerte de que alguien dé con la tecla, o ya veremos si soy capaz de aguantar una carrera así.

En otro orden de cosas ... ¡¡he conseguido unos piñones de cuarta de Impala Sport!! Con un poco de suerte en la Semana Santa podría tener listo el segundo motor de Impala para poder ir con ella al Jarama.

Ya veremos si las cosas van encajando. Cruzaremos los dedos.

8 comentarios:

  1. Encajarán Julián, encajarán...es una cuestión de fé y confianza, y me consta que de ambas tienes cantidad.
    Esa segunda Impala tiene un lugar reservado bajo la carpa del motoclub Impala, y tu tienes que hacer con ella unas tandas en el circuito y por la noche cenar con nosotros.
    Y con el brazo: paciencia, traumatólogo y a Robregordo !

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  2. La carpa del Motoclub la visito este año, fijo. Lo de la cena será cuestión de pedir permiso a la superioridad.

    Lo del brazo tiene peor pinta, la verdad. Y Robregordo me apetece mucho ... :-(

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  3. mmmm... tendrás que venir los dos días. En la carpa de la Squadra Sutge tienes también un lugar reservado, éste con alfombra roja y todo.
    Y las butifarras de Igualada tampoco te las puedes perder, así que...

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  4. Se acumula el trabajo, por lo que veo ...

    Tiene pinta de ser una historia "veramente divertente" la del Jarama. Está claro que no hay que perdérsela.

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  5. Pues no eres el único. Una faena pero bueno, para octubre estaremos en perfecto orden de marcha que para entonces se acumula el trabajo. Para evitar el mono siempre podemos ir de jueces y, de paso, desahogar la fustración clavándoles varios fiascos a los azules :-)

    A cuidarse.

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  6. Si algo me faltaba para decidirme es la falta de compañía, hermano. Habrá que poner la vista en Cabrianes y resignarse a que Robregordo sea "otra cosa" en el mejor de los casos.

    Esto de la edad es una cosa preciosa.

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  7. No había visto la entrada hasta hoy, nos veremos en el Jarama entonces...

    Si tienes bombín puedes hacerle la llave, ¿lo sabes, no?.
    Si no sabes donde, nosotros en Barcelona si, no es barato pero tendrás llave del bombín original, en la King eso hace de paro si anulas la batería.

    Pep

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  8. Pues no lo sabía, pero me apunto el dato, que me viene de cine porque debo tener un par de ellos por ahí sueltos.

    En Jarama nos vemos sin falta. Mañana me iré a la estepa a meterle mano a la horquilla de la Impala y cambiarle el freno por un doble leva de King. A ver si me da tiempo a todo.

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Como diría Juan Ramón Jiménez, mi troll es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos.

Probablemente no tiene huesos y por eso insulta bajo seudónimo. Pero además de cobarde es tan coñazo que he decidido que sólo me moleste a mi. De tal modo que a partir de ahora me quedo con la exclusiva de leer sus bobadas. Disculpadme el resto que os haga pasar por la "moderación" de vuestros comentarios.